- COLECCIÓN LITERARIA -

- OBRA  COMPLETA -
 

 


 

 

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  Vigésimo cuarto volumen de la Colección investigación sobre el desplazamiento y sucesos históricos de los conquistadores; con bandera gualda española en nombre del Rey tomaron posesión en 1534, el territorio del valle interandino, hoy provincia de Pallasca, por la comitiva exploradora del lugarteniente Francisco Martín de Alcántara (medio hermano de Francisco Pizarro, hijo de Francisca Gonzáles), durante su recorrido de Jauja a Huamachuco. Fue escrito con motivo de la celebración de los 150 años de la creación política de la provincia de Pallasca (1861-2011).

 

  

Tauca y Provincia de Pallasca-Ancash

en la Historia del Perú

(ENSAYO HISTÓRICO DEL MUNDO ANDINO)

DE
 

ARNULFO MORENO RAVELO


-2010-


Colección Nº 24


276 págs.
 

LIMA - PERÚ

 


                                                              

 

Versión en castellano publicado por: Demagraf PERU

Autor: Alipio Arnulfo Moreno Ravelo

Impreso en el Perú

Revisión y corrección: Dra. Flora Nelly Bardales Flores

Editor titular del proyecto: Alipio Arnulfo Moreno Ravelo

Diagramación de portada y contratapa: H. César Moreno Bardales

Digitación: Carmen Villalobos Reyna

Primera publicación: año 2010

Tiraje de esta primera edición: 1,000 ejemplares

Esta obra se terminó de imprimir en enero del año 2010, en los talleres gráficos de la Empresa Editora: J&O Editores Impresores S. A. C. Telf. 4265065.

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2011-13464 (obra completa) (TOMO 1).

Derechos Reservados del autor D. Ley 822.

 

 


 

PRESENTACIÓN

 

“Un pueblo sin memoria no es historia”

 

Escribo ésta obra histórica literaria del mundo interandino para la juventud, para las generaciones venideras del territorio de Tauca y por ende de la provincia de Pallasca del Departamento de Ancash, ojalá me alcance la vida para lograr culminar mi objetivo de expresar la trayectoria de Tauca y de la provincia de Pallasca en la historia del Perú y ver sembrado en el surco la semilla necesaria del amor a nuestra tierra provinciana que nos vió nacer, a esa amplia naturaleza que desde niño nos forjó y nos despejó el camino de la esperanza y trazó en el fondo del corazón el vasto horizonte del conocimiento en nuestras mentes, fundidas en la inmensidad cultural de la grandeza del mundo de nuestras tradiciones y riquezas, atesoradas en el abierto y espacioso paisaje del territorio provinciano.

 

Como quisiera plantar en sus razonamientos una luz que alumbre todos los ángulos de la verdad histórica de nuestro inconmensurable universo natural, que aguardamos en la tierra provinciana, del cual es necesario imbuirnos en el entendimiento de sus acrisoladas tradiciones y descubrir los extremos del difuso misterio, para conocimiento de la juventud estudiosa, que llenan los cauces de infinitos ríos que riegan siempre la vida de un pueblo; así engendran el curioso pensamiento para comprender la fecundidad de sus secretos naturales, que activamente la dejamos, por preferir lo ajeno aunque éste no brille como lo nuestro.

 

Ojalá pudiera trasmitirles un poco de entusiasmo como un modesto consejo de acciones, para conducir a nuestro pueblo, conservando tanto su grandioso paisaje natural, como el inigualable paisaje urbano, conjuntamente con sus costumbres y demás tradiciones pueblerinas, comprendiendo que esta ubicación y su diseño geográfico no es más que una bendición de Dios derramada sobre la Tierra, debemos sentirnos orgullosos de tener la suerte de seguir siendo hijos de éste lugar; por esta razón, tenemos la obligación moral de cuidar y conservar eternamente la herencia dejada por nuestros antepasados. Los pueblos en donde hemos nacido siempre son recordados no solo hasta el día de nuestra muerte, sino hasta el más allá de nuestro mundo, jamás se puede olvidar ese primer día de nuestra existencia sobre esta Tierra, un pueblo muere de amor, cuando muere el corazón.

 

Hoy sabemos cuales fueron los motivos de su natural aislamiento geográfico de este hermoso valle, que por ser un lugar interandino delimitado por los cerros de Angollca y Chullush, en caso de Tauca y por su accidentada geografía el de nuestra provincia, no fue posible su sometimiento a la administración social de gobierno desarrollado por los Incas del Imperio del Tahuantinsuyo, como otros tantos valles interandinos de los Andes, a pesar de que cercanamente se ubicaba la planicie o la pampa de Tuctubamba, por donde pasaba el Cápac Ñan o el Camino Inca o el camino real que fue construido por tres incas: Pachacutec, Tupa Inca Yupanqui y Huayna Cápac, por donde se hacía “posible el desplazamiento de los ejércitos, el abastecimiento y distribución de las cosechas, la recaudación de los tributos, el desplazamiento de las poblaciones con fines políticos o sociales, religiosos, el tránsito de los funcionarios y chasquis (…) eran trazados en línea recta, evitando los quiebres así como las modificaciones en la dirección, adaptándose a la topografía de cada región” (G. Valencia, Andamarca, 2006, pág. 26), hacia el Norte pasaba por Cajamarca hasta el Ecuador y hacia el Sur por el Cuzco hasta Chile. Por ésta razón, no fue posible que los incas ni los conquistadores españoles llegaran a explorar o pasaran por nuestro territorio Tauquino.

 

“Francisco Pizarro, en su 3er viaje salió de Panamá el 20 de enero de 1531, llegó a Tumbes el 16 de mayo de 1532, pasó a San Miguel de Piura 15 de agosto de 1532 (estandarte rojo y gualda = color amarillo, por sus campos con las armas de Castilla, trompetas, el grito de “Castilla, Castilla, Castilla, por el Rey Nuestro Señor”), pasaron por Huancabamba, llegaron a Motupe el 23 de octubre de 1532, (hallaron muchas huacas y palacios destinados a la oración), continuaron a Huamachuco (aliado del vencido Huáscar), (hallaron palacios, santuarios, templos escalonados, fortalezas y pirámides, varios curacas pomposos caminaban con gran sequito, especialmente de mujeres, eran enterradas vivas con él, atendieron a Francisco Pizarro, eran enemigos de Atahualpa, llevó muchas mujeres y cargueros para su gente de guerra). Se encaminaron a la sierra Cajamarca llegando el 15 de noviembre de 1532, (el 16 fue capturado Atahualpa). Después de nueve meses, el 11 de agosto de 1533, Francisco Pizarro, siguiendo el camino del inca o Cápac Ñan, pasó Andamarca, Totopampa, llegando el 31 de agosto de 1533 al Callejón de  Huaylas, continuó hasta llegar a Jauja el 11 de octubre de 1533, luego llegó al Cusco el 14 de noviembre de 1533, en donde fundó la ciudad del Cusco el lunes 23 de marzo de 1534, después de la ceremonia el Capitán Gabriel de Rojas que acababa de llegar de San Miguel, procedente de Nicaragua, trayendo el mensaje del adelantado Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala y antiguo compañero de Cortés, “estaba fletando una armada para venir con tropas al Perú y adueñarse de lo ganado por Pizarro”. La noticia indignó al Gobernador Francisco Pizarro, se apresuró a fundar el Cusco, evitando de este modo que Alvarado hallase la tierra sin fundaciones españoles y se pudiese aferrar a este pretexto. Hizo reparto general de la tierra entre los conquistadores, dictando las Ordenanzas para la conservación y el buen trato de los indios. Al mismo tiempo envió a Diego de Almagro a visitar la costa y a tomar posesión de ella en nombre del Rey. Pedro de Alvarado tenía que encontrar el litoral hollado por los conquistadores, para que no alegue de no haber sido conquistada, carecer de dueño y sentirse con derechos para establecerse en ella. Mandó a Hernando de Soto perseguir a Quisquis arrinconándolo a los contrafuertes andinos y obligarlo a huir  al Norte. Nombró a Beltrán de Castro Teniente de Gobernador de la ciudad del Cusco, encargando el mando de los 40 vecinos destinados a quedar de guarnición. Francisco Pizarro a fines de marzo (antes de Semana Santa) regresó a la fundación definitiva de Jauja el 26 de marzo de 1534, con miras a ser capital de su Gobierno, lo acompañaba Manco Inca Yupanqui, el nuevo monarca de los quechuas”. Mandó a su lugarteniente Francisco Martín de Alcántara conformar una “comitiva exploradora”, para tomar posesión de los valles de los Andes desde Jauja hasta Huamachuco; pero, gracias al impedimento casual que suscitó antes de llegar a Corongo, y a las previsiones impartidas por Francisco Pizarro desde Jauja, para no seguir hacia el Norte el camino del inca que pasaba por la pampa de Tuctubamba, por el peligro que podrían encontrar en su trayecto, el temor de la noticia de que “un hijo de Atahualpa bajaba desde Quito con un grandísimo ejercito, la mayor parte integrado por caribes antropófagos, para vengar la muerte de su padre”, como para variar la dirección del camino de la “Comitiva de Francisco Martín de Alcántara” que venía de Jauja en el año 1534, pasando por el Callejón de Huaylas (Huaraz), con destino al Norte; como consecuencia de éste desvió girado hacia el lado izquierdo o el Occidente, con gran esfuerzo atravesaron cerros y quebradas, llegando imprevistamente a explorar los distritos del valle interandino del territorio que hoy comprende la provincia de Pallasca, hasta alcanzar la tierra de Huamachuco, en donde el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, constató que la tierra ya se encontraba en posesión de los españoles que dejaron al fundar San Miguel de Piura y la evangelización de los indios estaba a cargo de la orden de los franciscanos, regresando por la costa para dar cuenta a su medio hermano el Gobernador Francisco Pizarro, que se había trasladado a Pachacámac. Mientras tanto Pedro de Alvarado con su expedición entraron a la región de Quito (Ecuador), en donde le había esperado Diego de Almagro unido con Belalcázar, al frente de un ejército integrado por hombres de San Miguel, lograron detener y evitar una batalla, llegando a la transacción de comprarle hombres, caballos y navíos en 100,000 castellanos de oro, el día de Año Nuevo de 1535, Francisco Pizarro le recibió en Pachacámac saludándole con un abrazo de gratitud.    

 

Los españoles fueron los primeros aventureros buscadores de riquezas como el oro, la plata y el poder, esta necesidad y actitud de los conquistadores dieron lugar al impensado diseño y mestizaje que en este lugar se transformó en un mundo social, que ahora tenemos con gran esfuerzo, siempre inspirado en su progreso y adelanto, infundiendo constantemente el acerbo nativo y acento cultural que los españoles encontraron, a lo largo y ancho de toda la provincia de Pallasca; imponiéndose toda la expresión del carácter cultural dejado y encontrado como su dialecto “Culle”; el mismo que debemos hacer lo posible de su conservación, para no perderse ni borrarse jamás de la mente de las generaciones venideras, todos los hijos de los pueblos de la provincia de Pallasca deben de preservar y cautelar nuestro acervo cultural y patrimonio social, protegiéndolo con tenacidad excepcional de esperanza, de ver subsistir en los prometedores caminos de aspiraciones y ensueños de la vida de nuestra tierra provinciana.

 

Que, la incomparable genialidad y cultura de nuestros antepasados de los primeros tiempos de nuestra historia, de su organización nativa, fecunda y conservadora de sus valores, cualidades, decencias y amor perdure por siempre y se impartan o se difundan si es posible por todo el orbe.

 

Queremos que este trabajo trascienda no sólo en el mundo provincial, sino que también en el mundo universal, y se transforme en la construcción y afloramiento del conocimiento vital de una verdadera cultura ancestral, propagándose por toda la inmensidad de los pueblos gestados en nuestro Departamento. El territorio que hoy ocupa los pueblos de la provincia de Pallasca, es excepcionalmente cautivadora, guarda una esencia incomparable, tienen un paisaje de grandeza y de una historia inconmensurable, a la par de una proyección creadora infinita; la mayoría de los pueblos de la provincia se fundaron en el destino de las faltadas de algún cerro cautelador, que lo enaltece su función social futura, con la fragancia divina de su vegetación típica natural del lugar; pareciendo sus cumbres que sostiene el amplísimo azul cristal del cielo, sobre todos los pueblos que traslucen en el trayecto del valle interandino de la provincia de Pallasca.                    

 

 

Dr. A. Arnulfo Moreno Ravelo

Autor de la obra          

 

 


 

 

INTRODUCCIÓN

        

La Ley de Municipalidades dado en 1853 y la Constitución de 1856 de carácter liberal, le dio “una creciente importancia a nivel local”, “prestó atención al papel que jugaban los alcaldes en las festividades públicas”, “durante la colonia el espacio público urbano estaba regido por la Iglesia”, “en oposición a estas procesiones religiosas”, “se les dio autoridad (a los alcaldes) para dar o negar permiso para espectáculos públicos y obtuvieron el derecho de presidirlos”. “Las procesiones eran vistas por los liberales como rezagos coloniales destinados a desaparecer. Al considerárselas como fuente de desorden y de alcoholismo, y como la evidencia objetiva del atraso cultural del pueblo, las procesiones fueron el foco de las más severas críticas” (Natalia Majluf, Escultura y espacio público en 1850-1879, Lima:IEP-1994), se había dado la creación política de los distritos de Tauca, Cabana y Llapo, mediante Ley orgánica del 2 de enero de 1857, y además que por Ley del 21 de febrero de 1861, se promulgó la creación política de la Provincia de Pallasca, entonces también se aplicó y se ampliaron las funciones edilicias en la ciudad de Tauca, dando por iniciado con el primer libro de la Dataría Civil de Nacimientos correspondientes a los años de 1879 a 1894 del Consejo Municipal del distrito de Tauca, siendo en ese entonces Alcalde don Gregorio Álvarez, prosiguiéndose con el registro de los demás libros de la Dataría Civil conforme a ley. Por Bula del Santísimo Padre, el Papa León XIII de fecha 15 de Mayo de 1899, se decretó segregar, desmembrar y dividir de la Arquidiócesis de Lima, al Departamento de Ancash, para crear una nueva diócesis con el nombre de Obispado de Huaraz y se concedió un plazo de tres meses, para que los Partidos y las Provincias de la jurisdicción, por intermedio de sus iglesias y parroquias se adecuaran a la nueva diócesis de Huaraz, en ese entonces (1897 a 1900) se encontraba como sacerdote Luis J. Ángeles de la Iglesia Matriz de Tauca, quién obedeciendo a su primer Obispo de Huaraz, Monseñor Francisco Salas Soto de la Congregación de los Sagrados Corazones, procedió a realizar un ordenamiento de los antiguos archivos de la Iglesia y al encontrarse con documentos que correspondían a informaciones catastrales, reparto de tierras, ocurrencias sociales, bandos del pueblo, participaciones ciudadanas y demás actividades comunales del pueblo de Tauca envejecidos y en deterioro que no le correspondía, decidió remitir mediante un Oficio Parroquial Nº 003 de fecha 24 de noviembre de 1899, firmado por el mismo sacerdote, en ese entonces al Consejo Municipal de Tauca, en cuyo texto se decía: “Señor Alcalde.- Este Ministerio Santo dando cumplimiento a leyes y al deseo más rendidos del primer Excelentísimo Obispo Monseñor Francisco Salas Soto de la Diócesis de Huaraz y a los de otra suerte desearían los vecinos de este pueblo, remito tan merecidos documentos hallados en el archivo parroquial que mayor pedido le corresponden a su autoridad, no es crecida las espensas ni el concurso de feligreses para conservar, he tomado la acertada idea de alcanzar a su Municipalidad, que será el mejor consuelo espiritual para su archivo y conservación.- Mayor honra y gloria suya que guarde.- P. Luis J. Ángeles”. Sin embargo, en cuanto el Alcalde de ese entonces recibió el oficio parroquial, adjunto a dos cajones de cartón amarrados con “huasquilla” (soga delgada de penca) conteniendo diversos amarilleados y apolillados documentos, maltratados y hongueados en total desordenamiento, sin la menor importancia alguna ordenó que la guardarán debajo del anaquel de los “archivos municipales”, en este lugar, tal como llegó, reposó intacto esta documentación por varias décadas, sin que nadie se preocupara de la valiosa información que guardaba éstos envejecidos cartones, en la parte exterior de la caja más grande con letras grandes se leía “Caja de Depósitos y Consignaciones” y la caja mediana era enbase de “leche gloria” de esa época.

 

Durante la gestión del Alcalde don Julio Zanelly Trinca y encontrándose como Secretario del Consejo Distrital de Tauca, mi padre Manuel T. Moreno Huazo, fue un día sábado 28 de setiembre que con ayuda de los amanuenses hicieron una limpieza general del local del Consejo Municipal, especialmente de los anaqueles en donde se guardaban los libros (nacimiento, matrimonios y de Defunción) de la “Dataría Civil” de la Municipalidad, porque el día domingo 29 del mes de setiembre de 1957, se iba ha tener la visita oficial de las autoridades de la ciudad de Cabana, capital de la Provincia de Pallasca, entre ellos: al Diputado de la Provincia, Ing. Emilio Zúñiga; al Juez de Primera Instancia, Dr. Fausto Liñan (el quién dirigía al grupo de funcionarios); al Fiscal Provincial Dr. Carlos Genderson; al Sub Prefecto Provincial Sr. Santiago Oré Marreros; al Secretario de la Sub Prefectura Sr. Julio Vásquez Uceda (con documentos bajo el brazo y quién hábilmente tomaba ciertos datos necesarios indicados por su jefatura), al Jefe de Línea de la Guardia Civil, Sub Oficial Teobaldo Prado Medina (de contextura alta y voz gruesa, trigueño y calzabas botas marrones de militar); al Jefe de Circunscripción Territorial Militar, Sr. Eco. José Izquierdo Romero (alto, delgado, preocupado, llevaba un maletín negro usado); al Alcalde Provincial Sr. Leoncio Álvarez Guzmán (contextura gruesa de anteojos, con algunas canas y comprencible), al Supervisor de Educación Provincial, Dr. Víctor Manuel Alvarado Rodríguez; al Jefe de la Oficina Agrícola CIPA, Ing. Jorge Pasco (alto de casaca y muy poco hablaba); al Jefe Médico de la Posta Médica, Dr. Fisher Calderón; al Párroco Provincial R. P. Ciro Palay Batistini (de zotana negra, portaba un crucifijo pequeño de plata como reliquia en el pecho, era el más hablador y jocoso); al Notario Público de la Provincia, Dr. Grimaldo Pereyra (canoso, bajo, delgado, afónico que apenas podía hablar) y los Señores Genaro Sifuentes Tello (alto, delgado, de frente prolongada con saco azul), Lorgio Del Castillo (Secretario de Estado, llevaba un libro de actas de visitas realizadas en otros distritos de la provincia, portaba lapicero y tintero de tinta azul líquida, con casaca de cuero marrón usado). Los nombres han sido obtenidos de la copia del acta suscrita en la misma fecha y corre inserta en los archivos municipales de Tauca. Esta alta Comisión de Funcionarios venían cumpliendo una verificación a todos los distritos de la provincia, para garantizar el buen funcionamiento de los Consejos Municipales, dispensarios de Salud, locales de Colegios, reparaciones de Iglesias, construcción de carreteras, sobre todo controlar el estado e implementación de las Datarías Civiles y en esta antelada o anticipada programación de visitas le tocaba al distrito de Tauca; para la recepción de estas altas autoridades de la provincia de Pallasca, venida de la capital de Cabana, se tenía que ofrecer por norma protocolar, como en otras ocaciones, una recepción elegante, con decoración del local y del Salón Municipal en el entablado del segundo piso, del Palacio Municipal del distrito, adornado con cadenetas de colores nacionales, previo a un brindis de honor de vino oporto, luego venía un almuerzo suculento de “papa con cuy” tauquino, con cancha y una rica chicha a satisfacción de estas distinguidas personalidades y altas autoridades de la ciudad de Cabana, todos tenían que ocupar la mesa más grande cubierto de un extenso mantel “damasco blanco”, con tres floreros tan sólo de claveles rojos y blancos; en la otra mesa más pequeña, ocupaban las personalidades y autoridades del distrito visitado; el potaje fue preparado por mi madre, ayudado por sus comadres Isabel Sebastián Rosales y Rosalina Toribio Tapia, mientras que en la plaza de armas, entonaban cantos y música folclórica del pueblo por la Banda Musical “El Ruiseñor”, dirigido por su director Saniel Olivos, también entonaban valses antiguos, marineras y muchas veces los huaynos, que muy poco la prestaban oídos los distinguidos comensales. 

 

Después del almuerzo realizaron la “inspección de rutina” del acervo documental del Consejo Municipal, entre los cuales observaron sobre éstas dos envejecidas cajas, que se habían convertido en unas ratoneras y por el olor desagradable de la documentación que despedía desde las cajas nadie quería ni tocarlos, el Señor Alcalde Julio Zanelly les informó sobre su procedencia, pero fue en vano a nadie convenció por que desconocía su contenido; sin mayores razones, de inmediato ordenaron darles de baja e incinerarlos antes de que generara alguna epidemia como la fiebre bubonica o alguna otra enfermedad contagiosa; ya que, ésta documentación se encontraba en mal estado y despedía un mal olor, además -sostenían los visitantes- que no tenían relación alguna de valor informativa, que se relacionara para el archivo de la Dataría Civil del Consejo y aún más, ni si quiera se les habían ocurrido a los Alcaldes anteriores, considerar en el inventario tampoco el revisar el contenido de estas “viejas cajas”, todos ignoraron la importancia y el valor histórico de estos envejecidos y apolillados papeles.

 

Al término de la “inspección” redactaron un acta en el que le hicieron una serie de observaciones y recomendaciones al Señor Alcalde don Julio Zanelly Trinca, concerniente a diferentes aspectos de cómo conservar los archivos, sobre implementación de datos referenciales en los libros de nacimientos, matrimonios y de defunciones, cómo conducir mejor a la comunidad Tauquina, para las ejecuciones de obras públicas, especialmente de la carretera en construcción de Ancos, le ofrecieron toda clase de apoyo y asesoramiento documentario, luego de firmar el acta de la inspección, por las altas autoridades provinciales en visita, las horas se habían pasado demasiado, se despidieron del Alcalde distrital de Tauca; entonces ya por la tarde, cada uno de los distinguidos visitantes cabalgaron su caballo y regresaron por el camino carretero con dirección a Cabana, la capital de la Provincia de Pallasca. 

 

Mi padre, sus ayudantes y yo, arreglamos y pusimos en orden las mesas y sillas del Salón Municipal, en donde se realizó el almuerzo, luego le ayudé a transportar las “cajas viejas de papeles” como le llamaba los integrantes de esta Alta Comisión de Autoridades de la Provincia, que por sus reiteradas recomendaciones teníamos que deshecharse y luego incinerarse las dos cajas o cartones con papeles viejos; antes de propalar alguna enfermedad entre la ciudadania del distrito de Tauca; entonces, en cumplimiento de lo ordenado a mi padre, con mi ayuda nos encaminamos con dirección a un extremo de la plaza de armas al lugar denominado “Curucacho”, en donde se arrojaban y se incineraban la basura; pero en el camino, mi padre se desistió del propósito, sólo arrojamos la caja grande por ser más pesada y por estar más deteriorada. Además, como ya eran las siete de la noche, en ese entonces, no existía la luz eléctrica, a oscuras la llevamos la caja mediana, la menos pesada y bajamos hacia la calle del Jirón La Libertad, mi padre conducía bajo el brazo la caja de cartón y asi caminamos cuadra tras cuadra hasta llegar a nuestra casa ubicada en el Jirón Recoleta Nº 312, hoy 315 del Barrio La Pampa del distrito de Tauca. A mi padre le gustaba recolectar y archivar documentos antiguos, jamás rompía ningún documento, nada quemaba ni menos lo arrojaba al tacho algun documento que llegaba a sus manos, tenía la manía de todo documento guardaba, porque con énfasis me decía: “siempre le servía” en algún momento.

 

Un día domingo en el patio de mi casa, se le ocurrió o se dio la molestia de abrir el “viejo cajón de papeles” como se le llamaba, y encontró varios documentos manuscritos incompletos que le llamó la atención, se refería a épocas de la conquista española, que describian y que daban ciertas informaciones sobre rutas, viajes de comitivas, nombres de lugares, croquis de ubicaciones de minerales y obras comunales, comunicaciones oficiales, cartas de curas, escritos de bandos parroquiales, acuerdos, fechas memorables, trazos catastrales, reparto de tierras, diarios personales y muchas referencias novedosas que se desconocían en el pueblo; inclusive se guardaba un ejemplar del primer número de El Comercio del 4 de mayo de 1839, en la parte superior se leía “Orden, Libertad, saber” entre dos árboles entrelazados, con un título grande “EL COMERCIO”, reglón seguido “diario comercial, político y literario”, en otro reglón, Tomo 1, Lima, sábado 4 de mayo de 1839, Número 1º, luego venía en un papel aparte un dibujo del escudo de los Reyes Católicos del año 1492, otro de Veracruz, se leía “Vera Cruz-1519” pintados a todo color y el escudo de armas de Gracilazo, pintado a carbón, una antigua fotografía de la Basílica de San Pedro del Vaticano de Roma; fue cuando entonces comenzó su trabajo minucioso clasificando y formando cuatro cuadernillos debidamente foliados y cosidos a mano al estilo de los expedientes judiciales, costumbre que adquirió de la experiencia en su Judicatura, que había desempeñado en el cargo de Juez de Paz de Primera y Segunda Dominación del distrito de Tauca, y que tantos otros documentos judiciales que guardaba en su “Despacho”, adecuado íntegramente en un cuarto grande de mi casa, para atender a sus “clientes”.

 

En ese entonces, yo me encontraba recién cursando el primer año de mis estudios secundarios en el Colegio Nacional Mixto Pallasca de Cabana, la primera en la provincia, el profesor del curso de Lengua y Castellano nos dio como tema calificado para presentar la Monografía de nuestro distrito, esta obligación colegial propició para pedir a mi padre Manuel T. Moreno Huazo, que procurara proporcionarme algunas informaciones que había recolectado durante muchos años, tanto de los archivos municipales como de los archivos del Juzgado de Paz. Ante esta urgente petición mi padre se interesó mucho más y comenzó a revisar los antiguos archivos que envueltos en paquetes de períodicos tenía, desde cuando fue amanuense de Juzgado de Paz, Secretario Municipal, Juez de Aguas, Agente de la Comunidad Campesina y de otras instituciones comunales del distrito de Tauca. Recurrió también a los archivos particulares de algunas personas notables del distrito, que fueron autoridades: como de Tomás Toribio, de Manuel Osorio, Juan Reyes, Ismael Castillo, Manuel Salvá, Félix Reyes, Santiago García, Julio Villarreal y de otras relevantes familias y ciudadanos que acostumbraban custodiaban antiguos archivos particulares de sus antecesores y de sus cargos que habían desempeñado anteriormente.

 

Pasaron los años y al terminar mis estudios secundarios viaje a la capital para seguir mis estudios universitarios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, incitado por mi padre porque quería “que estudiara Derecho, para ser Abogado y regresar a mi provincia como Juez de Primera Instancia”, mientras estudiábamos en la ciudad de Cabana; todos los Jueces de Primera Instancia de la Provincia, eran nuestros padrinos de Confirmación, tanto de mi hermano Manuel, Jesús y como del suscrito, la carrera de “derecho” esto era la idea y esperanza soñada de mi padre.

 

Ya en Lima, tuve mayor información sobre la importancia de los origines de un pueblo y del territorio de una provincia; entonces decidí escribir este libro, después de haber efectuado una serie de investigaciones durante más de treinta años, para conocer históricamente: ¿porqué Francisco Pizarro se apresuró hacer reparto general de la tierra entre los conquistadores?, ¿por qué se apresuró dictar ordenanzas a favor de los indios?, ¿por qué ordena tomar posesión de los valles de los Andes y de la costa?, ¿qué pretenciones tenía el adelantado Pedro de Alvarado?, ¿quiénes les hizo frente al desembarcar Alvarado en el litoral de Puerto Viejo-Bahía de Carraques, el 10-02-1534?, ¿porqué se desistió de su propósito? ¿quiénes fueron los primeros españoles qué pasaron por el territorio del valle de la provincia de Pallasca con dirección a Huamachuco?, ¿cuál fue la misión de su llegada a estas tierras andinas desconocidas?, ¿porqué se conservó el dialécto “culle” y sus costumbres ancestrales en la región?, ¿qué órdenes religiosas llegarón a la provincia?, ¿porqué se construyó la Iglesia matriz en el pueblo de Tauca, quién fue su gestor y quién subencionó económicamente la realización del proyecto?, ¿Por qué se prohibió conmemorar los aniversarios en las regiones del Perú?; por esta razón, quiero dejar escrito estos datos obtenidos con tanto cuidado y esfuerzo desde el año de 1531 hasta el año de 1650 para conocimiento de nuestro pueblo pallasquino y de las futuras generaciones sobre la verdadera procedencia e inicio de la población de Tauca y de todo el valle interandino de la Provincia de Pallasca.

    

Después de haber realizado una profunda investigación punto por punto y haber seguido los caminos, itinerarios, procedencias, identificaciones de la existencia de los personajes que se refieren en los antiguos documentos descubiertos, casi ya al borde de ser desechable e incinerados; pues la investigación ha sido ardua porque personalmente he tenido que viajar y recurrir a fuentes documentales y a los mismos lugares de referencias, momentos y épocas históricas, en realidad he constatado su autenticidad y veracidad única e innegable, que estoy plenamente seguro formará parte de la Historia Nacional, olvidada y perdida por negligencia de las autoridades de los pueblos e indiferencia de los hijos de ese tiempo y de los actuales; aún más, que los historiadores solo se han dedicado a referirse sobre hechos ya investigados de ciudades o lugares de relevante importancia, y se han omitido y olvidado de hurgar e investigar en antiguos archivos particulares, de esta parte del territorio que es la esencia de la verdad, que por negligencia y desconocimiento del valor histórico de estos “papeles viejos” muchas veces han sido incinerados, rotos y arrojados a la basura; por los encargados de las Iglesias y de los Consejos Municipales de ese entonces, sin advertir su verdadero valor histórico. Esta penosa y difícil tarea, los dejo a las generaciones venideras, para que puedan continuar investigando y rescaten la verdadera história de la procedencia de los demás pueblos de la provincia; que tienen un riquísimo pasado documentado de incomparable valor histórico, no dejemos que en el tiempo se pierda nuestro pasado histórico. Hasta aquí estoy convencido y seguro de haber aportado con una valiosa referencia desconocida y que de hecho pasará a complementar parte de las páginas voluminosas de la Historia del Estado Peruano.      

 


 

 

CAPITULO I

EL PUEBLO DE TAUCA EN LA HISTORIA DEL PERU

 

Antes de tratar sobre los “viejos documentos” transferidos de la iglesia al antiguo Concejo Municipal de Tauca, ya referidos en la Introducción, previamente es necesario ubicar al territorio de Tauca y de la provincia de Pallasca, dentro del Departamento de Ancash en el panorama histórico nacional, y para esto, he recurrido a la bibliografía de la división clásica y didáctica que nuestros maestros nos enseñaron sobre la Historia del Perú, dividido en 3 períodos:

 

1)    El Período Precolombino o Prehispánico:

      Comprende dos épocas:    (Preincaica e Inca)

 

2)    El Período Hispánica:

Comprende dos épocas:     (Colonial y Virreinato)

 

3)    El Período Independiente:

Comprende dos épocas:      (Emancipación y Republicana)  

 

 


TRAYECTORIA DEL TERRITORIO DE TAUCA EN LA HISTORIA DEL PERU

En el presente texto me voy a referir específicamente algunos aspectos de novedosas precisiones y detalles que van ha implementar mejor el conocimiento de la superficie del valle en donde se encuentra afincado el pueblo de Tauca, para mejor comprensión de las nociones históricas de los períodos y de sus correspondientes épocas que ha atravesado durante la historia nacional; esta explicación se desarrollará mediante los capítulos y títulos siguientes.

 


 

 

CAPITULO  II

 

1) EL PERIODO PRECOLOMBINO O PREHISPANICO:

 

A) LA EPOCA PREINCAICA DE TAUCA Y DE LA PROVINCIA.-

 

 Las tierras del pueblo de Tauca y de la provincia de Pallasca en la época Preincaica, se encontraban ocupadas y pobladas primitivamente por algunos habitantes en forma aislada en los valles interandinos con su pasado histórico ligado a la antigua cultura preinca de Chavín, no alcanzando mayor desarrollo motivo a su aislamiento geográfico, por esta razón, no tenemos restos arqueológicos hallados de mayor importancia, en este caso los restos arqueológicos de “Iglesiabamba”, que se ubica en el caserío de La Banda, “Cushy” ubicado en el lugar de Parga, los del arte precolombino de la Galgada alejada del valle de Tauca y otros de menor importancia son incipientes culturas preincas de carácter pan-peruano de influencia de la cultura Huari o de Chavin como gente oriunda del lugar y dispersa que muy poco eran influenciados ni siquiera por la cultura de “La Galgada” o la de “Pashash” en Cabana y otros más de la Provincia. Solamente continuaban sus propias formas y modalidades naturales recibidas de sus ancestros precolombinos.   

 

Todos los historiadores afirman que la primera cultura que floreció fue la Cultura Chavin, desde los 500 a 1,000 años a.C. con su capital Chavin de Huantar, el cual influenció muy a la distancia por la poca densidad de su población, entre ellos podemos mencionar a los cronistas Miguel de Estete (veedor de la Real Hacienda), Garcilaso de la Vega, Cieza de León y Calancha; a los historiadores prestigiosos como Mark Ham, Hernán Busse, Larco Hoyle, Luis Lumbreras, Julio César  Tello, Federico Kauffman Doig, Jhon Rick, Pablo Macera, Hernán Amat, Padre Alberto Gridilla, Félix Álvarez Brum, Manuel Reyna Loli, Valdemar Espinoza, A gusto Soriano, Francisco Gonzáles, etc.  

 

El poblamiento del territorio de Tauca y de la provincia de Pallasca en la época preincaica fueron como todos los lugares interandinos en donde los gentiles nacieron naturalmente y luego en su ambiente crecieron entre los valles aislados y dispersados tan solo a merced de las inclemencias propias de su geografía adquiriendo homogéneas cualidades y características culturales en algunos edificando sus sólidas moradas que súper existen hasta la actualidad en sus monumentos arqueológicos y en otros eran temporales adecuados a las circunstancias del tiempo climático no existía una forma o modalidad obligatoria que la gente debería cumplir, como hemos visto en muchos lugares del territorio nacional que se dedicaban al pastoreo y a la agricultura para supervivir y habitaban en improvisadas “posadas” (chozas debajo de las ramas de árboles, cuevas y pircas (paredes de piedras), además que sus avances expansivas siempre eran impedidas por los abismos de las quebradas o los perfiles desbarrancados de los ríos, en nuestro caso, como el río de Cahuana o Cabana al Norte y el río de “Purpuna” o de “Ashoc” al Sur, por esta razón, con su rudo proceder y valentía acostumbraban a dominar al rigor fiero de la naturaleza y en espera de las mejores temporadas andinas.

 

Todos los científicos y arqueólogos sostienen que el desplazamiento de los grupos de emigrantes del contingente humano fue en oleadas sucesivas desplazándose siempre con dirección hacia el Sur, como lo sostienen los arqueólogos más afamados como el sueco Oswald Menghin y el nacional Dr. Federico Kauffmann Doig.       

 

En 1919, Julio C. Tello descubrió que la cultura Chavín era anterior al Proto Narza y Proto Chimú, en este caso, los gentiles del territorio tauquino y de la provincia de Pallasca fueron influencia directa de la cultura Chavín, según lo demuestran los escasos restos arqueológicos hallados en algunas partes de la tierra de Tauca y de otros pueblos de la provincia. Por ésta razón, Max Uhle sostuvo y con toda certeza afirmativa le asignó a la cultura peruana hasta 3,000 años de antigüedad, éste cálculo prevalece hasta la actualidad, inclusive sostuvo enfáticamente que Chavín era la cultura matriz del Perú, es decir, que los habitantes del territorio interandino de Tauca y de la provincia, en la época preincaica o antes de los incas fueron influencia de la cultura Chavín. Los arqueólogos que han estudiado en los Andes las épocas anteriores al imperio incaico siempre han recurrido a los medios necesarios que les han “orientado en el tiempo y han medido la profundidad de los cambios, con el fin de establecer identidades étnicas de los pueblos del pasado”(Makowski), en nuestro caso de Tauca y de los demás pueblos de la provincia, también estudiaron los “cambios en las formas y diseños de la cerámica utilizada en las ceremonias religiosas”(Makowski), se ha llegando a establecer que los pobladores de las tierras de Tauca adoraban al Sol a la Luna y a los cerros que les rodeaban y especialmente por donde salía el Sol todas las mañanas los recibían con el cuerpo inclinado en estricta reverencia y por las tardes las despedían con cantos y música triste de quenas y de “andaritas”.

 

Julio C. Tello, “estimó asimismo que Chavín era una realización autóctona, originada en la sierra y que sus creadores habían escalado los Andes, procedentes de la Selva, en estado primitivo, pero dueños de algunos elementos culturales en embrión que se habían reflejado más tarde en el desarrollo del arte Chavín”. Siempre sostuvo enfáticamente que “En ninguna región del Perú se han descubierto testimonios arqueológicos que pudieran ser atribuidos a poblaciones de cultura primitiva”. Por estos fundamentos nosotros debemos estar convencidos de que los primeros pobladores que llegaron a ocupar las tierras tauquinas y de la provincia escalando los cerros de la Cordillera Negra para que en la modalidad natural ocupar y cultivar en forma dispersa, independiente y pacifica sus valles, estos primitivos pobladores fueron los de la cultura de Chavín.

                   

Augusto Cardich, durante sus estudios arqueológicos “abrió definitivamente la brecha de la investigación de la etapa más antigua del Perú, la Preagrícola”. Es decir, en aplicación de esta concepción al territorio de Tauca y de la provincia, afirmativamente debemos de estar convencidos de que los primeros pobladores fueron netamente dedicados al pastoreo y a las actividades agrícolas, para obtener los alimentos indispensables para la subsistencia de toda su familia.

 

Es necesario que en esta parte de la historia preincaica del territorio del pueblo de Tauca, se glose importantes estudios e investigaciones que se han realizado en el ámbito del Departamento de Ancash, por renombrados arqueólogos, para el mejor conocimiento de nuestra historia en la época Preincaica.

 

 

 

                       LAS CULTURAS REGIONALES TEMPRANAS

Sostienen estudiosos de las culturas andinas como Ramiro Matos Mendieta,  la influencia Chavín o Chavinroide, perdura hasta la expansión del imperio Huari entre los Siglos II al IX, conocido por arqueólogos como Primera Diferenciación Regional, Maestros y Artesanos, Construcciones de Grandes Ciudades, Florecimiento Regional, Período Intermedio Temprano o de los Estados Regionales.

 

“La primera integración pan andina, a pesar de la diversidad socio- geográfica entre costa, sierra y ceja de selva y entre norte, centro y sur, tuvo lugar durante la expansión Chavín, con una significativa continuidad en sus manifestaciones culturales, tanto en el tiempo como en el espacio”.

 

“El nacimiento de estas nuevas culturas configura un nuevo panorama de relaciones internas y externas, que pueden ser comprendidas como una corriente de formación de pequeñas nacionalidades, que en algunos casos llegaron efectivamente a constituir Estados Regionales, con significativas diferencias en su arte, patrón de establecimiento y, posiblemente, en su administración política”.

 

“Las luchas internas dentro de este afán de surgimiento de nuevos poderes regionales se vieron fuertemente radicalizados. Esta primera emancipación de la administración político-religiosa y de los modelos artesanales, no fue nada fácil. En la producción alfarero no hay continuidad entre ambos períodos. Los Huarás, Blanco sobre Rojo, invaden el “Templo” Chavín, destruyendo los “campos santos” y edificando sus viviendas dentro de ellos. Además de la ocupación de “facto” provocaron un disloque total en el “continuum” de sus manifestaciones”.

           

“Así empiezan a diferenciarse las poblaciones por valles, en la costa, y por hoyas hidrográficas, en la región interandina. La ideología y la idiosincrasia en cada caso es particular, aunque las fuentes y los temas que los inspiren fuesen los mismos. Estas diferenciaciones son más notables en la cerámica, que nos permite estudiar mediante su iconografía y tentar algunas interpretaciones acerca de su cultura”.

 

“Sin embargo, a pesar de las profundas contradicciones pugnas y rivalidades entre los grupos regionales, es notable a su vez, el progreso rápidamente alcanzado gracias a una vitalidad interna y control autocrático. Se impuso un régimen de férrea disciplina y trabajo, que obligó al desarrollo de nuevas fuerzas productivas, las mismas que acarrearon una separación entre los artesanos, nucleados en centros urbanos, y los campesinos, empeñados éstos en un mejoramiento de las actividades agrarias y un mejor aprovechamiento de los ambientes y micro-ambientes de los Andes, y empeñados aquellos – los artesanos – en incrementar  su producción y perfeccionar sus técnicas en el trabajo de  la cerámica, los tejidos y la metalurgia. Se incorpora el cobre como elemento importante en la fabricación de adornos y alhajas, pero también de herramientas y armas. Descubren los secretos de la agricultura de riego, y la producción agrícola alcanza un sentido de reserva. Construyen grandes templos,  huacas como las del Sol y la Luna en Moche”.

 

CONSIDERACIONES GEOGRÁFICAS

Creemos necesario hacer algunas anotaciones en torno a la geografía, las condiciones ambientales y el clima de los Andes centrales por ser éste el escenario donde se ha producido el asombroso proceso de una parte de la historia del nuevo mundo.

 

Las poblaciones dispersas se encuentran desde los pisos pre - cordilleranos hasta las quebradas profundas, en viviendas aisladas o aldeas salpicadas. En todos los lugares se hallan los vestigios del hombre,  muchas áreas con huellas de cultivo antiguo ahora son tierras eriazas, despobladas o simplemente desiertas.

 

TRAYECTORIA HISTÓRICA DEL TERRITORIO DE ANCASH

“El actual Departamento de Ancash tiene especial significado en la arqueología andina. El río Santa ha contribuido mucho en tal sentido. Su recorrido de sur a norte, cruzando casi todos las provincias, para luego desviar su curso hacia la costa, en dirección este – oeste, en una longitud de más o menos 370 Kms, incorporando dentro de su área de influencia una extensión aproximada de 12.500 Km2, le da una fisonomía especial y única en los Andes centrales. Nace en los nevados de Tuco, atraviesa la pampa de Lampas y Conococha, para luego descender y formar el amplio valle conocido como Callejón de Huaylas, entre las Cordilleras Blanca y Negra, donde se fundaron importantes ciudades del Perú”.

           

“Los territorios de su influencia rebasan las actuales fronteras naturales. Gracias a la actividad del hombre que lo habitó, su extensión se amplió cada vez más a regiones circunvecinas, quedando a la cuenca del Santa, o Callejón de Huaylas, el privilegio de ser el “gran centro de desarrollo de la cultura andina“, tal como pensaron” Tello (1942), Bennett (1944) y Kroeber (1944). (pág.384, Historia del Perú antiguo. Tomo I.)

 

DESARROLLO DE LAS CULTURAS HUARÁS Y RECUAY

HUARÁS.- “Hacia los albores de nuestra era ocurren fuertes cambios en el desarrollo de los pueblos asentados en los Andes. Estos cambios tuvieron fuerte impacto en la Región del Callejón y Mosna, especialmente en los centros importantes de la sociedad Chavín. Es una constante que allí donde había un pueblo o aldea Chavín se produjo una “invasión”  Huaras o Blanco sobre Rojo. Este hecho fue más notable en Chavín de Huantar, donde la “invasión Bárbara” fue total. Arrasaron con el gran templo,  destruyeron algunas de sus partes, y otras las convirtieron en viviendas comunes. Las galerías fueron transformadas en cámaras mortuorias, con enterramientos múltiples; las suntuosas columnas de Chavín, decoradas con escenas fantasmagóricas, fueron enterradas fuera del edificio principal; muchas lápidas utilizadas como simples piedras de construcción; y el llamado “atrio del lanzón”, convertido en viviendas. Es decir, la presencia de la población ahora conocida como Huarás o Blanco sobre Rojo produjo la total desaparición de los chavinenses”.

 

“Ahora bien, no hay relación directa de parentesco entre Chavín y Huarás. Se trata de grupos llegados de alguna parte de los Andes, o quizá de la floresta tropical, o de la costa. Son extranjeros que llegan con ideología y organización social diferentes, y arremetieron contra el templo y el culto oficial, y con ello contra toda la rica tradición de arte y artesanía que había florecido con Chavín”.

 

“La cultura Huarás forma parte del complejo Horizonte Blanco sobre Rojo, y debe abarcar entre los siglos II antes y II después de Cristo. Implanta nuevas ideas, costumbres, técnicas, artes y organización social, es decir ejercen un dominio total. Fue un período de hegemonía de los grupos que pugnaban por el control del poder, tanto en sus relaciones internas como externas. Como consecuencia de la aguda crisis que vivieron por entonces los pueblos de la sierra  y  costa norte, surgieron poderosos estados, militarmente organizados y con férrea administración, que trajeron cierta tranquilidad y orden después de la anarquía, pero con evidente dureza en el ejercicio del poder, como sucedió con los reinos de Moche en la costa y Recuay en la sierra”.

 

RECUAY.- “Se le conoce con las denominaciones de Recuay, Huaylas, Santa y Callejón. Bennett (1944), quién realizó excavaciones en varios sitios del Callejón de Huaylas, sugirió el nombre de Recuay. En Catac excavó viviendas soterradas y mausoleos ingeniosamente preparados. Igual hallazgo tuvo en Shankaiyan, en Copa, cerca de Carhúas, y el mismo sitio de Willka-wain. Tello, en sus varias expediciones, estudio también establecimientos con ocupación Recuay indistintamente denominados por él como Recuay, “Huaylas-Yungay “ y Huaylas-Santa”, “cultura Huaylas” y “Recuay-Yungay” y “Huaylas-Santa”, “Cultura Huaylas” y “Recuay-Pasto”. Los yacimientos más conocidos son Huanka en Huaras, Catac, Sawanpunku, Arancay, Tambo y Unkupampa en Carhuás, Tunshukaiku en Carás, Shumay en Marcará, etc. Todos ellos con necrópolis Recuay”.

“Tanto Tello como Bennett postularon la teoría del origen de esta cultura en el Callejón de Huaylas. Posteriormente, Larco Hoyle (1960) sostiene lo contrario, planteando el origen costeño, sugiriendo el nombre Santa, en referencia al valle del litoral”.

 

“De todas maneras, lo correcto es que la cerámica con la pintura negativa ocupa los territorios de influencia geográfica de la cuenca del río Santa, tanto en la sierra como en la costa, principalmente, y luego hasta el valle del Virú en el norte, Huamachuco por la sierra, Pativilca en el sur y el Alto Marañón por el oriente (Amat: 1974). La cerámica Recuay es inconfundible por sus atributos peculiares, como el uso de caolín en la pasta, las representaciones esculturales y la decoración negativa o combinando el modelado con los pintados en positivo y negativo. Señala Amat que la primera denominación de Recuay se debe al coleccionista José Mariano Macedo (1945) en el siglo pasado, en 1878, quien al ofrecer en venta su colección, al polaco Albin Kohn, la describe así: “ En esta colección, la sección de Recuay que consta de 160 objetos ..., tiene un sello especial sobre el resto de la colección ... La arcilla es blanca de un grano muy fino ... un huaco Recuay no puede confundirse con huacos de otras procedencias; lo que a mi modo de ver prueba que existió en Recuay una civilización enteramente aislada del resto... “Wiener (1880) menciona la alfarería negativa como originaria de Recuay, por ser la primera denominación”.

 

“Es evidente que la cerámica Recuay tiene una larga historia, que debe empezar en los albores de nuestra era, desprendiéndose del estilo Huarás Blanco sobre rojo y perdura unos siete siglos aproximadamente hasta la conquista Huari. Se conoce el tiempo de su duración, pero poco se sabe se sabe de su historia. La escultura es otra inconfundible manifestación de la cultura Recuay. Los monolitos bi y tridimencionales de personas sentadas y los dinteles ornamentales con efigie de “gatos monteses”, fueron descritos por Tello (1922, 1929), Schaedel (1948)  Mejía Xesspe (1941) y Bennett (1944.) Este último autor consideró como un mismo conjunto  las estatuas de Recuay y Huarás y las ordenó en cuatro grupos, que siguieron las letras del abecedario; (A, B, C, D) Richard Sshaedel es quien mejor la describe y ordena con sentido cronológico y la estudia estilística y morfológicamente. Reconoce un “Pre-Recuay”, que sería identificado con el estilo Blanco sobre Rojo; un período Recuay, con dos estilos: Aija y Huarás; y un estilo posterior o adicional, llamado Huantar”.

 

“En cuantos a los enterramientos, se conocen las descripciones de Tello, Bennett, Kroeber y Soriano Infante. Fueron de varios tipos y formas. Las tumbas más importantes eran verdaderos mausoleos, edificadas con lajas de piedras, y tapados con otras de mayor tamaño. Hay enterramientos individuales y múltiples. Según la jerarquía del difunto, el ajuar funerario era más o menos rico. Algunas de estas construcciones funerarias fueron confundidas con viviendas. Con el mismo fin se edificaron galerías, de varios metros de largo, revestidas con lajas y acceso por una ventana. Otras tienen una cámara central rodeada por varias celdas pequeñas y equidistantes, completadas con nichos a media pared. Estas fueron construidas con piedras pequeñas e irregulares. Luego, las más complejas tienen dos cámaras subterráneas, con vestíbulos en la parte superior combinados con recámaras en la base (Amat: 1974). Casi se trata de pueblos, edificados para los muertos. En lugares sagrados como Chavín se hallaron enterramientos directos o en tumbas en forma cuadrangular, con depósito de varios cadáveres. Luego hay nichos cavados en bloques monolíticos, en forma de cajas o cilindros, como los hallados en Pasacancha y Copa, y finalmente tenemos los entierros directos sobre el suelo excavado a poca profundidad, sin ningún aditamento”.

 

“Hernán Amat, que trabajó con Gary Vescelius, señala que en la cuenca del Callejón de Hauylas se han levantado los principales asentamientos de esta cultura, y por lo tanto los centros administrativos más importantes se encuentran en la sierra, tales como Pasash en Pallasca, Tinyash en el Marañón, Pasacancha en Pomabamba, Upayacu en Mosna, numerosos asentamientos en el Callejón de Conchucos, algunos de ellos descritos por Eudocio Ortega (1956), y otros estudiados por Mejía (1940)”.

 

“En el Perú, las evidencias de la decoración negativa se encuentran ampliamente distribuidas tanto en la costa como en la sierra. Después de Blanco sobre Rojo, o sea al final del Formativo, su utilización fue difundida casi en todos los centros donde se desarrollaron pueblos con cerámica formativa, llámense Chavín, Cupisnique, Guañape, Ancón, Paracas. Las muestras más notables se encuentran en Paracas, en sus fases tardías (Necrópolis) al igual que en la Cultura Lima (Playa Grande); y la evidencia más temprana aparece en Hacha con la cerámica inicial. En la sierra central también aparece, aunque en forma esporádica”.

(Historia del Perú, Perú Antiguo, pág. 410, Tomo I, Editorial Juan Mejia Baca.3era edición, 1981).

 

También es conveniente glosar en esta parte un interesante trabajo de investigación realizado por el Dr. Lorenzo Alberto Samaniego Román, Arqueólogo de la Universidad Nacional del Santa, en el lugar de Sechín (Casma-Ancash) en el mes de octubre del 2008. 


 

 

SECHIN BAJO Y SU PROYECCIÓN HISTORICA

“La zona arqueológica Caral, ubicada en la parte media del valle de Supe, jurisdicción del distrito de Supe, provincia de Barranca, departamento de Lima, es promocionada como la ciudad sagrada más antigua de América, con una edad de 2700 años antes de Cristo (a.C.).

 

 

 Caral: Fogón ceremonial

 

 

Al norte de Ancash, en la margen izquierda del río Chuquicara se yergue el centro ceremonial La Galgada del distrito de Tauca, provincia de Pallasca, cuya antigüedad es de 2800 a.C.

 

 Galgada: Montículo norte

 

 

El año 2005 escribí el artículo ANCASH: Origen de la Civilización Andina, y cuando Caral fue presentado por Ruth Shady Solis, al parecer nuestra propuesta  no había sido correcta. 

En febrero de este año, 2008, se dio la noticia que el arqueólogo alemán Peter Fuchs había hallado una plaza circular hundida de cerca 12m. de diámetro en Sechín Bajo de Casma, cuya antigüedad es de 3500 a.C., constituyéndose en el testimonio arqueológico más antiguo de América Prehispánica hasta la fecha.

ANCASH.- Auscultar este departamento o región nos permite señalar que es un territorio quebrado, de contrastes y elevadas montañas hasta cubiertas de hielo, que han formado un espacio geográfico diverso y con muchas riquezas naturales, que el hombre desde hace más de doce mil años inició su conocimiento y dominio, mediante ciencia y tecnología adecuada a tal geografía, originando un espectacular desarrollo socio-económico, político y cultural que se revelará en los siete o diez mil monumentos arqueológicos que tiene el departamento, y de los que ni el 1% han sido investigados científicamente, en consecuencia, el proceso histórico-social de la primera etapa de Ancash que por el momento conocemos es el pálido reflejo del esfuerzo creador del hombre andino.

 

La difícil y complicada geografía de Ancash no fue obstáculo para sus primigenios habitantes, en tal caso, fue un desafío que creativamente lo resolvió y usó inteligentemente.

 

CUEVA GUITARRERO.- Las investigaciones que realizó el arqueólogo Thomas Lynch en la Cueva Guitarrero, ubicada en la falda oriental de la cordillera negra a 2580 m.s.n.m., zona quechua, jurisdicción del distrito de Shupluy, provincia de Yungay, permitió conocer que sus antiguos pobladores hace ocho mil años empezaron a practicar la horticultura, sembrando frijol, pallar, y otros vegetales hasta concretar una permanente actividad agraria.

 

Esta acción precursora hizo posible al hombre, producir sus propios alimentos, pasando a segundo plano la vieja ocupación de caza-recolecta.

 

Este acontecimiento, la agricultura, trastocó a la sociedad andina, que precisó establecerse para aprovechar de una nueva forma la naturaleza, desarrollándose las fuerzas productivas de la sociedad y alcanzar una mayor organización social, política y cultural.

 

Crear  y producir sus propios alimentos lo llevó a sentar la sólida base de la civilización andina, por lo mismo, la construcción de sus propias viviendas, de sus templos y luego complejos centros ceremoniales hasta constituir la ciudad.

 

Si esto fue así, razonablemente debemos hallar construcciones de mayor antigüedad, que permitió al hombre utilizar sabiamente los espacios y los materiales constructivos que tuvo alrededor.

 

 

          Cueva Guitarrero    

 

SECHÍN BAJO.- El reciente hallazgo de la plaza circular hundida en la amplia zona arqueológica de Sechín Bajo, que en 1968 bajo la dirección de la Dra. Rosa Fung Pineda y el Arqº Carlos Williams León, fue uno de los sitios que inspeccionamos durante la exploración al valle de Sechín, ha despertado inusitado interés por su gran antigüedad y debe afectar las periodificaciones cronológicas-culturales que se vienen utilizando.

 

Sechín Bajo está a cuatro kilómetros al este de la ciudad de Casma, a la margen derecha del río Sechín, a unos 90 m.s.n.m., región natural costa, y en una amplia hoyada rodeada de colinas que se abre sólo al valle.

 

Allí, al lado oeste, se encuentra un gran edificio de planta rectangular con esquinas curvas de 120 m x 80 m, construido con piedras y mortero de barro, asimismo delante y en el eje central una plaza circular hundida; detrás de este edificio otro más pequeño de planta cuadrada, cuyas edades bordean los 1600 a. C.

 

A esta estructura desde 1973 lo asigné a la Cultura Sechín por su parentesco arquitectónico con el templo-palacio de Sechín y, más aún debía tener relieves en barro y quizás en piedra, que Peter Fuchs durante sus investigaciones comprobó en gran parte, enriqueciendo la iconografía mágico- religiosa de la época.

 

Los dos edificios de Sechín Bajo corresponden a la segunda o tercera ocupación del sitio, pues quizá haya una primera ocupación del Período Lítico como en Sechín.

 

Hoy en el lado sureste del edificio de planta cuadrada y a menor nivel, Fuchs descubrió la plaza circular de 12 m de diámetro, debajo de todo lo anterior, que sin duda debe estar integrado a un patio o vestíbulo y luego al templo, de esta manera, Sechín Bajo sería el templo más antiguo de América Prehispánica con la edad de 3500 a.C ó 5500 años antes del presente, diez siglos antes de las pirámides de Egipto.

 

 

Plaza hundida de Sechín Bajo

 

Por otra parte, el total descubrimiento de esta arquitectura demandará de varias temporadas de excavaciones, como de trabajos de restauración; pero lo visto corresponde a una tradición constructiva extendida en los departamentos de La Libertad, Ancash y Lima, con una mayor antigüedad y persistencia en Ancash y luego en Lima.

 

Pero, surgen algunas preguntas sobre por qué la forma circular y cuál fue la función de la plaza circular ya mencionada, que a nuestro juicio deben explicarse desde la visión andina, porque el hombre andino dividió su mundo en tres: Uku pacha, kay pacha y hanan pacha, es decir, el mundo representado por la madre tierra o mamapacha, el de los hombres o de la  sociedad  y, el de los espíritus o divinidades, respectivamente.

 

Desde esta perspectiva la plaza circular hundida está ligada al uku pacha, pues se encuentra en “ella”, de igual manera, la forma circular a los límites de ella, y presumir que también cumplió fines astronómicos, porque Sechín Bajo es el producto de una sociedad agraria bien organizada y los elementos constitutivos de la plaza debidamente orientados para establecer los cambios estacionales en función del movimiento de las estrellas en el firmamento. Creemos que la astronomía fue una ocupación constante del hombre andino.

 

Sechín Bajo no es una manifestación arquitectónica experimental, es la proyección de una  arquitectura madura y monumental, construida con piedras, adobes modelados, unidos con mortero de barro; los muros enlucidos, pintados, seguramente con relieves polícromos y que sustentan la existencia de arquitectura de mayor antigüedad.

 

La plaza circular hundida debe estar ligada a otros componentes, como un vestíbulo y luego el templo a mayor nivel, por lo mismo, cumplió función religiosa ligada a una conducción teocrática de la sociedad.

 

Futuras investigaciones arqueológicas aportarán más información sobre la creatividad, trabajo y organización de la sociedad de aquella época.

 

Finalmente unas líneas sobre la situación actual de Sechín Bajo.

 

Hace poco en compañía del colega alemán Henning Bischof  comprobamos la situación lamentable y precaria de Sechín Bajo, la plaza circular y los patios delante del gran edificio de planta rectangular, como de otras estructuras posteriores, han sido invadidas con la siembra de distintas plantas, frutales y panllevar, sufriendo grave atentado esta zona arqueológica monumental, disturbando y destruyéndose importantes vestigios no sólo de la historia nacional, sino de América. 

 

Sechín Bajo: Invadido y por agricultores

Es más, el acceso no es libre y es sumamente difícil llegar a él, situación totalmente diferente a la de 1986, porque como arqueólogo del Instituto Nacional Cultura, responsable del patrimonio arqueológico de la costa de Ancash, Sechín Bajo estaba protegido y el camino de acceso a él era libre.

 

No puede ser posible que la arquitectura monumental más antigua de América esté invadida por negligencia e inercia del responsable de su defensa y conservación, más aún, existiendo una institución como el Museo Regional de Casma “Max Uhle”, urge que la sociedad en su conjunto apoye la recuperación y conservación de esta zona monumental a través del Instituto Nacional de Cultura”.

 

El Perú, tiene muchos lugares arqueológicos muy antiguos que nos falta descubrirlos, los arqueólogos se encuentran en proceso de descubrimiento, como Caral y otros tantos que es necesario visitarlo para conocerlo “Por su singularidad y valor universal excepcional, la ciudad sagrada de Caral fue declarada la semana pasada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Algo que nos llena de orgullos a todos” (El Comercio, domingo 5 de julio del 2009, suplemento semanal Mi Hogar, pág. 3)  

 


 

CAPITULO  III

B) LA EPOCA INCAICA DEL TERRITORIO DE TAUCA.-

 

En las tierras del valle interandino de la Provincia de Pallasca y del distrito de Tauca, no alcanzó mayor notoriedad durante la época incaica que comprende de 1,400 a 1,500 a. C. todos los demás pueblos y lugares ignoraron la existencia de estos habitantes por no constituir un curacasgo o cacique ni principales, como los demás vecinos de Santiago de Chuco en el Departamento de La Libertad, Corongo y Huaylas, en realidad sus dispersos habitantes en sus campos y aislados en los valles interandinos del territorio no fueron sometidos al dominio Imperial por la conquista del Inca Pachacútec, tampoco por Cápac Inca Yupanqui, que gobernaban los pueblos del Norte a quiénes el poderío del Inca Pachacútec, lo sometió a pesar de su resistencia.

 

En el diario del cronista Miguel de Estete (1533) nos relata que en la guerra civil sostenida entre los Incas Huascar y Atahualpa, realizada en la zona de Conchucos y Huari, fue un sangriento combate en donde participó el célebre guerrero “Chalcochima”. Debe aclararse que la zona de Conchucos se ubica al otro lado de la Cordillera Blanca de los Andes, no confundir con el territorio del pueblo de Conchucos que viene ha ser uno de los distritos de la Provicnia de Pallasca.  

 

En el año de 1965, el norteamericano Douglas Eugene Savoy, el Club de Exploradores Andinos de la Universidad Nacional de Trujillo y el Patronato Departamental de Arqueología de La Libertad, organizaron una expedición a Pajatén que de casualidad fue descubierto en la selva el Centro Arqueológico del Gran Pajatén, en el mes de setiembre de 1964, ubicado en la zona arqueológica de Utcubamba del valle del río Abiseo, en el distrito de Huicungo, de la Provincia de Mariscal Cáceres del Departamento de San Martín, en cuanto practicó los estudios pertinentes, llegaron a sostener que este centro arqueológico no fueron construidos por los incas, porque “los incas no pisaron jamás la ciudad del Gran Pajatén”, como estos restos arqueológicos existen muchos otros centros desconocidos que no fueron visitados por el inca, por aislamiento y lejanía, de igual manera existen infinidad de valles interandinos que no fueron visitados ni contabilizados por los emisarios del inca, los gentiles que habitaban en forma dispersa o salpicada en los lugares desconocidos de los valles, vivieron conservando sus dialectos y las características de sus costumbres, existieron en forma aislada e ingnorada del Imperio como fue el caso del territorio del valle del que hoy es el pueblo de Tauca. 

 

El Dr. Luis Lumbreras, nos dice que el imperio del Tahuantinsuyo se forjó en el Cusco, como un “tercer gran periodo de integración cultural del territorio peruano que se conoce como el IMPERIO DEL TAHUANTINSUYO, era la culminación de un proceso expansivo iniciado en el año 1400, hasta 1532, (Francisco Pizarro llega a Tumbes, luego Cajamarca en el Perú), en el transcurso de los cien años, los Incas dominaron un extenso territorio el más grande de la historia mundial. Sus forjadores y conductores fueron Pachacutec, Tupac Yupanqui y Huayna Capac, en base a sus principios morales: Ama Llulla, Ama Sua y Ama Quella, era una especie de constitución política verbal del Tahuantinsuyo, de obligatorio cumplimiento. El cusco fue la capital del Imperio, el centro religioso del culto al sol y a la luna, sede del Inca, geográficamente el centro del Imperio, el principio y fin de todos los caminos como el Capac-ñan, el centro de recaudación y reparto, de donde se emprendía las conquistas, como también de donde se enseñaba el quechua a todo el Imperio. Como se podrá advertir que los Incas o sus emisarios jamás llegaron a las tierras de Tauca, tampoco recibió ni aportó algún beneficio económico desde el Cusco, por encontrarse situado en un valle interandino rodeado de cerros agrestes e inaccesibles, sólo pasaban de tránsito con su ejercito por “Andamarca (campamento inca), Mollebamba (Huamachuco), Conchucos, Totopampa, pampa de Tuctubamba y Corongo” por donde pasaba el camino del inca o Capac-Ñan, cuando se dirigía del Cusco a Cajamarca o viceversa.           

 

Federico Kauffmann, sostiene que Conchucos “limitaba por el norte con los huamachucos y por el sur con los humalies. Se extendía por la cuenca del Tablachaca y por las estribaciones orientales de la Cordillera Blanca, hasta el Marañón por el norte (..). Los incas invadieron el territorio de los Conchucos desde el sur, luego de anexar a los huamalies. Las crónicas ponderan unánimemente la obstinada resistencia de los Conchucos. Después de varios meses de lucha en la que los chancas batallaron formando parte de las tropas incaicas, se quebró la resistencia, cuando los reductos conchucanos de Urcolla en Parcos fueron tomados”. Es decir, que el territorio de Tauca, se encontraba dentro de estos límites; pero, no fueron invadidos por los incas, la invasión se produjo en el territorio de los Conchucos, desde el sur, tomando los territorios del otro lado de la Cordillera Blanca, como las tierras del actual provincias de Huari, Antonio Raimondi, Carlos Fitzcarrald, Mariscal Luzuriaga, Pomabamba y Siguas, con frente a Huánuco y al Río Marañón.

 

El Presbitero Santiago Márquez Zorrilla, extraordinario conocedor del Departamento de Ancash en su obra “Huari y Conchucos”, sostiene diciéndonos que “mientras las naciones de Chinchaysuyo gozaban de su libertad, gobernándose por si mismos, en tiempo de paz y por Sinchis o generales en tiempo de guerra, se formaba y acrecentaba en el sur del Imperio que el genio de la Raza de Manco Capac, iba estructurando. No faltaba noticias del crecimiento y poder de este gran Imperio y esto suscitaba el temor de perder un día su cara libertad, como la habían perdido unas tras otras, las naciones vecinas al Cuzco, llamado”Jatun Llajta”, gran ciudad, por eso trataban entenderse mediante alianzas ofensivas, para hacer frente a la gran avalancha que venía que no tardaban en presentarse, dado el espíritu imperialista de los incas”. De lo cual podemos deducir que el valle interandino del antiguo territorio de Tauca, “gozaba de su libertad” independiente, porque nunca fue conquistada por los incas, por no tener una significación numérica determinante de su gente, que habitaban “dispersas” y “salpicadas” ignorando la existencia del Imperio, naturalmente “gobernándose por si mismos” sus habitantes, como lo hacían muchos otros valles interandinos sin haberse constituido en ayllus ni menos en tribus, tampoco formaban o participaban en alianzas ofensivas para defenderse del poderoso ejército del Inca, los gentiles del antiguo territorio de Tauca, fueron uno de ellos, independientes, pacíficos y tolerantes, conservaron sus propias y naturales costumbres y dialecto como el “culle”. La lengua “quechua” del Cusco, no influenciaron a estos lugares de vivencia indígena dentro de los valles interandinos.        

 

El Inca Gracilazo de la Vega, en su obra “Comentarios Reales de los Incas”, nos relata que “Después de esta victoria en tierra de Conchucos, el Inca conjuntamente con sus soldados cruzaron el Marañón, para someter a los Huacrachucos, quienes confiados en la agreste geografías de su tierra que era inexpugnable, alcanzarían la victoria, salieron a defender los pasos; la lucha fue con muchas muertes de ambas partes. El Inca analizó que sí lleva la guerra a sangre y fuego sería con mucho daño para los suyos y total destrucción de los enemigos, por lo que envió a requerir con la paz y amistad como lo tenían acostumbrado, sin que esto signifique flaqueza de ánimo ni falta de fuerza sino piedad y mansedumbre. Ante la negativa del enemigo, el Inca mandó apretar la guerra por diferentes lados y ganaron todas las plazas y pasos fuertes y al final convino pedir misericordia. El Inca lo recibió con mucha clemencia (…). ”Antes de la provincia de Chachapuya hay otra que llaman Huacrachucu. Es grande y asperísima de sitio y de gente en extremo feroz y belicosa. Traen por divisa en la cabeza, un cordón negro de lana con roscas blancas a trechos y con plumaje una punta de cuerno de venado o de corzo o de gamo, por donde le llamaron Huacrachucu, que es “tocado o sombrero de cuerno”. Los Huacrachucos adoraban culebras antes que fueran señoreados por los Incas y las tenían pintadas por ídolos en sus templos y casas. Al Inca le era necesario conquistar primero aquella provincia Huacrachucu para pasar a la Chachapuya. Y, así, mandó enderezar su ejercito a ella”. Que, analizando el relato trascrito podemos afirmar, que el valle de Conchucos estuvo poco tiempo bajo el dominio del Inca, no fue determinante la influencia del Cusco, por eso no se construyeron “andenes para la agricultura" ni edificaciones arqueológicas, “con piedras labradas como hicieron en Cuzco y otros lugares más importante del Imperio, con tanta técnica, perfección y solidez” que actualmente es la admiración del mundo; tampoco estas influencias ni siquiera llegaron al antiguo territorio de Tauca, por no haber sido conquistado, por que se encontraba en un valle interandino de una “agreste geografía de su tierra que era inexpugnable,” por los cerros y abismos que los circundan, encerraban a este Valle con sus propias costumbres y su propio dialecto, la lengua quechua del Cusco no les fueron aplicados, por ignorarse de la existencia del Imperio de los Incas.                    

 

Tanto en la época Preincaica como en la Incaica, la base primordial de la subsistencia fue la práctica de la agricultura en todo el territorio del Imperio del Tahuantinsuyo, el Dr. Luis Guillermo Lumbreras, con respecto a la “Organización y Economía Inka”, nos dice que “Los modos de Producción en el Imperio de los Incas, no era pues todo de “propiedad colectiva” como se creía en relación a los medios de producción”(...) “Cada hombre jefe de familia era dotado de un “tupu” de tierra para trabajarla en su beneficio”(…) “Tenían aún tan poco sentido la tierra como propiedad física, que el “tupu” era en realidad una unidad de trabajo y de producción, de extensión variable, que un hombre podía trabajar con su familia y podía con ese trabajo subsistir, sin penurias”(…) “Además recibió medio “tupu” por su mujer” daban de “si su fuerza de trabajo para el labrado de las tierras del “Inti” (el dios sol) y el Inka (la burocracia estatal). Ambas beneficiaban a la clase urbana, que en ese tiempo ya estaba estratificada en la clase explotadora ligada a la corte y en las capas de artesanos, sirvientes, soldados, que bien pudieran llegar a constituir una suerte de capa de “ciudadanos” en algún momento”. En el campo los campesinos representados por los “Pureq” (Jefe de Familia), estaban en una escala social más baja, pero aún más abajo que ellos, en el campo y la ciudad, emergía una capa de esclavos, llamados “Yanacuna” (los yana), que pertenecían a los señores, y no tenían ninguno de los derechos de los campesinos o los urbanos”.

 

En igual forma el Dr. Emilio Choy, en su obra el “Desarrollo del Pensamiento en Sociedad Esclavista de los Incas”, nos dice que “De este modo los guerreros, pudieron llevar adelante, una política expansiva”, tanto en sus costumbres culturales como en su lengua quechua del Cusco, que era de aplicación general para todo el Imperio del Tahuantinsuyo; en nuestro caso, como el antiguo territorio de Tauca no había sido conquistado por los incas, por su poca notoriedad y por su “agreste geografía de su tierra” refiriéndose a los cerros y quebradas que los rodean y además, encontrarse alejado de las veras del camino del inca o el cápac-ñan que venía del Cusco, por donde transitaba el Inca acompañado de su corte, generales y su ejercito conquistador, pasando por Corongo, pampa de Tuctubamba, Totopampa, Andamarca, hasta Cajamarca, no fue posible imponerse el uso obligatorio del idioma quechua a los habitantes del valle interandino de Tauca, conservando hasta la actualidad su propio dialecto nativo el “kulli” o “culle” que se hablan en toda la ruta del valle de Tauca y de la provincia de Pallasca.  

 

CONDICION GEOGRAFICA PREHISPANICA DEL SUELO DE TAUCA Y DE LA PROVINCIA DE PALLASCA.- 

Sostienen estudiosos de las culturas andinas como Ramiro Matos Mendieta, que “la influencia Chavín o Chavinnoide, perdura hasta la expansión del imperio Huari entre los Siglos II al IX, conocido por arqueólogos como Primera Diferenciación Regional, Maestros y Artesanos, Construcciones de Grandes Ciudades, Florecimiento Regional, Período Intermedio Temprano o de los Estados Regionales”.

 

“La primera integración pan andina, a pesar de la diversidad socio- geográfica entre costa, sierra y ceja de selva y entre norte, centro y sur, tuvo lugar durante la expansión Chavín, con una significativa continuidad en sus manifestaciones culturales, tanto en el tiempo como en el espacio”.

 

Las condiciones geográficas que le rodeaba a la superficie territorial interandina del hoy distrito de Tauca, es “necesario hacer algunas anotaciones entorno a la geografía, las condiciones ambientales y el clima de los Andes centrales por ser éste el escenario donde se ha producido el asombroso proceso de una parte de la historia del nuevo mundo”.

 

“Las poblaciones dispersas se encuentran desde los pisos pre-cordilleranos hasta las quebradas profundas, en viviendas aisladas o aldeas salpicadas. En todo los lugares se hallan los vestigios del hombre,  muchas áreas con huellas de cultivo antiguo ahora son tierras eriazas, despobladas o simplemente desiertas”, por esta razón, que no encontramos en Tauca restos arqueológicos significativos, sino simplemente algunas salpicadas y muy  distantes viviendas, que no eran como para ser dirigidos por caciques y comarcas por ser núcleos familiares independientes que no son de relieve histórico, este fenómeno de aislamiento natural geográfico de habitantes se ha encontrado en varios lugares interandinos del Perú, es decir, que el valle interandino de Tauca se encuentra como uno de los tantos parajes independientes. No existía curacas, caciques, la población indígena del valle era mínima, dispersa y huidiza, pero si a pesar de ser dispersos “nos ofrece alojamiento, alimentos para la tropa y forraje para los caballos, no existe curacas ni ayllus, pachacas y demás nativos” nos narra enfáticamente los testimonios históricos de los cronistas, con lo que estamos demostrando que en muchos lugares interandinos no estaban organizados, los Incas no llegaron a tener una total administración de sus súbditos, tampoco a imponerles en forma general su idioma el Quechua, por esta razón, nos explicamos que en muchos lugares del país subsistieron los dialectos, inclusive el Inca solamente administraba los pueblos nativos que visitaba o que se encontraban próximos al gran camino del Inca o el Capac Ñan, muchos lugares de su territorio fueron ignorados por los Incas.     

 

 

 

Caminos del Inca o El Cápac Ñan

 

                                                                     

“El cronista Cieza de León, en el Siglo XVI decía que el “Camino Real”, sí en algunas sierras, eran fragosas, se desechaban por las laderas enlosadas y tan fuertes que viven y vivirán en su ser muchas edades. En la confluencia de los ríos Andamarca y Pampas, se bifurcaba el Camino del Inca. “Uno que iba muy ancho y cortado en peña y hecho de escalones de piedra, trepando cerros y cruzando portacuales heladas por el actual pueblo de Conchucos, por Cjarenga, Taulli, Pariachuco y Ticuhuasi hacía Sihuas, Pomabamba y Huari hasta entrar a Huanuco”. (San Marcos-Huari, Oscar Alva Maguiña, pág. 14)

  

De acuerdo a esta parte de los estudios históricos realizados por acreditados historiadores se llega a demostrar  que existían culturas locales, como en el caso del territorio del distrito de Tauca, que se encontraba limitado por los cerros y cumbres que impedían su acceso interandino, en el caso de la zona Oeste se encontraba resguardado por los cerros de “Calipuy” del distrito de Santiago de Chuco de la Provincia del mismo nombre del Departamento de La Libertad, además del paso del río Tablachaca, impedía el acceso a la costa o viceversa a  la sierra, en igual forma hacia la zona Norte el impedimento de los ríos de Cabana y el Colorado, al Este por el majestuoso cerro de Angollca, Chullúsh y Piedras Paradas,  al sur por las pendientes del río “Ashoc” (agua agradable) y los cerros de La Limeña y la colina de Calaball, este  limitado territorio tuvo un aislamiento natural por la misma geografía que lo rodeaba, de lo que podemos deducir que este lugar tauquino no era muy visitado por sus vecinos nativos, por que no contaban en ese entonces con las vías de acceso ni de comunicación permanente, los accesos eran solamente circunstanciales a este lugar, lo que podemos comprender  la escasa población nativa que habitaron en forma muy dispersa en lugares muy pocos localizables, el estrecho valle de Tauca mantuvo una distribución de habitantes dispersos y aislados de establecimiento de límites interayllus autónomos desprovista de fuerzas de defensa militar vulnerable de su ocupación por extraños.

 

En realidad existían muchos otros lugares en el Perú que eran de difícil acceso y que a los conquistadores les fue muy difícil sus visitas, como en el caso del territorio o paraje del valle que hoy es del distrito de Tauca (y de otros pueblos de la provincia de Pallasca), permaneció aislado por la situación geográfica del valle interandino, es decir, el cerro de Angollca y Chullúsh fueron un gran obstáculo, desviador de las delegaciones viajantes ya que solamente seguían el Cápac Ñan o el Camino real del Inca, los habitantes de este valle permanecían ignorando de lo sucedido y que la supervivencia en forma aislada y autónomos o interayllus autónomos, su gente eran procedentes de “los Huaylas” que eran los restos o descendientes de habitantes del “Imperio Wari”, los del paraje de Tauca no adoraban ni conocían al dios “Catequilla” (posteriormente al ser perseguido lo conocieron), ellos adoraron al dios Sol y Luna que salía todas las mañanas por de tras del Cerro de Angovillca y al dios del Imperio de Wari, conforme se deduce de los testimonios históricos antes glosados de reconocidos historiadores.

 

FUNDAMENTO IDIOMÁTICO

 Es oportuno considerar el relato que hace el Ing. Gliden Valencia Pereda (Lacabamba), en lo que respecta a este tema: “El idioma imperante del periodo Inca, evidentemente fue el Quechua, así también en la meseta del Collao, perduró a través de los tiempos el Aymara. En esta zona norte del hoy departamento de Ancash, además de los hoy territorios de Otuzco, Huamachuco, Sánchez Carrión, Santiago de Chuco, parte de Cajamarca y por su puesto todo lo que hoy comprende la provincia de Pallasca; se habló desde épocas muy remotas la lengua Culle, así lo sostienen los estudiosos Castro de Trelles (1,992), quien dice que los agustinos escribieron un Catecismo en lengua Culle aproximadamente en 1,560, atribuida a Fray Juan del Canto. Fray Toribio de Mogrovejo, II Arzobispo de Lima, en su visita de 1,585 y 1,594, dominando tanto el quechua como el Aymara, no pudo comunicarse con los nativos de esta zona. Sin embargo la desaparición de la lengua Culle, constituye un fenómeno sociolingüístico y que se originó con la invasión Inca a la zona. Posteriormente con la presencia de los españoles en estos territorios de los Pashas y Conchucos, desde 1,533 se inició la imposición del idioma castellano. Posteriormente como consecuencia de los sucesos sangrientos de 1,539 y 1,540 protagonizados encarnizadamente por Francisco de Chávez, Gonzalo Pizarro y Miguel de la Serna, que implicó diezmar drásticamente la región en mención, significando prácticamente el exterminio masivo de esta raza fuerte y con ella su lengua, el Culle. Empero la brutal dominación cultural, no arrancaron por completo esta sonora lengua del Culle, por el contrario convivió por un buen tiempo con la lengua Española, tal es así que hoy muchas expresiones, con sus respectivas modificaciones en su escritura y fonética, aún perdura la influencia del legendario Culle, mostrándose con gran notoriedad en la Toponimia. Consideramos que con la concretización de este anhelado proyecto de creación de la Universidad Nacional Andina de la Provincia de Pallasca, en esta zona de gran importancia, se podrá rescatar para el enriquecimiento de nuestra milenaria cultura, los aportes de la avasallada injustamente lengua Culle. Con la presencia de la Universidad, se continuaran los trabajos por ejemplo de Josefina Ramos (1,950), gran estudiosa de la lengua Culle”. (Proyecto de la creación y funcionamiento de la Universidad Nacional Andina de la Provincia de Pallasca, 2007).

 


 

 

CAPITULO  IV

2) EL PERIODO HISPÁNICO

 

A) LA EPOCA COLONIAL

 

DATOS HISTORICOS DE LOS ESPAÑOLES EN AMERICA

En el primer viaje de Cristóbal Colón Fontanarrosa lo realiza el día 3 de Agosto de 1492, del puerto de Palos de la Frontera de España, con 150 hombres y tres carabelas, afirman la mayoría de historiadores, y algunos sostienen “Salieron del Puerto de Palos de Moguer (Huelva), en la madrugada del viernes 8 de agosto de 1492”; conformado por 120 hombres, la expedición atravesando el océano Atlántico llegaron a la Isla de Guanahaní de las Bahamas, bautizándolo como San Salvador de Centro América en la madrugada del 12 de octubre de 1492, el primero que vio tierra fue Francisco Rodríguez Bermejo natural de Triana. Colón dejó al mando de Diego de Arana una gobernación con 40 hombres, mientras que el 4 de enero de 1493, regresó a España en “La Niña”. En igual forma el segundo, el tercero y cuarto viaje, salieron de España y llegaron hacia Centro América, luego los viajeros españoles pasaban por tierra a la ciudad de Panamá, que era la capital de la región llamada “Tierrafirme”. (Padres de Colón fueron: Doménico Colombo, maestro tejedor y luego comerciante, y Susanna Fontanarrosa, con cinco hijos de matrimonio).

 

El Mons. Severo Aparicio, nos comenta que “la Iglesia, debido a los graves problemas políticos  que afrontaba en Europa y a la rebelión luterana que acababa de estallar, y por no estar preparada para ello, no se hallaba en condiciones de hacerse cargo de la evangelización de América, de ahí que decidiera confiar esta importante tarea a la Corona española.(…) la labor del clero secular en el ámbito de su acción, como parrocos y canónigos de las iglesias catedrales, los religiosos fueron, desde las horas iniciales, los principales protagonistas de la historia de la salvación en la América española. Pues, por su preparación y organización institucional, los religiosos eran los instrumentos más indicados para esta empresa.”     

 

Guillermo Lohmann Villena, en la Revista Peruana de Historía Eclesiastica, escribe: ”Ya desde el Breve de 3 de mayo de 1493, que concedía a los Reyes de España la titularidad dominante sobre las tierras que descubriesen sus agentes, y la Bula librada al día siguiente, por la que Alejandro VI trazaba una línea a los portugueses, se imponía a los soberanos favorecidos por el Pontífice que en las comarcas que acababa de descubrir Cristóbal Colón, la Corona asumía el quehacer de inducir a los pueblos ultramarinos a abrazar la fe cristiana, con cuya finalidad debía destacar a “varones probos y temerosos de Dios, doctos, peritos y expertos para instruir a los residentes y habitantes en la Fe Católica e inculcarles buenas costumbres” (Bulas de Alejandro VI). Proclamada este exordio la enorme responsabilidad que asumía la Corona española y se trazaba la vía jurídica sobre la cual descurriría la acción desplegaba a partir de entonces en dos vertientes: la espiritual y la denominada entonces de las “buenas costumbres”, vale decir encauzar hacia la vida cívica y social dentro de los cánones cristiano-occidentales a las poblaciones asentadas a la sazón en unas islas remotas. Nadie podía vislumbrar el escenario sobre el cual el quehacer asignado a la Corona española iba a extenderse durante tres siglos”.

      

El Monseñor Severo Aparicio Quispe, en la presentación del tercer número de la Revista Peruana de Historia Eclesiastica, comenta que “la reina Isabel la Católica en su testamento había manifestado su última voluntad estableciendo que los aborígenes del Nuevo Mundo no recibiesen “agravio alguno en sus personas y bienes”. “La legislación indiana consideró a los aborígenes como menores de edad, “incapaces de administrarse por sí”. Mentalidad que dio origen a una cantidad de leyes “orientadas a defender a los indios de abusos y atropellos”. “Felipe II, por real cédula de 24 de diciembre de 1589, disponía que los nativos “sean amparados favorecidos y sobrellevados”. “Sin embargo, (...) no tardaron en surgir los agravios y los abusos contra los aborígenes, y pronto se generalizaron aquellas lacras de la Colonia en forma de trabajos obligatorios al servicio de los encomenderos, corregidores y hacendados, en los repartimientos y obrajes, el pago de los tributos, y sobre todo el degradante trabajo de las mitas en las minas de Potosí, Huancavelica, Castrovirreyna, Otoca, etc. Dándose una situación de clamorosa contradicción entre lo que disponían las leyes y lo que ocurría en la vida real en estas lejanas colonias”. “Situación que, a su vez, y menos mal, dio origen a una documentación abrumadora constituida de informes, quejas y protestas, dirigidas al rey y salidas de la pluma de obispos, superiores religiosos, párrocos, doctrineros y misionesros”.

      

El Obispo José Dammert Bellido, en el tercer número de la Revista Peruana de Historia Eclesiastica, relata que “La Capitulación firmada en Toledo en 1529 dispuso que deberían los eclesiásticos atender a la instrucción de los naturales en la religión católica y en las licencias de embarque concedidas por la Reina se estipulaba  que para eso se daban. Sin embargo no se hizo prácticamente nada, salvo bautismos masivos sin preparación alguna, Hernando de Luque fue nombrado”Protector de los naturales”. Pero delegó sus funciones en algún otro clérigo sin llegar al Perú y de otra parte el cargo no tenía normas bien delineadas de modo que no podía hacer mucho –como afirmó el obispo Valverde- o tuvo que dirigirse a Europa por las contradicciones con encomenderos y autoridades como el obispo de Papayán, don Juan del Valle, o llegar a ser –según expresión de fray Luis de Solís, obispo de Quito- “sacristanes honrados”. Un gran número de clérigos se dedicó a obtener oro y plata a la par que los soldados con un espíritu aventurero similar sin tratar de llevar el Evangelio a los naturales”.   

 

Es necesario y oportuno mencionar al Dr. Alejandro Miró Quesada Garland, en uno de sus últimos artículos publicados en el Comercio, con fecha 12 de octubre de 1992, destacó el intercambio cultural con España, con ocación del quinto Centenario del descubrimiento de América, sobre el significado del 12 de octubre de 1492, dice: “Como ha señalado, acertadamente, Gregorio Marañón en su prólogo al “Diario de Colón”, el Almirante, más que marino era un visionario poeta, agregando “Los sabios de las universidades que solo saben lo que está en los libros, pero no lo que está en los sueños, se habrán reído de él. Solo Dios le ayudó, porque es el único que ve en el corazón de los poetas”. Una noche, allá en la tierra nueva, pensando en todo esto, el poeta había escrito en su diario: “Dios fue el único que sabía mi corazón”, Por ello, agrega Marañón, “para la liríca de Colón, la emoción del descubrimiento debió ser tal, que los hombres de hoy no acertamos a comprenderla. Le pagaron para que encontrara el oro y había encontrado el Paraíso. Más, aparte de lo que significa la hazaña del 12 de octubre, como gesta, como triunfo de la tenacidad de un hombre sobre la adversidad y el escepticismo en el logro de un ideal, celebremos la importancia histórica que ella tuvo. Así, se considera que la Modernidad se inicia a partir de esa fecha, con una nueva visión del mundo.(…) ¡Como no celebrar los beneficios del Descubrimiento! Analicemos los valiosos aportes espirituales y materiales que brinda España y los no menos valiosos que recibe de América. España nos trae una nueva fe, que, hasta nuestros días, constituye importante elemento unificador en nuestros países hispanoamericanos; y nos brinda una nueva cultura, a través del lenguaje, la escritura y el libro. (…) En el campo de la ciencia, España brindó el progreso y la tecnología de Occidente; y en el del arte, produjo la simiente de nuestras doradas pinturas coloniales e importantes Iglesias barrocas. América aporta, a su vez, la riqueza de sus recursos naturales, como el oro y la plata, que transformarían la economía europea; o nuevos productos alimenticios, como el maíz, el tomate, el cacao, la papa, que aún continúa siendo principal sustento en el viejo continente. La farmacopea universal se ve enriquecida con originales plantas que provienen de América: tal el caso de la quinina o el curare.(…) El arte de la Contrarreforma encuentra en tierras americanas lugar propicio para su propósito misionero. Surgen en México y el Perú importantes catedrales, bellos palacios y originales mansiones. Son alarifes mestizos que adornan las portadas mezclando signos hispánicos e incaicos. La cruz y el inti. Es este mestizaje de culturas y hombres, de nuevas ideas y nuevos planteamientos, el bello mensaje y la rica herencia que nos deja el Descubrimiento de América”.                     

 

Durante 968 largos años transcurridos, desde Panamá partían las expediciones a conquistar comarcas de las riberas del Mar del Sur. Cuando se tiene noticias de la existencia del Perú, se juntan como socios el capitán y alcalde de Panamá en ese entonces Francisco Pizarro, para ser el jefe militar, el soldado Diego de Almagro, el proveedor y el clérigo franciscano Hernando de Luque, el procurador, forman la empresa la “Jornada del Levante”, para descubrir y Conquistar en el Perú, en caso de ganar repartirse por igual entre los socios. El primer viaje de Francisco Pizarro fue el 14 de noviembre de 1524, zarpó del puerto de Panamá, con 112 soldados, realizó tres viajes hacia el Imperio de los Incas.

 

En el segundo viaje Francisco Pizarro se quedó solo con trece soldados en la isla del Gallo, el capitán Juan Tafur regresó con los demás a Panamá, después de tres meses regresó el piloto Bartolomé Ruiz, prosiguiendo hacia el Sur, para explorar la costa austral entre ellos Paita, Sechura, Pacasmayo, Huanchaco, llegando hasta la desembocadura del río Santa, arribando a un puerto que Francisco Pizarro le denominó de una manera casual “sin bote”, es decir, en esta inesperada llegada al lugar no existían botes como para salir del barco hacia tierra, que luego más tarde por el acomodo fonético se le llamaría el puerto de Chimbote, de donde deciden regresar a Panamá, convencidos de haber descubierto tierras con una civilización y riqueza exuberantes; pero el gobernador Pedro de los Ríos le niega apoyar para un nuevo viaje. Es cuando deciden que Francisco Pizarro viaje con el griego Pedro de Candia y el vasco Soraluce a España y firmará la capitulación o contrato de conquista con la Corona el 26 de julio de 1529. Regresó de España a América acompañado de sus hermanos: Hernando, Juan, Gonzalo Pizarro y Francisco Martín de Alcántara. 

 

El tercer  viaje de Pizarro fue el 20 de enero de 1531, zarpó de Panamá con 180 hombres y 37 caballos, sumándose los oficiales reales que representaban al rey: el contador  Antonio Navarro, el veedor García de Salcedo y el tesorero Alonso de Riquelme, se sumaron los capitanes que vinieron de Nicaragua Sebastián Moyano de Benalcázar con 30 hombres y 12 caballos y Hernando De Soto, con más hombres y caballos, este último descubre en la sierra el gran camino del inca, arribaron a la playa tumbesina junto al río con tres navíos y cuatro grandes balsas llegaron a comienzos de abril de 1532, Francisco Pizarro partió de Tumbes el 16 de mayo de 1532, con más de 200 soldados, hasta Poechos llegando el día 25 de mayo, en donde formó su cuartel general. El 15 de agosto de 1532 fundó San Miguel Tangarará, siendo la primera ciudad cristiana del Perú. El 15 de noviembre de 1532, al medio día llegando a las 5 de la tarde a la ciudad de Cajamarca. Atahualpa fue capturado el sábado 16 de noviembre de 1532, poco antes del anochecer, sentenciado a muerte el sábado 26 de julio de 1533.

 

“Consumada la invasión española sobre el vasto dominio de los incas, y afianzada ésta con la toma de Cajamarca y el consiguiente asesinato de Atahualpa por los españoles, casi de inmediato empezó el flujo cada vez mayor de religiosos, en calidad de misioneros, hacia el Perú, en estrecha relación con la complicada empresa que significo la presencia de España en estas tierras. En los inicios los religiosos acompañaban a los conquistadores en todas sus expediciones y estuvieron presentes a su lado en la fundación de ciudades, más como capellanes y asistentes espirituales que como misioneros. Las primeras relaciones de la conquista así como la correspondencia de la época, dan escasa noticia de su labor misionera. Una vez fundadas las principales ciudades españolas, los religiosos se preocuparon también por fundar residencias y conventos de su propia Orden”. (Rev.Peruana de Historia Eclesiastica, Mons.Severo Aparicio).   

 

CONDICION GEOGRÁFICA DE ANCASH ANTERIOR A LA CONQUISTA

En los Andes prehispánicos, específicamente del Departamento de Ancash,

la cultura de Chavin influenció por la zona Norte, que sobrepasó la Provincia de Pallasca, en igual forma lo hizo la expansión Recuay, a lo largo del Callejón de Huaylas llegando su influencia hasta sobrepasar Huamachuco, luego lo realizó la expansión Wari en su período del horizonte medio, con quienes esta parte del Perú adquiere un gran avance en las culturas locales, especialmente en su agricultura y en su pastoreo de llamas y alpacas especialmente por las extensas pampas de la puna de Tuctubamba.

 

En su organización expansionista del Inca Pachacútec que venía desde el Cusco, por el gran Camino Inca (Cápac Ñan) que unía el mundo andino, llegando a pasar por el valle del “Atún Mayo” hoy el río Santa, hoy denominado Callejón de Huaylas, gobernado por el cacique Cápac Apu, quién hizo frente al soberano imperial y luego se sometió a su autoridad, continuando su marcha por el camino troncal de los andes, conocido como Cápac Ñan o Camino real Inca, que pasaba por Corongo en donde se hablaba el dialecto “llakuash”, la pampa de Tuctubamba, Totopampa, Andamarca y Conchucos en donde se hablaba el dialecto “culle” hacia el Norte con dirección a Cajamarca. También pasaron Cápac Yupanqui que venía desde el Cuzco, en compañía del joven Túpac Yupanqui, (conquistan Coronguimarca, Pincos y Piscobamba, prosiguió sometiendo Conchucos, el cronista Antonio Vásquez de Espinoza nos hace referencia de Pallasca y Corongo), Huascar, Atahualpa, nuevo Inca Túpac Huallpa, etc. durante la expansión  incaica se logro imponer el idioma oficial del imperio que fue el quechua, con sus diferentes variaciones de acuerdo al lugar y ubicación de los curacas, caciques que se encargaban de su aplicación en su correspondiente ayllus o asentamientos humanos.

 

Pero en muchos lugares interandinos del Tahuantinsuyo por su enorme extensión que ocupaba en Sudamérica y por falta de un sistema de comunicación terrestre adecuado muchos “asentamientos incas” permanecían independientemente aislados en forma dispersa y diseminada que habitaban en familias autónomas conservando sus propios dialectos naturales del lugar, como por ejemplo el dialecto de la lengua “Culle”  que se habla en la zona de la Provincia de Pallasca, y Huamachuco, el dialecto “Tampish” se hablaba en Corongo, antes de imponérseles el idioma quechua por los Incas, por esta ruta pasaba el gran camino del Inca o el “Capac ñan” que venía desde el Cuzco hasta Quito y viceversa, todos lo asentamientos incas relevantes que se ubicaban cerca a sus inmediaciones de fácil acceso, obligatoriamente se les imponía el idioma oficial del Imperio.           

 

PRIMER DESPLAZAMIENTO DE LOS CONQUISTADORES

Según datos históricos proporcionados por los primeros cronistas entre ellos Miguel de Estete y los historiadores después, nos relatan que el Conquistador Francisco Pizarro Gonzáles y sus socios, llegaron a Cajamarca después de mediodía del día viernes 15 de noviembre de 1532, el día sábado 16 de noviembre de 1532, poco antes del anochecer fue capturado el Inca Atahualpa, ofreciendo al gobernador Francisco Pizarro “un galpón lleno de oro y dos galpones llenos de plata a cambio de su vida y libertad”, “comenzaron a llegar a Cajamarca largas caravanas de camélidos” cargados de los preciosos metales.

 

VIAJE DE HERNANDO PIZARRO DE CAJAMARCA A JAUJA Y PACHACAMAC

Pero, con el ansia de apresurar las remesas de oro y plata para el rescate de Atahualpa y además a buscar tesoros envió a su “hermano Hernando Pizarro con 20 soldados a caballo y algunos escopeteros con arcabuces, acompañado de Hernando de Soto, Juan Maza, Rodrigo de Chávez, Juan Rojas de Solís, el clérigo de espuelas Juan de Sosa, el veedor y cronista Miguel de Estete y cargadores indígenas, saliendo de Cajamarca el miércoles 6 de enero de 1533, con destino al santuario de Pachacámac y Jauja, siguiendo la ruta del camino inca, pasando por Andamarca el día jueves 14 de enero de 1533, fueron a dormir a un pueblo que decían Totopampa que estaba en una ladera áspera y proporcionaron indios para las cargas, atravesaron la pampa de Tuctubamba, el día viernes 15 de enero de 1533 fueron a dormir a otro pequeño pueblo que se decía Corongo y a medio camino estaba un gran puerto de nieve y había por todo el camino mucha cantidad de ganado con sus pastores que lo guardan”, agrega el cronista el martes 16 de enero “fuimos a dormir a un lugar pequeño que dice Imiga y no se halló en él gente porque se ausentaron de miedo; y esta jornada fue muy mala, porque había bajada de escalera hecha de piedra muy agreste y peligrosa porque al ladearse los caballos o tropezar, con poco al viesso que se apartasen de la senda irían a caer doscientos estados abaxo” es decir, que de Corongo bajaron por la cuesta de La Culebrilla hacia los baños de Pacatqui, “continuando por Ninabamba, llegando a Canchacá que dista a un kilometro del pueblo de Yuramarca donde se encuentran restos arqueológicos, luego el miércoles 17, atravesando el río Santa por un puente llegaron “antes del medio día a un pueblo grande que está en un valle entre sierras de muchos maizales” pues este pueblo fue Guayllasmarca”, luego continuaron el camino por el Callejón de Huaylas entre el 18 y 25 de enero de 1533, el cronista Miguel de Estete nos sigue narrando el itinerario del viaje de Hernando Pizarro hasta el santuario de Pachacamac y asimismo de su regreso a Cajamarca, es una valiosa información para los de la zona Norte.

 

El día 3 de abril de 1533, cuando salio de Jauja la expedición de Hernando Pizarro hacia Huari, llevando 14 jinetes y 9 peones, también lo hizo Alonso de Molina con otro tanto salió su expedición hacia la sierra de Huancavelica y Ayacucho, contaba con las autorizaciones  de buscar y recolectar el oro y plata para la Corona, el cronista Miguel de Estete solamente registra en su diario las andanzas de Hernando Pizarro y no de Alonso de Molina, por que en su condición de Capitan y Lugarteniente de Francisco Pizarro, era más reservado y cauteloso, sin embargo, siempre no faltaba la compañía de algunos otros religiosos que acostumbraban describir y registrar la realización de sus actividades descubridoras en esta parte de la sierra Central, en ése entonces, los Lugartenientes no contaban con la autorización delegada de Francisco Pizarro, para la fundación de urbes como en el caso de “Alonso de Alvarado fundó San Juan de la Frontera de los Chachapoyas (en 1535, refundándola el 5 de setiembre de 1538); Juan Pérez de Guevara erigió Santiago de los Valles de Moyabamba (1539, refundándola el 12 de marzo de 1549); Gómez de Alvarado El Viejo, fundó Huanuco (15 de agosto de 1539, refundándola Pedro Barroso el 2 de febrero de 1541 y Pedro de Puelles a comienzos de 1543); y Garcí Manuel de Carbajal erigió Arequipa (15 de agosto de 1540) con el nombre de Villa de la Asunción de Nuestra Señora del Valle Hermoso”(Enciclopedia Temática del Perú, Conquista y Virreynato por José Antonio del Busto, El Comercio, pág. 47)         

 

VIAJE DE FRANCISCO PIZARRO DE CAJAMARCA A JAUJA Y CUZCO

Francisco Pizarro después de nueve meses de estadía en Cajamarca, el 11 de agosto de 1533, dispuso su partida con destino al Cuzco siguiendo el camino del inca, siguiendo la misma ruta emprendida anteriormente por su hermano Hernando Pizarro, acompañada de su esposa la princesa inca Inés Huaylas Yupanqui (hija de Contarhuacho Pumapampa, cacica de Hanán Huaylas), el nuevo Inca Túpac Huallpa, don Diego de Almagro, padre dominico Fray Vicente de Valverde, “Alonso de Molina, Marcos de Niza, los tres representantes del Rey, Antonio Navarro el Contador, García de Salcedo el Veedor, Alonso de Riquelme el Tesorero, el general Calcuchimac en calidad de prisionero, más de 400 hombres entre barbudos castellanos, orejones quechuas, negros moriscos, negros de Guinea, esclavos nicaraguas de servicio, cargueros  cajamarcas, tallanes lenguaracas, yanaconas de los cuatro suyos”, caballos, perros de guerra y miles de indios auxiliares, su expedición pasando por Ichocán, Cajabamba, Huamachuco, llegando el domingo 23 de agosto Andamarca (Nos dice Gliden Valencia Pereda: “enero 1533 y agosto 1533, en ambos viajes según los registros de los cronistas de la conquista, como Miguel de Estete, Hernando Pizarro, Pedro Pizarro y Francisco de Jerez, permanecieron en Andamarca, 4 días en este estratégico lugar, importántícima vía del camino Inca, así como de los restos de la casa donde se alojaron los conquistadores, lo mismo que servía como punto de reunines y descanso los incas Tupac Yupanqui, Huayna Cápac y Atahualpa”), luego a Totopampa, al atardecer marchaban por las pampas de Tuctubamba, y al caer la noche llegaron el miércoles 27 a Corongo, el jueves 28 de agosto  estuvieron en Puerto Nevado, el viernes 29 en Corongo, el sábado 30 de agosto partieron a Atún Huaylas llegando a las 10 de la mañana del día siguiente domingo 31 de agosto de 1533, celebrando al medio día una misa en la tierra natal de la princesa Inés Huaylas Yupanqui, disponiendo una semana de descanso, saliendo el 8 de setiembre de 1533, recorriendo en 18 días el Callejón de Huaylas, continuando hacia Caraz, Yungay, Carhuaz, Huaraz, Recuay, Chiquián, Cajatambo, Oyón, Punrún, Bombón, Tarma, Mantaro, llegando el 11 de octubre 1533 a Jauja, dejando a su esposa continúo su viaje, por Acos y la cuesta de Parcos, siguió Azángaro y Vilcashuamán, Andahuaylas, Huancarama, Abancay, Curahuasi, Limatambo, Jaquijahuana, Poroy, avistando el 13 y “llegando el 14 de noviembre de 1533 al Cuzco, a hora de misa mayor” y el viernes 23 de marzo de 1534 fundó la ciudad del Cuzco, siendo la segunda ciudad cristiana del Perú.

 

Después de fundar Cuzco, Francisco Pizarro “no quiso que fuera la capital de su gobernación de Nueva Castilla” retorna a Jauja en donde dejó una guarnición al mando del tesorero Alonso de Riquelme, representante del Rey, así como una “comitiva” a cargo de sus mejores aliados de confianza Alonso de Molina (uno de los trece del Gallo), Rodrigo Núñez de Prado (lugarteniente de Pizarro), Pedro de Anades (centinela de Pizarro) y Hernando de Aldana (soldado que había aprendido el quechua), para explorar las alturas de la sierra Central en busca del ansiado precioso metal de oro y plata, la misión era después de la recolección dividirse en la proporción convenida con los representantes del Rey. Llegando a inicios del mes de abril de 1534, en donde nació su primera hija Francisca Pizarro Huayllas, llevando el nombre de la madre de Pizarro, en honor a este hecho fundó Jauja el miércoles 25 de abril de 1534, como la nueva capital de su gobernación. (Enciclopedia Temática del Perú, Conquista y Virreynato por José Antonio del Busto, El Comercio, pág. 47).

 

 

 

 

Recorrido de la ruta seguida por Frencisco Pizarro en territorio peruano de Tumbes a Cusco y luego a Jauja. Designación de comitivas exploradoras en 1534. (Enciclopedia Temática del Perú, José Antonio del Busto, pág.42)


 

 

CAPITULO  V

A) LA EPOCA COLONIAL DEL TERRITORIO DE TAUCA Y DE LA PROVINCIA DE PALLASCA.-

 

En cuanto Francisco Pizarro llega al Perú, en el segundo viaje a Tumbes, y en el tercer viaje, el 16 de noviembre de 1532, a la Plaza de Cajamarca, con sus ambiciosos soldados sedientos de obtener a como dé lugar el oro y la plata que abundaba en el Perú; también les acompañaba en primer lugar los de la orden religiosa los dominicos, posteriormente llegaron diversas órdenes como los franciscanos, mercedarios, agustinos y jesuitas, para predicar la religión y evangelizar en nombre de la Iglesia Católica.

 

Sabemos a través de la historia que el adoctrinamiento era enseñar la religión católica, tratando de sustituir al Sol (Inti) y al dios Huiracocha que se adoraba en el Cuzco; al dios de Pachacámac que se adoraban en la costa del Departamento de Lima; al dios Kon que adoraban en el litoral de la costa norte y al dios Huari, que se adoraban en el Departamento de Ancash; al dios Catequilla y otros dioses de la zona de Conchucos del mismo Departamento.

 

El aporte histórico más importante de los hechos de la Conquista Española la encontramos en las Crónicas del Siglo XVI, tanto de Hernando Pizarro como de Miguel de Estete, fueron los únicos testigos presenciales de los acontecimientos de la Conquista. Desde los momentos iniciales que emprendió Francisco Pizarro desde su histórica caminata del Norte (Panamá) con rumbo hacia Cajamarca (Perú). No olvidemos que “más del setenta por ciento de los españoles que llegaron al Perú eran de origen andaluz” los demás eran de Panamá, Nicaragua, México y otros de América. 

 

En cuanto Francisco Pizarro se encontraba en Cajamarca, ordenó a su hermano Hernando Pizarro para marchar con 30 jinetes al campamento del Inca Atahualpa, llevando el mensaje de los españoles y la segunda, cuando Francisco Pizarro encomienda a Hernando Pizarro, emprenderla expedición al Santuario de Pachacámac, el cronista Miguel de Estete que tenía el cargo de “veedor de la Real Hacienda”, el que partieron en Enero de 1533, con 25 españoles a su mando con el objeto de traer el oro y la plata hacia Cajamarca. 

 

De acuerdo a esta parte de los estudios históricos realizados por acreditados historiadores se llega a demostrar que existían culturas locales, como en el caso del territorio que ocupa el distrito de Tauca que se encontraba limitado por los cerros,  cumbres y quebradas que impedían su fácil acceso, en el caso de la zona de “Calipuy” que impedía el acceso hacia la costa o viceversa hacia la sierra, aun más con los ríos de Cabana hacia el norte, y al oeste por el majestuoso cerro de “Angollca” y el cerro de “Chullúsh” y al sur con el río de “Ashoc”(agua agradable), éste  limitado territorio tuvo un aislamiento natural por la geografía que lo rodeaba; entonces podemos deducir que este lugar y valle Tauquino no era muy visitado por sus vecinos nativos, por que no contaban con las vías de acceso a este lugar; y es así que ahora podemos comprender la escasa población nativa que habitaron no sólo en este lugar en forma muy dispersas conservando su dialecto el “culle” y costumbres, sino que también en muchos otros lugares del territorio nacional muy pocos localizados y que siempre han mantenido sus propias costumbres culturales.

 

Es así, que en la época de la llegada de los españoles a Cajamarca el 16 de noviembre de 1532, luego “el once de agosto de 1533, después de los sucesos históricos que acabaron con la vida de Atahualpa en Cajamarca, el sábado 26 de julio de 1533; el gobernador Pizarro inicia su marcha al Cuzco, evidentemente siguiendo la ruta del gran camino Inka pasa por Huamachuco y de alli a Andamarca, en donde según los cronistas  el gobernador y sus tropas descansan cuatro días, del 23 al 27 de agosto, para que la gente reposara y recogiese bastimento, contnúa por Totopampa, (Tuctubamba) Corongo, Huaylas, Carhuaz, Huaraz, Recuay pasando a Oyon, Bombon, Tarma y Jauja, Vilcahuaman, Andahuaylas, Abancay, llegando al Cuzco el 14 de noviembre de 1533” (Andamarca, Gliden Valencia Pereda, pag. 24)  y al transitar al Sur pasaron tanto por la costa como por la sierra siguiendo la ruta del “Capac ñan” o el “camino del inca” que cruzaba el pueblo de Huamachuco, Andamarca, Totopampa y las extensas mesetas o pampas de Tuctubamba, tomando el paso más accesible para transitar por el Callejón de Huaylas, hasta llegar a Paramonga en un solo tramo y en el otro hasta Junín y Tarma, con dirección al Cuzco como lo han descrito los cronistas de ese tiempo.

 

AMBICION MINERA DE LOS ESPAÑOLES

La historia nos demuestra que los antiguos peruanos no eran mineros, por que el oro y la plata los encontraban sobre piedras y tierra impregnados en los cerros o arrastrados por las aguas de las quebradas  y de los ríos; es decir, que nuestros antepasados ejercían la labor o trabajo de una minería artesanal, conforme se a encontrado en muchos lugares el “timbalete” consistente en una piedra plana especie de un batan, sobre el cual molían el mineral con otra piedra de buen tamaño, en  forma cilíndrica llamado “chungo”, que servia para triturar el mineral que encontraban en los peñascos y que eran separados y seleccionados a base de los chorros o canales de agua y además para no levantar el polvo de la tierra que contenía el mineral, la separación del oro y la plata que ellos conocían en forma manual y más tarde conocieron el mineral del cobre.

 

En cambio los españoles si eran grandes ingenieros Geólogos, tenían conocimientos de cómo localizar el mineral o veta de mineral ya sea del oro y de la plata. Luego lo cubicaban el mineral o calculaban exactamente en donde iba ser la boca de la mina, ésta obra social que realizaba el español ya no eran simples observadores del mineral o del afloramiento de este metal, los españoles tenían conocimiento de geología en primer lugar sacaban y recolectaban piedras y llevaban a sus laboratorios, para examinarlos y obtener el precioso metal de oro y plata, que para los antepasados eran un elemento de adorno de la persona de sus Incas o personajes importantes del lugar; sin embargo los españoles los buscaban y aperturaban minas en diferentes partes del Perú, con el fin de encontrar estos hermosos metales.

 

El español que se dedicaba a esta labor quedaba sorprendido que en el Perú, se encontraban este metal a simple vista aflorado sobre la superficie y lo reconocían tanto al oro como a la plata que se mostraba en filamentos y como estos españoles conocían perfectamente la explotación en las minas y además que contaban con personas que le hacían trabajar en forma gratuita y abusiva; entonces desde Lima se distribuyeron muchos españoles a ubicarse en diferentes partes del Perú.

 

En este caso en el Callejón de Conchuchos y Huaylas se aperturaban grandes minas para explotar el oro y la plata, además el plomo, cobre, hierro y el zinc, en las provincias donde mayormente se ubicaron estos españoles fueron en Recuay, Bolognesi, Huari, Huaraz, Huaylas, Pomabamba y Siguas, en algunos otros lugares que tenían acceso al valle de Conchucos por que la cordillera blanca era un obstáculo en el transito para los españoles; sin embargo, en la cordillera negra se ubicaron la mayor cantidad de centros mineros en el departamento de Ancash.

 

 

 La llegada de Pedro Alvarado al Perú en 1534, para explorar las tierras cercanas al estrecho de Magallanes, despertó en Diego de Almagro, el deseo de descubrir y dominar esas lejanas tierras. Asi, un año más tarde se dirigió a conquistar Chile, expedición que resultó frustrante y que llevó al enfrentamiento con Pizarro. Aquí, una imagen de las primeras décadas del siglo XX, de indígenas araucanos chilenos, descendiente de quienes impidieron el éxito de la empresa almagristas. (Obras escogidas: Pizarro el marqués gobernador, José Antonio del Bustos, pág. 140).  

 

MENSAJE DE PEDRO DE ALVARADO PARA FRANCISCO PIZARRO

Encontrándose Francisco Pizarro Gonzáles en el Cusco, recibió noticias del capitán Gabriel de Rojas, “hombre al que tantos miramientos se habían guardado en la ceremonia de la fundación del Cusco (lunes 23-04-1534), tenía su sitial muy bien ganado. Acababa de llegar de San Miguel, procedente de Nicaragua trayendo el mensaje del adelantado Pedro de Alvarado –Gobernador de Guatemala y antiguo compañero de Cortés- estaba fletando una armada para venir con tropas al Perú y adueñarse de lo ganado por Pizarro. La noticia indigno a los “peruleros” quienes juraron oponerse al invasor con sus armas y sus vidas; mas el Gobernador Pizarro –que por hombre viejo conocia la forma de frenar a los intrusos- se apresuró a fundar el Cusco, evitando de este modo que Alvarado hallase la tierra sin fundaciones españolas y se pudiese aferrar a este pretexto. Por la misma razón y también para terminar con el poderío Quisquis, el Gobernador deseaba efectuar la fundación definitiva de Jauja. Dispuesto a llevarla a cabo lo antes posible, el 26 de marzo (1534) hizo el reparto general de la tierra entre los conquistadores dictando, de paso las sabias Ordenanzas para la conservación y el buen trato de los indios. Por este mismo tiempo envió a Diego de Almagro a visitar la costa y a tomar posesión de ella en nombre del Rey. Alvarado tenía que encontrar el litoral hollado por los conquistadores peruleros, porque de no ser así podía alegar que la costa no había sido conquistada que carecía de dueño y sentirse con derechos para establecerse en ella. Despachado Almagro, mandó a Hernando de Soto que con sus jinetes saliese en persecución de Quisquis, debería arrinconarlo en los contrafuertes andinos y obligarlo a huir al Norte. Seguidamente nombró a Beltrán de Castro su Teniente de Gobernador en la ciudad del Cusco, encargándole el mando de los 40 vecinos destinados a quedar de guarnición. Beltrán de Castro hizo el pleito en homenaje a Francisco Pizarro y, a fines de marzo antes de la Semana Santa, el Gobernador partió hacia Jauja con miras de situar alli la capital de su Gobierno. Manco Inca Yupanqui, el nuevo monarca de los quechuas, marchaba con él”. (Obras escogidas, Pizarro el marqués gobernador, José A. Del Busto, pag. 137).

 

LA EXPEDICIÓN DE ALVARADO Y EXPLORADORES INTERANDINOS

Francisco Pizarro al retornar del Cuzco, llega a Jauja a mediados del mes de abril de 1534, indignado por la noticia del capitán Gabriel de Rojas, que traía de Nicaragua de la ambición desmedida de la expedición del adelantado Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala y antiguo compañero de Cortés, para Francisco Pizarro, Gobernador del Perú. “Pedro de Alvarado tenía autorización de la Corona para descubrir y conquistar ciertas islas de la Especieria (según real cédula del 5 de agosto de 1532), pero entrado el año 1534 decidió marchar no a las referidas insulas del Pacífico occidental, sino en tierras del Estrecho de Magallanes. Ordenado su propósito, zarpó del puerto nicaragüense de la Posesión el 23 de enero de ese año; más variando otra vez de opinión, desembarcó en el litoral de Puerto Viejo, más precisamente en la Bahía de Carraquez, el 10 de febrero del mismo año 1534. Con sus hombres comenzó entonces la penetración de aquella tierra, atravesando primero selvas ecuatoriales, después serranias nevadas. De este modo entró a la región de Quito, pero se dio con la ingrata sorpresa de que ya lo esperaba Diego de Almagro, que, unido a Belalcázar, estaba al frente de un ejército hecho sobre la base de los hombres de San Miguel. Evitando una cruel batalla dicen que Almagro logró, por medio de parlamentarios, que Alvarado se detuviese. Los dos ejercitos acamparon frente a frente y sus jefes salieron a conferenciar. (…) luego de tres dias de conversaciones, dedujo Almagro que Alvarado no tenía sus titulos muy limpios –por  lo menos no tanto como pretendia su ambición- (…) Alvarado, al comprender que estaba solo, recurrió a la transacción. Almagro aplaudio su idea y en San Miguel de Tangarará (Piura) prometió comprarle hombres, caballos y navios en 100,000 castellanos de oro. Alvarado se encogió de hombros y aceptó. Ambos salieron de San Miguel y se dirigieron a Pachacámac, el santuario indio de la costa. Donde estaba el Gobernador. Por eso, cuando el día de Año Nuevo de 1535 se presentó con su acompañante (Pedro Alvarado) en el pueblo yunga de Pachacámac, mereció que Francisco Pizarro saliera a recibirlo y lo saludara con un abrazo de gratitud”. (Obras escogidas, Pizarro el marqués gobernador, José A. Del Busto, pag.141).

 

Francisco Pizarro, “regresó a Jauja instado por una carta de Gabriel de Rojas –a quien había dejado alli por su teniente- que avisaba sobre un posible alzamiento de los huancas. La revuelta resultó infundada, pero el regreso del Gobernador sirvió para reflexionar sobre el asiento definitivo de la capital del Perú”. (J.A.Del Busto, pág.142). Ante esta expedición ambiciosa desmedida de Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala, Francisco Pizarro se apresuró a nombrar las especiales “comitivas” integradas por personas allegadas a su entorno pizarrista para “visitar” los valles interandinos de los Andes “y a tomar posesión de ella en nombre del Rey”, “para la conservación y el buen trato de los indios”, que encontraran en éstas tierras, dejando centros de evangelización instalados de conquistadores españoles y explorar los diversos lugares y alturas, con el propósito de recolectar el oro y plata, como descubrir los posibles yacimientos de minerales, demostrando haber “sido conquistada” y que no “carecen de dueño”, para “sentirse con derechos para establecerse en ella” como una tierra conquistada. Por esta razón, el Gobernador Francisco Pizarro, que se encontraba en Jauja, y que lo había fundado el día 25 de abril de 1534, sin pérdida de tiempo se apresuró a conformar las distintas “Comitivas exploradoras”, tanto para la “sierra central de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Arequipa, Ancash y otros lugares más”, en presencia de los “Oficiales Reales que representaban al Rey, como el contador Antonio Navarro, el veedor García de Salcedo y el tesorero Alonso de Riquelme, que se encontraban en Jauja y eran testigos presenciales de la conquista y toma posesión de las tierras exploradas y holladas (pisadas la tierra por el conquistador) en nombre del Rey. Francisco Pizarro lo hacia la conquista y hollaba los valles por intermedio de las Comitivas designadas directamente por su persona, el oro y plata obtenida se le repartían el quinto para el Rey, que luego eran remitidos el porcentaje que le correspondía al Rey de España”, la misión de cada Comitiva era de conquistar y tomar posesión en nombre del Rey los lugares y valles interandinos, dejando centros de evangelización, para proteger el buen trato de los indios que encontraban y por explorar sus tierras para demostrar que ha sido conquistada; entre unas de estas “comitivas” especiales se encontraba Francisco Martín de Alcántara, en quien confiaba Francisco Pizarro por ser parte de su familia más cercano, además de ser entre sus personajes el más destacado y honesto, con el fin de retribuirle a su leal compañero y familia que le acompañaba en las más duras tareas, el conquistador Gobernador Francisco Pizarro le llamó, para dirigir una “Comitiva” que le correspondería explorar y tomar posesión de los lugares interandinos de la parte occidental de Ancash, dejando provisto de sus guarniciones y reforzados de sus vecinos, hasta llegar al territorio de Huamachuco en el actual departamento de La Libertad; para luego de dejar provisto de su guarnición y vecinos, retornar por la parte de la costa dando cuenta de la misión encomendada directamente a Francisco Pizarro, que lo esperaría en Jauja con los emisarios de la Corona Española; entonces, al medio día del miercoles 20 de junio de 1534, por orden de Francisco Pizarro emprende la misión encomendada a Francisco Martín de Alcántara, “por ser un hombre de confianza de Pizarro”, tenía “voz fuerte convincente y moderada, cuerpo y fortaleza de león, curtido en mil batallas”, era el “voluntario de siempre para las hazañas y misiones más peligrosas sin recompensas”, de aspecto personal era “alto y barbudo, con bigotes de grueso sobre el labio superior y adornado en forma delgada por los extremos de la cara, conquistador de talla militar, siempre provisto de su ligera espada”, fue muy “querido por las cortesanas y curacas en el Cuzco y en Jauja”, “responsable y reservado fiel Lugarteniente del Gobernador, no quería que sus acciones sean relatado por cronistas”. Decidió “salir desde Jauja a cumplir su misión con cuatro hombres a caballo, con ocho escopeteros y cinco indios cargueros”, según (fuente principal el manuscrito “Diario de comitiva” de Sebastián Mesa, 1534).

 

Las comitivas tenían por costumbre llevar un escribiente de su “Diario de Viaje” desde que salían de algún lugar como en otros contextos de cartas o apuntes que solían llevar los conquistadores para el cumpliento de la misión, que lastimosamente de muchos viajes se ignoran porque el mismo Francisco Pizarro ordenaba su destrucción, no permitía que los “oficiales reales que representaban al rey” se enteraran de la cantidad de oro y plata recolectado o de los lugares en donde se descubrían las ricas minas de oro y plata u otros metales, porque al enterarse fácilmente se apoderaban los españoles empresariales que venían desde España o despertaba la ambición en otros conquistadores; en otros casos los guardaban los religiosos bajo estricto secreto, con amenaza de perder la vida en caso de ser dibulgado, permaneciendo olvidados en los archivos parroquiales de las iglesias o que negligentemente las autoridades o pobladores irresponsables lo han dejado destruirse en el tiempo, la real historia de sus pueblos.

 

Es una lástima, saber que nuestra historia nacional sólo se encuentra escrita un 30% y el resto se encuentran inéditos al borde del desperdicio y olvido; por la imperdonable negligencia e ignorancia de las autoridades, que según he constatado personalmente que todavía quedan en muchos lugares del país archivos parroquiales o eclesiásticos, judiciales, notariales y particulares, en donde se conservan manuscritos testimoniales en originales inéditos, que son ignorados por los historiadores, inclusive en la Biblioteca Nacional; Archivo General y Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Lima; Archivo Arzobispal de Lima; Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima; como de las relaciones detalladas de los promotores de cada expedición y los nombres de cada uno de los misioneros, libros y objetos sagrados que traían América en el siglo XVI que se encuentran en el Archivo General de Indias – Sevilla-España; Archivos Regionales de Ancash en Huaraz, Junín en Huancayo y Cusco, en el Cusco; actualmente existen paquetes de documentos manuscritos originales coloniales, pendientes de su ordenamiento, clasificación y archivo técnico para las investigaciones históricas de este acervo cultural. Es urgente y necesario que el Estado, destine una partida presupuestal suficiente, como para su clasificación y ordenamiento de esta documentación y que posteriormente sean públicados estos manuscritos, en el mismo estado deteriorado en que se encuentran estos inéditos valiosos documentos, para conocimiento del pueblo peruano y recurran a esta fuente para su estudio histórico, antes de que la cultura local se destruya en el tiempo. De que nos sirbe construír grandes obras monumentales, si no conocemos y dejamos negligentemente destruirse nuestra propia historia nacional.

 

Siempre se guardó silencio de los actos de los conquistadores en el Perú, no se permitían que los resultados de los exploradores llegaran a conocimiento del Rey de España ni de otras partes del mundo, por que inmediatamente se movilizaban sus adeptos y venían a despojarlos de sus derechos que habían adquirido al momento de posesionarse y de su descubrimiento, después de la muerte de Francisco Pizarro el 26 de junio de 1541 en Lima, Agustín de Zarate en su obra “Historia del Descubrimiento y Conquista de la Provincia del Perú, publicado en España en 1543, nos relata: “descubrieron muy ricas minas de oro, y iba poblándose y acrecentándose el lugar de mucha gente (…) murieron a manos de Gonzalo Pizarro y de sus capitanes Juan Porcel y Vergara (…) No pude en el Perú escribir ordenadamente esta relación (que no importara poco para su perfección), porque  solo haberla allá comenzado me hubiera de poner en peligro de la vida con un maestre de campo de Gonzalo Pizarro, que amenazaba de matar a cualquiera que escribiese sus hechos, porque entiendo que eran más dignas de la ley de olvido (que los atenienses llaman amnistía) que no de memoria ni perpetuidad. Necesitóme a cesar allá en la escritura, y a traer acá para acabarla los memoriales y diarios que puede haber, por medio de los cuales escribir una relación que no lleva la prolijidad y cumplimiento que requiere el nombre de historia, aunque no va tan breve ni sumaria, que se pueda llamar comentarios, mayormente yendo dividida por libros y capítulos, que es muy diferente de aquella manera de escribir”, (Capitulo IX, pág. 459, Agustín de Zarate en su obra “Historia del Descubrimiento y Conquista de la Provincia del Perú).   

 

Guillermo Lohmann Villena, hace un comentario sobre la impresión del primer tomo de la obra del Fray Antonio de la Calancha, “No sin tener presente los riegos que corrían los autores que remitían sus obras a imprimirse en la Península (denunciados por el dominico Lizárraga y el agustino Villarroel, y con la salvedad que el propio Calancha previene en el Prólogo de este tomo (“La tercera advertencia…es que este tomo se lleva a imprimir a España…”), tras alcanzar en mayo de 1633 la Aprobación de Fray Lucas de Mendoza y la Licencia de Fray Fernando de Valverde y la preceptiva de la Orden para proceder a entregar a las prensas el primer volumen de la Crónica, en 10 de mayo de 1635 se extiende la siguiente escritura, que en su parte esencial reza…Afortunadamente el voluminoso original llegó con felicidad a su destino, y en Barcelona, en 11 de diciembre de 1637 el Provincial de Aragón , Fray Agustín Osorio rubricaba la licencia para la impresión, que no deja de presentar algunas interrogantes, pues algunos ejemplares ostentan en la portada como fecha de edición 1638, y otros el año siguiente”. Por eso se explica que la interrupción de una parte “del Libro II, dio en suponer que el Tribunal del Santo Oficio había reducido a cenizas el pliego inacabado y había impedido la circulación del impreso”.(Rev. Peruana de Historia Eclesiastica, pag. 236-237). Como se podrá apreciar que los manuscritos para su impresión previamente eran revisados y autorizados, caso contrario eran incinerados en el Perú.

 

MANUSCRITO DE SEBASTIAN MESA DE ENCISO

En el presente caso del manuscrito que tengo a la vista, se lee borrosamente en la primera página “Diario de Comitiva”, reglón seguido “Xauxa (Jauja) – Abril - 1534”, al final en un extremo una firma que dice: “Sebastián Mesa”, a la vuelta de la hoja un simple croquis manuscrito de lugares no precisados y en la siguiente hoja se inicia las fechas y notas manuscritas en hoja de papel original cortado en una dimensión de 15 cm. de ancho, por 23 cm. de largo, de presencia ajada por el uso, de color ligeramente amarillenta y algunas seccionadas en vertical se inserta un croquis con marcaciones de rutas, puntos y aspas, y nombres de lugares de la serranía central, entendibles en sus fragmentos, letra gruesa semejante a los escritos españoles, algunos apuntes con muchas tachaduras en su contenido, se hacen varias correcciones sus narraciones es continua no se dejan espacios, consta de 44 folios útiles, su lectura es dificultosa casi no se puede comprender sus contenidos que terminan en resúmenes carcomidos por el tiempo, sus rayados son variables en algunos son estrechas y en otros algo abiertas, en las primeras páginas del “Diario” se relacionan su extensión con narraciones y descripciones de los lugares visitados y en las condiciones que atravesaban los aventureros conquistadores de tierras y lugares en busca de riquezas o de tratar de descubrir o de “poner nombres a los lugares como testimonio de haber sido los primeros en llegar” o “posesionarse de las cosas encontradas” y ser “descubridores de lugares, ríos y montañas” como en el caso de la recolección que hizo el Fray Bartolomé de las Casas, que son documentos que nos permiten darnos cuenta de como era sus desesperados encuentros con los lugares desconocidos. En mi caso, solamente me limitaré a reproducirle en frases con las correcciones de su ortografía, en algunas voy añadir sus puntuaciones, comas, tildes, sus letras, conforme a la gramática normativa que nos enseñaron a escribir correctamente el castellano o español, con el fin de facilitar su normal lectura y comprensión del inédito texto del diario histórico en referencia.

    

ORGANIZACIÓN Y VIAJE DE LA COMITIVA DE FRANCISCO MARTÍN DE ALCÁNTARA DE JAUJA A HUAMACHUCO.

En Jauja, con fecha viernes 3 de agosto de 1534, adjudicó al soldado de la Conquista Sebastián de Torres Morales las tierras de Huaraz hacia el Sur, llegando hasta San Lorenzo de Marca, y Jerónimo de Aliaga Ramírez, soldado Escribano de la Conquista, quienes pasaron por el Callejón de Huaylas con Francisco Pizarro, eran los primeros propietarios de estos extensos territorios, el segundo “nunca llegó a tomar posesión de sus dominios, sino sus descendientes”; en cuanto Sebastián de Torres Morales, “logró instalarse construyendo su vivienda y organizando a los indios para los trabajos agrícolas, artesanales y de servidumbre”  recibe la orden de Francisco Pizarro, para prestar apoyo logístico a la “Comitiva” de Francisco Martín de Alcántara, quién también en el camino de exploración se llegó a enterar de la adjudicación realizada a Sebastián de Torres.

 

Entonces al arribar a Huaraz inmediatamente Sebastián de Torres le prestó apoyo requerido a la “Comitiva oficial” según a lo ordenado por Francisco Pizarro, se organizó “un grupo de personas entre indios cargueros de las alturas de Huaraz” y algunos “soldados españoles e hijos de españoles traído por Diego de Almagro en su último viaje y algunos caballos”, más lo que venían desde Jauja sumaban veinte y tres acompañantes, al mando de Francisco Martín de Alcántara, después de la firma de la Capitulación de Toledo, realizado por Francisco Pizarro en la ciudad de Toledo, Castilla la Nueva, el 26 de julio de 1529,  se fue a su tierra “natal Trujillo de Extremadura, en donde se encontraba sus hermanos y hermanas, especialmente Hernando, el mayor y único hijo varón legítimo de su padre, también Juan y Gonzalo, cuya madre era una molinera de La Zarza, allí conoció a su hermano materno, llamado Francisco Martín de Alcántara, les habló de hacer la Conquista del Perú, todos aceptaron, transcurrido algunos días marcharon a Sevilla y desde Sanlúcar de Barrameda, en tres naves, zarparon para el puerto de Nombre de Dios, en la provincia de Tierrafirme”.(Del Busto), amigo intimo de Torres y Lugarteniente de Francisco Pizarro, era su medio hermano el más cercano seguidor del Gobernador, la “persona de su mayor confianza”, recibió directamente la orden oficial de Francisco Pizarro, para “emprender la exploración de valles del Norte” interandinos y las “alturas del Norte en la ruta” de Yungay, Caraz, Corongo, Tuctubamba, Totopampa, Andamarca, hasta Huamachuco y “retornar por la costa”; dando cuenta informativa a su medio hermano Francisco Pizarro, que anciaba verificar Huamachuco porque al ser visitado por el, capitán Hernándo de Soto “el domingo 17 de agosto de 1533, cuando salió a indagar por las tropas de Atahualpa, y aun antes por Hernando Pizarro al ir a Pachacámac. Los indios lugareños eran gente bien dispuesta, traían los cabellos largos y adornaban sus cabezas con unas madejas de lana colorada de encendidísimo fulgor. Huamachuco –gran centro religioso que poseía un santuario consagrado al divino Catequil- era ciudad de piedra y su trazo recordaba a Cajamarca. Los incas tenían en el valle un lugar poblado de árboles muy extenso y lleno de animales salvajes destinados a la caza. Se cuenta que los gigantescos Chacos o cacerías imperiales eran de mucho esplendor. El propio Inca, embrazando sus mejores armas combatía personalmente con los jaguares, osos y pumas, a los que terminaba dando muerte. Los aborígenes de Huamachuco eran, pues, los cuidadores del real coto de caza además de leales vasallos del Inca. Por esta razón habian sido partidarios de Huáscar y enemigos de Atahualpa, rey sacrilego que lejos de venir a recrearse a su pueblo, había profanado el santuario de Catequil, derribando al idolo por el suelo y asesinando a su anciano sacerdote. Como es de suponer, los españoles fueron recibidos en Huamachuco como libertadores y los curacas salieron de paz”. (José A. Del Busto, Obras escogidas, pág.121). Ya que había desempeñado comisiones similares en la sierra Central y que por indicaciones directas de su medio hermano el capitán Hernando Pizarro y de Miguel de Estete, en su viaje de Cajamarca a Pachacamac-Jauja, habían tenido referencias de la existencia del ansiado metal precioso “de oro y plata por las alturas del pueblo de Corongo”, secundado por el soldado Alonso Collantes, recomendado del maestre de campo Rodrigo Nuñez de Prado, quien había tenido una misión especial y significativa con Pedro de Anades en la Captura de Atahualpa en Cajamarca, seguido de los soldados Hernán Gonzáles, amigo de Hernando de Aldana, entre los españoles era el único que sabía algo de quechua y de Francisco López, el barbero especial de Francisco Pizarro, que lo conoció en el pueblo de Coa el 25 de abril de 1531 y también de toda la expedición; otro recomendado de Pizarro el soldado Francisco de Herrera, amigo íntimo de Alonso Romero el quién investido de alférez tomó a su cargo para portar la bandera española, siguiendo a la hueste junto al señor Gobernador y Conquistador Francisco Pizarro, sumándose otros valientes soldados: Diego López, Alonso de Mesa, Francisco de Robles y Sebastián de Torres.

 

POR QUE FRANCISCO PIZARRO QUERÍA QUE LA COMITIVA EXPLORADORA LLEGARA A HUAMACHUCO

José Antonio de Busto nos narra, que Francisco Pizarro y sus huestes el 16 de mayo de 1532, partieron de la ciudad de Tumbes, dejando una guarnición española al mando de oficiales reales. Los expedicionarios marcharon con dirección al sur, llegando al pueblo de Poechos el 25 de mayo de 1532, fueron recibidos por el curaca del lugar Maizavilca, por su enemistad hacia Atahualpa se plegó a Pizarro, regalándole su sobrino adolescente, bautizado con el nombre de Martín y llamado cariñosamente Martinillo, con los refuerzos que esperaba Pizarro inspeccionó la comarca, para poder fundar en ella una ciudad. Luego partió a Tangarará, junto a un pequeño promontorio y diestra del río Chira fundó el 15 de julio de 1532, San Miguel (Piura) del cual salió el martes 24 de setiembre de 1532, dejando 46 no más de 50 vecinos de guarnición, incluyendo los cobardes y enfermos al mando de los oficiales reales (Contador Antonio Navarro, con título de Teniente de Gobernador, el Veedor García de Salcedo –amancebado con su bella esclava morisca- y el Tesorero Riquelme (perdonado ya por su intento de fuga), los indios creían que los soldados barbudos iban ayudar a Huáscar, legitimo señor de la tierra, la hueste (72 encabalgados y 106 infantes) les esperaba Belalcázar, se detuvo en el valle de Piura 10 días, siguió Tambo Grande, Chulucanas y Pabur, comicionando Hernando de Soto, para que saliera en misión de exploración, el 16 de octubre de 1532 regresó con la noticia de haber visto un monasterio de mujeres vírgenes dedicadas al Sol, una gran fortaleza de piedra en Huancabamba y el magíifico camino que unía Quito con Cusco. Pizarro continúo por Copis, Motupe, Jayanca, Túcume, Cinto y Saña (6-11-1532). Pizarro decidió subir a la cordillera, lo advirtieron que Atahualpa se encontraba en Huamachuco con 50,000 guerreros, el 8 de noviembre de 1532 se inició el acenso de los Andes, las dos fortalezas de piedra encontradas en el trayecto habían sido abandonadas, en unas de estas Pizarro y sus huestes pasaron la noche, enterándose que Atahualpa salió de Huamachuco y se encontraba en Cajamarca esperando a Pizarro, corroborado la noticia por dos embajadores de Atahualpa, que les ofrecía alojamiento. En esta región encontraron depósitos de pan, sal, chicha, calzado, fruta, maíz, carne, pescado, valles con fortalezas, palacios, santuarios, templos escalonados, pirámides, todos estos lugares por ser partidarios de Huáscar, los quiteños dirigidos por el temible y cruel Atahualpa, las habían arrasado sus tierras y victimado gran parte de su población, llevándose “muchas mujeres y cargueros para su gente de guerra”, por cuya razón, temerosos los españoles de morir y el Gobernador Pizarro, no se permitió fundar ciudad alguna en estos lugares, a pesar de enterarse que ya Huáscar estaba derrotado y que era conducido preso a Cajamarca,  de aquí se emprendió camino a la sierra para llegar a Cajamarca. Este recuerdo de grandeza y riqueza, permanecía en la mente de Francisco Pizarro; por cuya razón, no quería que el Adelantado don Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala, que desde el mes de febrero de 1534, venía penetrando con sus hombres al frente de su expedición a las tierras conquistadas y las encontrara desocupada para ocuparla, no obstante que ya lo esperaba Diego de Almagro, unido a Belalcázar, estaba al frente de un ejercito hecho sobre la base de los hombres que quedaron en San Miguel de Piura, ciudad fundada por Francisco Pizarro.                    

 

COMITIVA CONTINÚA VIAJE DE HUARAZ A HUAMACHUCO

En ésta parte solamente voy a limitarme a mencionar la fecha de salida de la “comitiva” de la ciudad de Jauja hacia Huaylas - Huaraz y la de Huaraz hacia el Norte. La voluntaria omisión de los demás lugares y fechas, obedece a que por considerar que en el manuscrito del “Diario de comitiva” de Sebastián Mesa, 1534”, son citadas muchas fechas, lugares y nombres atribuidos por los visitantes españoles; como por ejemplo, se inserta una relación de muertos y heridos españoles en el encuentro del 11 de octubre de 1533, con los indios de Quisquis, en donde se enfrentó el Capitán Hernando de Soto, contra un valiente personaje nativo llamado “Quispitupa” desconocido e ignorado en las páginas de la historia, lo mismo que un croquis del plan estratégico del enfrentamiento en Jaquijahuana y luego de Poroy, con sus bajas y notas manuscritas de los errores, también se enumeran las misiones oficiales que le correspondió “desempeñar valientemente” al Capitán Hernando de Soto en donde casi pierde la vida, lo mismo que en otros enfrentamientos menores; es decir, se insertan tantas referencias de valiosa y novedosa información, del cual estoy seguro que vendrá aclarar los múltiples vacíos desconocidos en la sierra central por la historia nacional de esta parte del Perú, la misma que será tratada específicamente en una próxima obra; pero en cuanto, profundice y realice las investigaciones y verificaciones pertinente.

 

En este caso, sólo me voy atenerme a glosar y considerar en la presente obra la que corresponde, a partir de la ruta del camino que comprende desde el cruce del “hatun mayu” hoy  río Santa, hacia el Norte que comprende la Provincia de Pallasca por motivo de acercarse la celebración de los 150 años de su creación política y ser de especial interés de los pueblos de esta zona, que por el transcurso de los años se han hecho comentarios escritos desinformados e inexactos, al margen de la realidad histórica, por no contar con una información verídica como ésta, como las referencias inéditas de la presente fuente principal manuscrito del “Diario de comitiva de Sebastián Mesa, 1534”, que ha permanecido como otros tantos valiosos testimonios que se guardan en los archivos de las Iglesias, Asobispado, conventos, municipalidades, regionales, de las bibliotecas públicas y privadas, los Protocolos de las notarías de Jauja, Cusco, Huaraz, Trujillo, Cajamarca y en los tantos archivos particulares de los pueblos interandinos, ignorados por los historiadores de escritorio; por esta razón, es necesario concentrar todo esta documentación inédita y antigua de siglos, en el Archivo de la Nación, antes que se pierdan en el pasado y el olvido del desconocimiento de sus hijos y de sus negligentes e inrresponsables autoridades de los pueblos, de los gobiernos regionales y central, que prefieren destinar grandes cantidades de fondos para obras innecesarias y no para editar o por lo menos, para encuadernar estos valiosos manuscritos, que constituyen el acervo cultural de nuestra comunidad nacional, y que se puedan conservar los vínculos inalienables de nuestra identidad cultural, que se estan perdiendo y deteriorándose en los improvisados archivos de los diferentes pueblos de la patria.

 

En cuanto se organizaron decidieron explorar los Andes, partiendo “en la mañana del día jueves 16 de agosto de 1534, desde Huaraz” por primera vez esta parte del territorio de la Cordillera negra de los Andes del Norte iba ser explorado por los españoles conquistadores, hasta llegar a las alturas de Huamachuco, “en busca de oro y plata, como de yacimientos mineros y posesionándose de los valles en nombre del Rey, dando cuenta a Francisco Pizarro” y al quién también le brindó el apoyo logístico recibido de Sebastián de Torres, en el “camino se consiguieron de auxilio cuatro caballos y tres arcabuceros más para los 23 acompañantes, más el Lugarteniente del Gobernador Francisco Martín de Alcántara y como el asistente espiritual el Fray Pablo de la Cruz de la Órden dominicana”, pasaron por las alturas de Yungay el día viernes 19, Caraz el día domingo 21, atravesaron el “hatun mayu” o sea el que ahora se le llama el río Santa, con rumbo hacia el Norte del Perú. (Sebastián Mesa de Enciso, 1534).

 

VIAJE DE LA COMITIVA DEL RÍO SANTA HACIA CORONGO

La comitiva dirigido por el Lugarteniente del Gobernador Francisco Martín de Alcántara, trató de abordar la jurisdicción de Corongo de la “comarca de los Conchucos, el día viernes 24, (..)”, en aquel misterioso y atractivo lugar que “tanto admiró su señoría el Conquistador Francisco Pizarro” cuando le acogieron “durante su viaje” de Cajamarca al Cuzco, observó en éste lugar “signos de acumulada riqueza”(..), es decir, se refiere al primer viaje que Francisco Pizarro, realizada de Cajamarca rumbo al sur con el propósito de llegar hasta el Cuzco. Pero resulta que en las afueras del pueblo de Corongo, fueron enfrentados por una numerosa resistencia de “indios coronguinos”(..) “el rechazo por su valeroso curaca de Coronguimarca”, obligaron a la Comitiva “en regreso a descender por la bajada de escaleras de piedras, pendiente peligrosa”(..), hoy la Culebrilla llamada así por ser una larga cuesta que para ascender al pueblo de Corongo se hacia por un camino estrecho en forma de curvas, que al mirar de la parte baja y alejada se asemejaba a una culebra extendida sobre la subida, “llegando al lugar denominado Imiga”(..) (hoy La Pampa) el “día sábado 25 de agosto (tarjado), los baños de Pacatqui”, los integrantes de la Comitiva, temerosos de “perder la vida ante esta multitud de belicosos indios siguieron camino a Ninabamba”(en blanco); pero, antes de “llegar a un lugar llamado Canchacá el día domingo 26(..), fueron regresados”. Ante éste hecho los integrantes de la Comitiva, variaron de dirección de camino, “subieron hacia el Este, llegaron a las alturas friolentas de Ñahuin el día martes 28 de agosto de 1534”(enmendado), continúa el relato “comimos ocas, ollucos y papa, en donde se encuentra la laguna de Coyllorcocha”(..), el cronista agrega “se veía nieve habían cantidad de ganado con sus pastores que lo guardaban junto a sus casas en donde vivían”(ilegible), este lugar pertenece a los dominios de Ranguas y Yánac, en donde también fueron “enfrentados por los belicosos indios de la zona”(..). Es decir, que a mi parecer creían los habitantes del pueblo de Corongo, que estos aventureros regresaban con el mismo proceder de antes, como cuando pasaron en la primera vez (agosto 1533) con destino de Cajamarca hacia Jauja y el Cuzco. En esa oportunidad la Comitiva de Francisco Pizarro, habían abusado de sus mujeres y despojado de sus riquezas; por esta razón, también las rechazaban, además que ya entendieron que “estos barbudos no eran enviados por el dios de Huiracocha”; entonces, ante esta resistencia y con el ánimo de no enfrentarse innecesariamente y además para no perder sus pocos e improvisados acompañantes que sólo venían en misión de exploradores. Entonces, el que comandaba la comitiva el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, gritaba a voz en cuello desesperado “todos regresen a la pampa”(..), “¡abaxo(abajo) a la pampa!”, “¡a la pampa!”, “¡a la pampa!”, de éstas palabras de mando podemos claramente deducir que posiblemente, de ésta manifestación desesperada proviene su nombre “La Pampa”, los improvisados acompañantes obedecieron las órdenes y temerosos regresaron a La Pampa. Prosigue el cronista “el día miércoles 29 al atardecer”, tratando de fundamentar nos dice por ser un “paraje de clima templado cultivan pallares y frijoles”, además que en ese lugar se percibia por “existir alimento para la comitiva de cancha y lawas (lahua), pastos en verdor para caballos”, proporcionado por su “gente tolerante, pacifica y de buena fe”, pero resulta que algunos temerosos de perder la vida habían retrocedidos tomando el camino hacía el Sur, pero que algunos de estos acompañantes “antes de ascender la lomada para mirar Yuramarca”, fue visto por Francisco Martín de Alcántara el que conducia la Comitiva, nos relata que “aquel dirigía les impuso su negativa teniendo que obedecer al Conquistador que les ordenaba regresar” hacia “la pampa” agrega el relatante que por la impresión que tenia de ser casi una superficie natural aplanada y después de “permanecer tres días en descanso” dispusieron “continua su camino” entrando por la parte del valle del territorio de Yupán, con propósito de continuar por el valle interndino hacia el Norte con el fin de llega hasta Huamachuco.(Manuscrito de Sebastián Mesa de Enciso,1534).

 

COMITIVA DESVÍA SU ITINERARIO HACIA YUPÁN

Además de la organizada resistencia de los naturales de Corongo, también nos relatan en el manuescrito diciendo: “que en el camino se enteraron de las victorias que habían tenido en contra del ejercito de Quisquis, vencido por las fuerzas del tesorero Riquelme en Jauja y que este ejercito indio vencido se retiraba hacia el norte y que para salvar esta derrota el hijo de Atahualpa venía desde Quito con un poderozo ejercito por el camino inga”, o sea transitaban por el camino del Inca o el Cápac Ñan, ésta alarma fue el temor de caer en manos de este poderozo ejercito indio y que a la gente y al Gobernador Francisco Pizarro que se encontraba en Jauja, les preocupaba este posible encuentro innecesario de su medio hermano el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara; fue otro motivo más para que la Comitiva, variara de dirección hacia el valle de Yupán. Es oportuno glosar sobre este aspecto, un hecho que el historiador José A. Del Busto nos relata: “El camino lo encontraron con grandes huellas de guerra Quisquis, en su fuga, habían quemado los puentes colgantes y arruinado los pueblos, arrasado los campos y saqueado los tambos. Sin enembargo, el Gobernador y su comitiva continuaron avanzando hacia Vilcas. El río de este nombre lo cruzaron el Domingo de Resurrección, enterándose a estas alturas de que Quisquis había sido rechazado por Riquelme en Jauja y que seguía retirándose hacia el Norte. Junto con esta noticia de victoria venía otra de temor: un hijo de Atahualpa bajaba desde Quito con un grandísimo ejército, la mayor parte integrado por caribes antropófagos, para vengar la muerte de su padre. Pizarro, ante esta nueva, pidió a Manco Inca que aprestase 2,000 guerreros quechuas, hecho que el Inca aceptó. Luego el Gobernador mandó seguir a Jauja. Ingresando al verde valle de los huancas el 20 de abril de 1534”. (Obras escogidas, J.A.Del Busto, pag.137y138). El temor se había generalizado de tal manera, en todo la región Norte y ante la imposibilidad de continuar hacia el Norte, siguiendo el camino del Inca, el Lugarteniente del Gobernador Francisco Martín de Alcántara, en coordinación con sus colegas conquistadores eligieron desviar y continuar el camino hacia el Oeste, por que “tenia aspecto despoblado”, para lo cual “atravesaron el río Cuyuchín, el río Llullumara, ascendiendo por el cerro tierra roja calizo”, hoy la denominamos La Limeña, caminaron “antes del medio día pasaron por un valle de bastante maizales”, se alimentaron los aventureros visitantes “comimos pallares“(ilegible) agrega el escribiente por que “existían algunas familias temerosas no había enfrentamientos” para continuar hacia Yupán llegando durante la noche del “día domingo 2 de setiembre de 1534, al día siguiente después de haber hollado y tomado posesión con bandera en alto al estilo español de la nueva tierra, se distinguía alejados muy poca gente, se cantó una misa por el Fray Pablo de la Cruz”, nos relata el escribiente “por ser lugar aparente” el Lugarteniente del Gobernador Francisco Pizarro don Francisco Martín de Alcántara, dispuso “hacer un conteo de sus acompañantes, porque algunos habían fallecido de enfermedad en el camino”, esta misión le encargó al soldado Hernán Gonzáles, después de “hacer el control y el listado de los acompañantes” y al despedirse del valle, como “sabia hablar quechua” uno de los soldados sugirió que al lugar se le llamaría “yuppay” con mayor fuerza dado por las dos “pp” en la última silaba, que significaba en quechua “enumerar las cosas y contar los acompañantes”, la misma que fue acogida con satisfacción por el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, quién “recomendó que a partir de la fecha así le llamaran al descansado valle” en donde había tenido la oportunidad de descansar y alimentarse muy bien, sin peligro alguno de ningún contrario y dejando algunos españoles como vecinos del lugar continuaron la aventura.

 

COMITIVA CONTINÚA CAMINATA A BAMBAS

Después de haber tomado posesión y un reparador descanso, el Lugarteniente del Gobernador Francisco Pizarro don Francisco Martín de Alcántara, continúa su camino “por lugares despoblados, campos abandonados unos que otros habitaban como pastores”, quiere decir, que era gente indígena independiente no existian pueblos, el cronista prosigue afirmando que “no hay rastro de haber sido visitado” porque la vida de estos naturales nos dice que eran tan pacíficos que habitaban en su propio mundo andino y que “adoran al sol y la luna, también a los cerros”,(ilegible), el relator nos dice que “son gente tolerante y acogedores, comen papa, maíz, frijoles”(espacio ilegible), cuando la Comitiva ascendía la “cuesta miraron a unos maizales en varias pampas agradables era el día miércoles 5 de setiembre de 1534” y también el soldado Francisco de Herrera le sugirió al Lugarteniente del Gobernador don Francisco Martín de Alcántara, por “su paisaje de verdes follajes” les llamaran “bamba” que en quechua quiere decir: “pampa” del cual suponemos que proviene su nombre por su pronunciamiento fonético de “p” por “b”, hoy se le llame Bambas, nombre atribuido por el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara; en el relato se menciona después de dejar algunos acompañantes continuó las andanzas “pasamos por Cachipampa, visitaron los vestigios de Cachán, Julcas, Quirushirca y las cavernas de los cerros de Antimonia, Marcu” y otros lugares en donde encontraron “no mucho oro y plata”, el cronista nos recalca diciendo, “muy pocas gente hay en los campos”(…), luego continúa afirmando “siembran el ají, maíz, papa, frutales”, según referencias de su gente eran tierras virginales nunca fueron visitados por los Incas, tampoco los conocían, “vivían sus propias vidas”(…), después de varios nombres de lugares nos relata que “atravesaron el riachuelo de Chunyay” en la jurisdicción de Bambas, ascendieron a las “punas de Contaypacocha, en forma desorientada”, con sus acompañantes cansados totalmente “desanimada por el seco trajinar de las cuestas”(ilegible), “pasaron por Guashgua, luego Cobamires”, seguramente hasta llegar a los límites del que actualmente es el distrito de Llapo. (Sebastián Mesa de Enciso, 1534).

 

COMITIVA PASA POR LA ZONA DE LLAPO

El soldado Sebastián Mesa prosigue relatando nos dice que tomaron “posesión bandera en mano de las nuevas tierras pregonando y arrancando planta tras planta y rodando piedras de los parajes por donde pasaban como la parte de Panaspapa y de la quebrada de Cauchicur”, en nombre del Rey, ascendieron por los andenes de la “quebrada de Shaymarí, luego conocieron los parajes de Cangally, Ayancurí”, las escalinatas “de Condorilca, el manantial de Cuñime en donde fluye agua fría de peña”, en donde sacearon su sed y prosiguiendo su “cansada ascensión” llegaron a los “inicios del cerro de Huamaní”, en donde se “pusieron a descansar” el relato nos describe diciendo que “se cultivan papas, ollucos, ocas y mashguas, se bebe “chicha”. Desde estas cuestas observaban a la distancia hacia el occidente los cerros que configuraban “moldes subjetivos” muy claras entre ellos se diseñaban uno que parecía a una de la “caja de conserva europea”, a este lugar los “indígenas le llamaba “Calahuala” por encontrarse poblado de ésta planta típica con flor” de la zona, Francisco Martín de Alcántara le llamó “caja mal formada” o “caja mala”, de esta simple apreciación podemos deducir seguramente que haya derivado el nombre antiguo de “Cajamala”, actualmente el distrito se le llama Santa Rosa.

Después del descanso, prosiguieron con la exploración llegando a las inmediaciones del “cerro Huamaní el día sábado 15 de setiembre de 1534”(...), después de cantarse una misa por el Fray Pablo de la Cruz, dejando vecinos exploradores, prosiguieron con el propósito de explorar la quebrada de Chuquique, “pampa y laguna verde de Guaracayoc”(...) “Huanato (...) manantial “agua fría en peña de Cuñime” de la jurisdicción de LLapo, “los pocos indígenas que los habitaba esparcidos” le “dieron alimentos” y durante el sueño había tenido pesadilla y angustia que despertó sollozando, entonces el Lugarteniente del Gobernador Francisco Martín de Alcántara, le llamó a Hernán Gonzáles, le explicó penosamente lo sucedido en su descanso y como él andaba con un de los indios que le enseñaba el habla quechua por haber experimentado en la sierra central, le respondió de inmediato “llapu” en vez de decir “Llapi”, que trataba de resumir el contendido narrado, que quería decir “pesadilla angustiosa”, del cual podemos interpretar sin temor a equivocarnos de esta palabra quechua apresurada y mal hablada suponemos que deriva el nombre de Llapo, pero también al escuchar un nativo del sur que les acompañaba le recalcó diciéndoles “llapa”, que quería decir “todos o la totalidad del grupo de personas”, también habían sentido o experimentado la pesadilla; pensaban luego ascendier más arriba, pero el cansancio les llevó a descender hacia la quebrada, atravesar el río “de Purpuna y luego volver ascender la vertiente desconocida”, sin pensar más el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara y sus acompañantes decidieron abordar la altura menos agreste con el propósito de continuar hacia el Norte, ya no llegaron a pasar por las lagunas llamadas Artezona, Wico, Wiscochas, otras que quedan en las alturas y de donde bajaba el agua para el lugar, como algunos de la comitiva les sugerian al Lugarteniente, para bordear en busca de vetas de minerales, tratando de llegar al cerro “más alto que los demás llamado “Chullúsh” (...) “en donde guardaban mucho ganado con sus pastores y unos perros salvajes” (...), “también se alcanzaba ver atrás del cerro más de ochocientos estados allá con cantidad de ganado con sus pastores” esta ganadería se encontraba representada por “llamas y alpacas que se pastaban”, bajo el constante y permanente cuidado de la “vigilante mirada de sus pastores” que habitaban en las orillas de las lagunas y de la pampa de Tuctubamba, esto fueron lo que observaron los españoles; después regresaron a sus faldas a unirse con sus compañeros “el día que lo alertaron a sus acompañantes a seguir encontrando “tierras tranquilas y calmadas”, la serenidad era total en toda la ruta descubierta.(Fuente principal manuscrito “Diario de comitiva”, Sebastián Mesa, 1534).

 

COMITIVA ABORDA EL VALLE INTERANDINO DE TAUCA

Antes de volver a tomar el ramal del camino del Inca o el Cápac Ñan, para continuar hacia el Norte, por ser más viable y cumplir con la misión hacia Huamachuco, como le había encomendado Francisco Pizarro, de acuerdo al croquis de ruta; pero resulta, que por las “características de su formación y de su resplandor de piedra azulada de sus peñascos al anochecer y al amanecer de este cerro” (..) llamaron la atención a los de la Comitiva, “una larga acequia que se perdía en su vertiente” y luego por curiosidad decidieron “continuar al día siguiente por la tarde” bordearon sus vertientes a “otro cerro más alto llamado “Angollca” de mayor extensión y altura”, en donde se encontraron “más oro y plata que en los anteriores aflorada sobre las rocas, peñascos y riachuelos, como en estos dos cerros, decidimos que nuestra gente recolecte y localicen las vetas de metales”, relata el manuscrito, antes citados de (Sebastián Mesa de Enciso,1534).

 

REMISIÓN DEL TESORO RECAUDADO E INFORME A JAUJA

Mientras tanto, el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, aprovechando de la “cercanía de la pampa” de Tuctubamba dispone que “cuatro hombres con arcabuces a caballo y dos indios cargueros”, conduzcan el cargamento de oro y plata ya obtenido de los lugares y cerros anteriores con dirección hasta Huaraz, y luego a Jauja, ayudados de “cargadores indios, siguiendo el mismo camino recorrido por temor de que los embrabecidos Coronguinos se le salga al encuentro” (...) y además por los informes y comunicaciones sobre las tierras conquistadas“por razón de seguridad del tesoro” que tenía que llegar de Huaraz a Jauja obligatoriamente a sus propias manos de Francisco Pizarro, quien les esperaba con los representantes de la Corona que reclamaba siempre su porcentaje correspondiente y además “para traer más indios y provisiones”, porque dice el manuscrito “estos lugares son solitarios no hay indios para el trabajo en la recolección” (no se entiende) del precioso metal; escribía el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, en las comunicaciones a Francisco Pizarro que se encontraba esperándoles en Jauja, y en otra, al encomendero soldado Sebastián de Torres Morales, quién les prestaba el apoyo logístico respectivo y que en esta vez le solicitaba con premura la remisión de más gente y proviciones, nos relata el manuscrito antes citado de (Sebastián Mesa de Enciso,1534).

 

Después de haber explorado estos cerros, decidieron continuar hacia el Norte siguiendo el camino del Inca o el Cápac Ñan, conforme a lo ordenado a la Comitiva por Francisco Pizarro “siguiendo la orientación del camino de los incas”, por donde antes habían pasado a Jauja, pero relata el manuscrito que se sintieron “atraídos por una cequia”, es decir, era una acequia que se perdia en la vertiente, además para  indagar y averiguar a donde iba a dar las aguas este antiguo canal que atravesaba el “hermoso paisaje característico, querían conocer y saber qué hay al otro lado de las lomadas” (vacío y apolillado el documento), quiere dar a entender que los españoles atraídos por el lugar y con la curiosidad de conocer y saber que se guardaba al otro lado de la vertiente, entonces deciden descender y abordar estas lomas, además indagar a que grupo de naturales pertenecía o de donde procedía “la cantidad de ganado con sus pastores que lo guardan” en la extensa pampa de Tuctubamba y que los integrantes de la Comitiva española, habían observado desde muy lejos tanto en la pampa como una extensa acequia y además nos relata el manuscrito de la “sierra sembrada en ladera áspera, con pasos malos, sin caminos en cuestas del río”(..), continúa describiendo el manuscrito sobre los cultivos, en este caso fueron la de papas, ocas, ollucos y mashuas, por otro lado también continua el manuscrito diciendonos que “querían pasar por el valle del frente para traer gente della” (quiere decir del otro lado), en esta parte del manuscrito nos da a entender que tanto el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, como sus acompañantes españoles, presumían que al final de la larga y estrecha acequia, podían existir algunos grupos de naturales del cual podrían conseguir sacear el hambre de sus acompañantes y además conseguir “enrolar gente”, para las tareas que perseguía la Comitiva en recolectar el oro y la plata, para su gobernador Francisco Pizarro que lo esperaba en Jauja en el valle del Mantaro. (Sebastián Mesa de Enciso,1534)

 

COMITIVA EXPLORADORA LLEGA AL TERRITORIO DE “TAUCA”

Entonces la “Comitiva exploradora” decide tomar la dirección de la “cequia” (acequia), (actualmente llamada acequia de Andagada),  y luego bajar al valle, “caminan casi mediodía llegando al lugar de “angowillca” (“Angovillca”) el día martes 18 de setiembre de 1534” (borroso presenta el papel), “por la tarde”, prosigue narrando el manuscrito el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, lugarteniente de Pizarro y su Comitiva, advierten que hasta ese momento ningún conquistador español había visitado estos parajes, eran lugares virginales el “paraje ni menos algún emisario de los Incas”, es decir era totalmente despoblado, “con signos de trabajo” en andenes y que solamente a lo lejos divisaban “algunos que otros indígenas dispersos en un silencio absoluto” (...), que al descender advirtieron la existencia de “oro y plata nativo” en un peñasco antiguo de forma de una cueva profunda llamado “ayagual” (“Hayahual”) en donde el brilloso metal afloraba sobre las piedras, como también se colgaba la plata en fibras blanquesinas, “nadie las había antes encontrado menos dado importancia por ser solitaria el lugar, son campos que nadie las regenta” (...), es decir, nos narra el manuscrito que eran los campos despoblados y no se encontraba rastros de organización humana alguna, “algunos indios se encuentran habitando en el valle o en los lugares muy alejados” (..), no existían fácilmente comunicación entre ellos de “una loma a otra loma es distante”, o sea que los nativos habitaban en forma dispersa en todo el valle, en el aspecto de su idioma el manuscrito nos dice “no se entienden con nuestros indios que tenemos”(..), en este aspecto es conveniente aclarar que como integrantes de la Comitiva los españoles también llevaban indios que hablaban el idioma quechua, pero que estas personas indios no podían comprender el dialecto que se hablaba en el valle y en vista de que no se comprendían por eso decían que “es otro quechua”, de donde podemos deducir que en todo esta ruta se hablaba el dialecto original kulli o Culle, que por su aislamiento natural del valle interandino de esta parte del territorio, como en otras partes también que no habían sido sometidos ni menos fueron visitados por el Inca, no se oficializo el idioma quechua ni se subyugaron a su mando ni organización política, tampoco se formaron ayllus en esta parte, menos existieron aldeas, la condición de vida de toda esta ruta del valle eran en forma individual y dispersa en forma natural, desde las épocas preincas, conforme se podrá apreciar en nuestra historia de la existencia de varios dialectos y lugares interandinos que nunca fueron sometidos al Imperio, pero si conservaban su nativa cultura de Wari o Huari.

 

Luego se dice “que no se encontraba poblada no existía ningún número de gente”, entonces el “Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara con sus acompañantes tomaron posesión”, del despoblado lugar todos en voz alta “con pregón y bandera real roja y gualda extendida de borde dorada” al paso de sus caballos, arrancando yerbas, destroncando ramas, cortando árboles, votando piedras caminando tomamos posesión del paraje” y se agrega diciendo “no nos fue contradicho” por encontrarse despoblado fue “en que Francisco Martín de Alcántara”, por las características de su vegetación propia y típica de esta altura de la sierra, le asignó el “nombre nuevo de pauca”, a este atrayente, hondonado y estratégico lugar del viento.        

 

 Al siguiente día la Comitiva del Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, lugarteniente de Pizarro, realizaron un nuevo “conteo de los efectivos acompañantes, arrojando un resultado de tres bajas (hombres fallecidos) en el camino, cuatro españoles escopeteros a caballo y dos indios cargueros regresaron desde la pampa de Tuctubamba, pasando por Huaraz hasta llegar a Jauja, con el cargamento recolectado de oro y plata, para dar cuenta a Francisco Pizarro, resultando que solamente se encontraban presentes dieciséis (16) acompañantes efectivos, más el lugarteniente de la Comitiva y fraile para el culto divino“, después que se recuperaron y luego con la aurora se cantó una misa” por el Fray Pablo de la Cruz, en agradecimiento de encontrar “tierras fértiles, tranquilas y calmadas” en la misma hoyada (hoy es la denominada “Barrio de La Pampa”), fue la primera misa celebrada en las tierras de Tauca, el “día miercóles 19 de setiembre de 1534”, “después se dieron a descansar los acompañantes en lugar pacifico por su Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara”, con relación al manuscrito en la ruta de la Comitiva se puede apreciar que es la tercera misa celebrada en este valle interandino desde el valle de Yupán hasta el valle de Tauca. (Fuente principal manuscrito “Diario de comitiva” de Sebastián Mesa, 1534).

 

Según el ”Diario manuscrito de la Comitiva” nos relata que algunos de los integrantes de la Comitiva apreciaban las extensas tierras y pugnaban por “apoderarse” de alguna fanegada “por ofrecerles paisajes adecuadas para habitar sus campos”(...), comentaban entre ellos su “ambición de apoderarse” no sabían determinar si su repartimiento correspondía ante Sebastián de Torres, o ante el mismo Francisco Pizarro como dueño y señor del Perú, “durante tres días exploraron y recolectaron el preciso metal (oro y plata) de todo los peñasco y alrededores” (...), mientras la gente que acompañaban o integraban a la Comitiva continuaban localizando las vetas del oro y de la plata de los demás lugares.

 

De acuerdo a la información del “Diario manuscrito” se dice, que al arribar a este lugar los integrantes de la Comitiva, a simple vista representaba “grandes extensiones de tierras totalmente despoblado, con “apariencia de ser cultivables”, por sus inmediaciones cubierto de variedad de plantas silvestres”, se observaba  “algunos gentiles que habitaban en la lejanía”, no ofrecían resistencia por “encontrarse muy dispersas en lugares altas, con una población de un reducido número sin dependencia de nadie” vivian libres en forma natural, además que no eran gente guerrera, no existía ayllus, tribus, curacas ni caciques, jamás fueron sometidos o visitados por ninguna inga” (ningún Inca), según lo manifestado en el “Diario” que se ha glosado anteriormente.

 

PROCEDENCIA DE NOMBRE DEL TERRITORIO DE TAUCA

Es necesario conocer el origen histórico, el significado y procedencia del nombre de nuestro pueblo en donde hemos nacido, crecido y vivido.

 

Cuantas veces nos hemos preocupado el tratar de investigar el origen y significado del nombre de nuestro pueblo de Tauca. Todos hemos recurrido a diferentes investigaciones bibliográficas, complementándolas con las nutridas e interesantes tradiciones orales de nuestros antepasados, de los cuales muchos han podido llegar a diferentes consecuencias y acepciones de muy respetables definiciones.

 

Todo estas dificultades e inquietudes han quedado debidamente superados, gracias a las informaciones obtenidas de archivos privados impensables, hoy sabemos con certeza y sin temor a equivocarnos que el nombre de Tauca, es un topónimo de vigencia desde la época de la conquista de los españoles, el cual sólo ha sufrido levemente un pequeño cambio lingüístico, que no se refiere como en muchos a un espacio geográfico ni menos a consecuencias de fenómenos sobrenaturales, como las leyendas o cuentos de muchos otros pueblos, sino que en nuestro caso el nombre deriva simplemente de una hoja de planta llamada en quechua “pauca” que se reproducen en nuestra sierra central del país. Pues yendo un poco más allá buscando sus raíces, diríamos que etimológicamente el vocablo quechua de “pauca” proviene del quechua huanca “palca”, que en éste caso, podemos distinguir claramente que hay una homonimia, Si nos basamos con criterio semántico de “palca” que significa en quechua huaylas “plano y llanura”; refiriéndonos al conocimiento como teónimo significa “dios da tierra extensa y plana”, en el caso de tratar sobre la evolución de la cultura del pueblo como etnónimo significaría “originaria de la tierra”, y como topónimo, se ha transformado evolucionando de nombre propio de lugar “palca” a la palabra quechua de “Pauca” y de éste ha variado sustituyéndose con toda fuerza tan solamente la primera letra en TAUCA, conforme se explica detalladamente en la siguiente secuencia.

      

En Tauca, distrito de singular posición geográfica, su nombre es secuela fonética de la hoja verde llamada “pauca”, de una planta conocida en esos parajes centrales del país, que en quechua quiere decir: “tierra florida, escogida, adornada de verdosa vegetación, delicado lugar, que tiene abundantes flores” (Vocabulario de la Lengua General del Perú, de Fray Domingo de Santo Tomás, editado en Valladolid, España (1560). En el lugar en donde se ubica actualmente el pueblo de Tauca, era un campo completamente despoblado y naturalmente se encontraba cubierto de diferentes plantas típicas del lugar, en la forma cóncava que presentaba su paisaje natural verdeante daba un aspecto de un especial paisaje geográfico diferente, en donde abundaba la flor de la cantuta conocida en otros lugares del país, en nuestro caso de los colores rojo y amarillo llamada la “flor del canto”, por que sus plantas se encontraban en las afueras del paraje, en los cantos o en las orillas del campo, fonéticamente se le llamó “Flor de Cando” como se conoce actualmente, se reproducen por la extensión de sus raíces o por el “encodamiento” de sus ramas. Es una flor usada en ceremonias rituales por ser la única del lugar que tiene este color rojo y amarillo, por mística alegoriza la prosperidad floreciente del pueblo de Tauca.

 

Entre otras plantas y hierbas típicas que crecen en la sierra, a ésta altura del nivel del mar, por sus condiciones climáticas de exuberante vegetación, como en el caso del “Napus”, en los distritos de Huacllán, Succha y Coris de la provincia de Aija, la llaman “Jitcca” y en los distritos de Malvas y Cochapetí de la provincia de Huarmey le llaman “Ñapus” ambos pertenecen Ancash. Entre tanto verdor se encontraba la planta llamada: “Shayle”, tallos derecho ramificados crecen frondosos de dos a tres metros de alto, sus hojas verdes trasciende de un olor penetrante, resinoso y pegajosas y amargas, flor amarilla acampanadas, la “Huamanshylca”, tallos derechos ramificados, crecen de dos a tres metros de alto, de hojas verdes olorosas, resinosas, pegajosas de flor morado, se reproduce de sus semillas, sirven para frotaciones y emplastos de golpes o resfríos del cuerpo, el “Hilao” parecido a los anteriores, crecen de dos a tres metros, hojas verdes sueltas resinosas, flores amarillas, sirven para bañar a niños “caishas” o débiles no crecen, libera de hechicerías del cuerpo, la “Chilca” planta de poca altura a veces llegan a los dos o tres metros, tallo y hojas larguitas son ácidas, de flores amarillas y blanquecinas acampanadas, sirven para teñir de color verde en Tauca y en la ruta de Hualgayoc, Bambamarca, Chota, etc. de Cajamarca, sirven para frotaciones de los músculos resfriados, son resinosos, pegajosos, mantienen un olor característico de esta planta; según en diario de la comitiva aparece escrito como el “Sauucu” (Saúco), de tallo grueso coposos altos, hojas grandes extendidas, flor blanca, frutos como uvas ácidas comestibles, el “Shirác” de tallo ramificado delgados, hojas largas, crecen en terrenos secos o húmedos, el “Cayshirác” de tallo delgado, ramificados crecen de dos a tres metros de alto, hojas largas sus tiernas hojas semiasombradas se estrujan en agua, cuya lavaza toman para curase los riñones, la Ortiga, Huacoñe, Zarzales, “Chillgáñ”, “Quishcuba”, “Canyalahua” y otras tantas hierbas típicas del lugar de altura que por las inmediaciones del pueblo siguen existiendo.

 

Entonces, cuando al pasar por el lugar en busca de vetas de oro y plata, al observar esta abundante y crecidas hierbas les pareció similares a las hojas de otras plantas que ya anteriormente habían visto y experimentado por los pueblos del centro del país, como en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, por ejemplo en el pueblo de Chincheros cuando viajaba la Comitiva en busca del precioso mineral. En este caso, los visitantes se quedaron impresionados por la vistosidad que presentaba el lugar, en cuyas hondonadas del paisaje natural crecían las plantas ya referidas que tenían las mismas características de las hojas verdes de la planta llamada “Pauca”, esta planta crece de dos a tres metros de alto, sus tallos no son muy gruesos, son coposos de varias ramificaciones, se reproducen por la continuidad de sus raíces en terrenos secos y húmedos, sus hojas son largas, pegajosas, resinosas, de sabor amargo, no tienen flores ni frutos, nacen al intemperie, tiene un olor característico similar al “Shayle” o la “Huamanshylca”, en muchos lugares de la sierra central del país se utilizan las hojas para frotaciones de zonas doloridas del cuerpo y el preparado de “jora”, se le extiende las hojas sobre el piso como especie de alfombra y se distribuyen sobre las mismas hojas, los granos del maíz previamente remojado, pueden colocarse en varias capas superpuestas y luego encima se cubren con las demás hojas, presionándose con el peso de las piedras planas o “shangales” o en su defecto, con rajas de leña por algunos días, hasta que brote del grano de maíz sus raíces con sus pequeñas hojas germinadas, luego de secarse al sol sirven para el preparado de la “chicha” de jora en los pueblos del centro del país. Las hojas de la fotografía adjunta han sido expresamente traídas por el autor desde los parajes de Chincheros, provincia del mismo nombre del departamento de Apurímac, para comprobar la similitud con las hojas de las plantas que existen en Tauca. 

 

Por nuestro lugar se le conoce como el “Shayle” y la “Huamanshylca” que son plantas de tallos similares, tiene las mismas características que de la planta conocida como “Pauca”. Por el correr del tiempo los habitante en uso de su dialecto hablada por la singular manera de pronunciación del “Kulli” o el “Culle”, se fue hablando en una guturación fuerte “p” sencilla, para distinguirla al comienzo de voz, empleando la “ta” fuerte que ha sustituido a la “p” sencilla, que para tener fuerza de voz a debido emplearse con doble “pp”, como en la ortografía uniforme que se emplea en el habla de Huari-Ancash, siempre se consigna según la manera de hablar, las sílabas guturales de la “cca”,  “ppa”,  “qque”, se escriben pronunciando con mayor fuerza de voz en “ga”, “ta” y en “gue”, no son como en el Departamento del Cuzco y Puno, que hablan el Aymara, las guturaciones son exactamente iguales, sin embargo en la provincia de Pallasca con mayor fuerza de voz sustituye a la “p” sencilla con el “ta” fuerte, resultando la secuela fonética actual del nombre de TAUCA que ahora lo venimos pronunciando, con el acento prosódico de modo que el acento carga sobre la antepenúltima sílaba Ta – u – ca conforme a las expresiones características del dialecto “Kulli” o “Culle” que se habla en esta región del Perú. (Vocabulario Políglota Incaico-1905), mayor información en la obra del mismo autor “Tarde Soleada” o en los tratados de “Qichwa” o “Quechua” lengua oriunda del departamento de Ancash y del Perú.

 

 

 

FLOR DE CANDO

(Flor de ceremonias rituales única del lugar, alegoriza la prosperidad floreciente del pueblo)

 

Hojas de la planta llamada “Pauca” similar a la planta y hoja del “Shayle” del cual deriva el nombre del pueblo de “TAUCA”.

 

 

Comitiva exploradora llega a Hualalay

La Comitiva exploradora, decidieron continuar explorando, “pasando por la lomada de Cáquia, bajaron por un sendero hoy Tiera Colorada, cogieron “Cutumbara”, pasaron la poza de “Conopisque”, continuaron bajando por “Patiagoñ”, el lugar de “Conculay”, “Yanapampa”, prosiguieron el camino antiguo de “Ashumacha”, Anillua”, “Cuñuñuma”, hasta llegar a “Matibamba”, prosiguieron por los lugares de caminos estrechos de “Ucuncha”, llegando hasta el cerro de “Chauemaca” y a terrenos de “Acnguire” no pudiendo pasar por el río desconocido de gran caudal; luego caminaron “Shuype”, después de varias horas llegaron a las tierras de Hualalay” (..), “poblada con nativos diseminados en diferentes lugares, sin precisar número, tomamos inmediata posesión de sus verdes campos, con fuerte pregón al aire, segundada de clarín y bandera real en alto extendida a los cuatro vientos del valle, arrancando plantas más plantas no fue contradicha por sus ocupantes”, “en ésta tarde casi ya por caerse del día viernes 28 de setiembre del año 1534”,(..) acamparon bajo dos árboles uno del llamado “achapusco” y otro de “lúcuma”, bajo las sombra de estas coposas plantas reposaron sus acompañantes “que al ver el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara el verdor de sus paisaje y sementeras, se quedó impregnado por los maizales y los frutales le llamó con nombre nuevo el “valle de fortuna”(..), “en todos estos lugares encontramos sembríos de maíz, quinua y ccoyo, también había papa, camote, yuca, pallares, fríjol, zapallo, chiclayo “utilizado su contenido y su cáscara como recipiente para consumo de la chicha y de la aloja (chicha morada de maíz), entre los frutales el palto, achapusco, lúcumo que bajo sus sombra de estas coposas plantas reposaron los acompañantes del capitán, que “alimentaban a ésta, eran gente pacifica, tímida e independientes familias a sus alrededores”, no se enteraban de lo que pasaba más allá de los cerros del valle, ”no sabían de la muerte del Inca Atahualpa ni de las guerras que había tenido con Huáscar menos de la llegada de los conquistadores”; los visitantes españoles todos ocuparon la parte aplanada en donde se levantaban dos grandes y coposas plantas de lúcumas a poco de una “guanga” o pidra blanquisca que se ubicaba cercas a una verdosa laguna, el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, dispuso pasar la noche en esta ancha pampa, que unidos las dos palabras en español se pronuncia “Anchapampa”, y que los nativos les llamaba “Accqabampa”, que habitaban en forma dispersa en chozas de árboles a sus alrededores del lugar; cansados y agotados por los que caminaron lomadas y quebradas “la noche la pasaron de luna se alimentaron bien los caballos”, al día siguiente el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara se quedó sorprendido del hermoso amanecer que se tendía en su paisaje llamó a Hernán Gonzáles que preguntara al indio si sabia hablar quechua y le dijo como puede resumir en una sola expresión todo esta belleza del ambiente “en una palabra quechua”, obedeciendo a lo solicitado de inmediato le contestó diciéndole “walalaay”, entonces el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, dispuso que el lugar se le llamará “Hualalay” por la asonancia fonética escuchada en ese momento; es decir, entonces que la palabra de Hualalay quiere decir “lindo amanecer” por sus bellos parajes, en esta pampa verde llamó a todos sus acompañantes y “el fray Pablo de la Cruz celebró el día sábado 29 de setiembre de 1534, una Misa a campo abierto”, “una nativa le regaló un “porongo” conteniendo “aloja” para la sed de la tropa, pero al verse de “color similar que del vino” el Fraile procedió a celebrar con éste líquido la misa y dio a beber a el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara”, todo recibia de los nativos no despreciaba los frutos que le ofrecian, luego el Fraile “utilizó y representó como hostia para comulgar el jefe capitán y los acompañantes en trocitos de pan de maíz que también les habían obsequiado los nativos y le llamaban “puragull” (paragoll), aún que un poco duro de masticar pero sirvió para el rito celebrado de la misa el día domingo, fue un “hecho distinto que los anteriores que se usaban el agua natural de los puquiales”, sin hostia por haberse agotado en el trayecto. Además era un lugar en donde los indios no eran beligerantes, “les ofrecían comida para ellos y yerbas para sus caballos y carne para dos perros que hacían andar los jefes” de la Comitiva, fue un acto espectacular por que les “rodearon algunos habitantes del lugar curiosos” por saber que pasaba y quienes eran estos extraños visitantes “con ropajes distinto a los que usaban”.  Le trajeron “dos indios con dos vasijas de arcilla bien quemada un líquido picante” consistente en agua hervida con ají quemado le llaman “uchucun” al parecer es el (úchucon), con “papas cocidas, todos se sirvieron venciendo el hambre de esa mañana”. Esta utilización de aloja y paragoll para comulgar en una misa de campo, es algo sorprendente y novedoso, resultaría que éste hecho de emergencia sustitución fue la primera vez y la única en la historia de la religión católica, que se haya producido en el mundo, sin contar con la previa autorización del Papa. Pero debemos tener presente que el maíz en Hualalay, era el principal cultivo de este valle, además que tenía una gran importancia en la vida de los naturales y que no solamente era para el intercambio (comercial) del trueque entre los pobladores del lugar, sino que también tenía un significado “ritual” en sus vidas, este producto era ofrecido a sus dioses como al sol y a la luna, entre otros; por eso que cuando los españoles llegan a Hualalay, observan que el maíz lo secaban sobre el suelo en parvas al sol, algunos eran colgados de sus páncas a las ramas de los árboles de sus “posadas” o de las maderas que sostenían sus chosas de paja, para que al aíre libre se secaran, para luego ser guardados o almacenados, ya sea con mazorcas o desgranados eran llenadas en ollas viejas o en cántaros de arcilla, para protejerlos de la polilla o de la humedad durante buen tiempo en que eran utilizados en su alimentación.      

 

En éstos lugares, se quedaron por “varios días explorando otros lugares del valle” y en espera de mayor contingencia para engrosar su Comitiva y además de la ayuda logística que tenía que venir desde Jauja de Francisco Pizarro y desde Huaraz de parte del encomendero Sebastián de Torres Morales, mientras tanto gozaban de su fertilidad y bondades de su suelo, referente a la fauna y la flora nativa del lugar “durante su diario caminar” pudieron apreciar que dentro de los maizales habían “frijoles que rodeaban las plantas del maíz para madurar con la planta”, también se observaba que el “terreno era cultivado en cuadros rectangulares limitado por acequias para el regadío” que hoy es llamado surcos, dentro de estas había “crecido una plantas altas llamadas “quiwicha” o quinua, en otras los pallares, habían árboles frutales, parcelas extensas de papas, en “camellones” o surcos, para menguar la sed se bebía un agradable líquido llamado “chicha” era preparado de un macerado llamado “jora” que consiste en granos de maíz y otros granos andinos fermentado con hojas de un árbol llamado “saucu” (sauco), se bebe después de las caminatas o de sus tareas o trabajos diarios, se come alimentos secos como la “cayccha” (cancha) es un grano de maíz tostado en unos objetos de arcilla llamados “tiestos”, al horno es “paragull” (paragoll) en varias modalidades el más duro le llaman “muruchu”(morocho) con “ceniza lo hervian, sirven para molido de tamal redondo” este es el pelado de maíz con ceniza para hacer mote y luego de secarse se muele y se hace los tamales que se les envuelve en sus “pancas” del mismo maíz, otra “planta chica brilloso tostadas revienta total blanca”, el otro le llaman “pacchu” (paccho) es arrugaditos poco duro dulce, y el otro maíz llamado “capia” suelta de masticar de sabor dulce natural, hay otro que lo hierven le llaman “Ccapcac” (capca) con agua hervida, también existe un maíz en sus “matas” o plantas verde se les llama “choclo” molido le llaman “huminta” (humita) en “pancas” de su mismo maíz, se sancocha o se come asado con mazorca en carbón, del maíz negro con mazorca el brebaje llamada “allugac” (aloja), el choclo desgranado y seco le llaman “Chuchuca” (chochoca) son los granos del choclo secados al sol se muele para harina; comimos en el camino una mezcla de granos molidos llamados “machca” o “mashca”, un guiso de papas con hojas aromáticas y ají molido, seguramente que era el potaje de la “papa con ají”, se come granos molidos con agua se llama “lawas” o “lahua”, un día hemos comido papa “asada en carbón de palo”, papa cocida con guisado de ají, hemos visto papa extendida al hielo y secándose al sol, en otros lugares la papa fermentándose en pozas, para el llamado “chuñu” (chuno), la “papa cruda es pelada con un objeto cortante” luego las “cortan en tantas partes” para frituras o “agua con harina”, en este caso son las papas fritas y el preparado de la sopa con papas y harina, “algunos nativos las papas pequeñas la cocinan y pelan la cáscara, luego la ponen a secar al sol en mantas y otros ensartan papas en las ramas de una planta llamada “cchilgen” (chilgán) seca por un tiempo al sol, luego ésta es molida en los llamados batanes de piedra plana, con su “chungo” de piedra casi redonda le llaman “cushcapa” (papaseca) es utilizada en sopa o en guisados con carne, usan mates y cucharas de madera para comer mayores y menores, nos invitaron un gustoso potaje de ají, llamado preparado de “cayabay” (callaball) de semilla de cachua tostada, también comimos “rokro”(locro) es un guiso preparado a base de papas, ají y verduras, para la sed se bebe “chiccha” (chicha) de gusto medio ácido, “en otros días comíamos preparados de tostados de cereales, se come hierbas llamada “napus” con carne de “llamas” (auquenido) este era el charqui y papas, en otros con carne de perdiz; los menores beben chicha de maíz negro con sus “curontas” (corontas) y choclos asados, maíz asado, “capca”, los indios comen flores, frutos y flores crudos, algunas hervidas, algunas son guardadas para el año, mastican la hoja de coca, los indios muestran alegría bebiendo chicha y comiendo en un ambiente reunidos en rueda sentados en el suelo con las piernas cruzadas en grupos y otros sentados en un “tunto” o “tonto” del tronco del maguey seco, no tienen peso, son movibles de lugar.  

 

Los “muchachos de 12 a 18 años son escogidos para chasquis y corredores para cazar pájaros, pateando descalsos varios ovillos de lana de colores, especie de pelotas medianas que se quitan en pampas, mientras familiares alertan las “quitadas”, costumbre generalizado en la región andina. Aquí me pregunto, sobre esta actividad, ya era conocido en el imperio, en todos los restos arqueológicos encuentran una plaza circular en el centro, ¿no abra sido adecuada para esta actividad o disciplina fulbolística? Dejo pendiente esta inquietud, para los investigadores de la história.   

 

Sigue el relato del manuscrito: “durante los días nos alimentamos de la llamada “oca”, cruda es dulce le llaman “chimvino” (oca aguachentas y se comen crudas por su dulzor), hervida en “lawa” (mazamorra) se come asado en carbón de palo le llaman “chuigu” (chuego) es la oca asada en carbón de leña, como la papa, es agradable, también la secan en tajadas al hielo y al sol, le llaman “cushcan”, la oca cortada en tajadas y expuestas al sereno y al calor del sol tiene un sabor agradable.

 

Agrega que el potaje que le hacían comer fue el “zancu” (sango) consiste en molido de maíz blanco lo hacían en una olla revuelta con agua, al sabor natural lo servían como especie de tamal en páncas, y en otras en tamales envueltas en sus pancas hervidas como bolas con dentro de salsa con carne y verduras del lugar con “yuyos” hojas de yerbas aromáticas. Luego agrega, en la noche nos dieron dulce de “capallu” (zapallo) es decir era una mazamorra de zapallo que abundaban en las chacras, hay otra igual llamada “chicclau” (chiclayo) la comen asado es dulce y en lawa (mazamorra) este es la mazamorra del popular calabaza que se comen en cantidad. Siguen recalcando,

 

“Nuestro acompañantes comieron bastante frutas una llamada “pacay” (guabas) se encuentran en unas vainas grandes son dulces, como también comieron una que llaman “palta” y otras tantas de gran satisfacción”.

 

Los nativos nos enseñaron a lavar la ropa utilizando el zumo del que llaman “chachau” (maguey) por sus espinas de la penca de cabuya (es de color amarillenta con espinas cortas) para hacer cuerdas, con esa lavaza se lavan la ropa a golpe de maza, también lavaban ropa con labaza del fruto del “choloque” fruto redondito con pepa dura colo negro, todos acampamos debajo de la sombra de un árbol que los indios llaman “mulli”(molle) fue refrescante para descansar, beben de sus hojas cura riñones y vejiga, con las hojas cocidas se lavan y lavaron a los caballos sus antiguas llagas, los indios usan una especie de túnica sin mangas en quechua “uncu” de lana cubriendo como pantaloneta hasta las rodillas color ennegrecidos en otros blanquizcos sostenidas en la cintura con faja de varias vueltas de lana de colores, una capa o “punchuc” (poncho) sobre los hombros en quechua se dice “llacolla” de lana color de nogal con abertura en el centro, chalinas (bufandas) de lana blanca en el cuello, con sombrero en quechua “llanto” y en culle “muntua” tejido de fibras de “cabuya” (pencas de maguey) llamado “tuctumash”, llevan sandalias de cuero protegiendo los pies llamados “llanques” (ojotas) de cuero de llama o de venao sujetas con soguillas de cabuya o con correas del mismo cuero; “las indias que son mayoría también llevan sombreros del mismo estilo, con manta llamada “lliclla” a colores sostenida sobre los hombros, enganchado con un alfiler llamado “tupu” (topo), con rebozo sobre sus hombros, como túnica o “acsu” llevaba un “anacu” (anaco) como pollera larga de lana color negro, sostenida con faja de colores en la cintura que en quechua se llama “chumpi”, también llevan “llanques” (ojotas) de cuero de llama con soguillas de cabuya atados a los pies”; por lo visto que los nativos del valle del territorio de Tauca, tenían una especial característica de vestimenta sencilla corriente diferente que los demás valles interandinos.

 

En forma individual los indios cantan, también las indias en formas distintas como si se llamaran en la lejanía del campo, la música es triste y desolada, tienen como instrumentos la “andarita”, la quena, la flauta y la caja de cuero de llama redonda de buen tamaño, sostenidos con sogas de cabuya sus aros para sostener el aire en su interior para generar el retumbe, con soguilla fina que vibra en el centro de la caja, que golpean los indios en compás del baile, con una maza de cuero unido a un palo de treinta centimetros que le llaman “macana”, para acompañar con las voces y cantos en agradecimiento a la tierra por sus cosechas, tenemos el privilegio de contar con un dialecto que se conserva hasta nuestro días ese bagaje de palabras en común, bastante localismos que hasta la fecha son de uso común entre las gentes del lugar y del pueblo que lastimosamente hasta la fecha no están todavía incluidas o registradas en el diccionario de la Real Academia.

 

El valle del suelo de Tauca, solamente se abastecían de algunos arroyos y de algunas fuentes o puquiales dispersos por los diferentes lugares del valle, que permitían el regadío de sus parcelas de sembrados de los gentiles, a pesar de éstas limitaciones naturales y de experimentar su dependencia de las esporádicas lluvias, todo el valle del territorio de Tauca era proverbial en su clima, en su fertilidad, en abundancia de productos, “era una tierra de buen temple”, no había retrasos en sus precipitaciones, representaba una buena temporada de estaciones bien definidas, abundaba la producción de la planta natural de la papa “huachap”, del maíz, de la quinua, del camote, de los chochos, del chiclayo (calabaza), del zapallo y otros árboles frutales, como de los membrillos y duraznos, también la miel, ají, rocoto,  de las tierras de Hualalay, los naturales trabajaban en forma gratuita sus tierras sin fronteras ni colindaciones de vecindad; posteriomente cuando llegaron los españoles a veces algunos indios que laboraban para ellos, les regalaban medio real o un real por dos o tres días de trabajo en los campos; en cambio los españoles se dedicaban a buscar tan solo huevos de perdices en cantidad, como si fueran de gallinas, o de otro animal que también ponian huevos, todo era para su alimentación diaria.  

 

               HIMNO A HUALALAY

Libre, libre te encontraron

libre, libre en forma natural,

jamás, jamás fuiste sometido

siempre conservaste tu vida original.

 

¡Oh! Hualalay de verde esperanza

morada eterna de tradición,

en legendarias cumbres se agranda

como cálida llegada de canción.

 

¡Oh! Hualalay centro interandino

bajo tu sombra reposó el explorador,

signando espada en pacífico suelo

dorado en aromas de su Gobernador.

 

Sólida cuna de tiempos idos

campos de ensueño romance,

sembraron cultura con los traidos

como ríos en tránsito de alcance.

 

Eres testimonio del vasto Imperio

símbolo auténtico grabado en siglos,

escribieron tu dulce nombre de cielo

sobre los guardados pedestales nativos.

    

    

 

 

Partitura del Himno de Hualalay, autor de la letra: Dr.Arnulfo Moreno Ravelo y de la música: el cantautor, guitarrista, arreglista y músico Kike Fuentes. 

    

 LA COMITIVA PASA POR ALAYPAMPA

Al “término de alimentarse los acompañantes y los caballos continuamos sobrepasando el verdor del lugar, todos salieron pasando por “Cruzmaca”, “”Poctac”, hacia la lomada de “Llactabamba”, subieron por un estrecho camino en cuesta, con el fin de encontrar a los gentiles que se escondían en las quebradas y en los montículos de más arriba” ascendieron hacia el paraje llamado Alaypampa, Quisuarvall, la llamó “la guaca”(huaca) era un lugar de entierros y culto sagrado en una loma abandonada, llegaron al medio día del jueves 08 de noviembre de año 1534, se alimentaron bien los acompañantes y los caballos, sus pocos habitantes también huyeron hacia el cerro y quebradas, durante el conteo llegando a saber que no podrán contar con cantidad de brazos para trabajos de minas, “existían más mujeres que hombres, no pasaban de un mayor número de indios en todo el valle, son buenos, pacíficos, dan alimento a nuestra gente, no son peligrosos, viven independientes, son tímidos, se esconden en los montes de sus quebradas, no ponen resistencia, hay más mujeres que hombres, “visten como los naturales”, de diferentes colores, llevan en los pies sus “yanquis” (llanques), de soguilla de maguey, con amarre de soguilla de “cabuya”, usan especie de sombreros de la misma planta llamada “tangay” para colocarse en la cabeza que le llaman “tutuma”, comen “frijol”(frejol), maíz, quinua, coyo (kiwicha), papa, camote, cultiva “en terrenos planos y en andenes” ubicados en las faldas de las lomas, más abajo están cosechado frijoles y  pallares, papa, “rucutu” (rocoto), ají, “ricacha” (arracacha), “llacun” (llacón o yacón)“, son casi parecidos todos, trabajan sus campos de maizales”, se dedican al pastoreo de auquénidos, crían cuy, animal pequeño agradable en fritura con ají y papa, hoja aromática “chincu” (chincho) es usada en comidas o potajes como “paico”(paico), “uriganu” (orégano), hoja de “cidrun” (cedrón) para el frío.

 

Adoran al sol, a la luna y al cerro, en las mañanas y en las tardes los adoran roseando chicha, hoja de coca y en grupos de adultos y menores, en cualquier lugar realizan su sesión en donde se encuentren; caminando por las “chacras” y las “trochas” se encuentran árboles de pacay, lúcuma, chirimoya, guayaba, granadilla, tuna y otras tantas desconocidas.

 

En el Diario manuscrito de Sebastián Mesa de 1534, se relata que la Comitiva decidieron retornar por la vertiente del cerro de Angollca, por donde se encuentran cultivos de “ullucu” (olluco), “chuchu” (chocho ó tarhui), “uca” (oca), “mashgua” (mashua); habían muchos caminos antiguos por “Hualgayoc” y “Parga”, caminaron los lugares de “Rumbamba, “Carahuallpa”, siguieron los caminos por “Aguinpú”, y “Ahua”, prosiguieron por “Tapugón”, pasaron por la quebrada de “Paccha”, los lugares de “Shiraguram”, “Idahuíca”, “Pillipampa”, hasta llegar a “Tolocoñ”, bajaron por Shingovara y se unieron con los demás compañeros que “quedaron recuperandose” frente al peñasco de Hayahual, en donde habían acampado, llegaron casi al oscurecer del mismo día jueves 08 de noviembre de 1534, al lugar que recientemente le habían llamado “Pauca” al lugar en donde se ubica hoy el pueblo denominado Tauca.

 

En Hualalay, fue el único lugar que el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara con sus acompañantes se quedaron por más de un mes, por sus bondades climáticas, por el “trato recibido de parte de los nativos” y el gran “apoyo que les brindaron” a su Capitán y a sus integrantes que les acompañaban, que al momento de despedirse las nativas le repartieron a cada uno de los españoles “uno o dos choclos y un tamal para su camino” porque según la creencia de los nativos “el choclo significaba el potaje de maíz de la “planta sagrada de la tierra madre”, los extraños acompañantes “sentían un agradable sabor de cosecha” era para los naturales una bendición y “un milagro del sol que lo hacia reproducir en esa fértil naturaleza” de Hualalay, que les despedían en esa mañana, con cánticos costumbristas del lugar. Además que el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara esperaba el apoyo de mayor número de personas y de auxilio logístico para continuar con la Comitiva exploradora hacia el Norte de la Provincia de Pallasca, hasta llegar a Huamachuco, conforme a las ordenes recibidas de Francisco Pizarro que se encontraba en espera en Jauja.

 

ANECDOTAS DE FRANCISCO MARTÍN DE ALCÁNTARA EN HUALALAY

En el diario manuscrito se relata la anécdota que narró el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, en cuanto descansaba en las noches de luna en los parajes de Hualalay, como un recuerdo de su llegada a las tierras Norteñas del Perú, nos dice: “en el segundo viaje de Pizarro (noviembre 1527), cuanto llegaron a la ciudad de Tumbes, “Francisco (Pizarro) siempre le encomendaba al capitán Alonso de Molina tareas de enfrentamientos (…) difíciles, le dijo encárgate de bajar del barco (…) y hace el reconocimiento del lugar (…) el pensó de inmediato, debo tomar por asalto, pero al observar camélidos cargados y alguna gente, le dijo a Francisco (Pizarro) yo voy a bajar entre dos, el negro que lleve el perro grande y luego le dijo mejor que ayude a llevar el puerco y la puerca cerdosos,  yo voy a bajar el gallo cenizo crestón con las cuatro gallinas pardas, que traíamos para nuestro alimento (….) para hacerles creer a los indios que también somos comerciantes, fue pensamiento estratégico de Alonso de Molina, cuando se hizo el reconocimiento del paraje nos dimos cuenta que era un mercado de la ciudad de Tumbes(…), entonces le llamó con señas de manos a Francisco (Pizarro) para que venga a tierra a conocer, él no bajó de temor se quedó en el barco, al ver las inistentes llamadas de Alonso y creyendo encontrarse en aprietos mandó al artillero Pedro (de Candía) para que nos ampare, el ruido de los disparos de su arcabuz al aire, dispersó a los indios, temerosos corrieron a esconderse (…), dentro del poco gentío se perdieron las gallinas, el negro fue arrastrado por los porcinos, siendo recuperado por la fuerza del valeroso negro, que imponía agarrado de la cuerda; en el caso de Alonso, no se desprendía del gallo, tuvo que regresarle pronto al navío, más tarde sirvió para aplacar el hambre, también nos apoderamos de las pocas mercaderías que dejaron abandonados los espantados indios, que no eran muchos” (…).

 

En otro pasaje del diario manuscrito nos relata diciendo: cuando “abordamos Cajamarca fue un día viernes (15 noviembre 1532), yo fui el primero que desde el cerro llamado por los indios “shicuani”, que camino abajo marché al mando de mis soldados en la vísperas, entré valiente a la ciudad de Cajamarca llegando hasta la misma planicie o plaza con espada en alto”(..) mientras que Francisco Pizarro, con las tropas, miraban desde el cerro asustados, porque los datos obtenidos no eran tan buenas, ya que se encontraban esas tierras en conflictos de hermanos (Huáscar y Atahualpa), lo que me ha podido suceder en ese pueblo temeroso (..) pero en nombre del Rey tome posesión pacíficamente, antes de que lo hiciera el Conquistador Francisco (…).

 

“Cuando Pizarro realizaba sus viajes hacia estas tierras, también le acompañaba un frayle llamado Marcos de Niza, de la Orden de los franciscanos, que se acompañaba con otros religiosos Mateo de Xumillas, Francisco de la Cruz y Pedro Portugués; pero Pizarro más confianza tenía con Fray Vicente Valverde, religioso de la Orden de Santo Domingo, por que era su pariente, el día 15 de noviembre de 1532, también llegó con nosotros a Cajamarca, posteriormente tuvo problemas con Pizarro, porque defendía al Inca Atahualpa que se encontraba en detención y pedía su liberación, creo que después viajó a Guatemala, éste Frayle se oponía en todo nos tenía fastidiado a todos. Sus compañeros se quedaron en Cajamarca”.

   

Siguen más relatos desconocidos por la historia nacional, en donde explica como hizo Francisco Pizarro “con el lote del tesoro (oro y plata) del rescate fundido el 17 de junio en donde participó Miguel de Estete llevándose su parte, en donde se restó un quinto del Rey para aumentar el lote del Capitán Hernando de Soto que se encontraba descontento, lo mismo que el Capitán Juan de Salcedo, pero fue más comprensivo contentándose con lo que le dieron; todo fue en presencia de Atahualpa, que al concluir el acta de repartición del rescate, se alegró porque pensó que después le darían libertad; sin embargo, fue lo contrario, le acusaron de tramar una supuesta conspiración en contra de Pizarro, y luego fue ajusticiado”.

 

También nos narra sobre los “cuartos que no llegaron a llenarse por que los soldados que lo custodiaban tenían mala reputación, en el día arrumaban las piezas de oro y plata que llegaba y en las noches se sustraían especialmente los objetos de oro, Francisco (Pizarro) ni los capitanes podían evitar estos constantes robos” (…) por esta razón, Pizarro decide fundir las piezas de oro y plata, para repartirlos entre sus allegados en forma proporcional según a lo ofrecido anteriormente.

 

Existe otra narración muy interesante sobre “algunas habilidades diarias de Atahualpa, demostrando que era un Inca de grandes cualidades estratégico, dice: que jugaba ajedrez con Pizarro, la competencia comenzaba con estas palabras “no podrás enfrentar a la Corona ni a mi en el tablero” y Atahualpa le contestaba a Pizarro: “Viracocha me guiará en éste juego”. “Pizarro siempre celebraba sus triunfos con vino moscatel”. (Fuente principal el manuscrito del “Diario de Comitiva de Sebastián Mesa, 1534).

 

Estas inéditas anécdotas es de gran valor histórico, vertido directamente por el mismo Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, testimonio que los cronistas ni los secretarios de Francisco Pizarro no lo escribieron en su momento para conocimiento de la Historia nacional.

 

RELACION DE ESPAÑOLES QUE LLEGARON POR PRIMERA VEZ A TAUCA

 En otro pasaje del “Diario manuscrito” se adjunta una relación de 21 personas integrantes de la Comitiva, más el Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara y Fray Pablo de la Cruz, que llegaron por primera vez tomando posesión del territorio recién descubierto del valle de Tauca, se posesionaron los españoles en la tarde del día martes 18 de setiembre de 1534, se agrega una breve reseña de cada uno de los personaje históricos:

1).- Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, (quién dirigía la Comitiva desde Jauja con destino hacia Huamachuco; era el medio hermano de Francisco Pizarro, en Jauja se casó con la viuda doña Inés Muñoz de Ribera, le concedieron el obraje de Sapallanga, fue fundadora del monasterio de La Concepción de Lima, heredando posteriormente el obraje antes mencionado).

2).- Fray Pablo de la Cruz, (como el capellán y asistente espiritual el quién portaba el vino y el aceite necesario para el culto divino y adoctrinaba a los nativos de los pueblos descubiertos y conquistados en los valles interandinos).

3).- Alonso Collantes, (recomendado del maestre de campo Rodrigo Nuñez de Prado, quien había tenido una misión especial y significativa con Pedro de Anades en la Captura de Atahualpa en Cajamarca; participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534).

4).- Hernán Gonzáles, (soldado amigo de Hernando de Aldana, entre los españoles era el único que sabía algo de quechua, acompañó a Fray Vicente de Valverde, suplió como interrprete al acercarse al Inca Atahualpa en Cajamarca y de Francisco López, el barbero especial de Francisco Pizarro, que lo conoció en el pueblo de Coa el 25 de abril de 1531 y también de toda la expedición; participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534).

5).- Francisco de Herrera, (soldado amigo íntimo de Alonso Romero el quién investido de alférez tomó a su cargo para portar la bandera española, siguiendo a la hueste junto al señor Gobernador y Conquistador Francisco Pizarro, sumándose otros valientes soldados: Diego López, Alonso de Mesa, Francisco de Robles y Sebastián de Torres; participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534, y también participó en la fundación de Lima, fue nombrado por el Gobernador Francisco Pizarro, en el primer Cabildo de Lima, como mayordomo de la Ciudad de los Reyes o de Lima).

6).-  Diego López, (Valente soldado, participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534).

7).-  Alonso de Mesa, (recomendado del Gobernador, valiente soldado, participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534).

8).- Francisco de Robles, (soldado de confianza del Gobernador, participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril  de 1534)

9).- Sebastián de Torres, (participó en la fundación de Jauja, como tercera ciudad española del Perú, el 25 de abril de 1534; después de integrar ésta comitiva exploradora de Jauja, Huaraz, Huamachuco, participó en la fundación de Lima el 18 de enero de 1535).

10).- Estanislao Díaz (sobrino del soldado Ruy Díaz que intervino como jinete comisionado el 6 de enero de 1535, para recorrer el valle del Rímac, para fundar Lima).

11).- Rosendo Alvarado (pariente cercano del lugarteniente Alonso de Alvarado, fundador de la ciudad de Chachapoyas, después de algunos años su descendencia se estableció en los pueblos del Norte de la Provincia de Pallasca).

12).- Ventura Pérez (hermano del lugarteniente de Francisco Pizarro, Juan Pérez de Guevara, fundador de la ciudad de Moyobamba).

13).- Jerónimo Tapia (hermano menor del extremeño Capitán Gonzalo de Tapia que fue casado con una hermana de Francisco Pizarro, quién al mando de su 60 jinetes fue aniquilado con todo sus hombres en la cuesta de Huaytará, en los Chocorbos en su camino hacia el Cuzco, fue una de “las expediciones perdidas” que jamás retornó a Jauja para dar cuenta de su misión a Francisco Pizarro).

14).- Baltazar Gaspar (pariente lejano de Gaspar de Morales uno de los cinco conquistadores españoles buscadores del señorío del Birú o Perú que residía en Panamá y que era primo de Pedrarias Dávila).

15).- Rodrigo Ruiz (hijo del piloto Bartolomé Ruiz, natural de Moguer en Andalucía, que vino en el segundo viaje de Francisco Pizarro).

16).- Cipriano de Alvarado (sobrino paterno de Gómez de Alvarado “El Viejo” el lugarteniente de Francisco Pizarro y fundador de la ciudad de Huánuco, hombre de confianza de la guarnición de Alonso de Molina, quién posteriormente continúo con la Comitiva hacia la zona Norte de la Provincia de Pallasca).   

17).- Godofredo Carvajal (primo protegido de Garcí Manuel de Carvajal, lugarteniente de Francisco Pizarro y el quien eligió y fundo la ciudad de Arequipa).

18).- Antonio de Ribera, (joven emprendedor más tarde en Jauja, tuvo obrajes, se casó con doña Inés Muñoz de Ribera).

19).- Felipe Segovia Briceño, (de ideas empresariales más tarde se convirtió en dueño del obraje La Mejorada, en Huancayo en el Departamento de Junín).

20).- Francisco Jiménez Pérez (soldado de la caballería del capitán Gabriel de Rojas, gran conocedor de minería era el que descubría los yacimientos mineros en la sierra central de Huancavelica y en el Cusco, hombre de confianza de Hernando Pizarro).    

21).- Gregorio de Ponce (soldado de reconocimiento de caballería y primo del capitán Hernán Ponce de León, intervino en muchos sometimiento de indios en los valles interandinos del centro y del Cusco).

 

Además de siete (7) indios cargueros sin nombre que pertenecían a los españoles, para el traslado del pesado cargamento de la Comitiva.

 

 

Francisco Martín de Alcántara

El Pizarro de diferente apellido

(Obras escogidas: Pizarro el marqués gobernador, José Antonio del Busto, pág. 38)

 

Francisco Martín de Alcántara, el Pizarro de diferente apellido. La familia Pizarro, formada por los hermanos y familiares más cercanos del “Conquistador”, tuvo entre sus personajes más destacados a Francisco Martín de Alcántara (yacente o estar echada o tendida una persona, como en este detalle de una pintura de Ramón Muñoz). Alcántara era medio hermano de Francisco Pizarro por ser hijo de Francisca Gonzáles La Ropera y fue convocado a integrar la expedición conquistadora cuando su hermano mayor fue de regreso a la Península, a solicitar el apoyo directo de la Corona, en 1529. Francisco Martín se embarcó rápidamente hacia América y participó en las primeras acciones de conquista del Tahuantinsuyo. Sin embargo, no estuvo presente en Cajamarca, motivo por el cual inicialmente no recibió beneficio alguno. Pero al ser un hombre de confianza de Francisco Pizarro, este le entregó al poco tiempo diversas encomiendas, lo que ratifica la cercanía que el “Conquistador” tenía con su medio hermano. Consolidada la conquista, Francisco Martín de Alcántara se asentó en Lima junto a su mujer Inés y sus hijos. Junto a ellos se criaron también los hijos de Francisco Pizarro, la confianza era tal que los medio hermanos se confiaban uno a otro el cuidado de sus respectivas familias cuando ellos no podían hacerlo. Es por ello que cuando se inician las luchas entre almagristas y pizarristas, Alcántara fue uno de los más cercanos seguidores de Francisco Pizarro. Esto se comprueba el día del complot almagrista contra Pizarro, cuando su medio hermano es uno de los pocos seguidores que acompañan a Pizarro. En aquella ocasión, Francisco Martín de Alcántara luchó denodadamente en pos de proteger la vida de su hermano, razón por la que murió junto al “Conquistador” contando menos de cuarenta y cinco años”.(Pizarro el marqués gobernador, José Antonio Del Busto, pág.38).

 

En necesario saber algo más de este gran personaje que fue casado con Inés de Muñoz y de Rivera, “fue la primera mujer española que vino casada al Perú, como que la trajo en 1534 a Jauja su marido Francisco Martín de Alcántara, el medio hermano del Gobernador Francisco Pizarro. Con Pizarro, precisamente, había zarpado la pareja de Sanlúcar en 1530, muriendo sus dos menores hijas en la travesía y quedando finalmente Inés de Muñoz en Panamá hasta tanto se concluyese la conquista perulera; a fines de 1533 volvió por ella Francisco Martín, trayéndola primero a San Miguel de Tangarará y luego a Jauja, donde Francisco Pizarro, para compensar sus trabajos y dolores, les dio indios de repartimiento.

 

Fundada la Ciudad de los Reyes, Inés de Muñoz se trasladó a la nueva población, donde el Gobernador Pizarro le encomendó la educación de sus hijos mestizos, hecho que se cumplía en la morada que correspondió en la fundación de la urbe a Francisco Martín, en la esquina de la Plaza de Armas formada por las calles de Jerónimo de Aliaga y la que lleva a Santo Domingo. En esta casa estaba Inés de Muñoz cuando los almagristas asesinaron al Marqués Gobernador y a su hermano uterino, sabido lo cual se lanzó a la calle y comenzó a gritar a los de Chile “matadme a mí aquí con mi marido y cuñado pues los abeis muerto a ellos a trayción”, teniendo que salir Catalina Xuarez (su criada, que después casó con Julián de Aranda), asirla de un brazo e introducirla a la morada para que no la maltrataran los asesinos. Alli dentro recogió a los hijos del Marqués difunto, escondiéndolos para librarlos de las iras adversarias, volviendo a salir por la tarde, esta vez con más criadas y un repostero, a recoger el cuerpo de Francisco Martín de Alcántara al que llevó a enterrar a la iglesia mayor.

 

Habiendo logrado de Almagro el Mozo autorización para dejar Lima y subir a un navio en el Callao, lo hizo llevando consigo a los hijos de Pizarro, zarpando en la embarcación rubo al norte y sobornando con 3,000 pesos al maestre para que la dejara desembarcar con ellos en Tumbes. Una vez en tierra supo que el licenciado Vaca de Castro estaba en Quito comprando las cabalgaduras del caso y partiendo hacia allá con los niños a su cargo. Encontrada en San Francisco de Quito con Vaca de Castro, lo siguió hasta la ciudad de Trujillo, donde el gobernante le mandó que se quedara mientras él continuaba hasta dar la batalla a Almagro el Joven.

 

En 1543 contrajo nuevas nupcias con el soriano Antonio de Ribera. Maestre de Campo de Gonzalo Pizarro en la jornada del Pais de la Canela, quien posteriormente fue Procurador General de los encomenderos del Perú ante la Corona (1554), vencedor de los franceses en la rota (Tribunal de la curia romana) de San Quintín, también Comendador y Caballero de la Orden de Santiago. A su lado vivió Inés de Muñoz los avatares de la Gran Rebelión y de la guerra de Francisco Hernández mereciendo después que el Virrey Conde de Nieva le añadiera a los indios heredados de su primer cónyuge los de Cochacajas y Hatinicavana en los términos del Cusco, hasta completar 12,000 pesos en tributos. Pero la Audiencia no encontró oportuno el privilegio y lo anuló, falleciendo en esta coyuntura Antonio de Ribera durante el gobierno de Lope García de Castro, y quedando entonces como único vástago de la pareja Antonio de Ribera, el Mozo, en quien Inés de Muñoz renunció (por concesión especial del gobernante) sus indios de Hanan Huanta asi como los yungas de Collique, Carabaillo y Manchay. Pero el mancebo -a pesar de estar casado con María de Chávez, natural de Huamanga e hija del conquistador Diego Gavilán- dilapido los bienes para terminar muriendo a mediados de 1573. Inéz de Muñoz quiso seguir viviendo como hasta allí lo había hecho y comprando un solar y ornamentos liturgicos por valor de 12,000 pesos, fundó en Lima el monasterio de la Concepción, ingresando a él como Abadesa en unión de once dueñas o doncellas el 21 de setiembre del citado año 1573.

 

En el clausurado “cenobio” llevó una vida entregada a la piedad. Donó al monasterio varias fincas rústicas y urbanas que poseía, una de ellas la renombrada Huerta Perdida que, amén de muchos árboles frutales, tenía 1,000 olivos; también le regaló 20,000 pesos de oro, lo que se sumó a otras cantidades que obsequió a la monjil casa con anterioridad. El 6 de diciembre de 1582 otorgó su testamento, que firmó como testigo el Arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo. Por el sabemos que fundó varias capellanías y que asimismo legó a sus indios de Jauja y Carabaillo junto con los de Santa, varias partidas de ganado. Por albacea instituyó a la Real Audiencia. Vieja y ciega falleció en su celda a los 110 años el 3 de junio de 1594, enterrándosele en el muro izquierdo del presbitero, donde también se puso su retrato y el de su segundo esposo. Las monjas, posteriormente, pusieron sobre su sepulcro el siguiente epitafio:

                       Este Cielo animado en breve esfera

                       depósito es de un Sol que en él reposa,

                       el sol de la gran madre y generosa

                       doña Inés de Muñoz  y de Rivera:

                       fue de Ana-Guanca encomendera

                       de Don Antonio de Rivera esposa,

                       de aquel que tremoló con mano airosa

                       del Alférez Real, la Real bandera.

La verdad es que Inés de Muñoz y de Rivera no fue solo la primera mujer casada que ingresó al Perú y la precursora de todas las hembras centenarias, sino también la primera que sembró aquí lino y olivo, implantando además los ricos obrajes de Sapallanga y de la Mejorada”. (La pacificación del Perú, José Antonio Del Busto, pag. 162 al 164).                             

 

En 1582, los obrajes de Huancayo de doña Inés de Muñoz y de Ribera llamada “Sapallanga” y don Felipe de Luján llamada “La Mejorada”, empleaban 90 y 70 indios en la fabricación de los tejidos, respectivamnte (Vega 1965). A inicios del siglo XVII, Sapallanga segía regentado por las monjas de La Concepción, los demás eran de propiedad común de los indios y de españoles particulares, para vender lana.

 

Fray Pablo de la Cruz (por cédula real del 19 de octubre de 1529, firmada en Madrid-España, aparece entre otros nombres de religiosos dominicos integrando la primera expedición de misioneros comprometidos por Fr. Reginaldo de Pedraza, que pasaron al Perú a principios de 1530, llegando a Panamá a fin de año). 

 

Algunos datos biograficos del Padre, Fray Pablo de la Cruz, de la orden de los dominicos de “habito blanquinegros”, fue uno de los seis religiosos dominicos que integró la primera expedición misionera que salió de España, según la Cédula real del 19 de octubre de 1529, firmada en Madrid-España, nos refiere Guillermo Álvarez O. P. en su obra “Historia de la Orden Dominicana en el Perú”, arribando a Tierra Firme (Panamá) a principios del año de 1530, se hizo conocido de Francisco Pizarro y luego de otros grupos de religiosos dominicos, en Panamá se encontraron con muchos otros de la misma orden entre ellos Fray Juan Bautista Dávila y a los misioneros franciscanos: Fray Marcos de Niza, Fray Juan de Monzón, Fray Francisco de la Cruz, (hermano de Fray Pedro de la Cruz, que falleció en el trayecto de Panamá a la Isla Puná en el Ecuador a consecuencia de la verruga), Fray Pedro Portugués, Fray Francisco de Santa Ana y otros más que también conocían a Francisco Pizarro; el 20 de enero de 1531 se integraron a la tercera expedición que zarpó de Panamá hacia el Perú. Acudiendo a la fundación de la primera ciudad cristiana del Perú San Miguel de Tangará, el 15 de agosto de 1532, en Piura, en donde se encontró con religiosos mercedarios como el Fray Miguel de Orenes, Fray Vicente Martíse y Fray Sebastián Castañeda (conocido como primo de Francisco Pizarro, fundó el convento de la Merced del Cusco, en 1534, en el sitio llamado Cusipata), en donde se quedó por insinuación de los demás religiosos, con los cuarenta españoles que se negaron proseguir con el viaje; pero después en compañía del Fray Juan Bautista Dávila y de otros religiosos continuaron su viaje hasta Cajamarca, luego acompañó a Francisco Pizarro en su viaje al Cusco, pasando por Huaylas llegando hasta Jauja, en donde asistió como capellán a las comitivas exploradoras de los valles del Mantaro y Huancavelica, después resultó encontrándose con la comitiva exploradora de Francisco Martín de Alcántara, que emprendía viaje desde Jauja con destino a Huamachuco, al cual se integro como capellán y asistente espiritual para cumplir como religioso con la evangelización prometida. Era dominico de la Orden de Predicadores, encargado de la evangelización de los naturales, llevaba “para la celebración de los divinos oficios, un ornamento y un cáliz dorado con patena y vinajeras de plata, más un guión con cruz de la orden, traídos desde España, entre sus únicas pertenencias inseparables tenía un hábito blanco y la capa negra como señal de hermandad y pobreza, como acostumbraba su fundador de la Ordende Predicadores Santo Domingo de Guzmán”.

 

Era un fraile muy experimentado con muchos conocimientos y tenía un carisma especial para ganarse la simpatía de sus feligreses. Realizó su labor evangilizadora, improvisando tambos para celebrar misa, bautizando, casando parejas y enseñando la religión a los naturales, en diversos lugares y centros poblados del valle interandino de la Provincia de Pallasca y también del territorio de Tauca, Llapo y Santa Rosa, siendo “el quié propició la construcción de un tambo para impartir enseñanza de la fe cristiana, con techo de aliso a dos aguas, cubierto con paja, para predicar la doctrina cristiana a los nativos y rendir culto a Santo Domingo, ubicado a poca distancia del improvisado campamento, “destinándose al culto divino y a la enseñanza de la religión católica”, por un período de casi dos años, desde el día sábado 15 de setiembre de 1534, que llegan al territorio de Llapo y luego el martes 18 del mismo mes y año al territorio de Tauca; luego acompañó a la Comitiva de Francisco Martín de Alcántara, evangelizando por todos los centros poblados del valle interndino de la provincia de Pallasca hasta llegar a Huamachuco, en donde se encontraron con los misioneros franciscanos; por esta razón, tuvo que regresar asistiendo espiritualmente como misionero a todo el valle de la provincia de Pallasca, hasta regresar nuevamente al territorio de Tauca, en donde ubicó su centro de irradiación evangelizadora; se ganó el aprecio de todos los habitantes del valle interandino de la que hoy es la Provincia de Pallasca; por los constantes viajes que realizaba a través de todo el valle mas a su avanzada edad, llegando de un momento a otro a enfermarse de una enfermedad, que los naturales les llamaba el “costao” cuyos síntomas y caracteristica de su manifestación de la enfermedad, “era que la persona comensaba a tener fiebre alta, entraba a la situación de un sudor por todo el cuerpo, le daba fuerte tos seca, sentía dolor en el pecho, parecía como si se ahogara o le faltaba el aire y por el esfuerso que realizaba para tocer, se le produjo la venida de sangre (hemorragia) por la boca y nariz, se le había desgarrado las venas de los pulmones, falleciendo de inmediato, aferrado a la pequeña imagen de Santo Domingo”; desde este momento la gente que presenciaron el hecho le atribuyeron el actual nombre de “Santo Domingo del buen morir”, en este caso, el Padre Fray Pablo de la Cruz, no duró mucho tiempo su agonía y murió sin sentir dolor, en el mismo lugar en donde habitaba, junto al modesto tambo o capilla; sin embargo, “los indios y los españoles que vivian con él, no pudieron hacer nada contra esta enfermedad, creían que tal vez era castigo de Dios”, por esta razón, posteriormente se le conocía o se le llamaba el “costao fulminante”, porque la persona afectada por la efermedad inmediatamente fallecía en pocas horas de haber sido afectado, según datos del “manuscrito” del soldado Sebastián Mesa, nos relata claramente del falleciendo del Padre Fray Pablo de la Cruz, se produjo el día domingo 23 de Agosto del año 1536, siendo sepultado “bajo la sombra de un antiguo árbol de cauco”, en donde solía leer su Biblia por las tardes, posteriormente en este lugar se levantó el cementerio y la construción de una capilla, teniendo cuidado de que el oratorio del altar se construyera exactamente sobre la improvisada tumba del Frayle; tomando como base el viejo tronco del sauco, a 21.00 metros lineales al sur y a 21.00 metros lineales al norte, se ubicó la capilla mirando hacia el oeste por donde se oculta el sol porque prefería las tardes de sociego, el oratorio fue confeccionado de 2 metros con 89 centimetros de largo por 1 metro con 20 centimetros de alto, en un área de 9 metros con 44 centimetros de fondo por 7 metros con 88 centimetros de entrada hacia el cementerio de tierra afirmada, con techo de dos aguas, el cementerio fue establecido en un área de 42.00 metros de ancho por 60.00 metros de largo, en memoría al primer Frayle que llegó al territorio del cual hoy es Tauca, ya que le gustaba pasear por el lugar aspirando aire fresco y ventilado, siempre verdeaba el trébol, el orégano silvestre, las acelgas, las ortigas, por sus alrededores el suncho, el caytagosh y otras plantas típicas del lugar, dejando según reza en la inscripción una semi circular e improvisada lápida de yeso, sin ninguna mantención por decidia y negligencia de las autoridades del pueblo, esta ubicación ha sido posible gracias a las referencias proporcionadas en el manuscrito del soldado Sebastián Mesa; así como también se hace referencia un sermón dominical sin fecha del Padre Fray Juan Bautista Dávila, en el cual se menciona que “los restos del que fue en vida el Padre Fray Pablo de la Cruz, fue enterrado junto al tronco de un viejo sauco que existe en un terreno, que la gente viene usando informalmente para enterrar sus muertos, he coordinado para que se destine esta parcela en un cementerio del lugar”, efectivamente he realizado las indagaciones pertinentes y en una memoria descriptiva de la capilla se dice: “el frayle, se encuentra sepultado en la posisión de la cruz, a 4.92 metros al norte y 4.52 metros al sur, en posición mirando a la tarde”, continúa el relato, “he podido verificar que la lápida se encuentra incrustado con una descuidada inscripción necesita mantención para su conservación en la Capilla de área corta”. Posteriormente, después de algunos años de la fundación del pueblo y considerando su área reducida fue ampliado con la denominación de el Cementario General del pueblo de Tauca, con las medidas perimétricas de torre a torre, por el Este con 150.00 metros lineales, por el Norte con 120 metros lineales, por el Oeste con 170 metros lineales y por el Sur con 120 metros lineales, la misma área se conserva hasta la fecha y que en el ángulo sureste, todabía se conserva el área de la capilla en el mismo lugar en donde se encuentra sepultado el primer religioso que llegó y que evangelizó el valle interandino del territorio de Tauca.

 

TESTIMONIO DE SEBASTIAN MESA DE ENCISO

Al finalizar el “Díario“se escribe con las características españolas y textualmente con letras claras me permito ofrecerles para su mejor comprensión literalmente la  presente narración: “Aquí escribo mi testimonio del pasado, soy el soldado Sebastián Mesa de Enciso, sobrino de Martín Fernández de Enciso, uno de los fundadores de Santa María de la Antigua, la primera ciudad del continente. Fui soldado de Vasco Núñez de Balboa, uno de los descubridores del Mar del Sur. Desde Nicaragua vine en 1527 hacia Panamá, para unirme a la tercera expedición que organizaba Diego de Almagro que salía de Panamá con destino a reforzar la tropa de Francisco Pizarro. En enero (20) de 1531, desde de San Lucar de Barrameda zarpamos todos con buena esperanza, con nosotros se embarcaron un grupo de religiosos dominicos para la evangelización que habían venido desde España, soportando la tempestad y el peligro que afrontaba la flota en la costa atlántica hasta llegar a Panamá, siendo los Frailes Vicente de Valverde (primo y consejero de Pizarro), Antonio Burgalés, Juan de Yépes, Pablo de la Cruz, Tomás de Toro y Reginaldo de Pedraza (era el Superior del grupo de los religiosos), era un grupo oficial de España que venía a cargo de Pizarro para dar cuenta al Rey, también como a sus  representantes del Rey, Antonio Navarro (el Contador), García de Salcedo (el Veedor) y Alonso de Riquelme (el Tesorero), venían bajo responsabilidad del Conquistador.

       

En el trayecto de Panamá a Coaque muchos se desanimaron al no encontrar el oro que buscaban, pero al llegar la expedición a Coaque en donde nos quedamos por siete meses a causa de la verruga que murieron varios, aquí conocí a los hermanos de Francisco Pizarro que trajo desde España, Gonzalo Pizarro, Hernando Pizarro, Juan Pizarro y otro hermano Francisco Martín de Alcántara, a mis compañeros Hernando de Aldana (hermano de Lorenzo de Aldana de familia hidalga, eran conquistadores españoles, natural de extremeña de Cáceres, hijo de Francisco de Aldana), entre tantos a Juan Díaz, Pedro Gonzáles, Cristóbal de Orozco, Francisco de Chávez (ilustrado), Alonso de Ojeda (valeroso), Hernando de Haro (de gran coraje e hidalguía), Alonso de Alarcón, Rodrigo Nuñez de Prado, Pedro de Amades, Alonso de Molina, Lope Vélez, Miguel de Estete, Pedro Ortiz y otros, aquí hallamos algo de riqueza esto animó a todos, consiguiendo Pizarro que continuaran con la expedición.

 

Pero, nuevamente el desconcierto se produjo en el trayecto de Coaque hasta la isla de Puná (en el golfo de Guayaquil), seguían soportando la enfermedad y la frialdad del viento; Francisco Pizarro con el ánimo de engrosar la expedición en el mes de noviembre de 1531, en Puerto Viejo se unieron más soldados y religiosos procedentes de Nicaragua, entre ellos los dominicos de la Orden de Predicadores Fray Juan Bautista Dávila y los franciscanos Fray Marcos de Niza, Fray Juan de Monzón, Fray Mateo de Xumillas, Fray Francisco de la Cruz, Fray Pedro Portugués, Fray Pedro de la Cruz; como los venidos de México dirigido por Fray Bernardino Minaya de Paz, los frailes Jerónimo de Cerdán y Baltasar Yépes, como otros más apellidados Soraluce y Jarén, todos juntos con los frailes españoles siguieron en la expedición del Conquistador hasta la isla de Puná. Por oponerse uno de los dominicos superiores se le quitaron el mantenimiento a todos sus compañeros en represalia por no aceptar que Pizarro vendiera esclavos indios en Panamá, por eso Fray Bernardino Minaya de Paz y otros, Reginaldo de Pedraza, Alonso Burgalés y Tomás de Toro del grupo oficial de los españoles se volvieron a Panamá, a pesar del ofrecimiento de Pizarro que les compensaría con el oro que encontraran en el camino, pero ya antes habían muerto los frailes Juan de Yépes y Pedro (no Pablo) de la Cruz, de todas maneras se volvieron el 2 de febrero de 1532 a Panamá. Pero seguía pasando el tiempo, conocí a un marinero llamado Ginés quién en anterior viaje había pedido licencia al Conquistador para quedarse en Puerto Viejo, fue de gran utilidad recolectó muy buena información para Pizarro. Una vez que llegó la expedición a Tumbes, pasó que Nicolás de Rivera y Pedro Alcon fueron a presentar su saludo a una hermosa mujer india llamada Capillana, en el cual se encontraba Alonso de Molina, ya conocido fue bien recibido y tratado, su aspecto risueño, barbudo, alto, piel blanca, de movimientos expresivos, las mujeres curiosas las acariciaban, como también convencidas con las sinceras y sencillas expresiones del Capitán Herrera, las admiraban y les daban regalos durante esta divertida fiesta en donde todos gozaban.

 

De Tumbes salimos (16 de mayo de 1532) con dirección a Cajamarca, después de seis meses de marchas y contramarchas forzadas llegamos a Cajamarca (15 de noviembre de 1532), el primero que arribó a Cajamarca fue el Capitán Alonso de Molina con su grupo de reconocimiento, al día siguiente Francisco Pizarro envió a Hernando de Soto, Hernando Pizarro, Rodrigo Orgaiz, Pedro Ortiz, Lope Vélez, Miguel de Estete y otros en un total de 20 jinetes a caballo en el participamos Francisco de Fuentes y yo, para invitar al inca Atabaliba o Atahualpa a una cena, logrando entrevistarlo en el lugar llamado Pultumarca; en la plaza de Cajamarca estuve presente cuando nos acercamos al Inca Atahualpa, en forma amenazante conjuntamente con Francisco Pizarro, que le hizo caer al Inca por el suelo y le arrastramos de sus vestiduras, en esos momentos valerosamente el Veedor Miguel de Estete le iba herir, pero evitó la mano de Francisco Pizarro, resultando con leve herida, Estete al no alcanzar con su espada le arrebato la borla imperial de Atahualpa, como trofeo llevando entre sus pertenencias no sabemos cual será su destino. Otros les rasgaron las vestiduras para llevarse como trofeo, el inocente (Atahualpa) fue llevado a su aposento de Francisco Pizarro semidesnudo, a empujones lo que interesaba era su captura y seguridad del vencido. Participó como la escolta del marqués gobernador con mi generoso amigo Francisco de Fuentes, todos con armas y caballo. 

 

Presenció el Capitán Juan de Salcedo, Juan de Porras, también se halló en la batalla, y Jerez fue el único lesionado, los indios fueron atropellados por la caballería y el repentino ataque confundió a todos en esa tarde en la plaza de Cajamarca, capturaron al Inca, después Francisco Pizarro le solicitó un rescate para darle libertad. Los objetos de oro y plata fueron fundidos luego repartidos entre los conquistadores, mediante acta de reparto del día 17 de julio de 1533, extendida por el escribano Pedro Sancho de Cuellar. Los únicos que no recibieron su parte fueron los religiosos que andaban con los conquistadores. En un solo día se inició y se terminó el juicio para Atabaliba o Atahualpa en Cajamarca. Francisco Pizarro, tenía dos secretarios Francisco de Jerez y Pedro Sancho de Cuellar, como primo y consejero de Pizarro fue el Fray Vicente de Valverde, previamente Pizarro comisionó a los Capitanes: Hernando de Soto (amigo defensor y jugaba todas las tardes ajedrez con Atahualpa), Rodrigo Orgaiz, Pedro Ortiz, Lope Vélez y Miguel de Estete, para verificar si por las alturas los ejecitos del inca Atahualpa venían en contra de los conquistadores españoles, alarma era falsa, además para no interferir el proceso contra Atahualpa.

 

Mientras tanto, el día 29 de agosto de 1533, Pizarro convoca al acto político a veinte y cuatro (24) Jueces, para conformar el Tribunal encargado de juzgar y condenar a muerte al soberano Atahualpa, precidido por Francisco Pizarro, fueron los Capitanes: Juan de Rada (defensor del acusado), Francisco de Chávez (negó firmar sentencia), Hernando de Haro (negó firmar sentencia), Alonso de Ojeda, Pedro Gonzáles, Juan Díaz, Cristóbal de Orozco, Diego de Atora (negó firmar sentencia), Blas de Atienza (negó firmar sentencia), Pedro de Ayala (negó firmar sentencia), Francisco Moscoso (negó firmar sentencia), Alfonso Dávila (negó firmar sentencia), Diego de Chávez (negó firmar sentencia), Pedro de Mendoza (negó firmar sentencia), Francisco de Fuentes (negó firmar sentencia), Alonso de Alarcon, Juan de Salcedo, Pedro de Candía, Gonzalo Pizarro, Hernando Pizarro, Sebastián Moyano de Benalcázar, Rodrigo Nuñez de Prado, Francisco Martín de Alcántara, Juan de Porras; como auxiliares de justicia: Francisco de Jerez (secretario de Pizarro)(Francisco Pizarro no sabía escribir, simplemente dibujaba en forma de dos eles garabateadas al apuro a los extremos y su secretario escribìa al centro su nombre) y Pedro Sancho de Cuellar fue el escribano de la causa o del proceso y redactó la Sentencia condenatoria de la pena de muerte de Atahualpa y lo condujo al tablado en donde lo ajusticiaron a muerte; los oficiales reales que representaban al Rey: Antonio Navarro (el contador), García de Salcedo (el veedor) y Alonso de Riquelme (el tesorero), como consejero de Pizarro fue el Fray Vicente de Valverde, conformaban la mesa de honor del Tribunal y él que también acompañan al Inca a donde sería ajusticiado, fueron el alcalde mayor Juan de Porras, representando a la justicia, presenciaba la ejecución y el capitán Juan de Salcedo y el quien traducía la prédica del frayle era Felipillo; sólo trece (13) votaron por la condena a muerte del inca y once (11) se negaron a firmar la Sentencia condenatoria o sea se abstuvieron de votar preferían su libertad de Atahualpa; el acta fue el primer documento escrito y rubricado por Francisco Pizarro en el Perú en papel traida desde España (...) después de más o menos ocho meses de mantener en guardia a todo Cajamarca, el único curaca que vino del valle de Jauja trayéndole presentes al Conquistador fue el curaca Ñaupari; es cuando el Conquistador Francisco Pizarro decidió trasladarse a Jauja, para luego pasar hacia el Cuzco, al regreso a Jauja, nos han encomendado participar en esta Comitiva, que hemos recorrido muchos lugares interesantes de muchas parcelas cultivadas, abundante ganado, a cada paso se encuentran los frutales de la naturaleza, hemos tratado de revisar las construcciones de piedras, pero no se ha encontrado cosas de importancia, estos restos fueron abandonados mucho tiempo por sus poseedores ancestrales, recogido el saber de los naturales manifiestan que en estas tierras padecieron en un tiempo terremotos, ambruna y desolación por haberse secado los riegos de los campos, murieron sus ganados, las aves del campo y también sus antepasados, muchos angustiados se hicieron sepultar en vida con todos sus joyas y riquezas, para no seguir existiendo en estos lugares que había arrazado la cequedad y otros se iban a lejanos lugares del valle, la gente que encontramos eran aquellos que habían resistido a este problema de la naturaleza, en base de sus dichos varios españoles obtaron por realizar excavaciones en los lugares en donde fueron enterrados en donde encontraban varios objetos de oro y plata, pero la Comitiva exploradora seguia su camino atravesando las lomadas hacia el norte y en una tarde de lluvia llegaron al centro poblado de Huamachuco.

 

En Huamachuco encontraron que sus habitantes se habían ya organizado por los misioneros franciscanos: Fray Marcos de Niza, Fray Juan de Monzón y Francisco de los Angeles, quienes se encontraban evangelizando a los naturales de los centros poblados de Huamachuco y de Santiago de Chuco; por cuya razón, deciden regrezar con el Fray Pablo de la Cruz, después de despedirse del Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, los indios les prestaron todas las facilidades y alimentación, el Frayle realizó en estos lugares sus prédicas cristianas, bautizando y uniendo en matrimonio a varios naturales, lo que recibian con mucho agrado, además que encontraron algunos españoles que se habían quedado en el camino cuando pasó la Comitiva y estas personas ya se habían familiarizado y acostumbrado con los naturales de estos parajes, siendo de gran importancia para reunirlos en los pequeños tambos, que habían improvisado para la enseñanzas de la doctrina cristiana. En todo el valle encontraron una arraigada costumbre autóctona y propia de idioma nativa, imploraban al sol, a la luna, a los cerros y a las “guangas” que son unas grandes piedras en donde sesionan por las noches los hechiceros. Retornaron a este lugar, por que allí quedaron varios españoles en espera de los resultados de la aventura de la Comitiva exploradora y ahora estoy aquí tranquilo y divertido, con algunos de mis compañeros de la Conquista”(…)    

(Fuente principal del manuscrito, “Diario de Comitiva” de Sebastián Mesa -1534, Pág. 28 al 41 vuelta).

  

FRANCISCO PIZARRO DISPONE RETORNO DE

FRANCISCO MARTÍN DE ALCÁNTARA A JAUJA

Después de haber permanecido en espera del apoyo solicitado a Francisco Pizarro en Jauja y a Sebastián de Torres Morales que se encontraba en Huaraz; por fin llegaron la tan esperada gente para continuar con las tareas de la búsqueda y recolección del precioso mineral, Francisco Martín de Alcántara se dispuso continuar con el refuerzo recibido hacia el Norte, explorando las cumbres y los valles interandinos, “lo encontraba interesante y llamativo”, había tomado conocimiento de que más al norte existían pueblos incas más numerosos y resistentes, parece que se refiere a los indios organizados de los de “Pashas”, al cual los nativos le llamaban “Cahuana” que se deriva de los vocablos fonéticos “cahua” que significa “objeto con punta salida hacia arriba” como una “puya”, y “puya” significa “punta que hace adelantar o caminar” que agregado la gráfica fonética “ana” del quechua, significa “lunar en el cielo” o “lunar en la cara del cielo”, que unidos estos vocablos “Cahuana”, significa “punta que llega hasta el lunar de la cara del cielo”, en donde actualmente se ubica la ciudad de Cabana, pero que para evitar algún percance tenia que tomar las precauciones necesarias, ya que su misión no era de enfrentamientos bélicos, sino el de tomar posesión y hollar el lugar recogiendo y saqueando las posadas y las “ruinas de gentiles” preincas abandonadas, los objetos de oro, “cantidad de plata y piedras preciosas, chaquiras relucientes, topos artísticos, cantaros metálicos y plumería multicolor”, explorar las zonas interandinas en busca y localización de vetas de oro, plata y otros minerales para su posterior explotación; por cuya razón, mientras esperaba más apoyo de “peones” para emprende su viaje con dirección al Norte de la actual provincia de Pallasca, hizo un reconocimiento previo de avanzada, resultando “que no existían centros poblados formados, sino que los naturales habitaban en familias dispersas, libremente ubicadas en los lugares que éllos preferían y que los vestigios arqueológicos eran totalmente abandonados como los demás antes encontrados en el camino”. Con esta seguridad dispone continuar la caminata tanto de sus hombres, como de sus caballos andaban por los antiguos caminos usados por los naturales con sus auquénidos, con el fin de llegar hacia la zona de Huamachuco, “no huvo enfrentamiento con los naturales, eran pacíficos y caritativos” con la Comitiva exploradora, que marchaba hacia la parte Norte de la actual Provincia de Pallasca.

 

Antes de emprender camino hacia el Norte de la Provincia de Pallasca, Francisco Martín de Alcantára, recibe el apoyo de diecinueve “peones” o hombres, al mando del soldado Juan de Torres, hermano del soldado Sebastián de Torres que integraba la Comitiva oficial, según la segunda lista que se glosa más adelante y además de la orden dispuesta directamente por el gobernador Francisco Pizarro, que la Comitiva “dejara en camino al mando del soldado Francisco de Herrera, de su entera confianza, para continuar la misión encomendada”, y que urgentemente se ordenaba el retorno de Francisco Martín de Alcantára, Alonso Collantes, Hernán Gonzáles y Diego López, para constituirse inmediatamente a Jauja, poniéndose a ordenes de Francisco Pizarro, para integrar otra “importante comitiva oficial que se dirigirían hacia el sur de la costa con Nicolás de Ribera”; por que en la sesión del Cabildo del día jueves 29 de noviembre de 1534, habían tomado la decisión de trasladar la capital del Perú a las orillas del mar, siendo necesario urgente comisionar a estos cuatro soldados especiales de su confianza exploradores interandinos de experiencia, para explorar el valle del Rimac, “ante esta orden de su señoría del Conquistador, Francisco Martín de Alcántara llamó a reunión a estos valerosos hombres que le acompañaba y le comunicó la decisión, sin demora alguna Francisco Martín de Alcantára, comisionó al soldado Alonso de Mesa, para que conduciera a sus compañeros que anciaban retornar a Jauja, entre ellos: Antonio de Ribera, Felipe Segovia Briceño, Jerónimo Diez, Juan Vélez, Francisco Jiménez Pérez y Gregorio de Ponce, conduciendo “los objetos de oro, plata y piedras preciosas recogidos y también cántaros metálicos encontrados (saqueados) y obtenidos” hasta esos momentos, el “día domingo 2 de diciembre de 1534”, por la “madrugada cada uno en sus caballos, con dos arcabuceros, más dos indios cargadores, regresaron por el camino del inca” o el Cápac Ñan sin llegar a “abordar Corongo por temor a ser exterminados por esa férrea resistencia”(..), caminaron día y noche hasta llegar a Huaraz, el día sábado 8 de diciembre de 1534”, siguiendo el camino del inca o el Cápac ñan continuaron para “llegar en el menor tiempo posible a Jauja”, llevando todo el oro y plata recolectado (saqueado) hasta ese entonces; además “obedeciendo la orden y con ánimo a ponerse a disposición de Francisco Pizarro” y que “gustosos aceptar la nueva misión” a concederles. Al “llegar a Huaraz encontraron en problemas a Sebastián de Torres Morales con tanta resistencia y múltiples reclamos de los indios de su encomienda por los abusos que cometían”, porque en vez de adoctrinarlos y “enseñarles en las cosas de nuestra Santa Fé Católica” los recolectaban para hacerles “trabajar en las minas abierta en las alturas de la cordillera negra de sus tierras adjudicadas”.

 

Con todo el cargamento de “oro y plata además de las piedras preciosas recaudadas en las alturas” interandinas del Norte, continuaron hacia el Sur, pero lastimosamente “llegaron a Jauja, a destiempo cuando Francisco Pizarro, ya se había trasladado al lugar llamado Pachacámac”, por la presión de la guarnición que se encontraba a cargo del tesorero Alonso de Riquelme, por verse amenazado constantemente por “las panacas o familias descendientes de los anteriores incas, entendieron que Pizarro era el dios de Huiracocha, el Hacedor del Mundo, que los venía a visitar”; sin embargo, descubrieron que todo era falso y antes de ser atacado decide Francisco Pizarro salir inmediatamente de Jauja. Por esta razón, Francisco Martín de Alcántara “comisionó a los soldados antes mencionados, de su entera confianza para que fueran a su alcance”, pero la falta de alimentos y el agreste camino, fue la causa para que lastimosamente llegaran muy tarde a Pachacámac, cuando ya el “día domingo 6 de enero de 1535”, Francisco Pizarro había comisionado a “tres soldados de a caballo para que  recorrieran el valle del Rimac. Eran estos jinetes Ruy Díaz, Juan Tello de Guzmán y Alonso Martín de Don Benito”, regresando el día domingo 13 de enero de 1535, Francisco Pizarro basándose en el informe proporcionado “que habían conocido todo el valle y que le habían encontrado las bondades que se buscaban: buen viento, buena agua, buena tierra, buena hierba, buenos bosques, buenos indios y buen puerto” funda Lima el lunes (viernes) 18 de enero de 1535. (José Antonio del Busto, Tomo II, Pág. 46).

 

Antes de su regreso a Jauja el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, le encomendó al soldado Alonso de Mesa, para tratar de explicar al Gobernador Francisco Pizarro, cual era su objetivo y propósito de serguir conduciendo a la Comitiva Exploradora y siendo los soldados antes mencionados, personas allegadas a los adeptos de Francisco Pizarro y al capitán de Gonzalo Pizarro, que gozaba de su entera confianza, era necesario complementar los cuatro valerosos soldados, para ser designados en la nueva comitiva que se proponía.

 

De esta manera Francisco Martín de Alcantára, se “encontraba muy a gusto de explorar estos desconocidos y fértiles lugares de gente pácifica y bondadosa”, para continuar dirigiendo la Comitiva exploradora del territorio de Tauca, con destino hacía el Norte de la actual territorio de la provincia de Pallasca, hasta llegar a su destino final en la región de Huamachuco, para luego continuar con la misión encomendada por el litoral de la costa hasta llegar a Pachacámac, conforme a lo ordenado expresamente por el maqués gobernador don Francisco Pizarro.

 

La evangelización se encontraba, bajo la responsabilidad doctrinaria del Fray Pablo de la Cruz, quién había acompañado en otras contingencias anteriores, interviniendo en “Comitivas exploradoras”, desde que los españoles comenzaron a explorar por lo valles interandinos de la tierra (sierra) central del Perú, conocía perfectamente su misión en el convencimiento de los naturales, para continuar hasta llegar a las tierras de Huamachuco, conforme a las ordenes impartidas por el Conquistador Francisco Pizarro en Jauja; que le diera directa y personalmente a Francisco Martín de Alcántara, quién conducia y se encontraba a cargo de la comitiva “por orden expresa y acuerdo del mandato de posesión (posesionarse) de los Andes, como el hollado (pisar alguna cosa, abatir, ajar, humillar) y su exploración de la tierra conquistada” de Francisco Pizarro.(Diario comitiva de 1534, pág.37, manuscrito de Sebastián Mesa de Enciso).

 

CENTRO DE EVANGELIZACIÓN DE TAUCA

Desde este momento, la recién descubierta, posesionada y hollada la tierra del lugar o del territorio que actualmente es denominada de Tauca, se convertía por azar de las circunstancias como un “centro de evangelización y difusión de la cultura española a lo largo de la provincia de Pallasca”, además de las exploraciones de sus riquezas naturales; es decir, reunía las condiciones geográficas necesarias como para un “puesto de avanzada para nuevas expediciones”, como se venían haciendo en otros lugares y valles interandinos de los Andes del Perú, en donde los españoles establecieron “las encomiendas, los repartos, las ciudades y las gobernaciones”, de los posteriores pueblos que conformarían los actuales valles interndinos de la sierra y por ende del actual territorio que conforma la provincia de Pallasca.

 

SEGUNDA RELACIÓN DE ESPAÑOLES QUE LLEGARON

AL TERRITORIO DE  TAUCA

En cuanto Francisco Pizarro, recibió el cargamento de oro y plata, como de otros objetos valiosos remitidos por Francisco Martín de Alcantára; inmediatamente accedió al apoyo de gente y a la remición de implementos, para la exploración de las vetas del metal precioso, ademas ordenaba su regreso para dirigir otra “comisión”, para el efecto; comicionó a un soldado Juan de Torres de su confianza hermano de Sebastián de Torres que integraba la “Comitiva”, para que lo sustituya en la misión; pero, Francisco Martín de Alcántara, prefirió comisionar al soldado Alonso de Mesa, para conducir a los españoles que pretendian regresar a Jauja, y él continuar explorando las zonas interandinas posesionándose de los valles andinos por la “Comitiva exploradora” que proseguía su camino hacia el Norte hasta llegar a las tierras de Huamachuco. Es de esta manera, en que llegan a la tierra de Tauca los españoles, conformando la segunda lista que a continuación nos referimos:

 

Juan de Torres (persona allegada a los adeptos de Francisco Pizarro y soldado de Gonzalo Pizarro, gozaba de su entera confianza, fue designado para sustituir al lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, quién dirigía la Comitiva exploradora).

1) Faustino Sifuentes, 2) Avilio Agreda, 3) Baciliano Alvarez, 4) Teodoro Herrera, 5) Erasmo Alejos, 6) Aquilino López, 7) Ruperto Aguilar, 8) Ciriaco Chávez, 9) Eulogio Gonzáles, 10) Teófilo Rosales, 11) Leonisio Robles, 12) Anacleto Heredia, 13) Anastasio Rodríguez, 14) Supertino Flores, 15) Juan de Guzmán, 16) Fidelino Manrique, 17) Alciderio de Vásquez, 18) Justerio Rojas y 19) Mauricio Reyes.

(Fuente principal, manuscrito de Sebastián Mesa de Enciso, 1534, pág. 39)

 

RESERVA DE PERSONAL EN EL IMPROVISADO TAMBO

O CAMPAMENTO DEL TERRITORIO DE TAUCA

En espera de mayor contingencia profesional para la explotación de las diferentes vetas de oro y plata, como de otros minerales descubiertas, hasta ese entonces, en muchas partes del valle recorrido, por el soldado de caballería Francisco Jiménez Pérez, quién participó activamente a las ordenes del capitán Gabriel de Rojas, “era un versado geólogo y gran conocedor de minería, tenía mucha esperiencia en descubrir los yacimientos mineros de oro y plata y otros metales, que localizaban en los valles interndinos de la sierra central de Jauja, Huancavelica, Apurimac y en el Cusco”, (…) “era un hombre ilustrado en la ciencia geológica y gozaba de la confianza de Hernando Pizarro”, en todas sus “tareas estrategicas y problemas difíciles, era el llamado para resolverla”, durante el tiempo que estuvo explorando las vertientes de Tauca, lo enseñó a un jóven fornido llamado Jerónimo de Tapia, (hermano menor del extremeño capitán Gonzalo de Tapia, que fue casado con una hermana de Francisco Pizarro, quién al mando de su 60 jinetes fue aniquilado con todo sus hombres, en la cuesta de Huaytará, en el lugar llamado los Chocorbos, quedaba en su camino hacia el Cusco, fue una de “las expediciones perdidas” que jamás retornó a Jauja, para dar cuenta de su misión a Francisco Pizarro), quién se desempeño como su inmediato colaborador en las exploraciones y por su gran capacidad de aprendizaje exploradora fue propuesto ante el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, para ser designado como capitán de la “Reserva de Personal”, que se quedaba provisionalmente en el territorio de Tauca; quién sería el que dirija y conduzca todas las exploraciones de las minas o yacimientos mineros y de las demás vetas por descubrirse ubicadas en el territorio de Tauca; con la misión de que cuyos resultados obtenidos las harían llegar al conocimiento del gobernador Francisco Pizarro; además de ser el responsable de los españoles y de los indios cargueros que se habían enfermado y que se quedaban en su poder, sus nombres se relacionan en una lista manuscrita del cual lo transcribo.

 

Capitán Jerónimo de Tapia (hermano menor del extremeño capitán Gonzalo de Tapia). 1) Avilio Agreda, 2) Erasmo Alejos, 3) Aquilino López, 4) Ruperto Aguilar, 5) Ciriaco Chávez, 6) Teófilo Rosales, 7) Supertino Flores, 8) Anastasio Rodríguez. Además de los seis indios que trajeron de Bambas y de Llapo, para trabajar en las minas descubiertas y con los siete que existian sin nombres de la primera lista, sumaban trece indios cargeros; de los cuales: dos indios fueron llevados, con los que regresaban a Jauja, cuatro quedaban enfermos en Tauca y los siete restantes eran llevados como cargadores de los implementos de la Comitiva exploradora, hacia el Norte de las tierras del actual territorio de la provincia de Pallasca.

 

También acompañaba a la Comitiva exploradora, el “soldado Sebastián Mesa de Enciso, sobrino de Martín Fernández de Enciso, uno de los fundadores de Santa María de la Antigua, la primera ciudad del continente. Fue soldado de Vasco Núñez de Balboa, uno de los descubridores del Mar del Sur. Desde Nicaragua vino en 1527 hacia Panamá, para unirse a la tercera expedición que organizaba Diego de Almagro que salía de Panamá con destino a reforzar la tropa de Francisco Pizarro, Fue escolta del marquez gobernador Francisco Pizarro en Trujillo, conjuntamente con su amigo el cronista Francisco de Fuentes, que andaban como hombres de a caballos, participaron en la captura del inca Atahualpa”. En este caso, el soldado Sebatián Mesa de Enciso, es un valioso personaje en este trabajo histórico, si no hubiera conformado como integrante de la “Comitiva exploradora” de Francisco Martín de Alcántara, no tubieramos en nuestras manos su valioso testimonio vertido en su manuscrito “Diario de la Comitiva de 1534”, y de haberse quedado en este valle fue de gran importancia para la provincia; caso contrario, de seguro al conocer Francisco Pizarro éste manuscrito, lo hubiera hecho destruir en la hoguera, nadie hubiera conocido de su valioso contenido; pero gracias a Dios, que se quedó en el territorio del valle de la provincia de Pallasca, para trasmitirnos su directo y comprensible testimonio de los hechos, descripciones y sucesos de esa época, que por milagro se mantuvo en los viejos archivos de la Iglesia de Tauca, y que por desconocimiento de las autoridades estuvo al borde de su imperdonable destrucción.

 

COMITIVA EXPLORADORA CONTINUA VIAJE DE TAUCA A HUAMACHUCO

El lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, era el quién dirigia la “Comitiva exploradora” oficial, por orden impartida desde la ciudad de Jauja, por el gobernador Francisco Pizarro, es el momento en que emprenden caminata del territorio de Tauca, hacia el Norte de la actual provincia de Pallasca, cuyos integrantes de la Comitiva fueron inscritos previamente en la lista manuscrita que el soldado Sebastián Mesa de Enciso, “mantenía en su custodia, para uso exclucivo del Lugarteniente de la misión emprendida”. Según José A. Del Busto nos dice que al enterarse Francisco Pizarro de que el adelantado Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala y antiguo compañero de Cortés, que estaba fletando una armada para venir con tropas al Perú y adueñarse de lo ganado por Pizarro. La noticia indignó a los peruleros (conquistadores) quienes juraron oponerse al invasor con sus armas y sus vidas; por esta razón, se apresuró fundar el Cusco y Jauja evitando de este modo que Pedro de Alvarado hallase la tierra sin fundaciones españolas y se pudiese aferrar a este pretexto. Por la misma razón, hizo el reparto general de la tierra entre los conquistadores, para la conservación y el buen trato de los indios; por este mismo tiempo envió Comitivas exploradoras oficiales, para visitar los valles interandinos de los Andes, como visitar la costa y tomar posesión de ella en nombre del Rey. Pedro de Alvarado tenía que encontrar la sierra y el litoral hollado (pisar alguna cosa, abatir, ajar, humillar) por los conquistadores, para demostrar que ya habían sido conquistadas, con esta expresa misión y ordenanza, llegan los españoles al valle del territorio de Tauca y se impone la insistencia en continuar la Comitiva explorando los territorios de la parte Norte de la provincia de Pallasca. Los integrantes de la Comitiva exploradora oficial, son las siguientes:

 

Lugarteniente Francisco Martín de Alcántara (responsable de la conducción de la “Comitiva exploradora” oficial, desde Jauja, con destino hacia el territorio de Huamachuco y luego regresar por la costa hacia el Sur hasta Pachacámac, en donde lo esperaba el gobernador Francisco Pizarro).

Fray Pablo de la Cruz (dominico de la Orden de Predicadores, encargado de la evangelización de los naturales, llevaba “para la celebración de los divinos oficios, un ornamento y un cáliz dorado con patena y vinajeras de plata, más un guión con cruz de la orden, traidos desde España, entre sus únicas pertenencias inseparables tenía un hábito blanco y la capa negra como señal de hermandad y pobreza, como acostumbraba su fundador de la Orden de Predicadores Santo Domingo de Guzmán”).

Sebastián Mesa de Enciso (escribiente de los acontecimientos de la Comitiva exploradora). 1) Estanislao Díaz, 2) Rosendo Alvarado, 3) Ventura Pérez, 4) Baltasar Gaspar, 5) Rodrigo Ruiz, 6) Cipriano de Alvarado, 7) Godofredo Carvajal, 8) Faustino Sifuentes, 9) Baciliano Alvarez, 10) Teodoro Herrera, 11) Eulogio Gonzáles, 12) Leonisio Robles, 13) Anacleto Heredia, 14) Juan de Guzmán, 15) Fidelino Manrique, 16) Alciderio de Vásquez, 17) Justerio Rojas, 18) Mauricio Reyes.

 

Más siete indios cargueros de los implementos de la “Comitiva exploradora” oficial, que marcharon hacia el Norte de la provincia de Pallasca, el día “miercoles 5 de diciembre de 1534, bien de mañana salieron por el camino que bordeaba la vertiente del cerro de Angollca”, nos dice, el soldado Sebastián Mesa de Enciso, que la reunión previa fue casi junto al embalse o sea a la laguna llamada “Llacaicara”, partieron por el lugar de un camino llamado quebrada de “hogóñ”, hoy el desague de la parte de “Conducto”, continuaron por el lugar de “Pichungón”, subieron por la peña de Malpaso, tomaron el camino más antiguo de “Singovara” a caballos unos y otros a pie, pasaron bajo el lugar llamado “Otolocoñ”, continuaron subiendo por el camino de “Chahuachac”, prosiguieron por la subida “la ladera”, hasta ascender el “Alto Colorado”, doblando a la derecha pasaron por sobre el chorro de “Comolanga”, continuaron el camino incaico llamado “Shulcas”, siguieron subiendo por el “Alto de Inac”, “Poctac”, “Escalón”, bordearon “Cushi”, “Alaypampa”, continuaron por el lugar llamado “Huamayara”, en donde descubrieron minas de oro y plata, luego continuaron, hasta llegar atravezar el río de Cabana y luego “ascendieron el poblado de las lomadas, llegando a los lugares de “Pacchamaca” y “Huaymaca”, el día miércoles 5 de diciembre de 1534, por la tarde, con la caracteristica de la valentía española que Francisco Martín de Alcántara, acostumbraba tomar poseseón al estilo español como lo había hecho en los anteriores al llegar a cada lugar de más o menos de población dispersa; pasando antes por “las ruinas abandonadas por los antiguos gentiles”, que por versiones de sus propios indios, comunican que son restos que asolaron en la época preinca y dejaron las ambrunas, terremotos, enfermedades y plagas, hoy en día se le conoce como los restos arqueológicos de Pashas en Cabana, después de hacer la recolección o los saqueos de los objetos preciosos y los reconocimientos de las vetas de oro y plata, los indios del lugar manifiesta que se trata de una “familia inca enterrada”, se aprecia un ángulo de lo que fue agraviada por los terremotos y ambrunas y cequias que sufrieron en aquelos tiempos lejanos preincas, después de su exploración los lugares de Churumarca, Oroscocha, Puchumalca, Mashgonga y otros de sus alrededores; al tercer día prosiguieron su caminata con dirección hacia el Norte de la provincia de Pallasca (…).

 

En un pasaje del manuscrito se relata que en la noche uno de los acompañantes en altas horas de la noche, en medio de la oscuridad pudo observar a lo lejos que en uno de las lomas más saltantes flameaba una llama azul amarillenta, se pasaron la voz entre ellos y todos pudieron observar que poco a poco se iba apagando casi ya al amanecer, pudiendo determinar que se trataba de una “redonda lomada cercana a los vestigios” de la enorme construcción, el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, ordenó que llegaran hasta el lugar e inmediatamente abrieron la primera “guaca” (huaca) en el lugar, en donde se encontraron objetos de arcilla, medallones y topos de oro enterrados, conjuntamente con restos de gentiles, siendo informados que por estos lugares, siempre prendían luces de varios colores, especialmente sobre los cerros que existen en el lugar, algunos con el propósito de seguir descubriendo y abrir otras “guacas” se quedaron en el camino, por que los “indios del lugar son pacíficos” no realizan ningún enfrentamiento, al contrario nos guían en el camino un poco temerosos se alejan de nosotros, pero el Fray Pablo de la Cruz trata de enseñarles la doctrina cristiana” y se gana su confianza por ser carismático, continúa describiendo (…).

 

El día sábado 8 de diciembre de 1534, al atardecer llegaron al centro que en forma dispersa los naturales poblaban Huandoval, tomando posesión al estilo español, exploraron los cerros de Inaco, Cushapuyco, Puquiñón, Chucana, Marcaball, Puca, continuaron por las lagunas de Parcana y Hushno y otros lugares, prosigue el texto (…).

 

Luego pasaron por lo demás centros poblados de gentiles, llegando el día lunes 10 de diciembre de 1534, al centro de mayor poblado disperso del lugar llamado hoy en día Pallasca, transcurrido la tarde, después de tomar posesión a su modo acostumbrado del lugar y explorar los alrededores, los cerros de Chonta, de Cochina, Cero, Mashonga, continuaron por la laguna de Chaupincocha, prosigue el manuscrito (…). El día miércoles 12 de diciembre de 1534, arribaron al centro poblado de naturales disperso de Conchucos, tomado posesión al estilo y costumbres españoles de éstos pácificos lugares de pueblo disperso, luego exploraron el cerro Brujo, Santa Cruz, Campanario, Cushcamaca, Huantapuquio, Purucancha y otros lugares se describe en el manuscrito (…); luego el día viernes 14 de diciembre de 1534 abordaron Pampas en igual forma se posesionaron al estilo español, exploraron los cerros de Huaspe, los vestigios de Uchupampa, cerro las tres lagunas, prosiguieron por la laguna más extensa de vista que existe en la región; en cada lugar que “se posesionaba el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, algunos de sus acompañantes se quedaban a vivir como vecinos y exploradores de los buenos y pacíficos naturales en el trayecto de la oficial Comitiva”, en señal de su posesión y hollada del lugar, así como de su mestisaje con las indias, prueba suficiente para acreditar su descubrimiento y conquista del territorio desconocido. Los datos descriptivos son muchos pero para su mejor comprensión solamente he obtenido algunos aspectos significativos.

 

COMITIVA EXPLORADORA LLEGA A HUAMACHUCO

Después de “mucha caminata y haber atravesado tantas pendientes y cerros al fin arribaron el día lunes 17 de diciembre de 1534, en la noche a las tierras del tan anciado región de Huamachuco, pero con muy pocos efectivos acompañantes”, porque en el camino y en los centros poblados dispersos de naturales se fueron quedando por la amabilidad de su gente, inocencia de sus naturales habitantes y su incomparable tolerancia humana”. Constatando y verificando que los pueblos y los fértiles campos de Huamachuco, ya se encontraban debidamente posesionados por los españoles que quedaron al fundarse el 24 de setiembre de 1532 por Francisco Pizarro el pueblo de San Miguel de Piura y a cargo de la evangelización de los primeros misioneros franciscanos que llegaron a Piura.

 

Como nos relata “el historiador Roberto Levillier en su obra Organización de la Iglesia en el Perú, afirma: “en 1531 llega al Perú Fray Vicente Valverde con seis compañeros, el cual se halló en la acción de Cajamarca, acaecida el 16 de Noviembre de 1533 y en la que fue preso el Inca Atahualpa. En igual forma, aproximadamente llegaron los primeros misioneros franciscanos a Piura, en número de 13, es a saber: Fray Marcos de Niza, Fray Juan de Monzón, Fray Francisco de los Angeles, Fray Francisco de la Cruz, Fray Francisco de Santa Ana, Fray Alonso de Escarcena, Fray Pedro Portugués, Fray Francisco Marchena, Fray Aragón (sacerdotes); los Hermanos Mateo de Xumilla, Francisco Alcañices, Pedro Cabellos y Antonio de Haro, los que se desparramaron por varias provincias, formando la primera Custodía o Convento de Lima, dependiente de la Provincia del Santo Evangelio de México, hasta que se erigió aquella misión primigenía en Provincia, en 1553, siendo su primer Provincial  el reverendo padre maestro Fr. Luis de Oña”.        

 

También Federico Ritchater Prada, O.F.M. nos dice: “Un modo especial de evangelización a cargo de los franciscanos, fue el realizado primitivamente en los tambos incaicos, verdaderos centros de abastecimiento alimenticio que tenían los incas a lo largo y ancho del Imperio Tahuantinsuyo y a través de sus magníficos caminos, distantes uno de otro, como jornadas de un día de camino, especialmente cuando se movilizaba el ejercito imperial. Eran, diría yo, más que locales, “hostales” como llamaríamos hoy, custodiados por un contingente de soldados y personas de administración, donde los misioneros “cada noche les enseñaban la doctrina cristiasna”, de tal suerte que “si los franciscanos consienten en constituir un monasterio en el valle de Collique (Chiclayo), construirán entre otros edificios “un tambo grande para la doctrina”. Es de notar que los nativos aceptaron con gusto la doctrina cristiana predicada en su idioma por nuestros misioneros”.

 

En igual forma, Severo Aparicio, O. de M. Obispo Auxiliar del Cuzco nos relata de los primeros mercedarios que llegaron al Perú y no se encuentran en documentos, “desde las horas inciales consta de la presencia de ellos y de sus nombres. La razón puede ser que muchos de ellos venían por cuenta de la Orden, y no mediante la Casa de la Contratación. El cronista Ruiz Naharro afirma que Fr.Miguel de Orenes y Fr. Vicente Martí estuvieron en la fundación de Piura, en 1533, y luego llegaron otros más. Allí habrían quedado cuando Francisco Pizarro enrumbó hacia Cajamarca. De pronto aparecen más religiosos en el Perú, sin que se sepa cómo y cuándo llegaron. De Piura unos se dirigieron al Cuzco y otros a Lima. Es verdad admitida que Fr. Sebastián Castañeda, conocido como primo de Pizarro, fundo en 1534 el convento de la Merced del Cuzco, en el sitio llamado Cusipata, que actualmente ocupa”.

  

REGRESO DE HUAMACHUCO:

FRAY PABLO DE LA CRUZ Y SEBASTIÁN MESA DE ENCISO

AL TAMBO O CAMPAMENTO DE TAUCA

El escribiente Sebastián Mesa de Enciso, nos relata: “En Huamachuco, ya se habían organizado con la enseñanza y evangelización de otras órdenes religiosas; ante esta carencia de personal evangelizadora, por los lugares antes conquistados, inmediatamente fuimos expresamente comisionados por el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, a mi persona para acompañar al Fray Pablo de la Cruz, en el regreso al territorio de Tauca y comunicar a los conquistadores la orden del reparto de las tierras “tomadas en posesión de ella en nombre del Rey”, para “la conservación y el buen trato de los indios”, entre los españoles que se quedaron en reserva de apoyo en éste valle de Tauca.

 

Mientras tanto, el lugarteniente de Francisco Pizarro don Francisco Martín de Alcántara, después de inspeccionar y verificar que el lugar de Huamachuco, se encontraba posesionado por españoles de la conquista dejados por Pizarro en San Miguel de Piura (fundado 15 de julio 1532), prosiguió su viaje conforme a lo ordenado por su Gobernador, conforme nos dice el historiados José A. Del Busto de “visitar la costa y a tomar posesión de ella en nombre del Rey. Pedro de Alvarado tenía que encontrar el litoral hollado por los conquistadores peruleros, porque de no ser así podía alegar que la costa no había sido conquistada, que carecía de dueño, y sentirse con derechos para establecerse en ella”. Por esta razón, Francisco Martín de Alcántara, en cumplimiento de las órdenes recibidas del Gobernador en Jauja, prosigue dirigiendo la “Comitiva exploradora” por toda la costa, hasta dar cuenta de la misión cumplida a Francisco Pizarro, que ya se encontraba en Pachacámac, y que más tarde, lo encontramos participando en la lista de los fundadores de Lima o la Ciudad de los Reyes, el 18 de Enero de 1535, conjuntamente con sus compañeros: Sebastián de Torres, Francisco de Herrera, Hernán Gonzáles, Francisco de Cháves, Hernando de Cháves, Francisco de Fuentes y otros más.     

 

Prosigue narrando el escribiente Sebastián Mesa de Enciso, en cuanto abordamos Huamachuco y ante la orden recibida del lugarteniente, fue entonces que el día jueves 20 de diciembre de 1534, retornamos por el mismo itinerario con destino de retorno al valle de Tauca, siguiendo el mismo camino recorrido, por “donde transitaban los gentiles intercambiando sus productos y acudian los adoradores de los ídolos que existian en la región de Huamachuco”, después de haber pasado tantas aventuras por lo accidentado de su geografía, en su camino los “indios de estas tierras nos reconocían, eran buenos nos daban alimento y posada” en el trayecto, “el viaje era solamente en el día con la luz del sol, a veces llovia en las noches oscuras, nos aguadeciamos bajo las ramas de la posada para descansar, nos trataban bien como hijos de Dios”, “nuestro regreso fue más acertado y fácil en el caminar de subidas y bajadas”, es decir, que los dos emisarios regresaron con mayor facilidad en busca de sus compañeros que se habian quedado de reserva en el suelo de Tauca.

 

Hasta que el “día sábado 29 de diciembre de 1534, por la noche llegamos al territorio de Tauca”, “fuimos recibidos por nuestros compañeros que dejamos con gran alegria, le contamos nuestra aventura y le trasmitimos las órdenes recibidas para ser llevados; pero todos se negaron”, por que ya se habían “acostumbrado con los nativos del valle” y además por escaces de españoles y religiosos decidieron “hacer vida común con los naturales”, “aprendiendo sus costumbres y seguian explorando los cerros en busca de zonas mineras” que venían trabajando y otras tantas que habían descubierto hasta ese entonces.

 

El Padre Fray Pablo de la Cruz, comensó su tarea de evangelización por todo el valle del territorio de la provincias de Pallasca, especialmente en los centros poblados de Tauca, Llapo, (Cajamala) Santa Rosa, Ancos  y otros lugares que tenia acceso, las misiones dominicanas se desarrollaron en muchos lugares de la costa y sierra del Perú y en circunstancias sumamente difíciles y complejos. “Los misioneros dominicos, desde su llegada al país, se sintieron comprometidos con la causa de los naturales: con su instrucción en la doctrina cristiana y su defensa verbal y escrita, como lo demuestran sus cartas, relaciones y protestas. Asimismo, fue parte obligada de su apostolado, trabajar en la reconciliación de los conquistadores y poner freno a sus ambiciones; actuar de pacificadores, y establecer el pago de tributos en la forma más benigna que lo pudieran hacer los indios”. En este caso, la provincia de Pallasca, los naturales por mucho tiempo no pagaron ningún tributo, motivo a su aislamiento geográfico como valle y al olvido y desgobernación en que se vivia en ese tiempo en esta parte de los Andes. (Fuente principal manuescrito de Sebastián Mesa de Enciso, 1534, pág. 39 vuelta).

 

EXPLORACIONES EUROPEAS

Es necesario recordar lo que Julio Samaniego Gutierrez, nos dice en su obra el Perú y la dominación hispana, que la expansión europea hacia el Perú, fue motivada después de la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453, se comensó a realizar las exploraciones europeas, este hecho histórico estimuló la búsqueda de nuevas rutas de navegación y comercio, produciéndose la invasión a nuestro continente, porque los suelos de Europa ya estaban sobreexplotados, faltaba la mano de obra por las epidemias que se desataron, en las clases populares, además del hambre; esto no sucedia en el Tahuantinsuyo, la política agraría implantada por los Incas. España perdía a eficientes agricultores moros y moriscos, que con su admirable sistema de riego convirtieron en “vergeles” y “jardines” las tierras de Valencia y Sevilla, no le dieron importancia y apoyaron más a la ganadería, se anuló la agricultura española, además está grabada con fuertes impuestos, la mayoría de la población vivía en situación paupérrima, esperaban salir de la misería y el abandono, muchos vieron en las conquistas la solución a su problema económico y social, J.H.Parry anota que “más de un soldado de infantería no tuvo otra ambición que regresar tambaleándose a España bajo el peso de un saco lleno de plata o, en otro caso, continuar en busca de nuevas aventuras y otras rapiñas”. La evangelización la mayoria tuvo como objetivo el afán de enriquecimiento. El “descubrimiento y conquista” fue una auténtica empresa privada, iniciada por particulares en contrato bilateral con la Corona, no una cruzada misional popular. Los paises España y Portugal estaban pasando por una crisis, sobre todo agrícola y como un medio de solucionar este problema, planificaron ejecutar exploraciones y luego invasiones político-militares, querían resolver su pobreza y relanzar su economía, disminuyendo las profundas diferencias sociales. Las exploraciones europeas de Portugal y España, en 1487 Bartolomé Diaz dobla el Cabo Tormentoso (Cabo de las Tempestades), en 1492 Colón desembarca en América, en 1498 Vasco de Gama llega a la India, en 1500 Alvares de Cabral pone pie en Brasil y en 1519 Magallanes emprende la primera vuelta al mundo que es concluída por su lugarteniente Sebastián Elcano. Tras los descubrimientos viene el colonialismo. Las dos más grandes invasiones colonialistas son: México en 1519 y Perú en 1531. Barón E. de Nordenskioldo, sostiene que fue un portugués Alejo García, quien arribó primero a territorio peruano por la ruta del S.E. (actual Bolivia) entre los años de 1522 y 1523 y según otros en 1524 y 1526, encontrándose en Brasil como náufrago, en la isla Santa Catalina, se enteró que hacia el lado poniente, existía un rey blanco (El Inca), el país de los Caracaraes (Tawantinsuyo) y una sierra de la Plata (Cordillera de los Andes). Animado por el relato emprendió campaña hacia estos territorios. Llegó al Paraguay y con una expedición de guaraníes o Chiriguanas invaden el Perú apoderándose de una fortaleza, el cronista Pedro Sarmiento de Gamboa hace referencia de esta invasión que había retornado, Huayna Capác, gobernador del Imperio, desde Quito, envió a combatir a los invasores derrotándolos. Alejo García de regreso al Paraguay, con un buen botín (oro, plata, tejidos,etc.) escribe a sus compañeros náufragos en el Brasil, haciendo referencia sobre las tierras, fatalmente sus aliados aborígenes lo asesinaron, fue el primer europeo que pisó el Tawantinsuyo. La expedición española, en abril de 1528 los Incas descubren a los españoles, cuando estos merodeaban el litoral de Tumbes y un Apo (funcionario de la región) subió a la nave extranjera se informó que Pizarro era el jefe de esta gente y procedían de un lejano y poderoso reino. Comenzaron a ser conocidas oficialmente con el nombre de “Provincias del Perú” (Pascual de Andagoya desde 1523 había llamado Perú a la nueva tierra.

 

Varios investigadores historiadores sostenían que la causa de la caída del Tawuantinsuyo eran dos: a) El Providencialismo, consideraban que los conquistadores recibieron la ayuda divina para avasallar un “imperio de paganos” e implantar la religión Cristiana, “La conquista española –afirma Fernando Armas- fue considerada como una segunda etapa de los designos de la Providencia para la extensión del Cristianismo ...” La aparición del “Apostol Santiago mata moros” que en América se convierte en “Santiago mata indios”, fue voceada por los españoles como una asistencia divina en momentos cruciales de las contiendas bélicas. b) La superioridad racial y cultural de los europeos, siendo Morton uno de los sustentadores en el caso de América, criterio que superviviria hasta 1870, negando la capacidad y valor de los aborígenes peruanos, también F. Lummis lo sostenía. Por las investigaciones científicas de los antropólogos, arqueologos y etnohistoriadores se dicen que fueron: c) La guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, esta aprovechó Pizarro tratando de incentivar la escisión (rompimiento, desavenencia) entre ambos bandos, estas luchas fratricidas favorecieron en forma activa el triunfo de los invasores, cuando Pizarro apresa a Atahualpa, los partidarios de Huáscar celebran su cautiverio. d) El absolutismo del Estado Inca, al caer prisionero Atahualpa se inmovilizara el aparato político y militar del Tawantinsuyo, como sucedió en México al ser capturado  Moctezuma. e) Colaboracionismo de los reinos señoriales conquistados por los emperadores del Cusco, Espinoza Soriano nos dice con la expansión terrotorial, sobre todo con los incas Pachacútec y su hijo Tupac Inca Yupanqui, se va confirmar un imperio donde coexistían variadas costumbres, lenguas, religiones de los pueblos sometidos y en los cuales siempre existírá una reacción nacionalista o regional en defensa de sus viejas libertades. De este modo se explica la debilidad interna del nuevo imperio. Pese al esfuerzo unificador y al deseo de integrar a los pueblos del mundo andino. El estado Inca no logró en las pocas décadas de su dominio, la unidad total del Imperio, la que se truncó definitivamente con la invasión española de 1531. Por ejemplo las rebeliones collas, la resistenca de los chachapoyas y el alzamiento general de las comarcas quiteñas, fueron las que demostraron la creciente oposición de los pueblos al poder y a los medios de dominación de los incas del Cusco.                           

 

La gran política vial y la imposición del Quechua no bastaron para dar unidad a tantos pueblos en un corto lapso histórico, es por ello que los españoles van a recibir apoyo, sobre todo de los curacas a quienes se les ofrecia restituirles sus poder. “Numerosos caciques provincianos -anota Juan José Vega- vieron en los españoles no conquistadores sino a libertadores. Presentándose como redentores, esos españoles se ganaron a los jefes de las pujantes confederaciones”. Esto no econtraron en el transcurso de la provincia de Pallasca, por que como ya hemos dicho que solo existieron indios y familias que viavian diceminados en los extensos campos fértiles del valle, en el más completo de las libertades naturales, jamás se les cobró tributos, por que los funcionarios del imperio desde el Cusco no se abastecían para tales objetivos a igual que en muchos otros valles interandinos del los Andes.

 

En 1532 el Estado Andino no estaba lo suficientemente unificado por la política cusqueña, debido a lo reciente de su conquista. Todo el Imperio estaba conformado por una cantidad de estados señoriales de orígenes diversos, a veces con costumbres, lenguas y leyes diferentes, pero todos sometidos artificialmente, a un régimen social, politico y económico de la misma naturaleza. Asi era el Tawantinsuyo en 1532 donde estos pueblos mantenían sus diferencias y rivalidades sobre todo desde el punto de vista político. Espinoza Soriano afirma que en el Tawantinsuyo no existía una monarquía con conciencia cívica, de patria ni de Imperio. El Cusco siempre tenía que estar en una permanente lucha contra los reyes y vasallos destronados (El Perú y dominación hispana, Julio Samaniego, pág 9 al 20).       

 

PRIMER GOBERNADOR INTERINO DEL VALLE DE TAUCA

Los primeros españoles que llegaron al valle de Tauca, para realizar el pacifico reparto de las extensas tierras del valle entre los mismos españoles que se quedaron habitando el desconocido territorio, y al no existier de inmediato una autoridad andina, que pudiera poner orden y justicia entre ellos mismos, vieron por conveniente después de la misa dominical, designar el día domingo 5 de enero del año 1536, a uno de los mismos españoles para que se desempeñara como gobernador interino del valle de Tauca, recayendo dicho cargo en el español Capitán Jerónimo de Tapia, (hermano menor del extremeño capitán Gonzalo de Tapia), a quien el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, que dirigía la Comitiva Exploradora le designó como capitán de la “Reserva de Personal” que se quedaba en el territorio de Tauca, para encargarse de velar por el orden y seguridad de los españoles, como de los nativos del lugar, además, para dirijir y conducir todas las exploraciones de las minas descubiertas hasta ese entonces y de las demás vetas por descubrirse ubicadas en el territorio de Tauca, dando cuenta de los resultados al gobernador Francisco Pizarro, que se encontraba en Jauja, responsabilisándose de los españoles y de los indios enfermos que se quedaban en su poder, en aquél día miércoles 5 de diciembre de 1534, fecha en que continuaron su misión exploradora hacia el Norte de la provincia de Pallasca, hasta llega a Huamachuco, según al mandato ya establecido.

 

El gobernador designado al hacerse cargo, el mismo día de su designación “implicando una competencia civil y criminal respecto de los habitantes españoles”, este cargo se conbertía en sucesón en caso de morir el padre lo sucedía el hijo mayor de la misma familia; la elección fue promovida, guiada y asesorado por el Padre Fray Pablo de la Cruz, quién venía realizando la evangelización de los nativos. El frayle también sugirió que posteriormente en otro domingo después de la misa, el se encargaría de aplicar la misma modalidad y estilo de cabildo, que se venían realizando en algunos pueblos del centro del país, en una reunión de los pocos pobladores españoles se designara al alcalde de indios para que esta autoridad se engargaría de organizar a los nativos para ejecutar los trabajos comunales del lugar, teniendo como límite las tierras y pastos que poseían o usufructuaban los indios que vivian en los nuevos agrupamientos del valle.

 

En igual forma adoptaron la misma modalidad en todas las demás agrupaciones o pueblos del territorio de la hoy Provincia de Pallasca, según informes dados en los cermones dominicales, como también se refieren a las notas y escritos cursados entre los Frayles de cada pueblo del valle de la Provincia. Es decir, de estos manuscritos de cermones y notas de prédica dominicales podemos advertir que fue la primera unidad administrativa inagurada en el valle de Tauca, luego los Frayles se encargaron de llevar y aplicar la modalidad por todo el territorio de la que hoy es la Provincia de Pallasca.

 

El Padre Fray Juan de Monzón, que vino de Huamachuco, pasando por Santiago de Chuco al hacerse cargo de la evangelización de la ruta de Pampas, Pallasca, Lacabamba y Bolognesi, visitó los lugares de Conchucos que todavía no tenía misionero, entonces en una misa de campo designó el día 26 de setiembre de 1536, como gobernador interino al español don Eugenio Lara Cardoso del grupo de indios de los parajes de Conchucos, siendo el segundo en el territorio del que es actualmente la Provincia de Pallasca; el mismo que posteriormente en el mes de enero de 1538, fue el quien dio el recibimiento al Padre Fray Francisco de los Angeles, que venía de Santiago de Chuco, para evangelizar los territorios de Conchucos, Huacaschuque, Huandoval y Cabana, quién también aplicó la misma “modalidad que para mejor ordenamiento y conteo” de los naturales que vivian dispersos reproduciéndose entre parientes en el valle de estos lugares, según las notas y manuscritos dirigidos a sus superiores, inclusive se dicen que no solo designaban gobernadores sino que también habían procedido por esta ruta a designar españoles como alcalde de indios, para su mayor seguridad y labor de campos, siendo de gran apoyo para la reunión de los indios de las hondonadas y de las alturas ó cerros, para la enseñanza del evangelio, pero no se especifica cuando ni menos a quienes designaron, en este caso los Frayles eran advertidos y siempre buscaban que alguien les protejiera de sus mismo idioma y les apoyaran en su difícil misión evangelizadora por tierras desconocidas y de complicado acceso.

 

Por ejemplo: “el corregimiento de Jauja se estableció oficialmente en 1565, tomando como referencia lo que los españoles identioficaron como la antigua “provincia” Inca de los “guancas”, así como la previa distribución que de los habitantes nativos del valle se había hecho al entregarlos en encomiendas o repartimientos”.(José de la Puente). En realidad los “corregimientos en los Andes demandaba la reubicación de las poblaciones dispersas en nuevos asentamientos. Así en el valle de Jauja la fundación de las primeras reducciones o pueblos de indios se produjo durante las décadas de 1560 y 1570, como en otras partes del virreinato. A fines del siglo XVI, existian trece pueblos asentados en el valle –siete en una banda del río y seis en la otra- , a los que se sumaban los pueblos ubicados en los Andes o la montaña.(..) de la política de reducir a los habitantes nativos en pueblos de indios, la Iglesia colonial se fue asentando en el valle desde fechas relativamente tempranas. Los religiosos enviados allí para ocuparse de la conversión de los indios promovieron la fundación de las primeras doctrinas. Una doctrina estaba compuesta por un pueblo cabecera y por sus eventuales anexos. Solo el pueblo o reducción dependía directamente de las autoridades civiles, pero los miembros del clero no podían establecer una nueva doctrina sin la intervención de las mismas. La prerrogativa de señalar el número de doctrinas, dónde debían eregirse y cuántas almas estarían bajo su jurisdicción, sin embargo, correspondía a los obispos, quienes además podían sugerir a las autoridades la fusión o división de algunos pueblos para fundar nuevas doctrinas” (José de la Puente, pág.110 y 111).

 

PRIMER ESPAÑOL EXPLORADOR DEL VALLE

DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

De las referencias escritas por Sebastián Mesa, se puede advertir que el primer español que llegó a explorar el valle interandino de la que hoy conforma el territorio de la Provincia de Pallasca, fue el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, que presidía la “Comitiva exploradora” (1534), conformada oficialmente por orden del Gobernador Francisco Pizarro, en la ciudad de Jauja del valle del Mantaro; el mismo que fue cumplido desde su inicio, hasta su destino final en Huamachuco, en el Departamento de La Libertad; regresando por la costa del Perú hasta Pachacámac, en donde se encontraba Francisco Pizarro, para luego integrar la lista de los participantes fundadores de la ciudad de Lima.

 

EL PRIMER RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ EN EL VALLE

DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

Según a los datos históricos y referencias obtenidas del diario manuscrito del soldado Sebastián Mesa de Enciso de 1534, fue el Padre Fray Pablo de la Cruz, quién integró la Comitiva exploradora de Francisco Martín de Alcántara, desde su inicio en la ciudad de Jauja del valle del Mantaro, hasta su destino Huamachuco en el Departamento de La Libertad, que por casualidad de las circunstancias tomaron posesión y se ubicarón en el improvisado campamento del territorio de Tauca, convirtiéndose en verdadero centro de irradiación evangelizadora de la provincia de Pallasca, éste religioso dominico de la Orden de Predicadores, realizó su obra evangelizadora tanto hacia el sur como hacia el norte del valle interandino de Tauca. Recordemos que el día sábado 15 de Setiembre de 1534, celebró la primera Misa en cuanto llegaron al territorio de Llapo, de la jurisdicción del valle interandino de la Provincia de Pallasca, en cuanto se posesionaron del territorio de Tauca el día martes 18 de Setiembre de 1534, al día siguiente, miercóles 19 de Setiembre de 1534, celebró la segunda Misa, en el lugar en donde se improvisó la posada o el tambo o el campamento, que durante su estadía de espera de Francisco Martín de Alcántara, de mayor número de personal, el Padre Fray Pablo de la Cruz, mandó construir un modesto tambo con techo de paja, para enseñar la fe católica y rendir culto a Santo Domingo de Guzmán, en agradecimiento de las bondades recibidas de su fundador de la Orden de los Pedicadores dominicos, que les dio la luz guiadora del destino fructífero de la “Comitiva exploradora”, para predicar el evangelio en los pueblos desconocidos del nuevo mundo, no se tiene fecha exacta de la construcción, pero fue a pocos días de haberse posesionado del territorio de Tauca, dentro de los días de espera que tuvo Francisco Martín de Alcántara; por esta razón, prefirió regrezar desde Huamachuco trayendo en brazos a la pequeña imagen de Santo Domingo, que le fuera obsequiado por el franciscano Fray Juan de Monzón y continuar con su obra evangelizadora desde este modesto tambo que hizo construir durante la permanencia de la Comitiva exploradora de Francisco Martín de Alcántara. A su regreso a Tauca, en aquél día sábado 29 de diciembre de 1534, prosiguió con la obra evangelizadora de los dominicos, conforme había prometido proclamar el evangelio en las regiones exploradas y posesionadas, enseñando la palabra de Dios, en estos lugares desconocidos en donde vivian libres e ignorando la justicia y los derechos fundamentales del hombre sobre la tierra, hasta que se produjo su deseso el día domingo 23 de Agosto de 1536, en el territorio de Tauca. (Ver biografía).

 

EL SEGUNDO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

En cuanto se produjo la muerte del Padre Fray Pablo de la Cruz, el día viernes 2 de octubre de 1536, llegó el Padre Fray Juan Bautista Dávila, de la Órden de religiosa de Predicadores Dominicos, que en ese entonces se encontraba como misionero en Cajamarca, se vino pasando por los pueblos de Cajabamba, Huamachuco, Santiago de Chuco, Andamarca, y los demás dispersos centros poblados de Pampas, Conchucos, Pallasca, Huandoval, Cabana del actual provincia de Pallasca, hasta llegar a Tauca, en donde el Padre Fray Pablo de la Cruz había construido un tambo para rendir culto a Santo Domingo de Guzmán, según apunte del sermón del día domingo 4 de octubre de 1536 al celebrar Misa en memoria de su compañero dominico el Padre Fray Pablo de la Cruz, en donde lamenta “la pérdida ireparable del Padre Fray Pablo de la Cruz”, pero hace su remembranza, resaltando que “a seguido los mismos pasos de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores Dominicos, en una vida austera, de pobresa, fiel al cumplimiento de su obra misionera enseñando a los naturales la palabra de Dios”, y ofrece que “su obra evangelizadora iniciado lo continuará en la misma forma”, agradece infinitamente a “Santo Domingo de Guzmán, por haberle orientado y guíado hasta esta tierra” que hoy es de Tauca, “seguramente por que quiere que por mi intermedio, sembrar la fe cristiana en los pocos habitantes naturales de este valle, que lo realizará con la efectiva ayuda de los pocos españoles, que también fueron encaminados a estos bellos parajes descubiertos”, además lamenta de “los problemas que viene sucediendo entre los socios conquistadores”, pero que “Santo Domingo de Guzmán, les protejerá para que el valle no sea estropeada por ambiciosos enfrentamientos de estos viejos socios”; es decir, en ese tiempo se iniciaba la primera guerra civil, por haberse producido discordia entre Diego de Almagro y Francisco Pizarro, por el Cusco y el Padre Fray Vicente Valverde, se encontraba en Lima, recien llegaba de España, a “donde había ido a gestionar misioneros para evangelizar el Perú”, mientras existian estas púgnas y la falta de misioneros, los diferentes valles interandinos de los Andes se encontraban intocables, libres e independientes no descubiertos ni explorados sus valles, tampoco sometidos por ningun gobernador español, vivian en forma natural tal como lo hicieron en el Tahuantinsuyo; los encomenderos prefirieron residir en las ciudades notables antes de internarse en estos lugares aislados, friolentos y agrestes, por eso los conquistadores y sus huestes se localizaron entre Lima, Jauja y Cusco.

 

El Padre Fray Juan Bautista Dávila, de la Orden de los dominicos O.P. fue el segundo religioso que eseñó la fe cristiana tanto en Tauca, como a los demás centros poblados dispersos de Ancos, Llapo, Cajamala (Santa Rosa), de la Provincia de Pallasca; también Bambas, Yupán y otros poblados por donde llegaron a explorar los integrantes de la Comitiva de Francisco Martín de Alcántara, que por hazar del destino fueron desviados desde el territorio del pueblo de Corongo, hacia éste desconocido valle interandino de los Andes.

 

Al enterarse de la muerte del Padre Fray Pablo de la Cruz, emprendió viaje desde Cajamarca, en donde se encontraba misionando con el Padre Fray Mateo de Xumillas (órden de los franciscanos); pasando por Huamachuco, Pampas, Conchucos, Pallasca, Huandoval, Cabana, hasta llegar a Tauca el 2 de Octubre de 1536, como dominico no solo se dedicó a la evangelización de los pueblos de la región, sinó que también enseñaba a leer y escribir o ha tener algún oficio, realizó muchos trabajos comunales, intervino en la organización de varias instituciones, participo en la fundación del pueblo de Tauca y Llapo, dejó como enseñanza la devoción a la Virgen del Rosario, el rezo del Santo Rosario, la salve y la devoción central de Santo Domingo de Guzmán; dejó para la celebración de la misa y otros actos divinos: un Cáliz dorado (traídos de España por Fray Pablo de la Cruz) y otro de plata pura con sus platillos de oro y otro de plata (traidos desde España por Fray Pablo de la Cruz), para poner la hostía durante la misa; dos ornamentos o vestiduras sagradas de sacerdote y paños del altar, dos vinajeras o dos jarrillos (traídos desde España) con que se sirven en la misa el vino y el agua, con sus dos bandejas donde se les colocan de plata dorada, para los divinos oficios, un guión con cruz en forma de flor de lis (significa nobleza, dignidad y honor) en los extremos con los símbolos de la Orden de Predicadores dominicos (traídos desde España por Fray Pablo de la Cruz), un crucifijo dorado de sesenta centímetros con base, más tres platos de plata dorada, que pertenecía al Padre Fray Pablo de la Cruz, según inventario eclesciástico; fue el gestor de la donación de la imagen de Santo Domingo de Guzmán; siendo reemplazado en el cargo por el Padre Fray Marcos Pérez, de la Orden de los Agustinos, en el mes de setiembre del año 1579, hasta ser asimilado el Padre Fray Juan Bautista Dávila, por el Convento de Santo Domingo de Huaylas al fundarse en 1579; luego se integró a la Doctrina del pueblo de Yungay, que ya se habia convertido en 1574 en Convento de Yungay, que sólo tenía 7 frailes para adoctrinar a los nativos. Relacionádose con el Padre Fray Pedro Cano, dominico de la Orden de Predicadores, fundador de la Doctrina de Santo Domingo de Huari (1572), (perseguidor de ídolos e idolatrías), en donde evangelizaba el Padre Fray Antonio Alvarez Altamirano, de la misma Orden de Predicadores.     

 

EL TERCER RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

Después del suplicio del Inca Atahualpa en Cajamarca, Fray  Marcos de Niza y sus seis compañeros de la orden de los franciscanos: Fray Juan de Monzón, Mateo de Xumillas, Francisco de los Angeles y Pedro Portugués, de inmediato trabajaron como misioneros en el Perú, de los cuales el “venerable hermano Mateo Xumilla, habiendose “quedado” en Cajamarca para evangelizar a los naturales, ampliando su territorio misional hacia Chachapoyas”; en el caso de “Fray Pedro Portugués, el “Lusitano”, figura en la comitiva de Pizarro, cuando éste desde Cajamarca avanzó hacia el Cusco, la capital del Imperio; tan cierto que, Portugués, en nombre de su Orden, recibe un solar en dicha ciudad para fundar convento”(…) “al año siguiente estuvieron en el Perú los dos sacerdotes Francisco de la Cruz y Francisco de Santa Ana, ambos cofundadores del Convento de San Francisco de Jesús de Lima”. “Cuando Pedro de Alvarado salió del Perú en 1534, el P. Niza viajó con él a Guatemala y México”, quedando sus compañeros de la Orden franciscana a realizar la misión evangelizadora de los naturales en estos lugares. De los cuales Fray Juan de Monzón y Fray Francisco de los Angeles, se volcaron estrictamente en su misión evangélica y misional, en los lugares de Cajabamba, Huamachuco, Santiago de Chuco, las zonas de Rayambal, Angasmarca, Mollobamba, Mollepata, Andamarca; las distancias, los accidentes geográficos no fueron obstáculo para ellos ampliaron su territorio misional, además obedeciendo al Padre Niza su Primer Comisario Evangélico de los Franciscanos en el Perú, se internó primero el Fray Juan de Monzón hacia los lugares del norte de la provincia de Pallasca, evangelizando los poblados dispersos de naturales que se esparcian por familias en los territorios del valle interandino de lo que hoy es distritos de Pampas, Lacabamba, Pallasca y Bolognesi, durante el mes de setiembre de 1536, según se puede apreciar de las cartas dirigidas al P. Niza y en los sermones dominicales escritos por el Fray Juan de Monzón, porque fue especialista en ciencias sagradas (Dogmática, Moral, Sagrada Escritura, Derecho eclesiástico, administración de sacramentos, se encontraba aprendiendo el dialecto indígena de la región). Para cumplir con su misión “de evangelización, tuvo que usar intérpretes indios, especialmente jóvenes, como los que habían aprendido más rápido el castellano”, “Se comenzó a comprobar que estos idiomas” o dialectos, “conforme iba hablándose el castellano en las regiones del Perú, sus vocablos y construcción fueron penetrando en los idiomas nativos, teniéndose desde entonces”, en nuestro dialecto el “culle”, “sobre todo con el quechua, un idioma casi en un 50% de mezcla con el idioma peninsular, observando posteriormente nosotros esta mezcla especialmente en los departamentos de Ayacucho, la provincia de Andahuaylas (Apurimac, Huancavelica, y aún con el “Huanta”, hablando en el Valle del Mantaro, apareciendo un mestizaje de raza, más que en los departamentos de Puno y Cusco. Otro elemento valioso del que echaron mano nuestros misioneros fue la pintura en lienzos, los que a modo de láminas a color, explicaban los misterios de la fe cristiana, los pasos de la muerte del Señor, su Resurrección, hermosas pinturas de la Virgen María, de los santos, los ángeles, etc.(…) El otro elemento que también fue utilísimo en la catequesis de aquellos siglos, las esculturas de imágenes del Señor, de la Virgen María y los santos de la famosísima Escuela Quiteña”.(Ritchter).  

 

El franciscano Julían Heras, O.F.M. nos dice: “La predicación al estilo apostólico, sin acompañamiento alguno de fuerza, representaba un ideal, acariciado tambièn en América, y de hecho ensayado con muy variado éxito en varios lugares.(…) todas fueron evangélizadas a su modo. La teoría y la práctica misionales tienen un amplio fondo común, representado por la naturaleza misma de la misión evangelizadora, las normas dictadas por la Iglesia” no pudo realizarse (…) “los franciscanos, pues su actuación no fue siempre uniforme en todos partes, y tuvieron amplia libertad para pensar y actuar. Cada uno interpretó su franciscanismo con sorprendente libertad. (…) Por lo general, los franciscanos enfocaron los problemas con finalidades prácticas y buscaron soluciones concretas y posibles, (…) salieron en defensa del indio a través del tiempo. Los problemas que se les plantearon a los misioneros en general fueron múltiples, y a todos tuvieron que dar soluciones teóricas y prácticas, como fueron sobre la capacidad del indio, la justificación de la Conquista, la guerra justa, la evangelización pacífica, repartimientos y encomiendas, las reducciones y pueblos de indios, la esclavitud, los servicios personales y trabajos forzados, diezmos y tributos, el buen trato, agravios y remedios. Y a todo esto estudiar los métodos y medios de promoción humana, social y evangelizadora”.

 

Todos estos temas fueron aplicados en los pueblos que les correspondió evangelizar por orden del P. Marcos de Niza, que fue primer franciscano llegado al Perú y el quién estuvo en contra del ajusticiamiento de Atahualpa. Durante estos años que le correspodió evangelizar estos pueblos antes mencionados lo realizó con la más absoluta libertad, bajo su estricta responsabilidad, mientras que los Conquistadores se encontraban inmersos en las conquistas de pueblos y en las guerras civiles en el centro del país, durante los años 1534 a 1548, en donde eran hostilizados como es el caso del franciscano Juan de San Feliberto que fue “crudamente perseguido por la tiranía pizarreña” por predicar públicamente “la justicia” de Dios y del emperador”(P.Borges, Historía de la Iglesia en Hispanoamicana, I,p.657), como tamién “la rebelión de Gonzalo Pizarro, iniciada en 1544, amenazó por un tiempo el normal progreso del Perú (…) los franciscanos, fue el organizador de la vida política y religiosa de la Colonía. Durante la rebelión algunos franciscanos habían servido a La Gasca de espías en territorio controlado por los rebeldes; estos fueron los padres Luis de Oña, Jerónimo de Villacarrillo y Francisco de Morales. Al enterarse de ello Francisco de Carvajal, el “demonio de los Andes”, les desterró y amenazó con matarles” (A.Tibesar, Comienzos de los 20 franciscanos en el Perú, p.55)         

 

En cuanto llegó a estas nuevas tierras la enseñanza de la doctrina cristiana lo realizaban de choza en choza porque los indios acostumbraban vivir en las lomas les agradaba respirar aire fresco de los valle, muy poco elegían las planicies de los valles, estos lugares lo aprovechaban para sus cultivos de temporada, por eso para hacerles más facil en la eseñanza los misioneros trataban de reunirlos en un lugar plano, adoptaron la costumbre de la celebración de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y otros santos con el propósito de agruparlos voluntariamente, para no provocar algún rechazo de parte de los naturales que vivian a su libre albedrío, construían “un tambo grande para la doctrina”. Los franciscanos emplearon los métodos y cantos que fueron utilizados para la evangelización de Nueva España y en México. “Por Catecismo se entendía la doctrina cristiana, conjunto de dogmas y prácticas básicas de la fe cristiana, incluyendo las oraciones del Pater, Ave, Credo, la salve, los Mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia, los Sacramentos, etc. varios himnos y cánticos sagrados y con música propia inspirada ésta en el canto gregoriano y en las melodías propias de nuestra serranía”, el V. Fray Mateo Xumilla, en sus misiones de Cajamarca y Chachapoyas, dijo: “para todas estas cosas es muy necesario que haya escuela y maestro Della, y cantores diputados, y pagados con salario suficiente donde sean enseñados los muchachos a rezar la doctrina y a leer y escribir, cantar y tañer”. El P. Constantino Bayle S.J., después de escribir el método comúnmente usado por los doctrineros en Hispano América, añade: “los franciscanos fueron los introductores del método y lo tenían prescrito para las doctrinas de la Orden”. Con la práctica del “bautizo de los indios hicieron que enmudeciesen los demonios, que hablaban y daban respuestas a los indios”(..) “habiendo estado sus habitantes infieles e idólatras, envueltos en diabólicas supersticiones, deseando ardientemente su conversión” (…) “encontrando que los dispersos pobladores de esta extensa zona eran muy devotos de sus ídolos y adoraban al sol, la luna y algunas montañas” (A. Tibesar).

 

Cuando el Padre Fray Juan de Monzón de la orden de los franciscanos se encontraba evangelizando el centro poblado disperso de los naturales, observó que los indios después de su trabajo en el campo en las noches encendían fogatas para recolectar sus productos o sus cosechas, en igual forma encendiaban los pajonales de los cerros o los zarzales de las quebradas, con una natural idea de pretender alargar la claridad del día o hacer que los días sean más largos del año, para poder recolectar sus cosechas especialmente en el mes de junio de cada año; entonces, se le vino a la mente del Frayle, que es una tradición española que se practicaba en la ciudad de Andalucía, con los denominados “candelas de san Juan”, fue cuando llamó y se unió a los indios, para “organizar en una lomada cercana a todos” y luego encender varias fogatas y los “pajonales cercanos de la lomada el día 23 de junio en la noche, para amanecer el día 24 de junio, acompañado de una fiesta popular durante la noche; el padre Fray Juan de Monzón, conocía perfectamente que en España, se celebraba la llegada del solsticio de verano, en donde se encendían hogueras, con el rito de “dar más fuerza al sol”, porque a partir de esos días se hace más  “débil” y más corto hasta el solsticio de invierno, tanto para los indios como para los españoles simbólicamente el fuego tiene una función “Purificadora” con relación a todas las personas que de cerca o de lejos los contemplan en los campos, desde esta época se hizo costumbre todos los años se celebraba este acontecimiento hasta que posteriormente trataron de personificarlo atribuyéndo a una fecha importante, instituyendose como Fiesta Patronal en homenaje simplemente a “San Juan”; pero en cuanto, construyeron la iglesia del pueblo, el Padre Juan Ramirez, de la Orden de San Agustín, fue el quien reemplaza al Padre Fray Juan de Monzón, que evangelizaba los centros poblados de Pampas, Pallasca, hoy Lacabamba y Bolognesi, asumiendo sus funciones evangelizadoras a partir del mes de noviembre de 1552, durante su período y con el ánimo de causar interes y admiración mística en los indios del lugar, hizo traer la imagen de San Juan proporcionado por su correspondiente Orden, para generar las circunstancias de “la bajada del trono”; significaba que la imagen era traida de un lugar cercano del centro poblado, que era llamado el “trono” en donde permanecia la imagen de San Juan, durante todo el año, hasta el día 24 de junio en que se producia el acontecimiento y constituía el día central de la fiesta patronal.

 

El Padre Juan Ramirez, de la Orden de San Agustín, al asumir sus funciones misionales, con el propósito de concentrar a los indios dispersos del lugar de centro poblado de Pampas, para poder y ser más fácil su evangelización trato de institucionalizar el homenaje a San Agustín, el día 28 de agosto de cada año, conmemorando su fallecimiento. San Agustín, nació en Africa del Norte en el año 354, no se sabe exactamente el día ni la fecha en que se produjo su nacimiento, por esa razón sólo se celebra su fallecimiento que fue el 28 de agosto del año 430, su cuerpo se encuentra sepultado o enterrado en Hipoma, del cual fue más tarde trasladado a Pavia en Italia, fue un escritor prolífico, escribió más de cien libros, es uno de los 33 doctores de la Iglesia, es de la Orden de los Agustinos, se le representa anciano, barbudo, con su váculo y libro en el brazo izquierdo, el religioso dispuso celebrar su fiesta patronal el día 28 de agosto de cada año. En igual forma también lo hizo con el centro poblado de Huandoval, en donde también instituyó la fiesta patronal, con la misma fecha y modalidad, por ser un gran admirador de San Agustín. (Sermón dominical del Padre Juan Ramirez, dirigido al Padre Fray Juan Bautista Dávila).       

 

Desde que los franciscanos llegan a Piura en número de 13, entre ellos del Fray Juan de Monzón, todos “se desparramarón por varías provincias, siempre dependiendo de la Provincia de Santo Evangelio de México. Los franciscanos vieron en la práctica lo bien que hacian solicitando a los indios para que acudan a los sermones y en aprender los cantos que se les enseñaban que fácilmente era asimilados por ellos, hasta que después el Padre Fray Juan Monzón tuvo que ser llamado por sus superiores en vista de ser un buen misionero se le encargó otra misión de mucha responsabilidad y de difícil cumplimiento.

 

En 1545, el Fray Juan Monzón, uno de los “reputados” doce compañeros del P. Niza, fue trasladado y encomendado otra difícil misión llegando ha ser tambén el primer explorador y el que inició la obra evangelizadora del valle llamado Collaguas, del Obispado de Arequipa, acompañado con Fray Juan de Chávez, “encontrando que los pobladores de esta extensa zona eran muy devotos de sus ídolos y adoraban al sol y algunas montañas”, hasta que posteriormente pasó a integrar cuando “se erigió aquella misión primigenía en Provincia, en 1553, siendo su primer Provincial el reverendo padre maestro Fray Luis de Oña”(Ritechter).

 

El Padre Fray Juan Monzón, fue el primer misionero franciscano que introdujo el libro manuscrito al servicio de la evangelización del la Provincia de Pallasca, aplicándose en primer lugar en el pueblo de “los nativos que vivian generalmente dispersos en los campos y en las altas serranías, con la consiguiente dificultad para la evangelización” llamado Pallasca; por otra parte, también eran un gran problema en la aplicación de los fines e intereses de los encomenderos, que felizmente la Provincia de Pallasca no tuvo ni fue objeto de las ambiciones de ningún encomendero en cuanto a sus tierras. El primer problema que tuvo los de la Orden Franciscana y a otros misioneros era, cómo comunicarse con los naturales, “para lograr su conversión y educación”, a traves de sus dialectos, desde México (en donde se encontraba el P. Marcos de Niza, el Primer Comisario o Superior de la Provincia de los “Doce Apóstoles del Señor” en el Perú, y que en 1534 dejo provisionalmente el Perú para irse rumbo a Guatemala y México (Wading, O.F.M.,Memorias,1532) traían “las rudimentarias cartillas de la doctrina cristiana preparadas a mano”, porque no existia imprenta en América, ya que recien comienza en México en el año 1536, y en el virreynato del Perú en 1584. La primera rudimentaria cartilla de la doctrina cristiana preparada a mano, fue el “Catecismo y doctrina” en el mes de setiembre de 1536, que se había escrito en la ciudad de México, consistía en sencillos manuscritos con tinta negra, conteniendo “oraciones, preceptos y verdades esenciales del cristianismo”, del cual el mismo Padre Fray Juan Monzón, por creerlo necesario e imprescindible procedió a multiplicarlo con tinta de nogal y lo distribuyo a los tambos y misioneros vecinos para su aplicación y enseñanza, según se aprecia de una carta dirigida al Padre Fray Juan Bautista Dávila, con fecha 12 de marzo de 1537, adjuntando un ejemplar de la rudimentaria cartilla de la doctrina cristiana preparado a mano y cosido con fibra de cabuya, al dominico que dirigía la evangelización del pueblo de Tauca. Este ejemplar se encuentra bastante maltratado y ennegrecido por su constante uso, siendo el primer libro manuscrito que llegó al lugar del que hoy es el pueblo de Tauca, reproducido con tinta de nogal y pluma de ave, escrito y cosido por el mismo Padre Fray Juan Monzón, que misionaba en el pueblo de Pallasca, según dice en su carta antes mencionado. También le hace conocer de su colaboración y de la remición de otro ejemplar al Padre Fray Francisco de los Angeles, quien se encontraba evangelizando los lugares del valle de Conchudos, Huandoval y Cabana, siendo también el primer ejemplar manuscrito que haya llegado a estos lugares en esa época con las mismas caracteristicas, que lastimosamente no podemos precisar la fecha exacta de su recepción de la “rudimentaria cartilla de la doctrina cristiana preparada a mano” para la enseñanza de la evangelización en estos pueblos antes referidos. Este catecismo consistia en “la exposición elemental de las verdades fundamentales del cristianismo. Es un manual popular, un resumen fiel y exacto de la doctrina cristiana. Ellos fueron siempre necesarios y eficaces en la práctica secular de la Iglesia, y no podía ser menos en la catequesis del Nuevo Mundo. Generalmente se preparaban dos clases de catecismos: uno mayor, para los mejor preparados y adultos, y otro menor, para los niños y gente ruda”. (Julián Heras, O.F.M.)     

 

Después de mucho tiempo, el primer libro impreso en Lima fue “Doctrina Cristiana y catecismos para instrucción de los Indios”, en 1584 por Antonio Ricardo, comprendía un “Catecismo breve para los rudos y ocupados” y un “Catecismo mayor para los que son más capaces”, paticiparon en su elaboración los padres José de Acosta y los peritos en lengua quechua y aymara Alonso de Barzana, Blas Valera y Bartolomé de Santiago, jesuitas, se consultó también a varios sacerdotes y franciscanos.

 

También fue el Padre Fray Juan Monzón, fue el primer misionero franciscano que por intermedio de la Orden mandó traer dos ejemplares de “Gramáticas y vocabularios” que había sido impresa en la imprenta recien introducidas en México (1536) y demás regiones de la América española, por lo que tanto el libro como la imprenta se convirtieron en los instrumentos eficaces que permitieron a los misioneros el aprendizaje de las distintas lenguas indígenas, traducidas al castellano o al español en el proceso de la evangelización. Es decir, fue el primer libro impreso que llegó al pueblo de Pallasca. Según carta del 20 de diciembre de 1537, dirigido al Padre Fray Juan  Bautista Dávila, le obsequia uno de los ejempalares como regalo de navidad, recalcándole que no “es libro religioso sino era para el aprendizaje del idioma indígena para mejor adoctrinar a los indios en su propia lengua”, siendo por este dato el primer libro impreso que pudo llegar al lugar del valle de Tauca.       

 

Padre Fray Juan Monzón, fue el primer misionero franciscano que introdujo a la Provincia de Pallasca como parte de la literatura misional, los “sermonarios” o colecciones de sermones y pláticas traidas desde México, por intermedio del Primer Obispado creado en Tumbes en 1529, fueron cuatro ejemplares, distribuidos uno para el misionero V. Hermano Mateo de Xumilla en Cajamarca; otro para el Padre Fray Francisco de los Angeles que misionaba en los lugares de Conchucos, Huandoval y Cabana; el tercero para el Padre Fray Juan Bautista Dávila, misionero de los lugares del valle de Tauca, Llapo, por el sur de la Provincia de Pallasca y el último para él que evangelizaba las tierras del valle de Pallasca, Pampas y Bolognesi, según Comunicado de agradecimiento dirigido al Obispado de Tumes (Wading, O.F.M.Memorias), “tenían una finalidad complementaria a la de los catecismos: era la de exponer más ampliamente los misterios cristianos, destinados especialmente para los doctrineros. Generalmente versaban sobre los evangelios de los domingos y días festivos, o pláticas para algunas circunstancias especiales”. Libro de mucha utilidad para la enseñanza de los sacerdotes “sobre los misterios de la fe cristiana, los sacramentos, los mandamientos de Dios, la oración y los novísimos”. (Julián Heras, O.P.M.). Todas estas literaturas misionales fueron los documentos básicos e importantes para los religiosos que evangelizaban en ese encontences el territorio aislado, desconocido y no ambicionados por los curacas en tiempo de los incas ni por los encomenderos en los primeros tiempos de la colonización del Perú.     

 

Posteriormente, por disposición del III Concilio de Lima, se publicó el “Tercero catecismo y exposición de la doctrina cristiana por sermones” (Lima, 1585), en castellano, quechua y aymara, libro utilísimo para que los sacerdotes preparasen sus pláticas sobre los misterios de la fe cristiana, los sacramentos, los mandamientos de Dios, la oración y los novísimos. Este libro iba acompañado de una “Instrucción contra las ceremonias y ritos que usan los indios conforme al tiempo de su infidelidad”, otra sobre las “Supersticiones usadas entre ellos y el Tratado” sobre la misma materia que escribió la autorizada pluma de Polo de Ondegardo. Al cuzqueño Cristóbal de Molina se debe una “Relación de las fábulas y ritos de los Incas (1572). (Colección Carlos A.Romero y Horacio H.Urteaga).  

 

“El virrey Toledo fue quien dispuso que la dispersa población campesina se concentrara en reducciones.(…) conservando el quechua y algunos dialectos” (…) a base de la Real Cédula del 9 de octubre de 1549, estableciéndose un tipo de reducciones, concebidas “como pueblos dormitorios o depósitos de mano de obra”, en contraposición del estilo acostumbrado, separadas una de otra.(…) “No se crea que la tarea de reducir a los pueblos fue fácil: “Los indios opusieron tenaz resistencia a su traslado masivo. Las Reducciones tuvieron una vida relativamente breve”, según el virrey Toledo en 1559. Los misioneros franciscanos tuvieron indudable importancia en la formación de estos pueblos: la presencia del templo, ubicado en el centro del núcleo habitacional y central que era la plaza, aglutinó las construcciones de las nuevas viviendas que empezaban a levantarse en estos pueblos. La traza empleada en estos, fue a cordel, en manzanas. Se les enseñó a labrar el adobe, como se hacía en España, igual que a quemar tejas de arcilla. La doctrina, como se llamaba la casa de los religiosos, era el lugar más concurrido por los naturales, donde se les ofrecía además de catequesis, alfabetización, artesanías, etc.como posibles soluciones a sus problemas de orden legal y laboral, frente, no pocas veces, a encomenderos con poca conciencia”. (Ritchter).

  

EL CUARTO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

En cuanto el P. Niza es elegido como Provincial de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio en México, inmediatamente se advierte que se designó al P. Francisco de Victoria como Comisario General de los frailes de la Orden en las Provincias del Perú, según Annales Minorum (1538), se sostiene que concedió al Fray Francisco de los Angeles que misionaba en Santiago de Chuco, para ampliar su frontera de evangelización, hacia los centros poblados del territorio del valle interandino de la que es hoy los distritos de Conchucos, Huacaschuque, Huandoval y Cabana, realizado en el mes de enero del año de 1538, el mismo que dedicó plenamente a la evangelización de los naturales que habitaban dispersos en toda la extención del valle interndino de la Provincia de Pallasca. Mientras al otro lado de la costa se quedaban los dominicos “El Fray Benito de Jarandilla y Fray Pedro Aparicio, para que continuén evangelizando el Valle de Chicama, de preferencia a los pueblos de Santiago, Chocope y Cao”, en la costa del Departamento de La Libertad (Melendez, Tomo VI, t.I, p.240).

 

El Fray Francisco de los Angeles, fue otro de los franciscanos muy entendidos en las ciencias sagradas como en la dogmática moral, en el derecho eclesiástico, administración de sacramentos, asimiló pronto el dialecto que hablaban los indígenas de la región norte por donde había evangelizado, preparado en la doctrina cristiana a los naturales, en cuanto amplió su campo misional en el valle de la que hoy es el Norte de la Provincia de Pallasca, también empleó los mismos métodos practicados por sus compañeros franciscanos y por el Fray Juan de Monzón, ya que también encontró las poblaciones dispersas por las lomas, los cerros, las quebradas y en los valle, con las mismas costumbres infieles e idólatras, sumidas en diabólicas supersticiones y ante la escaces de misioneros tuvo que asumir esta difícil labor de evangelización de estos habitantes que se encontraban geográficamente muy lejanos y aislados de las disputas de los Conquistadores, olvidados por los encomenderos a su suerte, no existían cacique ni menos autoridad alguna que interrumpieran su pacifica y normal desarrollo comunal natural de seres inocentes, buenos, amaban a su existencia, a su dios sol, luna y cerros por que ellos fueron los que les daban sus bondades de la vida, tanto de sus ancestros como de ellos en la más absoluta libertad de sus tierras para vivirlos pacíficamente.

 

Según sus informes proporcionados a su máxima autoridad eclesiastica el P. Niza, le dice: “al llegar a las tierras desconocidas a donde me fue decignado fue recibido con fabor, los indios son buenos, sacearon mi sed y hambre, me dieron acogida en sus chozas, el tiempo era lluvioso, los campos sueltos de tierra fértil, muchos ganados por las alturas, crecen a orillas de lagunas inagotables, son movidas por los vientos frios” (…) tuve que visitar vivienda por vivienda de tantos lugares les eseñé la fe en cristo, con ayuda de los que me acompañaban, he contruido en estos lugares algunos tambos para la enseñanza de la evangelización”, los franciscanos fueron misioneros de gran admiración; por esta razón, posteriormente el cronista Guamán Poma de Ayala, en su Nueva Crónica y Buen Gobierno habla de los franciscanos: “que quieren y aman mucho a los pobres de Jesucristo…con su amor y caridad tratan a todos…y mucho más a los indios pobres”(…) “de la Orden del Señor San Francisco, los dichos reverendos padres todos ellos son santos y cristianos de gran obediencia y humildad y caridad, amor al prógimo y limosnero que quiere y ama mucho a los pobres de Jesu Cristo. En todo el mundo son amados y queridos y honrados en el cielo” (pp.640 y 639).

 

Los franciscanos después de haber formado tambos, poco a poco comenzaron a construir iglesias, para que los indios tuvieron un lugar adecuando para el culto, ellos andaban solos no tenían parientes no se servian de los indios, ni comerciaban con ellos, se ocupaban de instruirlos y ayudar a los pobres y necesitados, no cobraban estipendio a los indios por su servicio en bodas y funerales, recibian lo que voluntariamente los daban, lo compartían con los huerfanos, ancianos y los enfermos del pueblo, eran hombres piadosos y celosos que les enseñaban amar la fe santa, se afirma que “no fueron superados por ningún grupo en la efectividad de su ministerio o en la fidelidad a su misión”. Además en ese entonces eran los misioneros franciscanos los más experimentados y mejor informados en los métodos evangelizadores en el territorio del valle interandino de la Provincia de Pallasca, que se encontraban natural y geofráficamente marginados como muchos otros territorios ubicados en los valles interandinos de los Andes del Perú.   

 

En cuanto se ausentó el Padre franciscano Fray Juan de Monzón entonces los pueblos del norte de la provincia de Pallasca, que se esparcian en los territorios del valle interandino de lo que hoy es distrito de Pampas, Pallasca, Lacabamba y Bolognesi, que desde el mes de setiembre de 1536, venía a su cargo y se iba quedar abandonado por la escaces de misioneros de la Orden franciscana, por que le trasladaban a Collaguas (Arequipa) en 1545; entones es cuando solicita el apoyo del Padre Fray Francisco de los Angeles, que era otro de los franciscanos muy entendidos en las ciencias sagradas, como en la dogmática moral, en el derecho eclesiástico, administración de sacramentos, asimilo pronto el dialecto que hablaban los indígenas de la región norte del territorio que hoy es la Provincia de Pallasca y además que era conocedor de los dialectos que se hablaban en los lugares de Santiago de Chuco, Conchucos, Huacaschuque, Huandoval y Cabana, por donde ya venía evangelizando. En cuanto amplió sus acciones misionales por estos lugares, tuvo que continuar con las mismas formalidades que ya el Padre Fray Juan de Monzón, había iniciado e institucionalizado en muchos aspectos tanto en el orden de salud comunal, como en la enseñanza escolar y en la evangelización de los naturales que habitaban estos extensos lugares, siempre respetando sus ancestrales costumbres, que muy bien supo convencer y administrar la enseñanza de la fe cristiana, de acuerdo a la documentación literaria que había conseguido el Padre Fray Juan de Monzón.   

 

EL QUINTO RELIGIOSO QUE VISITÓ EL VALLE

DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

Descripción biográfica del Padre Fray Alonso Montenegro, de la orden de los dominicos, en la obra “Tesoros Verdaderos de las Indias” (1681), del Fray Juan Meléndez O. P. se asegura que conformó entre los seis primeros dominicos que acompañaron en su tercera expedición de Francisco Pizarro, en igual forma también confirma Diego de Trujillo (1571-Madrid) en su obra “Relación de descubrimiento del Reyno del Perú”, que Francisco Pizarro salió de España acompañado por seis frailes que lo dirigían Reginaldo Pedraza, como Vicario, continuaron el viaje integrando a la tercera expedición que Francisco Pizarro realizó de Panamá hacia el Perú, el 20 de enero de 1531. Conoció al español Capitán Sebastián de Benalcázar, quién en 1533 conquistó Quito en donde también participó, pero como no accedió para fundar un Convento de la orden de los dominicos y “siendo compañero de Francisco Pizarro desde España, cuando vino a la conquista de Perú”, fue derivado a Nicaragua (1543) y luego a Tomebamba después Quito (1546) en el Ecuador; desde donde viajó con destino a Cajamarca y luego a Jauja, pero sólo llegó hasta Huaraz, en busca del encomendero Sebastián de Torres Morales (compañero del Cordobés Benálcazar), a quién Francisco Pizarro le había adjudicado la encomienda el 3 de agosto de 1538, pero que los indios de Huaraz le había causado la muerte el 29 de junio de 1539, conjuntamente con su mayordomo don Francisco de Vargas y a otros más, acusados de cometer abusos, la encomienda fue heredada por su viuda doña Francisca Ximenez, logrando entrevistarse pero tampoco aceptó su requerimiento de fundar un Convento de Santo Domingo; que en esos momento se encontraba atravesando problemas sociales de su encomienda, y que además ya no existía el Gobernador Francisco Pizarro, solamente le proporcionó alimentos, “una campana, vino y aceite necesario para el culto divino”, además que Almagro había tomado la ciudad del Cusco, se desató la segunda guerra civil (1541-1542), luego la tercera guerra civil (1544-1548), la guerra de los encomenderos contra el Virrey Blasco Nuñez de Vela, en el centro del Perú se encontraba las hostilidades entre los hermanos de Pizarro con las huestes de los almagristas y después los encomenderos contra el virrey, estas guerras atentaban con la despoblación de todo la región del centro; por este motivo deside retornar de Huaraz, pasandó por el valle interndino de Tauca de la provincia de Pallasca, en donde se encontraba misionando el Fray Juan Bautista Dávila, por ser lugares aislados optaban por refugiarse varios españoles entre los indios de estos valles, cuando huían de las ciudades para no ser obligados a enrolarse a los ejercitos de ambos bandos, ya que el centro y sur del Perú, se había convulsionado hasta ese entonces en una segunda y tercera guerra civil.

 

El Padre Fray Alonso Montenegro fue “el quién proporcionó la primera campana para la Capilla, en donde se rendia culto a Santo Domingo de Guzmán; prometió gestionar la donación de la imagen en cuanto llegaba a Quito”. Permaneció poco tiempo en visita como misionero de los centros poblados de Llapo, Cajamala o Santa Rosa, también los de Bambas y el de Yupán que se encontraba más inmediatos al territorio de Tauca, luego empredió viaje a continuar evangelizando en visita de los centros poblados del valle interandino del territorio de la provincia de Pallasca, como los pueblos de Cabana, Bolognesi, Huandoval, Huacaschuque, Pallasca, Lacabamba, Conchucos, Pampas, Santiago de Chuco, hasta Huamachuco, en donde ya se encontraban los religiosos misioneros franciscanos. Pero que su destino era llegar de vuelta hasta Quito en el Ecuador, para fundar su convento de Santo Domingo, que tanto había soñado en esta parte de América.

 

EL SEXTO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

En los albores de la evangelización del continente americano, para un agustino en el campo religioso, “no había diferencia entre ser enviado al Perú o Bolivia, sin agotar detalles de límites, porque, sencillamente, la Provincia Agustiana de Ntra. Sra. De Gracia, comprendía fundamentalmente a estas dos naciones”.(…) Los misioneros venían con una mística, superior a la de los cruzados medievales. Era como estar metidos en un segundo “milenarismo”, en donde había que emplear a fondo el tiempo otorgado”.(…)“Las pioneras Ordenes religiosas tenían similares métodos de enseñar y formar, como si su trabajo dependiera de un manual común. Había también Catecismos mayores y menores con traducciones a las lenguas nativas de los mismos. Periodicidad semanal de la enseñanza; catequesis específica de sacramentos; atención por grupos étnicos; seguimientos de las orientaciones de los Sínodos y Concilios, etc.(…) Había prisa de construcción de modestas iglesias y conventos, que serán cabecera de amplias doctrinas. Estos superiores de conventos en las doctrinas se llamarán “Vicarios”; entre los agustinos se les conciderá voz activa en los Capítulos Provinciales. (…) Los viajes eran muy penosos por las muchas leguas que había que recorrer y por lo arisco de los caminos. Es modelo de doctrineros andariegos el Padre Juan Ramirez, quien realmente hace “camino al caminar”, al cumplir ricamente su vida, desde 1551, en que llega al Perú, y su muerte, ocurrida en Trujillo, ya octogenario y casi ciego, en 1608. No sólo fundó pueblos como Cutervo y Chota, sino que recorrió también Chachapoyas, Moyabamba y Santiago de Chuco, derramando la semilla del Buen Sembrador”. (Benigno Uyarra Cámara, O.S.A, p.153, 154).

 

El Padre franciscano Fray Juan de Monzón dejó los pueblos que se esparcian en los territorios del valle interandino de lo que hoy es distritos de Pampas, Pallasca, Lacabamba y Bolognesi, que venía evangelizando desde el mes de setiembre de 1536, para trasladarse como misionero de la Orden franciscana, al pueblo llamado Collaguas (Arequipa) en 1545; para ese entones solicitó el apoyo del Padre Fray Francisco de los Angeles, otro de los franciscanos muy entendido en las ciencias sagradas, dogmática moral, en el derecho eclesiástico, administración de sacramentos, quién ya había asimilado el dialecto que hablaban los indígenas de la región norte, por donde había evangelizado en los pueblos de Santiago de Chuco, de donde amplió su frontera evangelizadora, hacia los centros poblados del territorio del valle interandino de la que es hoy los distritos de Conchucos, Huacaschuque, Huandoval y Cabana, desde su arribo en el mes de enero del año de 1538, pues jamás se negó en cumplir con su misión evangelizadora y gustoso aceptó los pueblos que le encargaba su colega de misión; durante más de seis años desde comiensos 1545 hasta los finales del mes de noviembre del año 1552, en que por la escaces de misioneros franciscanos asume el misionero más próximo el Padre Juan Ramirez, de la Orden de San Agustín, que se encontraba por ese entonces evangelizando Santiago de Chuco en el Departamento de La Libertad. (Además también había participado en el primer Capítulo Provincial realizado del 19 al 24 de setiembre de 1551, que ya se encontraba evangelizando en Huamachuco, conjuntamente con el Padre Juan de San Pedro, quién se quedó para continuar doctrinando en Huamachuco), fue el quien tomó a su cargo la continuación de la obra evangelizadora desde el mes de noviembre de 1552, los pueblos de Pampas, Pallasca, Lacabamba y Bolognesi, siguió respetando el método de las enseñanzas de la doctrina cristiana y las costumbres anteriores de los pobladores; pero también fue aplicando nuevas implementaciones que la Orden de San Agustín, había dispuesto. “También entra como pionero el Padre Juan Ramirez en 1554”, en la Doctrina de Chachapoyas, “pues el Segundo Capítulo Provincial la había aceptado. Además de Chachapoyas, tenía otros dos pueblos importantes: Laymebamba y Moyabamba, El terreno es cordillerano y de ceja de selva. Moyabamba era el centro de los doctrineros, tenía un conventillo y lo había fundado el Padre Ramirez. La Provincia siguió su consejo de dejar esta doctrina en 1567, para que los frailes no se ofuscaran, ni por la riqueza aparente de las minas, ni por la belleza de las chachapoyas, “las más hermosas mujeres del reino”(Calancha, Crónica, Libro III, cap.XIV y XVI).     

 

El Padre Juan Ramirez aplicó el método que se había puesto en práctica en México en el año de 1534, que no se podía bautizar más de cuatro veces al año (Pascua, Pentecostés, San Agustín, Epifanía), este último incluían, “porque en el Occidente, en la Edad Antigua, se hacía en esos días por los predicadores un llamado especial a los catecúmenos adormecidos para que se inscribieran e hicieran el seguimiento cuaresmal, dando “previamente su nombre”  (J. Christaens). “Dice: San Agustín, lo que debe ser la fe y la conducta del cristiano; después de lo cual, habiéndose probado ellos mismos, podrán comer a la mesa del Señor y beber en su copa. (…) tras haber dado su nombre para recibir el bautismo, hasta ser llamados competentes”. Recordaba al agustino Vicente Requejada, el primer que pisó playas americanas, en 1527, que decía “bautizó algunos miles de indios y consoló espiritualmente a los soldados”. Hasta que posteriormente tuvo que dejar la zona, para  congregarse “en el Convento de Nuestro Padre San Agustín de la Ciudad de los Reyes”, el que durante 22 años se ubicó en las proximidades de la actual y antigua parroquia de San Marcelo”.  

 

Las disposiciones de “los capítulos provinciales oficializaban la recepción de los conventos y las doctrinas, muchas veces en funcionamiento previo”; eran también los facultados para dejar el compromiso de las doctrinas o enviavan a las personas que asumian el cargo de las mismas. Trató de disminuir la práctica de recibir limosnas de los fieles, hacia rezar en común, obliga la lectura espiritual mientras toman los alimentos, implanta disciplinas semanales, el sentido radical de pobreza, el decoro y honestidad de la Orden en este lugar, como lo ha enseñado la experiencia, prohibe tener indias a su servicio, no usar menaje de plata ni oro, solo para el servicio de la iglesia, y otras más a favor de los indios.

 

EL SETIMO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

A los pocos días de su llegada al Perú, los agustinos ya se hacen presentes con las doctrinas de Huamachuco, Huarochirí y Pachacámac. Los que fueron a Huarochirí, debieron replegarse pronto, por las guerras civiles atizadas en la zona por Hernández Girón”(…) El trabajo de los doctrineros en sierra y costa era más práctico, cuando se usaban las estructuras que se habían impuesto en el gobierno incaico.(…) El Padre Luis López Solís dirigió a Felipe II una carta en la que, en fecha del 15 de Abril de 1572, narra lo que hacen los agustinos en este virreinato. Su miniestadistica, nos dice que los agustinos son 90: que de ellos, 30 son estudiantes y, de los 60 restantes, 40 están en trabajos de avanzada” (Archivo General de Indias). El incipiente convento de Huamachuco fue como un laboratorio piloto para todas las demás, por anticiparse en organización a las otras. En el Tercer Capítulo (15-V-1557), eligieron como provincial al Padre Juan de San Pedro, que se encontraba doctrinando en Huamachuco. En cuanto asumió el cargo, fue el quien designó que al Padre Baltasar de Armenteras, O.S.A, de la Orden de San Agustin, reemplazara al Padre Juan Ramirez, de la misma Orden, a partir del mes de junio del año 1557, quién fue llamado para que vaya a congregarse al Convento de Nuestro Padre San Agustín de la Ciudad de Lima.

 

El Padre Baltasar de Armenteras, O.S. A. asumió la responsabilidad de misionar los pueblos de Pampas, Pallasca, Lacabamba y Bolognesi, hasta que el Quinto Capítulo Provincial se reunió el 19 de junio de 1563, presidido por el Padre Pedro de Cepeda, por la propuesta del Beato Orozco, fue expresamente encomendado para que “sea el portador de una carta dirigida al Rey, donde se denuncian los frecuentes pleitos suscitados entre el clero secular y los religiosos, motivados por los trabajos de los doctrineros”. Es cuando después de dos meses deja su misón evangelizadora, para viajar a España y hacer entrega personal de la carta que iva dirigido al Rey de España.

 

“El modelo Huamachuco se extendió a otras doctrinas”, por ejemplo mañana y tarde les enseñaban la doctrina cristiana, urbanidad, asemejándoles en el trato a los modos españoles, les enseñaron en su lengua materna de los indios, les ponían escuelas donde aprendían a leer, escribir y contar, les enseñaban oficios y artes políticas, les capacitaban en trabajos honestos como pintores, carpinteros, sastres, plateros, les enseñaron a dormir en barbacoas y no en el suelo, cubrir sus carnes por razón de cobijo, criar ganado y hacer producir las estancias, a tener médicos, “a no salir del pueblo sin permiso del doctrinero, para evitar las prácticas idolátricas” (Benigno Uyarra, pag.165).

 

Doctrina de Huamachuco.- La doctrina de Huamachuco, se ubicaba en el Sector de la sierra norte del Perú, “entra en ella el P. Juan Ramirez en los primeros días de junio de 1551. La formaban 22 pueblos y numerosos anexos. Los principales pueblos eran: San Agustín de Huamachuco, San Nicolás de Tolentino de Cajamarca, que fue curato de los agustinos hasta 1779. Santiago de Chuco, Otuzco, Sinsicap (En los cinco pueblos había convento). Pero además son dignosa de enumerar: San Pedro de Usquil, Lucma (Norte), Simbal y Cajabamba. Los curatos de Simbaly Cajabamba duraron en la Orden hasta fines del siglo XVIII. El Obraje de Chusgón con conventillo para residir, produjo bienes que, hasta 1779, contribuían a financiar el sustento del Convento Grande de Lima. El P. Antonio Lozano, docto en ciencias eclesiásticas, de los primeros 12 que llegan al Perú, doctrinó en Huamachuco, Cotabambas, Omasuyos y Tapacari. “En una hora, con amenazas y miedos destruían lo que en un año sembaba con su sudor y ansias, el sacramenrto de la confesión (que es el que menos se ha recibido entre los indios –se supone de los de la iniciación cristiana- porque los demás, si se confiesan, ocultan las culpas que acriminan los predicadores y castigan las justicias); al fin ellos no han entrado con amor en este Sacramento. En esto cargaba el P. Antonio su trabajo y con diligencias y dulzuras, solicitaba enamorarlos a este Sacramento” (Calancha, Crónica, Libro III, Cap.44).     

 

 “Se declara que las doctrinas de Chachapoyas  y Conchucos se consideren, en orden a coventualidad, agregadas al Convento de Lima, para el efecto de voz activa y pasiva, y, por tanto, intervengan en la elección del Prior del Convento de Lima. Se establece que se preparen seis religiosos en el aprendizaje de las lenguas, antes de ser enviados a los pueblos y provincias a la tarea de conversión”.

 

El Cuarto Capítulo Provincial (11-V-1560), se reglamentó que “para poder salir de los conventos a misionar, sin hábito negro, que siempre deben usar en casa y que deben llevarlo consigo para ingresar al pueblo donde van y usarlo también en la Iglesia. Vestidos con hábito enseñarán a los indios de la doctrina”, “se autoriza a los doctrinantes de Laymebamba y Conchucos para elegir prior local, teniendo, igualmente, participación en capitulo provincial, eligiendo un discreto”.

 

EL OCTAVO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

El franciscano Fray Francisco de los Angeles que venía misionando en los centros poblados del territorio del valle interandino de la que es hoy los distritos de Conchucos, Huacaschuque, Huandoval y Cabana, realizado desde el mes de enero del año de 1538, después de haber evangelizado por mucho tiempo estos pueblos de la Provincia de Pallasca, por razones de su quebrantada salud, fue fraternalmente acogido por la Orden franciscana de Cajamarca. Ante esta escaces de misioneros fue llamado el Fr. Vicente Martí, quien se hizo cargo a partir del mes de junio del año 1557. Que muchos de Los Mercedarios “venìan por cuenta de la Orden (de Los Mercedarios), y no mediante la Casa de la Contratación. El cronista Ruiz Naharro afirma que Fr. Miguel de Orenes y Fr. Vicente Martì estuvieron en la fundaciòn de Piura, en 1533, y luego llegaron otros màs”. Allì se quedaron cuando Francisco Pizarro enrumbò hacia Cajamarca. (…) De Piura unos se dirigieron al Cusco y otros a Lima. “Fuera de los ya mencionados, iban llegando más religiosos para afianzar en estas tierras la presencia de la Orden, con la fundación de nuevos  conventos. Algunos pasaban al Perú por cuenta de la Orden, por cuyo motivo sus nombres no están en las listas oficiales”.(Pedro N.Pérez, Religiosos..,pp169-256).    

 

EL NOVENO RELIGIOSO QUE EVANGELISÓ

EN EL VALLE DE LA PROVINCIA DE PALLASCA

Según referencias de los historiadores, los agustinos arribaron al Perú en 1551, llegaron a Conchucos entre 1557 y 1561; fueron ocho los primeros frailes que haciendo misión y predicando pasaron por los pueblos de esta región de las estribaciones orientales de la cordillera blanca, del departamento de Ancash, otros dicen que fue doctrinada por los agustinos entre los años de 1559 y 1584, los pueblos tanto de Conchucos como los de la provincia de Pallasca, ellos fueron: Fray Hernándo García (Vicario); Fray Alonso de Espinoza, Fray Juan de Pineda, Fray Francisco Velásquez, Fray Marcos Pérez, Fray Antonio de Baeza, Fray Miguel de Carmona, Fray Juan Bautista, Fray Juan de la Magdalena, Fray Juan Estacio, y otros que fueron formándose en las casas conventuales, ver al final en la relación de los Padres Frayles que evangelizaron la provincia de Pallasca.    

 

Doctrina de Conchucos.- Los agustinos arribaron al Perú en 1551, según datos históricos llegaron a Conchudos entre 1557 y 1561, fueron ocho los pioneros frailes que haciendo misión y predicando pasaron por varios pueblos. En 1554, se fundó la casa de los religiosos en Conchucos. En el “capitulo” (reunión provincial de religiosos) de 1569 se le acepta con el nombre de San Juan de Conchudos. “En las casas conventuales permanecían tres años, en ese lapso además de evangelizar y catequizar, enseñaban a leer y escribir, de igual manera algún oficio: carpintería, sastrería, pintura. Predicaban que los indios no deben ser utilizados en trabajos particulares, solo en la edificación de iglesias y hospitales. Fueron los agustinos enemigos de los castigos corporales, por ello insistieron mucho en la defensa del indio contra el maltrato, castigo y explotación en general; son muy recordadas las defensas al indio en los obrajes. Su manera de evangelizar era uniforme; en Lima, Trujillo, Huánuco y Huaylas, utilizaban el mismo método. Los agustinos estaban prohibidos por su estatuto religioso, tener cualquier tipo de negocio. Permanecieron de 1559 a 1584, veinticinco años de fructifera labor”. (N. Caldas López). “Esta región de las estribaciones orientales de la Cordillera Blanca, del Departamento de Ancash, fue doctrinada por los agustinos entre 1559 y 1584. Los pueblos principales eran: San Juan de Pallasca, donde doctrinó el Padre Juan de Pineda; Santo Domingo de Tauca, donde evangelizó el Padre Marcos Pérez; San Pedro de Piscobamba, en donde trasmitieron la fe los Padres Miguel Carmona y el mismo Marcos Pérez; San Pedro de Corongo, donde ensenó el Padre Juan Bautista y hasta donde llegó Santo Toribio, en visita pastoral, en 1585 y en 1594.

 

“Más secundarios eran los pueblos de San Agustín de Huandoval, Santiago de Cabana, Sihuas y Sillabamba, donde evangelizó el Padre Francisco Velásquez.

El Padre Juan de la Magdalena penetró hasta Lampas (actual departamento de Huánuco), al pueblo de Ticllos. El Padre Juan es de los 14 fundadores de la Provincia del Perú; llegó desde México, acompañando al Padre Juan Estacio, que resultaría ser el primer Provincial. El Padre Juan trabajó tanto en la conversión de los idólatras como en la ruina de sus ídolos y adoratorios” (Calancha, Epítome de Crónica, Libro I, Cap. 8, Año 1657).

 

“También doctrinó en Ticllos el citado Padre Miguel Carmona. Con la hoja del tabaco peruano curó él, en Roma, de varios males, al Papa Gregorio XIII. El Padre Carmona renunció a la Abadía (Monasterio o Iglesia regido por un abad o una abadesa) que dicho Papa quería crear en Lunahuaná, pretendiendo complacerle. Murió ahogado el Padre Carmona en Canarias (su pequeña patria), cuando regresaba al Perú, trayendo insignes reliquias de santos. Las distancias entre los pueblos de la doctrina eran notables: de Corongo a Sihuas son 128 kilómetros; de Piscobamba a Corongo hay 207 kilómetros; y de Lima a Corongo, 598 kilómetros. Corongo está abastecida por las aguas del río del mismo nombre, afluente del Cuyuchin y éste del Santa”.(Benigno Uyarra, R.P.H.E.pág.167).

 

Cuentan los relatos manuscritos que el Padre Miguel Carmona, aprendió a curar diversos males por haberle enseñado una “anciana llamada Asunción Miranda natural de Shindol que vivia en el pueblo de Pallasca, recetaba para inflamaciones de higado, riñones, próstata, hinchazones de piernas y otros lo siguiente: hoja de tabaco peruano, hoja de achote de la selva, rama de huamanpinta de la puna, cola de caballo o limpia plata de las quebradas, pelo de choclo blanco de temple, muña de las alturas, hervidos en agua, se tomaba por las mañanas”, este liquido obtenido de estas plantas curaba a mucha gente de este tiempo, calcúlo que su vigencia data mucho más antes del año de 1559, he creído conveniente referir este hecho, porque sería de gran valor rescatar a ésta persona pallascaquina desconocida hasta la fecha y que seguramente sus conocimientos curativos llegarían por todos los pueblos del actual territorio de la Provincia de Pallasca.        

 

“En la Provincia de Conchucos, aunque primero se acepta como doctrina, no será admitido su convento hasta este capítulo, al mismo tiempo que los conventos de Cuzco, Trujillo y Paria”. (Crónica, Libro II, Calancha).

 

Es necesario dejar aclarado que no deben confundirse los lugares de Conchucos que se ubica en el actual territorio de la Provincia de Pallasca, que fueron una población de naturales pacíficos y dispersos que no se encontraron en estos tiempos no organizados, como para enfrentamientos por que en las épocas del Tahuantinsuyo, eran lugares de poca importancia para los Incas y por esa razón no fueron sometidos ni menos interrumpidos en sus pacificas y libre conducción agrícola de sus tierras. Heli Escudero en su obra nos relata: “se denominaba Conchucos a la Región transandina, entre el Callejón de Huaylas y la cuenca del Marañón, en donde se ubican actualmente las Provincias de Sihuas, Pomabamba, Luzuriaga, Cárlos Fermín Fitzcarral, Asunción, Huari y Antonio Raymondi, en donde habitaron en el pasado tribus de estatura robusta, belicosos, de ojos claros, pelos castaños, llevaban como indumentaria en la cabeza una especie de sombrero “chuco”, con una franja que envolvía la frente con dibujos de serpientes, símbolo de su Dios “Kon”, del que proviene el nombre de Conchucos. Conchucos es el más alto exponente de la cultura milenaria. Desde su centro religioso, el Santuario de Chapín, irradiadora de culturas, de sus mitos y leyendas, trasmitidas de generación en generación, procedentes de los Waris de origen Atlanta que predominaron en el continente andino, México a Argentina, los Mayas, Chipchas, Aztecas, Toltecas, Tiahuanacos, etc. Por lo que somos herederos de una raza de gigantes”. Prosigue diciendonos en “la conquista de Huaylas y Conchucos, los herederos del Inca Pachacutec, el Inca Tupac Yupanqui, en su expansión del poder y dominio entraron a un gran callejón, entre las Cordilleras Blanca y Negra. No hubo resistencia de tribus, cobardes y afeminados, por lo que lo denominaron “Callejón de Huayllash” (Callejón de cobardes o afeminados). Cuando pasaron al otro lado de la Cordillera se enfrentaron en sangrientas batallas, de tribus belicosas; que aún en las cumbres levantaron fortificaciones defensivas, presentaban ataques sorpresivos”. Para dominarlo sometieron al sitio del hambre, destruían sus sembrios, quemaban sus cosechas. Por lo que se unieron las Comarcas con un ejército y los sorprendieron al pie de las cumbres de Marcajirca, Rodeados y derrotados en todos los frentes, sin salida, pensando en su derrota final. Melancólico, el orgulloso Inca lloró. Los Incas, cuando se presentaba algún peligro para el Imperio aplicaban su sistema de Mitimaes; es decir, llebaban familias enteras a un lugar determinado, reemplazandolos por otros. A los Cañaris trajeron al Valle de los Pumahuambas; en cambio a Anan Cuzco, de Conchucos llevaron jóvenes viriles y fuertes al Callejón de Huaylas a fin de crear una raza valiente y aguerrida. Conchucos no fue causante de esta herencia de fuerza, “usos son de la guerra”. (…) Para viajar de Conchucos y de “Pomabamba a la ciudad de Lima. No había carretera entonces, tenía que atravesar la Cordillera Blanca y Negra para llegar a su destino. Pasar Yungay, Casma, Puerto de Chimbote, navegar hasta el puerto del Callao para llegar a Lima”. A los habitantes de este lugar del Callejón de Conchucos, tenían el sobre nombre de “chuquis”, “para la mayoría de la gente del Callejón de Huaylas, la palabra “Conchucos” era un término despectivo, snónimo de inferioridad”. Actualmente “Piscobamba ha quedado hermosa su plaza; también en contraste con su centenario eucalipto oriundo de Australia. Fue la primera ciudad capital de Conchucos” (…) (El Ayer y Hoy de Llamag, pag. 7, 8, 9).                                       

 

El profesor Moisés Vidal Escudero en su obra Remembranzas, nos dice que hay un hecho histórico, cuando el Inca Tupac Yupanqui hizo la conquista del callejón de Huayllash no tuvo ninguna resistencia, los varones de esa región eran personas débiles, afeminadas y que se sometían sin oponer resistencia, por eso, se les puso el mote de “huyllayos” o “huaylinos”, como decir tímidos. En cambio, cuando quiso extender su dominio a la región Conchucos, pasó muchos meses para someterlo. Cuenta la tradición que el Inca ordenó que los varones de Conchucos pasen al Callejón de Huaylas como sementales para mejorar la raza, de esa manera sacar una generación aguerrida y valiente”. Todo el tiempo ha existido esta ribalidad entre callejones, Huaraz siempre ha tenido un complejo de superioridad, por esta razón, que los del Callejón de Conchucos les recodaba del padre Chuecas, que al ser retirado del lugar había pronunciado: “Huaraz y sus muros, ahí quedan los…”, por respeto a mis amigos de Huaraz no completo la frase.

 

Debe quedar claramente establecido para las generaciones venideras, que el territorio del pueblo de Conchucos que se encuentra dentro de la Provincia de Pallasca, no pertenecía al Callejón de Conchucos, siempre se encontraba dentro de la evangelización misional de ésta parte interandina del valle de la Provincia de Pallasca que pertenecia a la Doctrina de Huamachuco. ¿Cuándo viene a comprender?, fue durante el tiempo en que se establece la doctrina (1559 a 1584) y posteriormente el Convento de Conchucos, ahí es endonde recien pasa a comprender a la evangelización del Callejón de Conchucos; quiere decir, que fue con un motivo a divisiones de misionales de la Orden de San Agustín, posteriormente se le denomina “Conchucos alto” y “Conchucos bajo” a los del callejón, con el fin de diferenciar de los verdaderos valerosos y aguerridos que fueron los habitantes del callejón de los Conchucos bajos.

 

Doctrina de Vilcabamba.- Considero necesario tratar aquí sobre esta doctrina de los Andes del Sur del Perú, para tener una idea general de los lugares álgidos y de refugio que existía en el Sur del país, muy distinto que en las doctrinas del Sector de la Sierra del Norte del Perú, en donde la Orden de San Agustín tuvo que evangelizar. “En los recónditos desfiladeros de Vilcabamba, refugio obligado de los últimos Incas, donde establecieron su cuartel general en visperas de la dominación total del Imperio Incaico. En este lugar y no precisamente amparados por la “espada”, entraron en 1568, el P. Juan de Bivero, primero, Marcos García, después. La entrada de Bivero debió ser coyuntural, para una finalidad muy precisa. Meses más tarde pasó también el P. Diego Ruiz Ortiz. Los pueblos más importantes eran Vilcabamba (La Vieja), que cambiará de nombre y lugar el 4-X-1571, llamándose San Francisco de la Victoria; esto supone la conquista definitiva de los españoles y la nueva ubicación de Vilcabamba” (apuntes inéditos de Cosme Arcángel de la Cruz).

 

“En la comarca están también Puquiura (donde el P. Marcos edificó iglesia y Convento). En ese lugar tenía el Inca Cusi Tito Yupanqui su cuartel general. Guarancalla, a donde llegó el P. Diego Ortiz, en 1569, y ganándose el ánimo del Inca, edificó Iglesia, casa y hospital. En la comarca estaban también Chuquipalpa, Yurac-Rumi, Oyara, Lucma (del sur), Pampacona y Marcaray, en cuyos términos, en un lugar llamado “La Horca del Inca”, terminó el martirio del P. Diego Ortiz. El convento de apoyo fue el del Cuzco, fundado por el P. Bivero. (Vivero, escribe B.Torres)” (Calancha, B. Torres, Epítome de Crónica, Libro II, Cap. I).

 

“El virrey Don Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, “le envió a la Ciudad del Cuzco para que tratase de reducir a nuestra santa fe al Inca Sauri Túpac, Rey de los Indios; y puso nuestro Señor tal virtud en sus palabras y en el ejemplo de su vida, que fuera de la esperanza común, convirtió y bautizó al Inga y a la Coya, su mujer, año de 1558, y el siguiente, 1559, fundó la casa (Convento) del Cuzco, gobernándola con gran religión y prudencia” (Calancha, B.Torres, Epítome de Crónica, Libro II, Cap. 8).

 

“El P. Marcos García viene a ser el intérprete del Inca Cusi Titu Yupanqui en una Crónica, de tercer orden, en 1568, cuyo original esta en la Biblioteca escurialense. Desterrado de la comarca de Vilcabamba por el mismo Cusi Titu y, en su obligado exilio, mientras se dirigía al Cuzco, fue objeto de malos tratos por parte de los capitanes del Inca. El P. Diego no podrá callar las exigencias de la moral y, por tanto, tendrá que corregir los vicios del Inca y de sus principales, especialmente lo relacionado con las “segundas bodas con Doña Angelina Polanquilaco, estando viva su primera esposa”. “De lo cual ella, hecha un áspid contra el siervo de Dios…quisiera beberle la sangre”.”El Inca invitó al P. Diego a un banquete y se rehusó éste con cortesía“. Quedó picado el Inca, porque tuvo por desacato la disculpa, y sus caciques juraron de vengarle”. Cinco días después, se fue el Inca a celabrar el aniversario fúnebre de su padre, al uso gentílico. El rey Maqnco Cápac, de este nombre, etaba enterrado en el mochadero. Remató la fiesta en banquete, en el que el Inca comió y bebió en exceso, hasta “quedar embriagado” (Calancha, B.Torres, Epítome de Crónica, Libro IV, Cap.5)        

 

“El P. Marcos García visitó el hábito agustiniano en Lima, en 1557. Era de Oteruelo, Provincia de León (España). Trabajó en el curato de Capinota, siendo el primer apóstol estable en Vilcabamba (1566). Convirtió y bautizó a innumerables indios, y a su Inga Don Felipe Cusi Titu y a la reina su mujer”. (Calancha, B.Torres, Epítome de Crónicas, Libro IV, Cap.6). “Torres dá, como año de su destierro, el 1568. Estando en el Cuzco, tuvo noticia de la muerte del venerable Diego de Ortiz, y, “con envidia santa, lloraba amargamente haber perdido tan buena ocación de dar la vida por Cristo… Envióle la obediencia al convento de Chuquisaca, y en el viaje, pasando un río caudaloso, pereció en él” (Calancha, B.Torres, Epítome de Crónicas, Libro IV, Cap.6).

 

CAPITULO  VI

DESARROLLO CULTURAL DEL TERRITORIO DE TAUCA

 

PRIMER EMPRESARIO MINERO QUE LLEGÓ AL SUELO DE TAUCA

Después de haber tomado posesión los acompañantes de Francisco Martín de Alcantará, comensaron ha explorar los alrrededores del lugar y el encargado era un especialista llamado Francisco Jiménez Pérez, que ya con gran experiencia en los anteriores valles y era el indicado en esta travesía del descubrimiento de las bondades de riqueza que se encontraba en este valle, inmediatamente acudió e informó de la constatación de tan aspirada riqueza y además por su estratégica ubicación no eran ambicionados por los lugartenientes ni soldados del Conquistador Francisco Pizarro, entonces, les era más factible su dominación y explotación de los indios que los habitaban, basados en su ingenuidad y poco conocimiento de la situación real de las intenciones de los españoles les era más fácil su sometimiento a labores explotadoras.

 

Fue pues el que inició los trabajos exploradores de todo el valle Francisco Jiménez Pérez, soldado de la caballería del Capitán Gabriel de Rojas, era un gran conocedor de minería, por su capacidad especializada fue el quién descubriera los grandes yacimientos mineros en las vertientes de la sierra central de Huancavelica y en el Cusco, hombre que gozaba de la mayor confianza de Hernándo Pizarro, por esta razón Francisco Martín de Alcántara lo tuvo que regresar a Jauja, pero fue el quién entrenó y experimentó en las exploradoras mineras al nuevo capitán Jerónimo de Tapia, hermano menor del extremeño capitán Gonzalo de Tapia, que fue casado con una hermana de Francisco Pizarro, quién se desempeño como su inmediato colaborador en las exploraciones y por su gran capacidad de aprendizaje exploradora fue propuesto ante el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, para que en nombre y en representación del Gobernador Francisco Pizarro sea designado capitán de la “Reserva de Personal”, que se quedaba en el territorio de Tauca, quién sería el que dirija y conduzca todas las exploraciones de las minas descubiertas hasta ese entonces y de las demás vetas por descubrirse ubicadas en el territorio de Tauca, cuyos resultados las haria llegar al conocimiento del gobernador Francisco Pizarro, siendo responsable de todos los españoles y de los indios, también de los implementos que se quedaban en su poder, hasta nueva orden impartida por el gobernador Francisco Pizarro, que lo haría más tarde desde Lima.

 

Con la gente que quedó comensaron a perforar las diferentes vetas especialmente la más importante de la cueva de “Hayahual”, empleando las siguientes técnicas: de acuerdo con la información obtenida de un fragmento del manuscrito de Sebastián Mesa de Enciso (setiembre 1534), nos da una breve descripción del lugar “de grandes extenciones de tierras con un reducido número de naturales que no ofrecian resistencia por encontrarse muy dispersa y alejada”, encontraron en “un peñasco de forma de cueva rodeado de plantas silvestres sus inmediaciones eran utilizados para sembrios” en este despoblado paraje, inmediatamente los visitantes al mando del soldado Francisco Jiménez Pérez, “caminaron entre la vegetación soleada nativa, la única dificultad que no tenía agua suficiente como para poder lavar el metal  que era extraída de la pequeña mina” que consideraban tener un gran alcance en la veta de oro y de la plata. “En primer lugar se abrieron improvisados canales con el fin de reunir las aguas de los hojonales naturales que se encontraban en el lugar”, para con ello lavar la minería en forma artesanal, se acondicionaron varios “timbalotes”, consistente en unas piedras como batán plana y con otro en forma cilindrica llamada los “chungos”, comensaba a triturar el mineral se obtenía de la veta de mina, ese molido en polvo, luego se lavaba para separar el oro, la plata, el plomo, el cobre, el fierro y el zinc y otros minerales más. En cuanto localizaron la veta y al hacer el cubicado del mineral y calibrar la boca de la mina, en esta obra social, en vista de observar el afloramiento del metal a través de las piedras y en examen casero de laboratorio, se pudo advertir un abundante oro y plata pura, se procedió abrir el túnel de 2 a 3 metros, los españoles tenían la costumbre de hacer minería con empleo de la polvora; reconocían “el oro como cabellos en filamentos se veía en las minas de los peñascos”, el “oro nativo se encontraba en pepitas y en hilos”, el trabajo era de fuerza manual, no era mecánica, no se usaba el mercurio, el “color plateado en líquido se levantaba en color anaranjado en los cerros”; la plata nativa, “color amarillo se utilizan en fundición, metalurgia, se calienta el metal y se funde con fuego”, los indios fueron metalurgistas pero no mineros; ordenó el encargado de los trabajos a sus acompañantes, desviar las aguas de una acequia más cerca de la vertiente del cerro, trayéndose por sobre la lomada de “Angovillca”, para discurrir por sobre la mina para lavar el metal; pero esto resultaba insuficiente; entonces el “nuevo capitán ordeno que se desviara hacia el lugar llamado “Shulpungo” en donde su cuadrilla construyó una poza para almacenar las aguas traidas del cerro”, luego mediante una acequia se hacia llegar a poca distancia de la  mina en exploración, la mina de “Hayahual” se fue profundizando, definiéndose en “dos vetas uno de oro y plata hacia la dirección Oeste, y el otro, se dirigia hacia el lado Norte de la mina”, estos hallazgos dio lugar a que se bifurcara la “boca de la mina que ya se encontraba a cierta profundidad”, así continuaron su exploración, la “gente de la mina adecuaron sus rancherias en el improvisado campamento” o en cualquier lugar se sentían más cómodos para el trabajo. Mientras que “otros sin control alguno se posesionaron de las fértiles tierras con sus pocos naturales que vivian dispersas en forma independiente”. (Partes del incompleto informe del nuevo capitán responsable de la exploración, para Sebastián de Torres Morales, el soldado encomendero que se encontraba en Huaraz y el quién apoyaba logísticamente).      

       

En este caso, se molia la tierra y se le separaba con agua, por el peso del metal de plata les era más fácil en las minas artesanales, para captar el oro los españoles aplicaban el mercurio, pero esto corria en el agua y envenenaban o intóxicaban a los animales y personas que lo bebían, posteriormente fueron captando el cobre con fierro para obtener el bronce para las herramientas y armas de bronce. Para obtener el “oro tenían en primer lugar moler tierra removida”, luego la mesclaban con mercurio con agua y al calentarse se evaporaba quedando el oro en barra bien pesado.

 

El mercurio lo conocian los españoles es un metal líquido a temperatura del ambiente, el mercurio se mezcla fácilmente con otros metales. Con “el método más antiguo se usaba para recuperar el oro, era muy fácil solo se añadia un poco de mercurio al mineral lavado para precipitar una amalgama. Luego de calienta la amalgama, el mercurio se evapora y queda reunido y endurecido el vil metal en el fondo de la vasija. Los vapores de mercurio son, por supuesto, altamente tóxicos”. La minería de oro que se explotaba en ese entonces en los cerros era sin control alguno y hasta clandestino, se liberaban impunemente cientos de minas y se sacaban cientos de toneladas  de tierra y también cantidad de mercurio. Por esta razón, la laguna que existe junto al Cementerio de Tauca, no tiene peces ni animales en el agua, porque contienen ciertos “niveles de mercurio muy por encima de los límites de seguridad”. Según algunos experimentos que se han realizado se ha constatado que existen estos restos tóxicos.  

 

En esa época, no existía un organismo como el Ministerio de Energía y Minas para “controlar el consumo de mercurio, por su efecto nocivo; pero también como un mecanismo eficiente para refrenar la espantosa minería ilegal, que viene acompañada de destrucción ambiental, labor forzada y prostitución infantil ¿Que hace el Ministerio de Salud para proteger del mercurio a nuestros niños en los valle interandinos”, ”en poblaciones expuestas a neurotóxicos y contaminantes, donde los frágiles cerebros de los niños son condenados cada nuevo día y la persona humana, no podía interactuar, como lo hacían nuestros ancestros con la Tierra, tampoco existía una perspectiva ecológica, como existe actualmente, los especialistas nos relatan que “Pasado un límite esta acumulación resulta en un menor desarrollo cerebral en niños, limitaciones motrices y de aprendizaje. En adultos, temblores y un rosario de males neurológicos” (El dominical, domingo 26 de abril de 2009). 

 

Los Españoles que se quedaron en el territorio de Tauca, muchos se dedicaron a la explotación de la mina y ha descubrir nuevas vetas del oro y de plata, tanto en la zona del valle de Tauca como también en la ruta de Llapo y algunos en apoderarse de las tierras libres que existían en el valle sin consideración alguna de sus nativos ocupantes, de igual manera también comenzó su misión evangelizadora el Fray Pablo de la Cruz, quién era de la orden de los dominicos de “hábito blanquinegros” en el valle de Tauca y de Llapo. Desde el mes de setiembre de 1534, que se interna la Comitiva exploradora dirigida por el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, que se interna por la parte sur del territorio que actualmente es la provincia de Pallasca.

 

INCIPIENTE CONTABILIDAD

El soldado Sebastián Mesa de Enciso nos refiere que en el lugar de Hualalay, él observó que los indios del territorio del valle de Tauca, llevaban una incipiente contabilidad de sus ganados y cosechas, a base de granos de maíz que seleccionaban por el color del maíz, el color blanco significaba la cantidad de ganado blanco que tenían y el color del maíz negro significaba la cantidad de ganado negro que tenían, en caso de existir ganado de color “mestizo” lo representaban con el maíz de varios colores, pero en fin se expresaban hasta por el tamaño y el engorde o los que estaban preñadas lo representaban con el maíz más redondo; en el caso de representar sus cosechas lo hacían con piedras de río redonditos que tenían almacenados y con las piedras largitas los que habian prestado y tenían que devolver, las piedritas negras planitas significaban malas cosechas, las piedritas de rayas entre bueno y malo, todos guardaban estas referencias en unas volsas llamadas “talegas” de lana o en viejas alforjas de colores; pues este aspecto nos revela algo desconocido de su cultura prehinca para el valle de Tauca.    

 

ACCIÓN DE BIEN SOCIAL

En un pasaje de su diario el soldado Sebastián Mesa de Enciso, nos dice que cuando llegó al paraje llamado Hualalay, observó que varias indias cuidaban de los ancianos, “llevando comida y coca para los ancianos que en una posada o choza se encontraba en descanso por que ya no trabajaban en el campo” tenían algun defecto corporal que les impedía trabajar a estos incomparables consejeros, quiere decir entonces que en la antigüedad preinca ya existian incipientes atenciones a los ancianos, es decir, que con estas atenciones a los ancianos y ancianas que no se mencionan expresamente, ya daban origen a la ciencia de la Gerontología que actualmente se estudia como una “ciencia que estudia el proceso de envejecimiento” y de acuerdo a lo que se enseña en las univesidades, dando lugar a otras ramas importantes modernas como la gerontología clínica, que antes nos enseñaban como la llamada geriatría; por lo visto que estas ramas modernas surgen al darse en las grandes sociedades  una realidad que es materia de mayor atención en el mundo, en donde todos los cientificos se han abocado a encontrar una solución cientifica para solucionar este proceso del envejecimiento, he dado un vistaso en las páginas de la historia y nos dice que ya en la época del Tahuantinsuyo se les veía con respeto a estos actos sociales, “como lo hacian los incas con los consejos de ancianos”, ya que los ancianos y ancianas eran los más expertos en el manejo de la tierra, el clima, las estaciones, las épocas de las siembras, la agricultura como medio de subsistencia del ser humano.

 

RELIGIONES PREHISPANICAS

Antes de la llegada de los españoles al territorio de Tauca y a la Provincia de Pallasca, existían dioses de los nativos con amplias áreas de dominación, como ya lo relatamos anteriormente del dios Wari, Kon y otros como el ídolo Catequilla en la zona de Huamachuco y en el norte del territorio de la provincia de Pallasca; pero especificamente en el valle de Tauca, los nativos adoraban al sol, a la luna, a las estrellas, al cerro de Angollca, a las caidas de agua y los ruidos de los árboles que se producian por el movimiento del viento, como los indios del valle habitaban en forma dispersa el Fray Pablo de la Cruz, de la orden de los dominicos de “hábito blanquinegro” tenían que acudir al mismo lugar en donde vivian los indios con el fin de predicarles la religión católica, pero ellos se sentian perseguidos y presionados, no sabían entender al Fraile que les explicaba; porque este no sabia hablar sus idioma o el dialecto el “culle”, como un hecho natural continuaban adorando sus antiguos dioses.

 

EVANGELIZACIÓN EN EL VALLE DE TAUCA

Al día siguiente el domingo 30 de diciembre del año 1534, de haber regresado de la Comitiva exploradora dejada en Huamachuco, el Padre Fray Pablo de la Cruz, comenzó su correspondiente misión evangelizadora, para lo cual el Fraile español no sabía el quechua ni el dialecto del lugar, entonces para su seguridad encomendó el “nuevo Capitán Jerónimo de Tapia, que lo acompañaran dos allegados nos relata:”tanto el suscrito Mesa de Enciso y a un poblador del lugar que ya se había unido a nuestro grupo y le llamaban “Cuchungo”, porque la forma de la cara  se parecía a una piedra llamada Chungos, que sirve para moler, no puso más seguridad porque la gente del lugar eran pacíficos y nos miraban con temeridad, continuamos el camino que habíamos regresado algunos días atrás y seguimos a pie subiendo unas cuestas, por el mismo lugar que lo habíamos hecho anteriormente, hasta llegar a una antigua quebrada que conservaba en su seno a una caida de agua de regular altura”, por su descripción se determina que haya sido la quebrada y chorro de “Comolanga” que conocemos actualmente, continuamos el camino del lugar, hacia el Norte, bordeando y ascendiendo por la vertiente del cerro más grande (hoy la llamamos Angollca) y llegamos hasta un lugar, llamado “Cushy” en donde encontramos rastros de vivienda de “piedra antigua que había sido mucho tiempo deshabitado y abandonado (1534), se consideraba como una parte del cerro que la gente lo adoraba todas las mañanas a la salida del sol y todas las tarde a la entrada del sol; bajamos hacia un lugar más plano en donde encontramos algunas naturales viviendo dispersas e independientes con su familia”, le preguntamos, por intermedio de nuestro acompañante intérprete y traductor que sabía su dialecto, de quien dependía “manifestando que ellos eran independientes guiados y aconsejados por unos ansianos, que nosotros actualmente los llamamos abuelos, que solo adoraban al sol, la luna, las estrellas y al cerro, porque  daba luz en el día, la luna luz en la noche y el cerro porque de ella salía el agua y las estrellas porque  daba luz y alegría en las noches, además les predecía las épocas de los sembríos y el tiempo de siembras y cosechas, el padre Fray Pablo de la Cruz, les decia: “Yo soy sacerdote de Dios, vengo a enseñar a vosotros el evangelio que enseñó Dios, para que sean cristianos hijos de Dios”, llevaba pendiente del cuello una cadena de plata del cual colgaba una cruz cristiana, como su mas preciada reliquia aquién con pasión le daba un beso de veneración, por ser el símbolo religioso de la cristiandad, siempre llevaba una Biblia de pasta negra, con varias cintas de colores que sobresalian de sus páginas, a todos les abordaba y les comenzaba a explicar sobre Dios, pero los naturales no comprendían, el Frayle se esforzaba para hacerlos comprender, les hacia señales, mímicas, les ofrecía su Biblia, les regalaba estampitas; pero ellos dudaban, no les aceptaban, sólo les miraban con temor”, por otro lado, le solicitaba que el padre de familia y los hijos mayores de 20 años trabajen en la mina que los españoles recientemente habían abierto a su llegada, y se encontraban explorando otras más en todo el lugar del valle, los “indios no cobraban ni sabían que cosa era un pago, solamente ellos comían en las mañanas y se iban luego al campo, llevando sus “fiambre” que consistia en una talega, en el cual llevaban “shinte” de habas y cancha, hasta regresar en la tarde, no sabían de recopensas de dinero de trabajo”, durante tantas veces que venimos a éste lugar pacífico, bueno nos daban alimentos y después llevamos a seis indios jóvenes para las labores de la mina, ellos trabajaban desde muy temprano, desde las 5:00 de la mañana, comían papas y “lagua”, salian de su covacha, cargaban su “fiambre” hasta el anochecer que regresaban a su lugar o posada o asentamiento.

 

Así comenzó su labor evangelizadora el Padre Fray Pablo de la Cruz, les predicaba “La biblia nos manda trabajar para proveer a la familia” (Efesios 4:28), pero los indios no les comprendían, el Fray les repetía muchas veces: “Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna” (Juan 6:27) y les enseñaban a leer y escribir a realizar varias actividades agrícolas que ellos más conocían, teniamos más aceptación en la parte baja llamada “Hualalay” gente muy buena, nos trataban muy bien, por que se encariñaron con el “lugarteniente barbudo” que llegó primero al lugar fue Francisco Martín de Alcántara, los naturales nos daban de comer, después de todo por la tarde teniamos que regresar hasta el campamento a dormir por que era el único lugar en donde teniamos que descansar, los caballos no podían transitar fácilmente por no existir caminos definidos, también se nos unían otras personas jóvenes por curiocidad, además el “Fray tenía carisma de amistad, formó un grupo de cinco indios jóvenes, les enseñaban a cantar”, cada día teníamos más adeptos por obra de Dios. El fin era llegarles a bautizar y ponerlos un nombre, después unirlos en matrimonio, durante casi un mes se junto en una lista de bautiozos y matrimonio que se realizaban en sus mismos lugares y sus nombres se inscribian en una lista que el Padre Fray Pablo de la Cruz, lo guardaba en orden y por fechas, porque algunos indios se olvidaban de sus nuevos nombres que el Padre Fray les daba y otros de las fechas que pudo conocer a Dios el todo poderoso”. (Fuente principal manuescrito de Sebastián Mesa de Enciso, 1534, pág. 40, 41 y vuelta). En todo estas andanzas en ningún momento se menciona a los restos arqueológicos de La Galgada, quiere decir, a mi entender que fue una cultura muy antigua, desaparecida y abandonada de mucho tiempo, pero que no ha influenciado en absoluto en sus vidas, creo que los indios del territorio de la provincia de Pallasca, ni siquiera lo conocian menos tenían noticias de su existencia, porque en ese caso, los españoles inmediatamente lo hubieran saqueado sus riquezas o por lo menos describieran su existencia.  

 

LA PRIMERA CRUZ  VENERADA EN EL VALLE DE TAUCA

Pero resulta que cada vez , que subiamos la cuesta acostumbrada en las mañanas encontrabamos indios que practicaban la hechicería y adoraban a la caida de agua, entonces el padre Fray Pablo de la Cruz les indicaba que no deben de hacer esta idolatria que solo debe adorarse a Dios único y verdadero, entonces decidió despejar la caida de agua para constatar ¿qué ocultaban los árboles en el lugar?, mandó cortar los árboles de alisos, y de “alcanfaror” y otras más que los ocultaban y encontro gran cantidad de cosas diabolicas, entonces del árbol llamado “alcanfor” del más alto y reseco de varios años que se mantenía y que nadie se atrevía cortarlos, porque era el árbol a quien más adoraban los hechiceros y además existía la creencia de que el quien cortaba los árboles del lugar, de hecho podían morír, por ser el sitio adecuado de sus adoraciones y hechicerías de los naturales, el Fraile a pesar de su edad en contra, desafió la creencia y dispuso que le ayudaran talar los árboles, entre ellos habían cortado uno de “alcanfor” o eucalipto, que por el tiempo se habia secado dentro de la quebrada; en el antiguo mundo medieval existia una leyenda de que una cruz fue hecha del árbol prohibido del paraíso y como este se asemejaba a un paraíso en silencio de árboles propicio para las sesiones de los naturales hechiceros o brujos, era oportuno demostrar que de esta madera del árbol del lugar prohibido, se haga una cruz de gran tamaño trazado e ideado por el frayle para contrarrestar a la creencia de los indios hechiceros y brujos del lugar, formado por un madero de “alcanfor” vertical de cinco metros con cuarentitres centimetros de alto; con un diámetro en la base de cero punto diecinueve centímetros, con un grosor de la madera al inicio de cero punto sesenta y dos, un poco más arriba cero punto sesenta y más arriba casi al brazo cero punto cincuenta y nueve centimetros a la redonda del madero; atravesado en su parte superior por otro más corto de dos metros con cincuenta centímetros, de cero punto diecisiete centímetros de diámetro, con un grosor de cero punto cincuenta centímetros, formando un ángulo recto, de forma cuadrada con el segmento menor situado horizontalmente o el brazo de la cruz entrecruzado perpendicularmente a media madera, estando a una proporción de tres cuartos con respecto al más largo, asegurado con pernos de tres octavos de diámetro por ocho pulgadas de largo, representando a los “clavos santos”; cada brazo izquierdo y derecho de la cruz, tiene la medída de un metro con dieciséis centímetros de largo, con un grosor desigual de cero punto cincuentitres centimetros de diámetro el derecho y de cero punto cincuentiun centimetros de diámetro el izquierdo; del total de la cruz se le dejo una medida de cero punto setenta y cinco centímetros, para ser introducido en la base que sostendría a la pesada cruz en pie, el cual por norma y tradición española tendía que ser pintada con yeso blanco, para proteger el madero de la cruz que se introducia en tierra, en la misma cúspide del cerro de Angollca, en donde se le tenía que colocar tomando la forma de una “Cruz de Calvario”, era costumbre española “La cruz latina se representaba sobre varios peldaños. Se empleaba con mucha frecuencia en monumentos y cruceros”, en esta oportunidad la cruz se iva “ser erguida en un cerro de cultos paganos como la cima de la montaña del cerro de Angollca, para contrarrestar sus influencias naturales.

 

En países católicos, las cruces eran frecuentemente instaladas “en la cimas de las montañas”, para atraer la atención y la fe de los naturales que habitaban en el valle de Tauca; en este caso después de fijarse en tierra, se calculaba que el largo exterior de la cruz quedaba a vista del valle, era tan solo de cuatro metros con sesenta y seis centímetros de alto, hasta los brazos de la cruz  y desde el cual hasta el final, media un metro exacto, de ahí que para protejerse de la inclemencia del tiempo se tenía que pintar con esmalte de color verde; además se proyectaba que sobre el segmento horizontal de la cruz, que sobresalia de una medida cero punto ochentaicuatro centiometros de la cruz, debería fijarse un rectángulo inclinado de cero punto cincuenta y siete centímetros de lado por un ancho de cero punto veinticinco centímetros, con las letras de INRI escritas con tinta negra, al término de sus brazos llevaban de madera tallada en forma de flor de lis (lirio) color blanco (simboliza nobleza, dignidad y honor) del tamaño o de la dimensión de una pulgada de cero punto veinticinco centimetros, unido y asegurado por un clavo de madera interna de cero punto cero siete centímetros y en la parte superior de la cruz llebaba una cavidad de cero punto cero cuatro centímetros, para asegurarse que no girara la madera tallada color blanco, que en forma de flor de lis llevaba; esta modalidad en forma de flor, tiene su origen en las antiguas cruzadas del antiguo mundo. Esta cruz latina, era el “símbolo más popular del cristianismo, labrado o cepillado toda la extención del madero dándole uniformidad al estilo de España, “la cruz cristiana es el símbolo religioso más popular en la cristiandad”, “en la Iglesia católica es una linea vertical atravesada en su parte superior por una linea horizontal”, constituyendo la “Cruz latina”, “conocida como cruz ordinaria en latín, que es el símbolo más utilizado por las diferentes confesiones del cristianismo, representa la muerte de Jesucristo y su resurrección posterior, conforme a los textos del Nuevo Testamento”.

 

La idea del Frayle, era representar en el valle de Tauca “La cruz como un emblema de muchas culturas y religiones, entre ellas el cristianismo. Desde su aparición habitualmente ha representado los cuatro elementos de la antigüedad, los cuatro puntos cardinales o la unión de los conceptos de divinidad y del mundo”. En cuanto se encontraba debidamente construido la “cruz grande” sobre la lomada denominada “Alto Colorado”, frenta al mismo chorro de “Comolanga”; en uno de los manuscritos de Sebastián Mesa de Enciso, nos relata que el “Frayle, hasta dormía en el lugar en donde se hizo la “cruz grande”, en cuanto terminó su trabajo el carpintero llamado Anastasio Rodríguez, con dos ayudantes más de Alaypampa”, no se dice cuando comensó ni cuando terminaron con la mencionada cruz, menos el costo; pero nos recalca “que el Frayle, dio la sopresa con bautismos de jóvenes naturales en el mes de enero del siguiente año”, en otro pasaje nos dice que el “Padre Fray Pablo de la Cruz, realizó misa en el lugar en donde se encontraba la cruz, el día domingo 28 de abril de 1535, esparciéndole la correspondiente bendición, con asistencia del Capitán Jerónimo de Tapia”, quien era la máxima autroridad en esos tiempos, quien “ordenó y prestó brazos para ser conducido al cerro más alto del valle”, efectivamente emplearon dos esforzados días el lunes 29 y el martes 30 de abril de 1535, para tratar de hacer llegar la pesada cruz hasta la misma cúspide del cerro de Angollca, para quedar erguida sobre los improvisados peldaños que previamente el Frayle había hecho construir a base de piedras y barro en la misma cima de la cumbre del cerro, y que “el plan del Frayle era colocar este símbolo religioso de la cristiandad en el valle de Tauca y celebrar la primera misa sobre el cerro el día miércoles primero de mayo de 1535, en la misma cúspide del cerro de Angollca en donde se iva a quedar erguido la pesada cruz, adecuaron su base para sostener la pesada cruz, la dejaron a la vista de toda la gente del valle de Tauca, los naturales del valle todas las mañanas, adoraban al sol, también adoraban a la cruz del cerro, fue la primera cruz que el Padre Fray Pablo de la Cruz, mando ereguir en el territorio de Tauca y por ende es la primera Cruz colocada sobre un cerro en todo el territorio de la Provincia de Pallasca, no registra presedente alguno en los análisis de la evangelización en todo la provincia.

 

Pero a pesar de esto siempre continuaba la gente practicando los secretos de hechicerias a altas horas de las noches, encontrándose en el día ofrendas de arcillas rotas por el lugar, el lugar era muy atrayente por los indios, “en su interior de los árboles en la humedad se encontró flores como orquídeas en estado silvestres de varios colores, formas jamás vistas, entonces el Fraile les decia “tal como escribió el salmita David, cuán innumerables son tus obras de Dios, hiciste todas ellas con sabiduría, la tierra esta llena de tus beneficios, con sabiduría las has hecho. La tierra esta llena de tus producciones de Dios el creador”, que no se “engañen esta era hechos naturales de caidas de agua y no tenian fuerzas de que les salve del castigo de Dios” y que no salió cierto de que muriera por contar los árboles de la quebrada, el Frayle mandó cortar y sigue vivo, no ha muerto, todos tenian temor de la caida de agua le llamaban “chorro”, entonces no hace milagros como lo hace Dios, entonces convocó a varios habitantes en el día y les dijo hoy me voy a bañar en las mismas agua del chorro, cogió las flores más hermosas y se acercó a sus aguas, todos se asustaron y protestaban por su actitud, ya todos creían que iba a morir el Frayle en el acto y no podría salir con vida, que ya tenia varios años encima; pero a la vista de todos los indios y hechiceros se dieron un baño en las aguas frias del chorro de “Comolanga”, nos dice el soldado cronista Sebastián Mesa de Enciso, en sus manuscritos “nunca vi a un Fraile bañarse en un lugar tan desolado y temible, le propiciaban que se desistiera de sus propósitos pero el Fraile se decidió en su propósito” y lo realizó; todos quedaron soprendidos, al salir de la quebrada se dirigió a los indios hechiceros que se encontraban sentados en las piedras y las parvas del lugar, mirando al cielo les dijo:”Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16), por eso debemos de buscar a Jesús, para alcanzar una reconpensa eterna. “Yo soy sacerdote de Dios y enseño a los cristianos lo que Dios enseñó al mundo”. Nos dice Sebastián Mesa, “que difícil era hacerles comprender a los indios que les rodeaba, era como hablar a una piedra o a los troncos de la quebrada, nadie respondía nada, no le entendían al Fraile”.

 

A pesar de todo, “los primeros bautizados fueron una lista ocho naturales de la parte baja del valle” en este caso era de la parte de Hualalay, “dos de Llapo”, “esta relación en lista manuscrita las guardaba el Padre Fray Pablo de la Cruz, como resumidos manuscritos de pocas lineas, que podemos considerar eran como breves partidas de bautizo, para el control posterior no permitiendo duplicidad del sacramento, fue en la misa celebrada a las diez de la amañana en el tambo o campamento, conmemorando la primera Navidad del Valle de Tauca, el día martes 25 de diciembre de 1534”, pero en el manuscrito figuran más indios agregados del bautismo de otros días, en cuya relación se aprecia que se le puso nombres bíblicos, adicionando tan solamente los apellidos del progenitor y no de la madre, como se podrá advertir en la siguiente anotación: 1) Moisés Huayac, 2) Josué Huaycani, 3) Samuel Huallpa, 4) José Carhuapoma, 5) María Hullca, 6) Isaías Huayco, 7) Jeremias Huanicari, 8) Ezequiel Chihuac, 9) Daniel Marapy, 10) Job Chuquihuara, 11) Joel Tirapo, 12) Noemí Cunyas, 13) Jonás Pillacay, 14) Zacarías Cancholac, 15) Mateo Cuyubamba. (Fuente principal manuescritos de Sebastián Mesa de Enciso, 1534, pág. 41 y 41 vuelta).

 

Esta relación debe considerarse como las primeras partidas de bautiso generado en el territorio de Tauca y tal vez sean los únicos que se conservan en el territorio nacional, es materia de su posterior investigación por los historiadores del Perú y además este fue el primer grupo de “asistentes espirituales” que colaboraron en las actividades misioneras que se desarrollaron en el territorio de Tauca y en otros lugares de la provincia de Pallasca.

 

EVANGELIZACION DE LLAPO Y SANTA ROSA (ex Cajamala)

El soldado Sebastián Mesa nos dice en su manuscrito: “cuando regresamos en la tarde al campamento el Padre Fray Pablo de la Cruz, se puso a orar de rodillas por varias horas a los pies del crucifijo que colgaba en el rustico tambo del campamento, por que todabía no tenía la imagen de Santo Domingo, que lo ofreció el Fray Alonso Montenegro, eran entonces (…) nos dijo, que ha decidido comensar desde mañana encaminarse hacia el Sur para evangelizar a los naturales de ese lugar, convenció al Capitán Jerónimo de Tapia y le autorizó cumplir con su propósito, al día siguiente nos encaminamos por el camino antiguo como el anterior, pero no muy definido, continuamos cuesta abajo hasta llegar a un torrentozo río, atravesamos y luego subimos la cuesta buscando a los naturales llegamos a unos caserones abandonados de piedra que habian sido mucho tiempo abandonado por sus habitantes como en otro lugares, nadie habitaba ni permanecia los indios, parece que hace muchos años que habrian dejado de habitar el lugar a consecuencia de las sequias, abrunas, terremotos y enfermedades”; pero agrega Sebastián Mesa y nos dice: “ha un extremo encontramos varios indios tambien guiados por los ancianos del paraje todos distribuidos en familia en diferentes partes, el Padre Fray Pablo de la Cruz, comenzó hablarles por medio de los indios que llevamos: “Yo soy sacerdote de Dios, vengo a enseñar el evagelio que nos enseñó Dios”….. y “luego nos acompañaban por curiosidad, fuimos de luga en lugar hablandolos que se dieran a Dios y que “se bautizaran para darles un nombre y los que deben unirse en matrimonio como lo hizo Dios”, “todo el día pasamos caminando, la gente es muy buena y pacifica, se designó a un ayudante que se encargaba a reunir a los indios o también nos señalaban los lugar se podía localizarlos a las familias de los indios.

 

EVANGELIZACION DE ANCOS.- “Ese día nos quedamos en una “posada” o un rancho de ramas de árboles abandonado por los indios, no hacia frió el clima era adecuado para las circunstancias, al dia siguiente continuamos a un lugar llamado “Ancos” (azul arrojada) que se ubica al otro lado del río en donde abundan plantas de árboles frutales, poblado de muy pocos indios, no huvo tanta aceptación en estos lugares, también decia las mismas fraces el Padre Fray Pablo de la Cruz” (…).  

 

Idolo Catequilla.- Como el pueblo más obedecía y creían en el ídolo catequilla, a quién los hechiceros recurrian y les realizaban ciertos dones y fiestas de agradecimiento por sus anuncios, por eso era perseguido por los predicadores de Huamachuco, fue entonces que ayudado por el agustino Fray Hermando García y otros pobladores españoles que llegaron a Tauca, la sustrajeron de su segundo templo hermoso de Cabana al Idolo y lo trajeron a hacia el territorio de Tauca, por ser de todo en puro oro, depositándole entre viejas “pircas” abandonadas en donde existía una cueva entre escondidos peñascos que los indios llamaban “cushy” y por el ruido a trueno que despedía de su interior, no se encontraba seguro el ocultamiento y podía descubrirlo en cualquier momento los buscadores; entonces los predicadores sugirieron que el idolo catequilla sea trasladado para ocultarse en una quebrada desolada llamada por los naturales “Comolanga”, pero el ídolo a pesar de sus amarres de cadenas a unos árboles de alcanfor y de aliso no se encontraba seguro, también después de ser atado, seguia produciendo los característicos ruidos de truenos de su interior, entonces el Fray Hernando Garcia Padre de Tauca, llamó a valientes hombres los mismos pobladores españoles quienes les sugirieron que se le depositará provisionalmente en el interior de la cueva minada que se encontraban trabajandolo en el campamento de Tauca, hasta que puedan realizar su inmediata fundición del ídolo en oro puro, antes de que los predicadores que los perseguían se les llevaran a Lima y los destruyeran, apoyado por el Fray Hernando Garcia Padre de Tauca, trasladaron al Idolo encadenado y lo depositaron en la profundizada cueva, creyendo estar seguros para no ser rescatados por sus adeptos en sacrificio, tanto de los buscadores de Huamachuco y Cabana, como de las pretensiones de los Frailes, para no llevarse a Lima, para su destrucción y para no escucharse los ruidos de truenos que producía de su interior el ídolo, señales como para ser reconocido por sus adeptos en sacrificios, los hechiceros, tanto de Huamachuco, Cabana y Tauca, que buscaban por todos los caminos y por todas partes de los escondites, para rescatar al ídolo que se encontraba oculto en la  profundidad de la cueva minada, con la boca tapada, para no hacer bulla, era totalmente difícil que los encontraran los buscadores. Pasaron muchas visitas de idolatria, de los hechiceras por el lugar averiguando su existencia, pero nadie sabía sobre su lugar de escondite, en ese tiempo entonces el dios Wari (Huari) salió en su defensa y amparo, para no ser destruido en Lima, ni menos hallado por los visitadores evangelizadores, entonces generó como un “castigo a los hombres”, que habían hurtado a éste ídolo poderoso, “hizo llover en los Andes en forma torrencial que duró varias semanas, causando grandes inundaciones, donde murieron mucha gente que vivian en partes bajas del valle y sólo se salvaron algunos hombres que se trasladaron a las cimas de los cerros, guareciéndose en las cuevas”(Calancha).

 

Fue en aquel entonces que el dios Wari (Huari) que “aparecia a los hombres de distintas formas de acuerdo a la ocasión”, en esta vez en horas de la noche en fuerte viento y llovizna, hizo deslizar la húmeda lomada de Angovillca (hija del cerro de Angollca), sepultando totalmente la boca o la entrada de la mina con sus dos guardianes españoles armados y con el ídolo Catequilla dentro de la mina, quedando con ello el oro y plata en ricas vetas eternamente sepultada en la profundidad de la tierra, siendo imposible de continuar con su exploración; “cuando los hechiceros se dieron cuenta que el idolo se habia sepultado en la cueva minada, entonces de la noche a la mañana resulto de la nada un montón de piedras” exactamente a la altura de la boca de la cueva minada en donde los hechiceros “en altas horas de las oscuras noches” realizaban sus actividades de hechicerias, los evangilizadores no encontraban el modo y la forma de evitar estas reuniones clandestinas que realizaban los hechiceros por las noches, a donde acudían los grupos de gente; además que la lomada de Angovillca seguía deslizándose hacia el lugar del campamento, entonces el padre Fray Francisco Cano, ordenó que la “Cruz Grande” o la “Cruz del Calvario” que se encontraba puesta en la cúspide del cerro de Angollca, sea descendida a una capilla que se había previamente edificado con paredes de adobe y techo de tejas, sobre la loma de Angovillca, con las medidas de cinco metros con cincuenta y cinco centímetros de frontera mirando al deslizamiento, por la derecha entrando con nueve metros de largo, por el fondo cuatro metros con ochenta y cinco centímetros, cuidando de no dar la parte posterior al cerro de Angollca, inclinando ligeramente la miranda a la salida del sol, y por la izquierda saliendo ocho metros con sesenta centímetros, construyéndose en la frontera una torre a cada extremo, con base de un metro con dieciséis centímetros la torre de la derecha, sobre ella termina formando un arco de dos metros de alto con su correspondiente techado de teja y el de la izquierda, con base de un metro con quince centímetros, termina en la misma forma del anterior; de torre a torre hay un espacio exterior de tres metros con setenta centímetros, luego viene la puerta de un metro con catorce centímetros de ancho por dos metros de alto, por donde introducen la Cruz en forma horizontal, hasta descanzar sus brazos en forma horizontal en los poyos o muros rectangulares de un metro con veinte centímetros de alto, que existen en cada extremo del fondo de la capilla, dejando un espacio prudencial para el desplazamiento del madero principal de la Cruz, la capilla se proteje con un techo de tejas de doble agua, con sus paredes de adobe fueron pintados de yeso blanco en su integridad; en cuanto instalaron la Cruz Grande en un acto religioso muy concurrido fue bendecido en una misa por el Padre Fray Francisco Cano, inmediatamente se paralizó el constante deslizamiento de la tierra removida de la lomada de Angovillca.

 

Desde esos tiempos se dice que en la roca dura de “Malpaso” al divisar el sol de la tarde se ve reflejar sus rayos en la figura del idolo catequilla, “todo en oro puro y maziso” que al ocultarse la figura del idolo hace templar la roca, con mayor claridad y percepción se advierte en épocas de luna tierna. El idolo aparece en este lugar, por que los hechiceros de Huamachuco, Cabana, Tauca y otros lugares acudían a realizar sus actuaciones de hechicerias, porque el idolo les habia revelado que en este lugar se encontraba y no en la boca de la mina sepultada. Posteriormente se han narrado muchas leyendas, unos le dan la figura de un “toro de oro” que al ser laceado solo quedó el cuerno del lado izquierdo y que el toro de oro bramando con voz de trueno se encuentra oculto hasta que algún día se podrá rescatar, otros la figura de un gallo que canta a media noche, otros ven reflejar una luz amarilla muy potente, otros de una veta perdida, en fin se han tejido muchas leyendas, pero todos se desconocía del histórico valor que se guardan en este misterioso lugar en donde se encuentra sepultado el “idolo catequilla”. Es decir, entre Ayahual y Malpaso existe un valioso tesoro y que los viejos habitantes Tauquinos, para desvirtuar la búsqueda del ídolo catequilla de gran dimensión de oro, la tradición oral del pueblo lo comenta a su propio entender como la existencia de un “toro de oro” enterrado en vez de afirmar, que es el ídolo catequilla sustraido y escondido, para evitar que los hechiceros puedan rescatarle. (Versión reconstruida de un sermón dominical del vicario Fray Hernando García de1561).

 

 

PAISAJE NATURAL DEL ALTO DE LOS MOLINOS

(Vista singular de la continuidad de la esperanza de Tauca)

 (Foto tomada en agosto del 2005)

 

SANTISIMA CRUZ DEL CALVARIO

Entre las obras más importantes que realizó el dominico Padre Fray Pablo de la Cruz, fue mandar que se haga una cruz de cinco metros con cincuenta centímetros de alto (en cuanto se encontraba erguido en el cerro la humedad deteriodó la base y fue cortada, quedando en cinco metros con cuarenta y tres centímetros de largo), con brazos de dos metros con cincuenta centímetros horizontal, para ser colocados en la misma cúspide del cerro de Angollca, el mismo que daría lugar a la llamada “bajada de la cruz” en los hombros de los mismos feligreses, por la vertiente del cerro hasta el tambo del pueblo de Tauca; puesto que era costumbre en España que “la Iglesia celebrara dos fiestas relacionadas con la cruz, la “Invención de la Santa Cruz”, el 3 de mayo (“El 3 de mayo es el 123º (centésimo vigésimo tercer) día del año en el calendario gregoriano y el 124º en los años bisiestos. Quedan 243 días para finalizar el año”), y la “Exaltación de la Santa Cruz”, el 14 de setiembre”; pero es necesario dejar aclarado porqué, para qué y cual fue su intención del Frayle dominico y el grandioso significado que representaba esta cruz grande; que después de tanto esfuerzo que realizaron para subirlo esta pesada cruz, para lograr ser puesta en el cerro el día miércoles primero de mayo de 1535, para que luego el día viernes tres de mayo de 1535, fuera bajada desde la cúspide del cerro en hombros en procesión, con canticos religiosos, ataviada de flores típicas cogidas del mismo cerro, acompañada de las autoridades y de las demás personas del pueblo, celebrando la fiesta de la “Invención de la Santa Cruz”, de hecho fue la única y la primera celebración que se realizaba relacionada con la cruz , en todo el territorio de la que hoy es la Provincia de Pallasca; además desde este momento el nombre de “Cruz Grande” o “Cruz Alta” o “Cruz de Angollca”, adoptaba la denominación definitiva de la “Santísima Cruz del Calvario” como se le conoce actualmente.

 

El Padre Fray Pablo de la Cruz, cura del pueblo que instituyó la procesión de la bajada de la Cruz del Calvario que se ergía en el cerro de Angollca, bajada a una Capilla que lo han construido sobre la lomada de Angovillca (hija de Angollca), con el objeto “para derramar su bendición” al valle de la tierra de Tauca, además que milagrosamente suspendiera el desmoronamiento de sus peñascos y de sus tierras; para el efecto, hizó que desviaran las agua de la poza, por la bajada (de los molinos), suprimiendose la poza de Huaychonta y del alto de (los molinos), cuyos vestigios hasta ahora se le puede constatar y desde esa fecha quedó inutilizado, solamente se ha seguido usando la acequia en la misma posición, que dio lugar posteriormente a la ubicación sucesiva de varios molinos de piedra, movidos con la fuerza del agua que desciende por esa acequia hasta ahora y que en forma premeditada y falto de técnica profesional procedieron últimamente a construír otra acequia por un lugar más bajo y que anuló malamente el funcionamiento de estos grandes legados de nuestros antepasados.

 

En cuanto la cruz fue descendida a su nueva capilla más cerca del pueblo, la tierra se “endureció de tarde y vino la noche”, todo el lugar se cubrió de un hermoso cielo, limpio y azul, la luna se había posesionado en el lugar más estratégico posible junto al cerro de Angollca, las estrellas se habían distribuido por todos los extremos del firmamento, más o menos a media noche la gente, pudo observar un raro estrato azulado amarillento, que atravesaba el lugar, en forma de cinta que terminaba trazada sobre los cerros del occidente, admirados del fenómeno llamaron al Padre Fray Pablo de la Cruz, como única autoridad eclesiástica que era del amparo y de las soluciones divinas; al observar estos fenómenos en el espacio, se quedó admirado al ver este especial acontecimiento; la gente le pedía alguna explicación, el Padre Fray Pablo de la Cruz, se vió obligado a definirlos a media voz a los que esperaban sorprendidos una respuesta, él les dijo:”lo que ustedes ven en el cielo es el río Jordán”, pero la gente les seguían preguntando, sobre las otras estrellas que se habían agrupado a un costado del cielo, describiendo las líneas nítidas de las constelaciones, que a la luminosidad de la noche se notaban diáfanas y coloreadas, el Frayle le hacia comprender que se parecían al “caballo de la constelación boreal, situada entre las de Andrómeda, el Cisne y el Acuario y que los astrónomos les llaman el Pegaso, que viene a ser el caballo alado de la mitología griega”; todo este acontecer se hundía como un jinete desbocado, en el transcurso de una inmensa gasa celestial eterna, que a medida que pasaba las horas más se exultaba, en la inmensidad del firmamento, trasándose en figuras que tomaban diferentes formas reales, mientras que desde la lejanía soplaba un viento violento, que arrancaban las hojas verdes y secas de las cercanas ramas y plantas, todo el ámbito se esparcía como una sabana tendida sobre la silenciosa naturaleza, mientras la Luna bruñida en plata, giraba de Oriente a Occidente, celebrando este festivo acontecimiento; todas las aves nocturnas se arrevolaron batiendo sus alas relucidas por la esplendida noche, algunas amainaban su vuelo para posarse en los árboles crecidas tras de las lomas, la gente no concebia el sueño; todos murmuraban y presagiaban algún pronóstico negativo de producción de sus campos, del verdor de sus pastos, o de volver a moverse el deslizamiento de la lomada, casi al amanecer la gente alucinado, se entrecruzaban miradas sobre los campos extendidos en una inusual vistocidad; en esos instantes, vieron que el extenso cielo, se abrió de claro en claro, como un gigante relámpago y todo los fenómenos, como una nube se arrastraron hacia el fondo como las olas del mar y todo quedó en una absoluta claridad. Esto fue el primer milagro de la Santísima Cruz del Calvario, que nadie lo ha descifrado hasta la actualidad este grandioso misterio.

 

Existen principios católicos que los dominicos conocían y tenían que cumplir, el día 3 de mayo, la Iglesia Universal celebra la festividad de la “Invención de la Santa Cruz” por Santa Elena. “Tras haber recibido Constantino la visión celestial en la que veía una cruz con un emblema que decía: “In Hoc signo vinces” (con este signo vencerás), su madre Elena, cristiana fervorosa, realizó un viaje de peregrinación a Tierra Santa con el fín de descubrir la cruz del Salvador. Tras realizar excavaciones en el que supuso deberá ser el lugar de la crucifixión, encontró un madero de la cruz que atribuyó ser la del Señor por los prodigios que realizaba. Sobre dicho lugar se levantó la Basílica del Santo Sepulcro. Al volver a Roma, trajo consigo diversas reliquias que se conservan hoy día en la Iglesia de la Santa Cruz: unos clavos, un trozo grande de la cruz y el titulus. Dicho hallazgo lo realizó Santa Elena el 3 de mayo de 326. El hecho de conocer la festividad como Invención de la Santa Cruz, procede del verbo latino “invenio”, que significa halar o encontrar, por el hallazgo realizado por Santa Elena”. (Manuel Perez Peña).  

     

 En el Ayuntamiento de Granada (España), “durante todo el año se entremezclan las demostraciones más antiguas de las más puras raíces populares con otras costumbres de implantación menos ancestrales, pero no por ello de menos emoción y colorido. Como suele ocurrir en estos casos, algunas de estas fiestas tienen unos orígenes oscuros precisamente por su antigüedad, y a la par poseen unas connotaciones misteriosas que las hacen aún más atractivas. Ëse es el caso de las ciudades y pueblos de Granada, en especial el Día de la Cruz.

 

¿Cuál es el origen del Día de la Cruz? Los libros litúrgicos contienen dos fiestas dedicadas al culto de la Cruz: la Invención de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y la Exaltación, el 14 de setiembre. La Exaltación, que conmemora la dedicación de las basílicas de Jerusalén, es de origen oriental y no pasó a occidente hasta fines del siglo VII, a través del rito romano.

 

La Invención de la Santa Cruz, en cambio, es conmemorada desde la antigüedad. En España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes, poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo. Este relato figura en los pasionarios del siglo X y puede resumirse así: En el sexto año de su reinado, el emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vincis (con esta señal venceras). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas consiguió la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego San Judas, obispo de Jerusalén). En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontraron tres cruses ocultos. Para descubrir cual de ellas era la verdadera las colocaron una a una sobre un jóven muerto, el cual resultó al serle impuesta la tercera, la de Cristo. Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz, el tres de mayo.

 

Toda esta historia tiene, sin duda, mucho de leyenda, pues el Emperador Constantino fue considerado en el medievo occidental como prototipo del príncipe cristiano y se le rodeó de multitud de relatos fabulosos. Ademas, la celebración de este día es anterior al Pasionario. En la Lex Romana Visigothorum, promulgada por Recesvínto en el año 654, y renovada por Ervigio en el 681, se menciona esta festividad comparándola, por lo que se refiere a su solemnidad, con las mayores del año eclesiástico; y en el Leccionario de Sílos, compuesto hacia el año 650, aparece con el nombre de dies Sanctae Crucis, siendo éste el más antiguo testimonio de su conmemoración en España. Desde la primera mitad del siglo VII se tiene conocimiento de la existencia en España de reliquias de la Cruz, concretamente en sendas iglesias de Mérida y Guadix. Finalmente, hay que añadir que el culto a la Cruz en general es aún más antiguo, pues sabemos que en el año 599 se celebró en la Catedral de la Santa Cruz el II Concilio de Barcelona, lo que implica a su vez una advocación anterior.

 

En cambio, de la celebración popular de la fiesta de la Santa Cuz, la que más nos interesa, apenas hay datos antiguos. Los primeros testimonios que conocemos se remontan tan sólo al siglo XVIII, aunque este vacío documental no implica necesariamente que la fiesta no existiera desde antes. En cualquier caso, parece que la celebración popular de la Cruz de Mayo tal como hoy la conocemos alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVIII y XIX, para empezar a decaer a principios del XX.

 

Esta fiesta, en su vertiente popular, está muy extendida por toda España, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. A pesar de ello, la celebración presenta en todas sus manifestaciones una serie constante de elementos comunes. El centro de la fiesta es una Cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna, en la calle o en el interior de una casa, con flores, plantas, objetos diversos (pañuelos, colchas, cuadros, candelabros, etc.) y adornos elaborados. A su alrededor se practican bailes típicos, se realizan juegos y se entonan coplas alusivas. A veces hay procesiones, de cáracter religioso o pagano. A la hora de establecer los origenes de esta celebración popular de la Cruz hay que referirse necesariamente a una serie de fiestas paganas que se celebraban desde muy antiguo en el mes de mayo.

 

Efectivamente, el mes de mayo, considerado desde siempre como el mes del esplendor de la vegetación y el mes amoroso por excelencia, ha sido desde tiempos remotos el escenario de un buen número de fiestas populares. Los orígenes  de estas fiestas populares del mes de mayo son discutidos. Desde los autores renacentistas se pretende hacer derivar tales celebraciones de alguna festividad clásica grecolatina. Un escritor Italiano del siglo XVI, Polydoro Virgilio, las relaciona con las fiestas romanas en honor de Flora, diosa que representa el eterno renacer de la vegetación en primavera (las Floralia, que duraban del 28 de abril al 3 de mayo), y con la procesión ateniense del Eiresioné en la época de la cosecha. Otros las vínculan con las fiestas romanas de Vulcano y de las divinidades Maia y Ops.

De todas las celebraciones clásicas con las que se quiere relacionar a las fiestas de mayo, la que más nos interesa es la de Attís. Según Ovidio, Attis era un hermano jóven que vivía en los bosques de Erígia. La diosa Cibeles lo eligió para sí, haciéndolo guardián de su templo, pero con la condición de que se mantuviera siempre virgen. Attis cedió al amor de la ninfa Sagaritis y entonces Cibele hizo que ésta muriera, derribando el árbol del que dependía su vida. El muchacho enloqueció y se castró, tras lo cual la diosa lo volvió a admitir en su templo. La fiesta, remoderando su muerte y resurrección, tenía lugar en el equinoccio de primavera. Comenzaba el 22 de marzo con la solemne procesión de un pino recién cortado (árbol en el que, según la leyenda, se había convertido Attis a su muerte), al que se adornaba con guirnaldas de violetas y bandas de lana. Los ritos prosegían hasta el día 27 y en ellos se incluían prácticas mistéricas (histéricas) y automutilaciones.

 

Aunque se puede apreciar una cierta semejanza o paralelismo entre estas celebraciones y nuestras fiestas de mayo, es difícil, sin embargo, admitir una relación de dependencia de éstas con respecto a aquellas y más bien habría que hablar de una génesis espontánea común, a partir de los fenómenos culturales recurrentes de adoración al árbol y exaltación de la naturaleza. Por ello mismo, hay que concluir que el sentido de estas fiestas es plenamente naturalista: saludo a la primavera, celebración del comienzo de un nuevo ciclo de la vegetación, agradecimiento a la naturaleza por sus futuras cosechas. Y, como consecuencia de ello, exaltación del amor y de los sentimientos humanos más espontáneos.

 

Pues bien, como consecuencia del empeño de la jerarquía cristiana por eliminar antiguas pácticas paganas y supersticiosas, muchas veces escandalosas y casi siempre contrarias a su moral, en un momento dado de su desarrollo las fiestas naturalistas de mayo se habrían transformado y agrupado en torno a un nuevo motivo, la Cruz. Simplificando la cuestión podríamos afirmar que el mayo – árbol se convirtió en mayo –cruz, conservando casi intactos todos los demás elementos de la celebración.  En un maravilloso ejemplo de asimilación y sincretismo de fiestas y símbolos, el árbol fue sustituido por una cruz (a la que con frecuencia en la liturgia cristiana se denomina precisamente “árbol”), quizás como una sabia decisión del pueblo para que estas celebraciones no desaparecieran totalmente o alentado por las autoridades eclesiásticas que, intentando eliminar viejas creencias superticiosas, sustituyeron un símbolo pagano por otro religioso.

 

En definitiva, no es posible negar la conexión entre las fiestas paganas de la naturaleza y la celebración de la Cruz de Mayo. Quizás lo justo sería hablar de que la fiesta de la Cruz, cuando comenzó a desarrollarse popularmente, tomó elementos de otras fiestas no religiosas, en un intento de asimilarlas para eliminarlas o sencillamente como consecuencia ínevitable de su coexistencia, dada la similitud de sus motivaciones. La prohibición de las fiestas paganas por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas facilitó esa incorporación de elementos de unas a otra, aleccionada por el pueblo, siempre amante de sus tradiciones y nunca dispuesto a perderlas. El fondo, lo popular, habría quedado intacto y sólo habría cambiado su apariencia externa.

 

Y como es tradición, el día 3 de mayo como cada año, los granadinos se lanzan a la calle a celebrar el Día de la Cruz. Se organizan bailes, en casetas y bares correrá el vino a raudales, y se vestirá a la ciudad con cruces inundadas de claveles, rosas, mantillas y cacharros de cobre.”(…) Del total de 51 cruces autorizadas para presentarse a concurso (2010), 16 corresponden a la sección de Calles y plazas, 19 a la modalidad de Patios, 9 lucirán en Colegios y otros 9 escaparates de comercios y establecimientos de la ciudad” (WebGranada.com).                       

 

A patir de esta fecha se comensó a instituirse varias otras cruces de menor tamaño para ubicarse en diferentes puntos del paisaje que rodea al pueblo de Tauca, en sus cuatro puntos cardinales, fijándose sus días, fechas y horas de sus proseciones con las mismas costumbres, formas y modalidades, durante todo el mes de mayo de cada año se realiza la entrada de las cruces al pueblo; comensando por el Este, con la Santísima Cruz del Calvario, el domingo “cinco pan” del mes de abril, es llevado en hombros por su hermandad organizada a su Capilla de Angovillca, en donde se queda depositada, para ser velada la noche anterior del día 2 de mayo, en que a horas de la tarde es bajada en procesión para su entrada en hombros al pueblo, cubierta de una franja blanca bordada en toda su extención, ubicándose al lado derecho de la Iglesia en forma horizontal, apoyada sobre unos bancos de madera, al día siguiente 3 de mayo se realiza una solemne misa por su Hermandad, para luego quedarse en su mismo lugar hasta el proximo año, es la única Cruz que se queda ocupando un área de la Iglesia, los demás se conservarán en sus capillas o en las casas de sus mayordomos o de su Hermandad; por los caminos del Sur, con la Cruz de Pucre (entra en proceción el 30 de abril y 1º de mayo celebran su misa), la Cruz de Sarachín (entra en procesión el 12 y el 13 es su misa) y la Cruz de Sahuachuco (entra en procesión el 5 de mayo, el 6 su misa) y la Cruz de La Banda; por el camino al Norte, con la Cruz de San Francisco (entra en procesión e 18 y su misa es 19 de mayo), la Cruz de Buen Viaje (entra en procesión al pueblo el 15 de mayo y 16 es su misa)(en el mes de octubre del año 1956, fue sustraído la cruz de la capilla, sustrituyéndose con el actual, posteriormente ha aparecido en un pueblo del norte de la provincia), esta cruz lleva un corazón al centro de la intersección de los brazos, color rojo en forma de corazoncitos dibujados en cada brazo a la altura de los clavos, sobre el brazo derecho erguido un gallo y una estrella, en el brazo izquierdo empinado el sol y la luna, lleva además una escalera inclinada en triángulo a cada lado, con 6 peldaños cada una, adornadas con angelitos, martillos, hoces, alicates, clavos, lanzas, sables, espadas, al final del encuentro de las escaleras se entrecruzan dos huezos debajo de una calabera pintada de blanco y negro, colgadas de alajas, simbolizando la crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo en el camino de la vida, descolgando de sus brazos libremente una franca o paño blanco, cubierta de un belo blanco transparente se conserva en poder de su mayordomo y Hermandad, (según la tradición se dice que fue ideada por el Padre Fray  Pablo de la Cruz, similar a la cruz española); la Cruz de Huayo, la Cruz de Paracocha, la Cruz de Cuchimaca, la Cruz de Porpucala; por el camino al Oeste la Santísima Cruz de Matibamba, celebran su Hermandad una semana de fiesta, siendo el día central el 8 de mayo que lo pasean en procesión en el mismo Caserío de Matibamba no viene al pueblo, salvo cuando es velada en local o casa particular y que en forma especial sea solicitada en cualquier época del año, dentro del distrito de Tauca o en la capital de Lima, en donde tiene una Hermandad que celebran también su fista patronal; mide más o menos un metro con veinte centímetros, se conserva en su capilla durante todo el año, esta cruz es distinta que las demás en su forma es de madera redonda, similar a la Cruz del Calvario en el cual fue crucificado Jesucristo que no fue labrada ni cepillada, a los extremos de sus brazos lleva un terminal de envoltura de plata, las iniciales de INRI se encuentra escrito en alto relieve, sobre un cuadrado que adopta la forma de un pergamino de plata, del cual sobresale la figura de cristo resucitado, de ahí su gran trascendencia e importancia; mientras que las demás son de madera labrada o cepillada, usa una franja o paño de color azulino bordado que se desliza por casi sobre todos sus brazos, adornado por la cantidad de ofrendas en alajas de oro y plata; según las anotaciones de Sebastián Mesa de Enciso, esta cruz fue instituida también por el Padre Fray Pablo de la Cruz, a imitación del monte del Calvario en las afueras de Jerusalém en donde Jesús fue crucificado, instalada en la parte baja del valle, próxima a la extensa lomada demoninada “Calaball”, procedió a instalar en el pequeño tambo, vigilada por Acencio Cuba, en el lugar de Matibamba, tierra escondida en el fondo del territorio de Tauca.    

 

Todas las cruces del distrito de Tauca, son veneradas con mucho cariño y respeto, porque en ella murió nuestro Redentor Jesucrito, siempre conservan sus dimensiones de sus segmentos con longitudes diferentes, entrecrusándose en un ángulo recto, con el segmento menor o los brazos que van en forma horizontal, se encuentra generalmente a una proporción de tres cuartos con respecto al segmento más largo, adoptando la forma de la “Cruz de Calvario”, que es la cruz latina que se representa sostenida o empinada generalmente sobre tres peldaños de madera de madera pesada, para enarbolar la franja o el paño blanco que se deslizan de sus brazos horizontales, representando uno de los símbolos humanos más antiguos del cristianismo.    

  

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

El Padre Fray Pablo de la Cruz, después de haber culminado con su valiosa obra misionera del cerro de Angollca, se orientó a celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de setiembre, pero antes es necesario saber que significado tiene esta fecha, para los principios católicos: “Esta fiesta recuerda dos acontecimientos relacionados con la Santa Cruz de Cristo.

 

El primero corresponde al descubrimiento de la Cruz realizado por Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande, ocurrido el 14 de setiembre del año 320. Tras el descubrimiento Santa Elena mandó construir la basilica del Santo Sepulcro.

 

El segundo acontecimiento recuerda la recuperación de la cruz de manos de los persas, que había sido traslada a Persia por el rey Cosroes, como botín de guerra después de apoderarse de Jerusalén y matar en ella a muchos miles de cristianos. Catorce años después Heraclio, rey de Constantinopla, venció a Cosroes y entró en Jerusalén portando la cruz que repuso en el monte Calvario. Este hecho ocurrió el 3 de mayo del año 629 y desde entonces el pueblo cristiano celebra con toda solemnidad la fiesta de la Exaltación de la Cruz”.(Agencia Informativa Católica Argentina). 

 

“La fiesta del triunfo de la Santa Cruz se hace en recurdo de la recuperación de la Santa Cruz obtenida en el año 614 por el emperador Heraclio, quien la logró rescatar de los Persas que se la habían robado de Jerusalén. Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: “Es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles”. Entonces el emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer asi las calles y pudo seguir en la piadosa procesión. La Santa Cruz (para evitar nuevos robos) fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén. Otro se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas en diveras iglesias del mundo entero, que se llamaron “Veracruz” (verdadera cruz). A San Antonio Abad (año 300, fiesta el 17 de enero) le sucedió que el demonio lo atacaba con terribilisimas tentaciones y cuentan que un día, angustiado por tantos ataques, se le ocurrió hacerse la señal de la cruz, y el demonio se alejó. En adelante cada vez que le llegaban los ataques diabólicos, el santo hacia la señal de la cruz y el enemigo huía. Y dicen que entonces empezó la costumbre de hacer la señal de la cruz para librarse de males. De una gran santa se narra que empesaron a llegarle espantosas tentaciones de tristeza. Por todo se disgustaba. Consultó con su director espiritual y este le dijo: “Si Usted no está enferma del cuerpo, ésta tristeza es una tentación del demonio”. Le recomendó la frase del libro del Eclesiástico en la Santa Biblia: “La tristeza no produce ningun fruto bueno”. Y le aconsejó: “Cada vez que le llegue la tristeza, haga muy devotamente la señal de la cruz”. La santa empezó a notar que con la señal de la cruz se le alejaba el espíritu de tristeza. Cuando Nuestra Señora se le apareció por primera vez a Santa Bernardita en Lourdes (año 1859), la niña al ver a la Virgen quiso hacerse la señal de la cruz. Pero cuando llegó con los dedos frente a la cara, se le quedó paralizada la mano. La Virgen entonces hizo Ella la señal de la cruz muy despacio desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Y tan prontpo como la Madre de Dios terminó de hacerse la señal de la cruz, a la niña se le soltó la mano y ya pudo hacersela ella también. Y con esto entendió que Nuestra Señora le había querido dar una lección: que es necesario santiguarnos más despacio y con más devoción.” (www.ewtn.com).         

         

En Tauca, los Frayles acostubraron el día 14 de setiembre concentrar a todas las cruces del pueblo y en procesión lo hacian pasear por todo el perímetro de la plaza de armas, sobre alfombras formadas con las hojas y flores de la planta llamada “chugur”, también hacian varios arcos de triunfo en cada esquina, por donde pasaban en fila todas las cruces, después era llevadas por sus mayordomos a su casa o sus capillas.

 

RETORNO DE FRAY JUAN BAUTISTA DAVILA A TAUCA

En un sermón se dice: “Después de su ausencia el dominico Fray Juan Bautista Dávila, regresó y comenzó plenamente a realizar su labor evangélica, como lo manifestó en un informe que había elaborado para Sebastián de Torres Morales que todavía no se legalizaba la partición y división de la Encomienda de Huaraz, que lo legalizaría más tarde el 3 de Agosto de 1538 Francisco Pizarro, conjuntamente con la Encomienda de Recuay asignada a Jerónimo de Aliaga Ramirez. Pués, el Frayle dando cuenta de la misión encomendada en su informe explica de “no haber percibido recompensa dineraria”, la labor realizada de evangelización fue por “ser siervo de Dios y el amor a los nativos”, en el trayecto hacia el Norte de la Provincia de Pallasca “muchos de sus acompañantes” se fueron quedando o “desertando o desanimando de su propósito a tres o a cuatro leguas de cada lugar, pasaron cerros, quebradas, ríos, precipicios, los indios cocían sus alimentos de carnes en piedras, usaban llanques, poncho teñidos con hoja de nogal, chalina en el cuello para protegerse del frío, poco faltó para llegar a Huamachuco”, su retorno obedecía que en “estas tierras ya se habían desplazado otras órdenes religiosas”, venidas de Cajamarca, Huamachuco y Otuzco como los de la Orden de San Agustín, entre ellos el Padre Fray Vicente de Saravía, que no eran dominicos y por la rivalidad en su actuación de predicadores y además la expedición se fue desertando en diferentes lugares de avanzaba se quedaban los integrantes de la Comitiva, por “motivos de que cada cual buscaban y tenían intereses personales, a que como de lugar pretendían ambicionar los lugares para administrar y hacer vida de concubino” y en vista de esta situación, decidió regresar al suelo de Tauca, por que aquí había dejado fieles que podía evangelizar y además que le sorprendió la noticia del fallecimiento del Padre Fray Pablo de la Cruz, además no olvidaba del aprecio demostrado por los nativos de éste lugar, le trataron muy bien, mejor que en los demás lugares del Norte, eran más comprensibles, su finalidad era cumplir con su labor sacerdotal, procedió a continuar con la evangelización en el tambo que el Fray Pablo de la Cruz, había levantado en el improvisado campamento ubicado en donde ocupa actualmente el Barrio de La Pampa de Tauca; así comienza su labor pastoral en el territorio de Tauca, según se explica en este informe dirigido a Sebastián de Torres Morales, que se encontraba en Huaraz, a la vez le solicita el apoyo a su nueva comunidad de la orden que representa  de los dominicos y le pide ayuda para edificar una capilla de SANTO DOMINGO DE TAUCA.

 

Los conquistadores y los Encomenderos y Repartimientos durante estos años vivian en un total desorden, el Perú descubierto se concentro en el centro del país, Cusco, Puno y Lima, sólo se dedicaban a las ambiciones desorganizadas de la Primera Guerra Civil que se había producido desde el año 1537 al 1538, hasta la muerte del Gobernador Francisco Pizarro el 26 de junio de 1541, y luego vino la Segunda, Tercera, Cuarta hasta la derrota de Francisco Hernández  Girón y Vasco de Guevara, en Pucará (Huamanga) el 1º de octubre de 1554, más de 17 años de guerra, tanto la costa, sierra y selva se encontraron en completa desorganización, gran parte del país permanecieron totalmente desamparados; por esta razón, se dice: desde que llegaron los dominicos al valle de Jauja en 1533, en su condición de  dominicos se dedicaron adoctrinar a los indios en todo el valle del Mantaro, es cuando llegan al pueblo de los Andes, San Juan de Bautista de Uchubamba que se encontraba en la jurisdicción del cacique de Luringuanca; luego pasaron al repartimiento de Ananguanca al pueblo de San Juan Bautista de Chupaca, ubicados en el valle de Jauja, en donde residia el cacique principal y el vicario dominico de la doctrina del valle de Jauja. Es cuando es captado los misioneros tanto por el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, como por otros conquistadores que a espalda de sus asesores exhorta para organizar Comitivas exploradoras, en busca de oro y plata y hallazgo de minas para su explotación posterior, sin que advirtiera los representantes de la Corona de España, pero todo esto se quedo en el más completo desamparo organizacional en cuanto dejó de existir el Conquistador Francisaco Pizarro.

 

FRAY JUAN BAUTISTA DAVILA (autobiografía)

Datos de su autobiografia del Padre “Fray Juan Bautista Dávila, de la Orden de los dominicos de “habito blanquinegros”, quién llegó a América en 1514, desde Segovia (España) arribando a Tierra Firme en la comitiva de su tío el gobernador Pedro Arias Dávila, en Santa María la Antigua, la primera ciudad del Continente, se desempeño como maestro de escuela de la Catedral del Clérigo Hernando de Luque, apoyo al provisor de la diócesis. Conoció y acompañó al español “Sebastián de Benalcázar, quién también vino en el tercer viaje de Colón en 1514, llegando con su pariente Pedrarias Dávila al Darién en donde su tío fue nombrado capitán y en 1524, participó a lado de su tío en la conquista de Nicaragua y cuando fue nombrado alcalde su tío materno de una de las ciudades (León)”, también se dedicaba a la evangelización de la gente sometida por los conquistadores; cuando en 1533 conquistó su tío Quito fundando la ciudad de San Francisco el 28 de Agosto de 1534, también fue su misionero principal, llegando a conocer a los misioneros franciscanos: Fray Marcos de Niza, Fray Juan de Monzón, Fray Francisco de la Cruz, (hermano de Fray Pedro de la Cruz, fallecido en el difícil caminar del trayecto desconocido de Panamá a la Isla Puná en el Ecuador, por la grave enfermedad de la verruga), al Fray Pedro Portugués, Fray Francisco de Santa Ana y otros más que también conocían a Francisco Pizarro; en esta peregrinación tuvo la oportunidad de relacionárse con el Fray Vicente de Valverde en el Tercer viaje de Pizarro, quién también acudió a la captura de Atahualpa como capellán de la hueste de Pizarro, para leer el “Requerimiento”en la plaza de Cajamarca, al atardecer del día sábado 16 de noviembre de 1532. Acompañando a Francisco Pizarro en su marcha hacia el Cusco, por la misma ruta que siguió su hermano Hernando Pizarro, pasando por el centro poblado de Cajabamba, en donde nos quedamos con el misionero franciscano Fray Mateo de Xumilla, regresando nuevamente a quedarnos en Cajamarca, continuando en la comitiva de Francisco Pizarro el misionero franciscano Fray Pedro Portugués, el religioso mercedario Fray Sebastián Castañeda, conocido como primo de Pizarro y otros religiosos avanzaron por el centro poblado de Huamachuco, Totopampa, Tuctubamba, Corongo y Huaylas”, llevando al nuevo Inca Túpac Huallpa, quién murió en Jauja, prosiguendo luego hacia el Cusco, la capital del Imperio.

 

Después de misionar por un tiempo en Cajamarca, en vista de la escaces de misioneros emprendí viaje hacia Cajabamba, Huamachuco, Santiago de Chuco, en donde ya evangelizaban los religiosos de la orden franciscana, entonces me trasladé al centro poblado de Andamarca, por donde habían pasado anteriormente la Comitiva exploradora de Francisco Martín de Alcántara, “buscando llegar hasta Huamachuco” en el Norte de la Provincia de Pallasca, me llamó la atención de lo contado por los habitantes, que de esta primera aventura en el camino se quedaron varios españoles en posesión de las tierras y que pacíficamente convivian con los naturales, cultivando los fértiles parajes del valle, los integrantes de la Comitiva exploradora habían saqueado las “ruinas de los antiguos gentiles que se encontraban abandonados desde hace muchos años, sus habitantes murieron por la terrible ambruna y enfermedades que asotó los valles de la tierra (sierra) por la sequía que se habían producido en tiempos pasados”, (…) por versiones de los naturales se sabía que los conquistadores exploradores “se posesionaban de las tierras y de los indios que los habitaban el lugar infinito”, los españoles pretendían “explorar por su cuenta las tierras y minas que han descubierto en diferentes partes del valle”, prefieren posesionarse antes de que vengan otros españoles adueñarse de estas fértiles y productivas tierras, “antes de quedarse sin ellas”, “durante los acontecimientos del viaje exploradora, no se ha producido abusos ni emfrentamientos, la gente es muy buena y bondadosa, dan alimentos sin que los pidan” ésta costumbre subsiste hasta estos tiempos, es una de la verdadera riqueza y proceder que mantienen los pueblos que conforma el territorio del que hoy es la provincia de Pallasca. Dejo aclarado que de mi parte he agregado algunas palabras, para hacerle más comprensible para el lector. Además podemos advertir en este texto, que no existió ayllus, ni curacas, menos caciques, tampoco fue visitado por ningún Inca del Imperio en todo el valle del territorio interandino del que es hoy la Provincia de Pallasca. (Fuente obtendido del manuscrito del Padre Fray Juan Bautista Dávila y del soldado Sebastián Mesa de Enciso).

 

CAPITULO VII

PARTICIPACION ACTIVA EN EL TERRITORIO DE TAUCA

 

OBRAS SOCIALES PROMOVIDAS POR EL

PADRE FRAY JUAN BAUTISTA DAVILA

 

LOS CANALES DE REGADIO

Acequia de Andagada.- Es la más antigua fue descubierta por el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara y su Comitiva de exploración de españoles el día mártes 18 de setiembre de 1534, era de uso agrícola de los naturales del territorio de Tauca, regaban sus tierras con aguas traidas desde las alturas, antes que llegaran los Españoles; es decir, desde la época preinca ya sabían aprovechar las aguas de las punas, según los manuscritos del soldado Sebastián Mesa de Enciso, nos relata que ellos “fueron atraídos por una larga acequia que bordeaba las lomas de la vertiente del cerro”, efectivamente las aguas de las lagunas de la pampa de Tuctubamba, que se almacenan a consecuencia de las aguas de las lluvias, que caen en la puna, durante los meses de enero, febrero y marzo; luego discurre generando una quebrada llamada el río de “Pacollana”, desde la parte alta del río a la altura de la parva y del callejón de “Andagada”, retoma el agua la antigua “cequia” (o acequia) que viene rodeando la vertiente del cerro de Angollca, pasando por el paraje de “Huaychonta”, hasta desenbocar en una caida de agua, “que los indios llaman “Andagada” y que actualmente lo conocemos como el “Chorro de Andagada”, que van ha dar sus aguas, ha gran parte de los campos del territorio del valle de Tauca; entre ellos tenemos: “Otolocoñ”, “Singovara”, “Shiraguaram”, “Pumachupán”, “Puente Paccha”, “Paracocha”, “Shangall”, también se “represa” o se almacena en una poza con “virgo”(hueco en piedra plana tapado con un largo madero dentro del agua), para con sus aguas rieguen los parajes de “Yanapampa” y “Matibamba” y otros lugares más.

  

Inclusive nos dice, que en el lugar llamado “Pagarína” se reservaban las aguas en una especie de pequeñas lagunas para regadío de los campos en las épocas de los mese de abril, mayo, junio y en verano”, es decir, en la época del verano andino, en los valles de los Andes muchas veces se escasean las aguas de las alturas y los reservorios tratan de suplir estos impaces en estos pueblos. Su “mantención era asumida por todos los naturales” que se abastecían de estas aguas para regar sus campos; posteriormente su relimpia y mantención fue realizado por el sistema de “repúblicas” en el mes de mayo de cada año según nos relatan los contenidos de los “bandos” parroquiales y posteriormente los municipales de las comunas y también se encuentran referidas en los sermones eclesiásticos dominicales.

 

Desde esta acequia los españoles facilmente derivaron las aguas hacia la lomada de Angovillca, la misma acequia que ya usaban los naturales desde fechas no determinadas, luego lo dezlisaban hacia una poza (cuyos vestigios existen en la actualidad), que ya encontraron construida por los indios del lugar, para incrementar dichas aguas que bajaban dando riego por sobre las lomadas del peñasco en donde se encontraba la cueva natural, pero que los españoles pretendía minar con el ánimo de obtener el precioso mineral y que esta caida de agua les iba proveer el liquido elemento suficiente como para lavar el oro y la plata que obtenian de “Ayahual”, cuyos desagues se emposaban en la antigua laguna llamada “LLacaycara”, actualmente desague de los “chorros” de San Francisco y de Pichongóñ, que actualmente se encuentra ubicada junto al Estadio Deportivo y al Cementerio General de Tauca.

 

El territorio del valle del suelo de Tauca, solamente se abastecían de algunos arroyos y de algunas fuentes o puquiales dispersos de la cercanía que permitían el regadío de algunas parcelas de sembrados de los gentiles, a pesar de éstas limitaciones naturales y de experimentar su dependencia de las esporádicas lluvias de temporadas, el lugar del territorio de Tauca, era de un clima moderado en su fertilidad de altura, producia en abundancia los productos de temporada, gran variedad de papas, de oca, de ollucos, de mashguas, y otras raices de producción de altura, además de los árboles de sauco, alizo, Shayle, Huamanshyllca, Shirác, Huacoñe, Zarzales, quiscuba, cayshirác, bejuquillo, pulrroque, mejicos, chillgán, ortiga, pajonal, malva, llantén, y otras tantas plantas típicas del lugar de sierra, como también su fauna típica de altura, que hasta la fecha siguen existiendo por los alrededores y extramuros del pueblo de Tauca.

 

Acequia del Alto o del Pueblo.- Esta acequia de regadio se construyó después de haberse fundado el pueblo de Santo Domingo de Tauca, es el resultado del acondicionamiento de la acequia de la bajada de “Los Molinos”, se inicia en la llamada “Compuerta de Conducto”, “Alto de Conducto”, sigue por la parte alta de la lomada llamada “El Alto del Pueblo”, circulando la lomada de “Caquia”, continuando en linea recta hasta pasar por la lomada llamada “Alto del viento”, “Huanaco”, pasando a emposarse en el recervorio o la represa de “Cochapampa”, para regar sus aguas la parte de “Colgayunga”, “Tres Quebradas”, luego la lomada de “Calaball”, “Quiroz”, “El Junco”, “La Sal”, “Matal”, “Cahuac”, hasta llegar a “La Galgada”, con el fin de proveer de agua a las sementeras de esta parte del territorio de Tauca. Hoy en día es la acequia principal del valle de Tauca. 

 

Acequia de Cushtambo.- Es otra de las “cequias” o acequias antiguas preincas que se inicia del río “Júcuves” y riegan sus aguas los parajes que se ubican en sus vertientes, como la de “Apipuc”, “Shangall”, hasta “Ucuncha” y otros lugares más, el riego de éstos parajes eran enforma rústica y espontánea de hecho natural de supervivencia.

 

Acequia de Alaypampa.- Sus aguas viene de la quebrada de tras del cerro de Angollca, actualmente los terrenos de Pedro Glenny; asi como de la quebrada “Las Chilcas”, riega los parajes de “Huamayara”, “Alaypampa”, hasta desembocar en la poza de “Apipuc”, en donde se emposa en su trayecto formando la poza más grande del valle y lleva el mismo nombre, todas las noches, ya que durante el día son utilizados en el regadio de sus campos de los usarios, para luego incrementar sus aguas y regar los parajes de Lachuco, Lacapampa, Llagatunan, en forma rústica y natural al declive del terreno.

 

Acequia de Llactabamba.- Es otra de las acequia antiguas de las épocas preincas, nace o se inicia del río de Cabana, riegan los parajes de “Llactabamba”, “Tiñayoc” y otros terrenos más ubicados en la zona sin utilizar mayores técnicas.  

 

Acequia del manantial los baños.- Es una acequia menor constrída muchos años después de la llegada de los españoles, por su promotor que fue el mestizo apellidado Plácido, dueño de estas tierras, actualmente de la familia de los Garcia, riega y se deposita en la poza de Hualalay, para dar sus aguas a los terrenos vecinos de la ruta.

 

Acequia de Salasihua.- Esta es menor nace de la quebrada de “Salasihua”, se empoza en su trayecto en una poza cercana, para regar los terrenos de “Salasihua” y de “Shuype” entre otros, construida posterior a la llegada de los españoles.

 

Acequia de Capishala.- esta riega los terrenos del paraje de “Capishala”, “Ashumacha” y otras tierras aledañas, no se ha llegado establecer la época de su construcción, pero a nuestro parecer y a las referencias de los mismos habitantes ha sido posterior a la época de la república.

 

Las acequias que riegan el territorio del pueblo de Tauca y de todo el valle de la provincia de Pallasca, tienen una característica similar a las constridas “en la ciudad esculpida en la roca viva de las montañas del sur de Jordanía, llamada Petra, es una de las reliquias más espectaculares del mundo antiguo. Construida por los Arabes nabateos de los cuales solo se conoce su historia muy por encima, los monumentos de de Petra rivalizan con los clásicos de Grecia y Roma. Dado su paisaje desértico, la supervivencia de esta ciudad dependía de la habilidad de los ingenieros en excavar o construir millas de canales para poder desviar las aguas de los manantiales y la lluvia de invierno a sus reservas. (….) Dos sistemas de agua recorren Petra. El primer canal fue excavado en zona norte, que ya existía para cuando los Nabateos empezaron a hacer trabajos en la zona a principios del primer siglo a.C. Después, tras crear un camino con una suave e igualada pendiente abarcando toda la longitud de la garganta, excavaron un nuevo canal de agua en la zona sur, con la misma pendiente que el camino para que el agua fluyese con la gravedad. (…) Una zanja encauza el agua que llega de un complejo sistema de captación que hay montaña arriba y se encarga de suministrarla”. En nuestro caso, el paisaje, vertientes, quebradas y cerros que constituyen la geografía del valle del territorio, que hoy es la provincia de Pallasca, ofrecían mayor esfuerzo y complejidad al bordear las peñas de piedras, no olvidemos que “Petra, desde la Edad de Piedra, pasando por los Edomitas cuyos conflictos con las poblaciones vecinas constan en el Antiguo Testamento”. Nos decía Jane Taylor, en Jordania, cuando realice viaje por Tierra Santa, 2 de noviembre de 2010. Con esta ilustración queda esclarecido que las acequias antiguas encontradas por la “Comitiva exploradora” (1534) de los españoles, fueron construídas con mucha anterioridad en tiempos inmemorables de la época preincaica.

 

Acequia de Sahuachuco.- Esta es menor nace de la quebrada o río de “Pacollana”, en su trayecto  riega las sementeras de su paso, para luego regar los terrenos de la Hacienda de Huaillapuc especialmente, construida posterior a la llegada de los españoles.

 

Acequia de Júcuves.- Esta es menor nace de la quebrada de “Júcuves”, en su trayecto, riega los terrenos de ruta, hasta llegar a la tierras de Hualalay y se emposa en el reservorio del mismo Centro poblado menor Hualalay, construida posterior a la llegada de los españoles.

Existen otras acequias más, pero que por su menor relevancia no se le menciona por haberse construido mucho tiempo posterior a la época de la Independencia.

 

LOS CAMINOS.- En el caso de los caminos, encontrados por la Comitiva exploradora, les fue vías accesibles de caminar y movilisarse por la ruta del lugar del valle interandino de los Andes, hacia el Norte eran caminos locales, pasando de Yupán, Bambas, Llapo, atravesando el río Ashoc, pasaba trasbordando el lugar de Tauca, seguia por sobre Pichungoñ, ascendía por la peña de Malpaso, singovara, Otolocoñ, Chahuachac, vertienen de Pagarían, La Ladera, llegaba hacia el Alto Colorado, bordeaba el Chorro de Comolanga, pasaba por Suhlcas, Alto de Inac, hasta llegar a la loma de Cushys, Poctac, el Escalón, Huamayara, atravesaba el río de Cabana, subia hacia Mashgonga, luego descendía hacia Huandoval, Conchucos, Pallasca, Pampas y segía su trayecto, hasta llegar a Huamachuco en donde se encontraba el ídolo Katequilla.

 

En el caso de Tauca, tenía tres ramales naturales: el primero de Tauca a Hualaly, partía del Alto de la Manteca, pasando por Pillipampa, Pampacocha, bajaba por el Alto de Idahuica, atravesaba la Quebrada de Shiraguram, Guayo, Pumachupam, atravesaba la quebrada de Paccha, la peña de Agua Cotoso, Paracocha, Chocoñ, Ahua, Piedra de Huayacta, Cuchimaca, pasa por la quebrada de Porpucala, Shuipampa, Capishala, Huantococha, Apipuc, tomaba la ruta de Llagatunan, Laguna de Anchapampa, Salasihua, Coshcabara, Tiñayoc, Cuyumalca hacia los limites del río de Cabana; y el otro tomaba la ruta Lacapampa, Lachuco, proseguía por Pichungallac, Lluque, Jucubes, hasta llegar a Llactabamba, cerca del río de Cabana. El segundo era de Tauca a Matibamba, se iniciaba desde la histórica Piedra del Rollo, pasaba por Tierra Colorada, Cutumbara, bordeaba el Reservorio de Conopisque, Patiagoñ, Conculay, YanapampaAshumacha, Anillua, Cuñuñuma, hasta llegar a Matibamba, luego prosegúia por Ucumcha, cerro de Chaue, Maca, Aconguire, hasta el río de Cabana. El tercero era de Tauca a Purpuna, se iniciaba por el paraje de Pucre, Acerachin, Pusuhccha, Collgapampa, pasaba por la quebrada de Ayaychaca, río Cortadera, Pillco, Acsuhc, Rayanball, hasta llegar al río de Purpuna.El cuarto era de Tauca hasta Ancos, se iniciaba en la lomada de Caquia, Huanaco, Colgayunga, Tres Quebradas, Calaball y otros caminos indecisos de poca importancia. Todas estas referencias han sido obtenidas de los bandos parroquiales, que anualmente citaban para realizar los trabajos comunales o los llamados las repúblicas de estos caminos,  eran firmados por el Padre Fray Juan Bautista Dávila, cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca.

 

Pero dentro de todo encontramos éste testimonio firmado por el Padre Fray Juan Bautista Dávila, nos dice, que los exploradores del territorio valle de Tauca, “tenían la necesidad de tener un camino” que les conduciera fácilmente de salida al Camino del Inca, para poder comunicarse fácilmente con Huaraz, Callejón de Huaylas y el centro del país, con Jauja, en el Valle del Mantaro, en donde teníamos residiendo varios españoles que llegaron integrando la Comitiva exploradora y que al poco tiempo regresaron a Jauja; y por el Norte con Cajamarca, Quito y Panamá. Fue entonces que el gobernador asesorado por el cura, llamaron en sermón dominical y comprendieron que en trabajo comunitario, podía trazar el camino ayudado por los técnicos exploradores, que se quedaron en Tauca, recalca el cura, los “trabajos duraron casi seis meses”, por esta razón, el camino de salida de Tauca a Corongo, tiene una característica distinta que los demás caminos del territorio de Tauca, el camino es recto en línea, con algunas desnivelaciones, motivadas por los deslizamientos de la tierra por las luvias y terremotos, anteriormente eran bien mantenidos, según las referencias documentales. Este camino, fue realmente trabajados por los grupos españoles y ayudados por los naturales, no contamos con la fecha de su iniciación, pero sí de un pequeño costo de maderas que fueron transportadas para el puente del río Pacollana, que lleva la fecha del 22 de marzo de año 1537, las maderas fueron adquiridas con las “donaciones de fieles y extraños”, para el puente que les conducirían “a Corongo y al Callejón de Huaylas”, además que para “recibir las donaciones del centro del pais”, quiere decir que este camino sería con el tiempo, uno de los mejores comunicadores con los demás pueblos de la región. Pero en un sermón del cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, sin fecha nos relata que los “brazos de hombres ayudados por Dios”, comensaron los trabajos comunitarios realizandose desde el Alto Colorado, pasando por Shullpungo, cogiendo la lomada de Cagoma, dirigiendose por el manantial de Cuchillocllos, ahondaron la tierra del Quebrado, cogieron Panillamaca, la parte de Mayús., la loma de Cusmaca, continuaron el Callejón de Parva de Andagada, atravesaron en puente de maderas el Río de Pacollana, trabajaron la subida del Cerro El Bronce, Mata Cancha, El Chorro Cantador, Arena Amarillo, hasta llegar a las Tres Cruces y luego pasar al Tambillo, para desviarse en la ruta del Camino del Inca, que va a Corongo y “duró seis meses de gran trabo”. Por este camino se realizó todas las gestiones industriales externas de este tiempo, para el pueblo de Santo Domingo de Tauca se relacione con la ciudad de Lima y otros pueblos importantes del país.                              

 

LOS MOLINOS.- Según la documentación inedita del 17 de junio de 1610, fue adquirida el “terreno de la bajada de las aguas”, por don Juan de Quiros, era un cacique principal del centro del país o del valle del Mantaro, “por doscientos treinta pesos de a ocho reales”, para “construir varios molinos cercanos al pueblo y cinco corrales de alfalfares en el paraje de Hualalay”, para “producir semillas y ser llevado a los parajes de Ingaguasi” (Incaguasi) y Yanacancha, en donde “criaba más de diez mil cabezas de ganado de Castilla”, la comunidad de Tauca se le concedió, “fue para bien de la población”, esta referencia nos ubica en nuestra historia pueblerina y nótece que en este tiempo de la historia de Tauca, ya existia en grandes cantidades los “potreros” o corrales de alfalfares en Hualayay. (Fuente, contrato de venta pribada adjunto al Exp. N°02, Protocolos Notariales, pág.71 vuelta). Con esta documentación podemos establecer cuando se pudo iniciar las construcciones de los históricos molinos que se ubican en la llamada “cuesta o bajada de los molinos” del pueblo de Tauca. Siempre he sugerido a los alcades del pueblo que esta obra y paisaje histórico se rehabitite en toda su estructura a fin de conservarse su aspecto tradicional para la admiración de las generaciones venidera.

 

SAN GERÓNIMO O JERÓNIMO.- El promontorio de San Jerónimo, se ubica en las cercanías del pueblo de Tauca, perteneciente al lugar llamado originalmente “Shiracbamba”, esta pequeña lomada no es base de ninguna ruina o resto arquelógico que nos llame la atención, como erróneamente se pretende calificar; pues de acuerdo a informaciones encontradas, se trata de que en el tiempo que se encontraba como cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, el Padre Fray Juan Bautista Dávila (1536), se acostumbraba a dar sepultura a los que fallecian recien nacidos o niños, en el cementerio que habian habilitado los españoles que se posesionaron del paraje hoy llamado Tauca, inclusive en donde fue sepultado el Padre Fray Pablo de la Cruz, el primer dominico de la Orden de los Predicadores, el que instituyó el primer tambo o capilla en donde se adoraba a Santo Domingo de Guzmán, por ser el fundador de la Orden. El Padre Juan Bautista Dávila, en un sermón dominical comunica a sus compañeros de aventura exploradora; les dice: “es necesario habilitar este lugar para sepultar a los recien nacidos o nacidos muertos, niños menores que fallescan en ésta edad”. En primer lugar, dice el documento, que los niños son ángeles y “merecen ser sepultados en un lugar que signifique estar más cerca al cielo”, por su “condición de ser seres humanos sin pecado concebido”, por lo que, “no pueden estar las almas de los niños con las almas de los adultos” por que los “niños tienen vida angelical”, como tales de hecho se van al cielo y se encuentran gozando del paraiso del Dios Padre, por “eso deben ser acogidos en lugares más alegres de tonalidades angelicales que signifique pureza, simbolizado con el color blanco”, como se predice en la Santa Biblia; en segundo lugar, debe llevar un nombre que no se relacione con los cementerios que son terrenos lúgubres, destinados a enterrar cadáveres, cuya modalidad más se acercan al infierno, a la tristeza y se simboliza con el luto de un color negro de sufrimiento; en tercer lugar, propongo que debe llevar el nombre de un Santo que se haya destacado en la história de la religión católica, como fue San Gerónimo (Jerónimo), como Padre de la Iglesia que más estudio las Escrituras Sagradas, a él podemos encomendar las almas de nuestro niños; en cuarto lugar, debemos de contribuir en la construcción de una capilla, para la realización del acto religioso, en donde se mantendrá la imagen del Santo, para su culto el 30 de setiembre de todos los años”. Con este contenido del sermón dominical, se deja debidamente aclarada la história de este emblematico lugar.

          

Pallas de Tauca.- En primer lugar quiero felicitar al pueblo de Corongo, por tener el previlegio histórico de contar con la mitología más antigua del valle interandino de los Andes, con la emblemática expresión folclórica de las “Pallas de Corongo”; en una carta de fecha 18 de junio del año 1572, escrito por el Padre Juan Bautista, de la Orden de San Agustin, perteneciente a la Doctrina de Conchucos, quien tuvo a su cargo la evangelización del pueblo de San Pedro de Corongo; muy escueto y directo se dirige al cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, el Padre Fray Juan Bautista Dávila, le dice: “que le responde a su anterior pedido”, pero es necesario saber “de boca directa de los indios idolatras de Huaylas perseguidos”, que participan las pallas en la fiesta a San Pedro del pueblo de Corongo, con este breve relato: “representa a la Mama Quilla, que era una diosa principal que representaba a la Luna, por la cual murieron quemados”, prosigue diciendo que los identifican porque (…) “llevan en forma redonda la figura de la luna, era muy ataviada y que esperaba que la luna salga para realizar sus actividades divinas rituales”, continúa describiendo “que en cuanto una de las mujeres de Huayna Cápac que fuera nombrada Contarhuacho, al recibir el título del Inca de curaca de Hanan Huaylas, hizo consultar como le daría el agradecimiento, este tan alto gesto, que le nombraba Curaca Jefa de su señorio de 6 guarangas, entonces hizo llamar a Mama Quilla, la representante de la Luna, y quien recibió las órdenes por sueños que lo representara por seis guarangas, vestidas como ella, para agradecer al Inca Huayna Cápac, quien después fue su marido, una de las guarangas era la parte de Corongo, como se había casado su hija Quispe Sisa con Francisco Pizarro; entonces ella, hizo el recibimiento como madre de su hija, quien Atahualpa le había dado como esposa y fue que por primera vez en todo su trayecto Francisco Pizarro, ve salir a un grupo de jóvenes mujeres bestidas de Mama Quilla o sea como Pallas, que los recibían a su paso de Cajamarca a Jauja, fue el día viernes 29 de agosto del año 1533, las referidas Pallas ataviadas relumbraban al caer la noche en el pueblo de Corongo, el Conquistador Francisco Pizarro y su expedición formado por barbudos castellanos, orejones quechuas, negros, cargueros cajamarcas a todos ellos, estas hermosas jóvenes mujeres relumbraba en oro y plata a la luz blanca de la Luna, esta danza tiene su origen ancestral en la representación de la diosa Mama Quilla, que representaba a la Luna, en las épocas prehincas; por cuya razón, lleva una figura redonde en la cabeza y las manos se mueven como si quisieran volar sobre el aire, con pasos leves y movimientos leves en señal de adoración, adelantan y se retrasan, y luego dan la vuelta al mundo de la claridad, en medio de la noche; prosigue relatando: “aquí se acostumbra bailar en parejas de tres en tres, palla quiere decir paloma vestida,.la vestimenta es de colores, la joven mujer lleva lurimpa o llurimpa de falda ancha de bayeta adornada horizontalmente de colores, sobre lleva una seda engomada con liquido de hoja de tuna blanca, para dar volumen, cubierta por el anaco negro bordado en colores encendidos, por los brazos cuelga una manga ancha al vuelo de seda blanca de castilla, desciende por sus hombros una banda de lana de vicuña bordada en forma cruzante sobre el pecho (actualmente es una banda de terciopelo representa a dos caminos divergentes de adelante hacia atrás), se inicia con una roseta de color de plata (hoy es un espejo) redondo en el centro, colgada a la altura de la cintura; lleba una Corona o la Luna entera, cubierta de plumas o flores naturales (hoy de flores artificiales de seda y plumas) sostenida en la parte anterior de la cabeza, fijada por la frente con una vincha, de perlas cocidas en la cinta de tela de lana que lo ciñe; de la parte posterior de dicha corona, en el lado inferior, se fija una roseta proporcional con plata (hoy un espejo) en su interior del cual se desprenden o se descuelgan seis cintas de colores; la pechera, consiste en un tejido de lana de vicuña (hoy es terciopelo) de tela fina (de vicuña) de color distinto de los demás, en forma de rosa o de corazón con bordes de blonda encarrujada de castilla, fijada de joyas de oro, plata o piedras preciosas, esmeraldas, topacios y otros brillantes obtenidos de los Andes, del cual penden finas alhajas de la antiguedad, en su conjunto representa la importante distinción de diosa; lleva un topo de oro que sostiene la larga cabellera de la joven mujer, una gargantilla de oro que ceñía a la diosa, largos aretes que penden hasta los hombros como los orejones, rosando con las rosetas grandes que lleva en cada hombro en agradecimiento al sol, con llanques de oro, para proteger los delicados pies de la diosa”. Como podemos apreciar que en base a estos datos proporcionados por el cura de ese entonces de Corongo, el cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, Padre Fray Juan Bautista Dávila, es posible que se haya instituido recien la estampa folclórica de las pallas en el pueblo de Santo Domingo de Tauca, en el mes de agosto de este mismo año, en imitación al del pueblo de Corongo, en la celebración de la fiesta del Patrón del pueblo de Tauca; en este caso, cabe que el pueblo en general manifieste y agradesca a Corongo de su gran influencia cultural representativa en el folclor nuestro y además cabe felicitar por ser el lugar más antiguo tal vez en todo el país, de contar con este bello folclor nacional orgullo del Perú. Pero, también es necesario, agregar otro dato más que se refiere a ésta bella danza de admiración. El apoderado de Francisco Pizarro que fue, cuando llegó a Jauja el Licenciado Vaca de Castro, luego le designó como Encomendero de Corongo a don Bernardino Valderrama, en su información del 23 de junio de 1557, que llegó a Corongo con la misión de acusar a Doña Inés Huaylas que habían dado aviso, sobre la mala conducta que observaba ante los indios de ese pueblo y en un acápite describe sobre la danza “más bella que habia visto, con adornos de riqueza y opulencia de sus vestimentas representando la fertilidad de sus tierras”, es un dato histórico interesante meritorio para los Coronguinos, sepan que fueron admirados por sus pallas desde aquellos tiempos.

 

Las Quiyayas.-  En una carta fechada con julio 12 de 1537, que dirige el dominico Padre Fray Juan Bautista Dávila, cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, al Padre Fray Juan de Monzón, misionero franciscano, que venía evangelizando el pueblo de San Juan de Pallasca; le comunica que puede organizar entre sus evangelizados “un grupillo de jóvenes mujeres cantoras”, acompañados de cajeros “como lo que existe aquí y se acostumbra en las entradas de las cruces en el mes de mayo” de todos los años, consiste en que son hijas de las madres que pertenecen al “Santo Rosario”, que se han “agrupado todas las más jóvenes, para formar un grupo de seis de buena voz melódica para cantar”, en las procesiones de entradas de cruces; prosigue describiéndoles: “son buenas mozas, llevan bestidas una falda negra bordada llamada “anaco”, con “un monillo” (hoy una blusa de tela de color por lo general rosada bordada) de “mangas bordadas con cintas de colores”, con pendientes de collares de piedras preciosas, “prendida con un prendedor de plata de una “llicllia de colores de lana”, (hoy en día la usan de “tela felpuda llamada de castilla”, es decir de colores encendidas como el rojo, azul, guinda, rosado, amarillo, verde, traidos desde España), “lleva en cada mano batiendose en el aíre un pañuelo blanco”, “un tallo de maíz con hojas, que van golpeando al suelo”, al son de su hermoso baile cadencioso, “las mozas van cantando letrillas” alucivas a la entrada de la cruz, como por ejemplo:

Santísima cruz

no te han olvidado,

eres como la luz

de tanto recuerdo…

 

Ven aquí,

está tu pueblo.

Ven aquí,

está tu pueblo.              

 

LOS CABALLOS, PERROS Y BURROS.- Al valle de Tauca y a la provincia de la que hoy es Pallasca, los caballos y los perros de castilla, llegaron conjuntamente con los españoles que lo poblaron, cuando conformaban la Comitiva exploradora de Francisco Martín de Alcántara, el medio hermano materno de Pizarro, auque ya existian perros chuscos de los indios; asi como las mulas, vacas, cerdos, ovejas, que llegan con las donaciones que recibe el valle de Tauca y por ende toda la provincia del hoy es Pallsca, después de sufrir las sequias o las ambrunas. Los burros fueron donados para crianza, por doña Petrona de Apolaya, era hermana de doña Teresa de Apolaya, quienes eran hijas de don Carlos Apolaya, tenían una cuantiosa crianza de ganado en Huancayo; la “donación fue de diez burros para ser repartidos por todo el valle en crianza”, el 26 de marzo de 1649, de color azulejos, para que el pueblo los haga reproducir su especie. (ARJ Protocolos Notariales (Juan de Mesa y Valera) f. 245).

 

POLITICAS SOCIALES NATURALES.- Lo que más me llama la atención es su desenvolviento social de todo el valle de la provincia de Pallasca, según los testimonios dispersos en comunicaciones de diferentes índoles, especialmente en los sermones de los frailes de esos tiempos, es necesario recoger, para conocimiento de las generaciones, les voy a explicar como era el desenvolvimiento de la sociedad de los hombres del territorio de la que hoy es la provincia de Pallasca.

 

Cuando llegaron los de la Comitiva de exploración dirigido por el lugateniente Francisco Martín de Alcántara, en el año de 1534, observaron que los naturales vivian en forma dispersa en las lomadas del valle, las uniones se producian en las fiestas costumbristas que realizaban; por sus aislamientos naturales no existian los “barrios peligrosos” como existen en nuestra época, y por lo tanto no existian la delincuencia ni menos la criminalidad en su región, nadie robaba y nadie mataba a sus semejantes, al contrario eran solidarios, se ayudaban los unos a los otros, actuaban en comunidad, respetando lo ajeno no conocían el gran problema de la pobreza ni menos de la inseguridad, no conocían estos problemas; eran plenamente libres, solo se regían con los principios naturales del derecho a la libertad y a la vida, sin percatarse del concepto de este fundamental derecho que hoy es un derecho universal.

 

La política social natural, lo conducian siempre sus semejantes que quedaban solas o solos o los niños, que por circunstancias naturales quedaban sin padres, los demás acudian a su ayuda, para su crecimiento y pueda realizarse como un indio o india más, dentro del lugar en donde vivian.

 

Todos se dedicaban a la agricultura, hacer producir a la tierra, con estos esfuerzos en general obtenían la producción económica de la naturaleza, para subsistir, y vencian el problema de la escaces que azotaba en ciertos momentos del tiempo y no existia la pobreza dentro del territorio de la provincia de Pallasca, teniendo la posibilidad de que su realidad era superado y podian a su modo alcanzar un bienestar para la prosperidad de sus habitantes; solo con la producción de sus tierras comunales fértiles, bien regadas por la lluvia y por las aguas de sus quebradas y lagunas. El secreto más importante de su producción agrícola, era saber en que épocas de las estaciones eran más recomendables sembrar, para que las semillas bien concervadas pueda reproducirse. Las mismas que eran constantemente mantenidas, en las épocas del riego, con gran cuidado las regaban como las “chauchas” (papas de riego), con el deshierbo de las malezas de los surcos de papas, de las ocas, ollucos, mashguas, maíz, frejos, etc.

 

Los naturales del territorio del valle interndino de la que hoy es la provincia de Pallasca, sabía de las enseñanzas de sus ancestros que haciendo y manteniendo una buena siembra de hecho se aceguraba la producción en una buena cosecha; por cuya razón, las fiestas costumbristas se realizaban con el fin de agradecer a la madre tierra, por haber producido unos buenos frutos.

 

En esos tiempos preincaicos, existian una buena productividad agrícola, por que los naturales usaban en forma muy eficiente con gran conocimiento de la realidad de sus recursos que la naturaleza les ofrecía, a pesar de que no conocían la industrialización de sus productos; pero, que si manejaban el intercambio de sus productos en forma natural e instintiva el intercambio de productos (el trueque) con las zonas que producian sus tierras algún otro producto que no daban por razón, de altura, de clima, de riego, etc. Inclusive esta modalidad a lomo de las acemilas ha existido, hasta antes de la llegada de los vehículos motorizados, facilitado por la construcción de las carreteras dentro de la provincia, según versiones de los pobladores del pueblo de Tauca, afirman que el día 16 de julio de 1960, llegó por ésta vía el primer vehículo motorisado a Tauca, y por ende a la provincia de Pallasca, posteriormente a Cabana el 24 de junio de 1963, y por la vía de La Galgada en 1974 llegó al pueblo de Pallasca.

 

Todo la gente, hombres, mujeres y hasta los niños participaban en las actividades agrícolas, se entrenaban, experimentaban y aprendian de sus mayores la modalidad del cultivo, de sus siembras, de sus cosechas y cómo almacenarlos o conservar para las épocas de escaces; es decir, el capital humano en esos tiempos eran suficiente y se daba mucha importancia. Cómo vivian en completa libertad y en forma dispersa en este territoro interandino de los Andes, el uso de las tierras comunales y andenes sociales, antes de la llegada a éstas tierras de la Comitiva exploradora de los españoles; pues entonces, el mundo social era amplio en su extención geográfica, su infraestructura era amplia en su desarrollo de acción social comunal. En este mundo andino del valle de la provincia de Pallasca, no existían violencia ni menos criminalidad alguna, las tierras comunales producian para los que los trabajaban y cuando eran en forma comunal se dividian en partes iguales en “selemín” o sea en un mate o medida de madera, nadie pretendía más ni menos eran en proporción a su labor de participación, con mucha equidad y justicia en sus actos contractuales.

 

Como todos se conocían en el ambiente, porque las uniones (matrimonios) de parejas se realizaban entre los hermanos (como el caso de Mamá Ocllo, esposa y hermana de Manco Cápac), entre los padres, entre los parientes, todo quedaba en el mismo lugar, en la misma zona y habitaban todos en la misma región geográfica; por cuya razón, se conocían profundamente unos a otros y en cuanto se unian con los extraños de otras regiones, lo primero era enseñarlos sus costumbres de su lugar y zónas; por este hecho no existian desconfianzas, todos trabajaban para todos y todos cuidaban para todos, sus semejantes para poder supervivir en la tierra.

Por último, no aspiraban a dominar o a ser dominados sus vidas eran en forma natural y en completa libertad de su ambiente, cuidaban en forma comunal la naturaleza, porque de sus recursos vivian, podríamos afirmar que los antepasados de la provincia de Pallasca, instintivamente fueron los primeros concervadores de los recurso naturales y el medio ambiente, jamás contaminaron sus aguas, protegieron el medio ambiente, jamás causaron perjuicio o alteración en sus sembríos o en la flora, fauna y recursos de los animales de las lagunas, de los ríos como los sapos, “alicuyas” en los puquiales, rendian culto a las flores, a las aguas, a las piedras, a la cuevas, al puma, a las aves, etc. no conocían ni tenían el concepto de lo que eran las politicas sociales microeconómicas ni macroeconómicas, ellos solamente cuidaban su naturaleza para su explotación de sus recursos naturales en el tiempo y en la estación correspondiente. Es digno, de tenerse encuenta ésta gran conducta social que emplearon nuestros antepasados en el crecimiento económico del valle interandino de Pallasca.            

 

CULTURA PREINCA.- De acuerdo a los manuscritos del soldado Sebastián Mesa de Enciso, nos relata  que los naturales de Hualalay, tenía una cultura ancestral muy curiosa, era un manojo de cuerdas de hilos anudados (quipus) en el cual representaban a su descendencia en las cuerdas más gruesas con nudos de color rojo representaba a sus madres y en los nudos de color blanco representaba a sus padres, abuelos y tatarabuelos y en las cuerdas más delgadas de color mestizados con nudos a la izquierda representaban a las hijas y las cuerdas con nudos a la derecha representaba a los hijos, estas dos maneras representaba a los familiares directos y en otro de las cuerdas guardaban la representación de los hijos y de los padres, cuando el nudo era en forma de ese significaba que el desencendiente era un hijo y cuando era el nudo en forma de equis significaba una hija, estas formas de anudar o en todo caso de atar a la cuerda principal a simple vista se veía como una clase de sistema de signos que representaba y registraban datos importantes de toda una generación , inclusibe a los miembros familiares fallecidos los representaban con un nudo hacia abajo que significaba miembro familiar enterrado de color oscuro y si existia hijos del fallecido lo representaban con hilos de color delgado rojo hija mujer y de color blanco delgado varon, de acuerdo al numero de hijos dejados por el fallecido y si era menores era de color amarillento, cada nudo por nudo guarda mucho significado. En fin “estas formas de signos es una historia de cada pueblo en el transcurso de las generaciones, cada familia registraba obligatorio su propia historia de su generación”. (Fuente manuscrito de Sebastián Mesa de Enciso, fechado con 22 de diciembre de 1534). 

 

JUEGOS  ANCESTRALES EN LA PROVINCIA.- En el manuscrito de Sebastián Mesa (1534) nos relata algo muy curioso que le llamaba la atención y que “eran distracción natural de los indios, como los desafios del lanzamiento de las bolas de piedra de río, que eran lanzados con la “huraca” (honda de soga), desde las cimas de los cerros o al contrario hacia el fondo de los valles, corrian tras de los venados se admiraba al que los atrapaba con los brazos, era un deporte de carrera, destresa y habilidad demostrado en las fiestas de los “rodeos”, tenían modalidades de cazar los pájaros o venados o viscachas con piedra pulsada con la mano derecha más con la izquierda, manejaban los lazos de cuerda de cabuya, para atrapar las fieras o al venado, demostrando destreza y fortaleza física de los hombres jóvenes, les incentivaban con premios de aplausos de sus semejantes, era una satisfacción natural; jugaban los niños “choloques” en los caminos al paso o en ruedos con piedritas de río redondos; también las “quiñadas” consistente en objetos de madera redonda con punta de metal para girar en el suelo con la fuerza de la jalada en el aire de un hilo de lana; muchos jugaban con frejoles determinaba su cantidad por el color; rendía culto al sol golpeando al suelo un obillo de lana color negro atado a una cuerda, representaba obediencia con el cuerpo inclinado las pateaba en el suelo, “hacian muñecos de trapo con restos de bayeta cosidos con hebras de lana” que simbolizaban personas para incrustarles espinas por los brujos los cuales las enterraban en las quebradas, las mujeres hacian hijos de maza de harina de maiz las evolvían con retazos de bayeta y las cargaban en sus llicllas por varios meses, luego las comían con melancolía; hacían juguetes de maguey y de madera representando figuras humanas y de animales pintadas con tinte de nogal y de la flor del “caytagosh”, también hacian juguetes de arcilla y para darles consistencia las cosian en fogones de pajonales y hojas de árboles secas y en muchas veces sus distracciones infantiles eran con el uso del barro arcilloso y del agua de las acequias.       

 

CÍVICO RESCATE DE LOS PUEBLOS.- Esta parte del territorio del Perú, es necesario que se reviva lo perdido, para que en conjunto con sus generaciones venideras, sepan comprender que existe en los Andes un solo valor que se lleva cultivado en el alma de cada hijo telúrico y como símbolo de amor y unidad debe plasmarse su diversidad cultural en una distinción simbólica, para ello Tauca debe resumir estas características especiales de unidad cultural del terruño en una vida social de comunidad andina. Para el efecto debe tener un signo real que lo identifique como una unidad armónica que lo convierta en un símbolo palpable como territorio de sus hijos, todo esto debemos sintetizarlos en una bandera que contengan los colores adecuados para el lugar, y en un escudo que represente sus riquezas naturales que las caracterizan como esa fracción de unidad de sus difrentes cualidades de producción, desarrollo y superación en sus diversos campos del saber humano, por lo que Tauca y Hualalay deben adoptar su Bandera y su correspondiente Escudo, que los identifique y reafirme la condición natural de unidad.     

 

PANORAMA HISTORICO DE LA ECONOMÍA DE TAUCA

Es necesario conocer que “la formación del Tahuantinsuyo estuvo precedida por un periodo de culturas independientes conocidas como culturas preíncas, muchas de las cuales, luego de una serie de conquistas, fueron anexadas a los dominios de los incas”.(…) “Donde no hubo ayllu, los incas lo crearon. El ayllu -la comunidad- fue la célula del incario. Al conquistar nuevas tierras, los incas formaban ayllus con el objetivo de facilitar la organización laboral, militar, religiosa, judicial y tributaria. Luego de cada conquista y de organizar los territorios y pueblos conquistados, se enviaba especialistas para que enseñasen el cultivo de la tierra, el empleo de nuevas semillas y la construcción de canales, entre otras labores”. (Augusto Alvarez Rodrich, Panorama histórico de la economía peruana, capítulo 2, pág. 20 y 21). En este caso el territorio del valle de Tauca no fue conquistado por los Incas y por esta razón, sus habitantes existieron dispersos solamente “unidos por vínculos de carácter consanguíneo, religioso, territorial y económico” de instinto natural por habitar en el valle del territorio de Tauca y de la provincia de Pallasca y ser “descendientes de un antepasado común, real o supuesto, que trabajan la tierra en forma colectiva y con un espíritu solidario”(Augusto Alvarez).

 

La pocas obras encontradas por los españoles en el territorio de Tauca, demuestran que no existian las formas de organización laboral desarrolladas “en contextos de reciprocidad y redistribución” inmpuesta por los Incas como el ayni (ayuda mutua), la minka o minga (trabajo comunitario) y la mita (trabajo obligatorio), solamente existió una colectiva sociedad dispersa con ánimos solidarios de consanguinidad y territorio.

 

Las principales actividades que desarrollaron los naturales del territorio del valle de Tauca y de la provincia fueron la agricultura de manera natural e instantanea domesticando sus propias plantas que en forma abundante producia en toda la región de acuerdo a sus épocas de estación “sembraban sus cultivos en función del clima que existía en cada piso ecológico, según la altura”, en las partes bajas llanas y en las laderas de los cerros, aprovechaban las lluvias y las aguas de las lagunas, de los puquiales y riachuelos llevadas en forma natural y sin mayores técnicas formales para los “riegos de acuerdo con la necesidad del sembrío”.

 

Los cultivos más importantes que realizaron los naturales del territorio del valle de Tauca, fueron: el máiz en sus variedades, la papa en sus múltiples variedades, el camote también con sus variedades, el Chiclayo o la calabaza, el zapallo, la lúcuma, el olluco, la yuca, la quinua, el coyo (ajunjuli), los chochos, el poroccho, achapusco, membrillo, tunas, granadillas y otras propias de la zona andina de la provincia de Pallasca.

 

En el aspecto de la mineria no hubo un interes por el oro ni por la plata, tampoco por los demás metales, conforme lo demuestra los instrumentos utilizados tanto en la agricultura como en los utensilios, se ha encontrado el uso de las “racuanas” de madera, del arado de madera, de las “estacas”, de los “brameros”, de los picos de madera, de las “achas” de piedra para uso en la agricultura y los “mates” de madera, cucharas de madera, “huishlas” de madera, “artesas” de madera, fuentes de madera, morteros de madera y de piedra, tostadoras de “coronta” y madera, ollas de barro de arcilla cocida, cantaros de barro de arcilla, cuchillos de piedra, las “huaracas” (hondas de sogas de cabuya), con lo que se demuestra que no usaron los metales en cuanto llegaron los españoles.

 

En cuanto a la crianza de ganado se encontraban bien desarrollados en el territorio del valle de Tauca y de la provincia de Pallasca, en su mayoria fueron pastores, los animales que más utilizaron los pobladores de Tauca y de la provincia fueron esta variedad domesticada como nos dice: Augusto Alvarez Rodrich “En un proceso de siglos el poblador andino domesticó al guanaco para obtener la llama, y a la vicuña para obtener la alpaca. De ellas se utilizaba su carne para la alimentación (como el charqui, carne seca al sol), su lana para el abrigo cotidiano, y su fuerza muscular para la carga”. Ademas también casaban los venados, las perdices y otros tantos animales salvajes para su alimentación.

 

“El 20 de noviembre de 1542 se creó el virreinato del Perú, por Real Cédula del rey Carlos I. El sistema económico colonial estuvo caracterizado por sermetalista –España tenía como principal objetivo la explotación de metales preciosos-, monopolista, mercantilista, intervencionista –controlaba directamente la producción de sus colonias- , y proteccionista –permitía el desarrollo de industrias, siempre que no interfieran con el mercado de los productos que se traían de España-. A diferencia del incario, la base de la economía colonial no fue la agricultura sino la minería, que tenía como fin la extracción de metales preciosos como el oro y la plata. Las principales minas fueron las de Potosí, la más importante mina de plata del virreinato, y Huancavelica, de donde se extraía mercurio para amalgamar la plata. Todo constituía propiedad de la Corona española. Las minas de menor tamaño eran entregadas a particulares para que las explotaran. Ellos estaban obligados a pagar el quinto real a la Corona, es decir, el 20% de lo que produjeran. La mano de obra de la mina la constituían los indios quienes tributaban por medio de la mita y eran obligados a hacer este trabajo recibiendo una paga mínima. Existia otro grupo, el de los mingados, quienes recibían el doble o más de lo que ganaba un mitayo, ya que no eran de la zona. Hubo también mitas de obrajes, agrícola y urbana las cuales eran llevadas a cabo por indios de 18 a 50 años, en condiciones infrahumanos. Los obrajes eran talleres en los que se producian textiles, pero su producción no debía desplazar al mercado de textiles españoles”.(Augusto Alvarez Rodrich, Panorama histórico de la economía peruana, pag. 22 y 23).

        

En el transcurso de la historia se advierte que “a pesar de la inexistencia de asentamientos urbanos destinados exclusivamente a albergar población española, muchos testimonios nos remiten a una de las características más importantes del valle de Jauja: se trataba de un espacio en el que la cohabitación –temporal o permanente- de indios, españoles, mestizos, negros y mulatos fue una constante en el período virreinal. Sin duda, la presencia indígena fue mayoritaria en el valle –especialmente en la región sur- (inspección cofradías del valle-1619), pero existían razones fundamentales económicas para explicar por qué los indios y sus curacas no estaban solos en el valle. Muchos mestizos y españoles se dedicaban al arrieraje, a los llamados rescates, a la ganadería y a la minería , al arrendamiento de diezmos o al próspero negocio de los obrajes y chorrillos, complemento ideal de las estancias de ganado que se ubicaban en las partes altas que circundaban el valle”, “en el arancel de precios establecido para el tambo de Huancayo en 1569 se aludía a los mercaderes y arrieros en constante tránsito por la región” (Archivo Histórico del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, manuscritos, A348)(Los curacas-José de la Puente, pág.99).

 

De lo que podemos deducir que todo estos movimientos se desenvolvían en el centro y sur del país, pero no existian todavía en el valle de Tauca y demás pueblos del valle de la Provincia de Pallasca, como también en muchos lugares de los valles interandinos de las demás provincias de la sierra y de la selva, porque los indios eran libres y un número insignificante y no dependían de curacas, se encontraban a la intemperie y aislados por la agreste geogafía de la Cordillera Blanca y Negra.

 

“La minería no era la actividad predominante en la región. Las referencias sobre esta ocupación son, sin embargo, muy numerosas. En los documentos, figuran frecuentemente los denuncios de nuevas vetas, la formación de compañías para explotarlas, la dación de poderes para descubrir nuevos yacimientos, la venta de socavones y la donación graciosa de vetas acompañada de otras transaciones en las que esta actividad extractiva tenía un rol preponderante” (A.R.J. Protocolos,t.3 (Pedro de Carranza) 1634-1641),f.506v-508r,540r-549v (Compañía Minera en 1638; t.4,f.14r-16v (compañía minera en 1642); t.3, f.576r-578v (poder para descubrirminas),f.641r,852v;t.4,f.11v-13v (donación de minas o de vetas);t.7,f.334r-337v (venta de minas en 1656).(Puente Luna, pag.100).

 

“Es muy probable que, asociada con esta actividad, se encontrara la del saqueo de sitios prehispanicos. Esta ocupación atrajo la atención de aventureros que buscaban piezas de oro y plata en los templos, sepulturas y edificios (o ruinas) prehispanicos ubicados generalmente en las alturas del valle. Ya una cédula real de 1564 daba cuenta de cómo los españoles que residían en él se dedicaban a descubrir “minas, guacas”, “enterramientos” y “tesoros enterrados” y ampliaba el previlegio de buscarlos a los indios y sus curacas”. (José de la Puente, pág.101).

 

“En octubre de 1584, por ejemplo, una real cédula informó al virrey sobre cómo fray Francisco del Castillo, franciscano, viajaba de vuelta al Perú para el “descubrimiento” que de una “guaca” había ofrecido hacer en el valle del Mantaro. Hacía unos nueve o diez  años. Castillo había dado aviso al Rey del “enterramiento de indios principales en cuestión, que él visitó y en el que se contenían “un idolo y muchos vasos y barras de oro y plata y otras cosas de valor”. El Consejo de Indias le ordenó que hiciera un mapa de su ubicación. Aunque asi se hizo, la huaca no pudo ser hallada”. (Archivo General de Indias de Lima, 31, N.17, L.1 -1586), f.140r-141v.). 

 

En esta parte de la provincia de Pallasca, no existía tanto problema como en otros lugares, por ejemplo, como todo el poder económico se concentraba en el centro del Perú, “la presencia de españoles –criollos y peninsulares- y mestizos no solo queda atestiguada en la documentación referida a actividades económicas como el arrieraje, los rescates, la minería, la ganadería o la manufactura textil. En la documentación inédita de los siglos XVI y XVII –especialmente procesos judiciales y protocolos notariales-, aparecen españoles o mestizos como “vecinos”, “residentes”o “estantes” en las distintas doctrinas de indios. A los oficiales cercanos al corregidor y a los eclesiasticos se sumaban otros personales identificados en los documentos como hacendados o estancieros, españoles, criollos o mestizos, con residencia más que pasajera en los pueblos del valle” (Archivo General de Indias de Lima, 31, N.17, L.1 -1586).

 

UBICACIÓN Y LÍMITES DEL ACTUAL DISTRITO DE TAUCA

La superficie geográfica del distrito de Tauca, se encuentra ubicada al Sureste de la Provincia de Pallasca, Departamento de Ancash, limitando por el Norte con el río del distrito de Cabana capital de la Provincia de Pallasca, por el Sur con los distritos de Llapo y Santa Rosa, por el Este con la Provincia de Corongo y por el Oeste con el río Tablachaca y el distrito de Santiago de Chuco del Departamento de La Libertad.

 

La ciudad de Tauca se encuentra situada de 3,360 a 3,366 metros de altura sobre el nivel del mar, circundado entre las colinas de “Shullpungo” y “Cagoma”, bajada de “Los Molinos”, lomada de “Corazón de Jesús”, la colina de “Caquia”, más abajo “Conshyams”, la pampa “Ayahual” y el lugar llamado “Huangapalla”, “Shiracbamba”, hoy Buenos Aires hasta la lometa de la capilla de San Jerónimo y el Alto de la Manteca, de superficie en desnivel y derribado suelo hasta llegar al reservorio de la laguna de San Francisco, Cementerio General y la lometa de “Ayahual” en los contrafuertes de la loma de “Angovillca”.

       

REPARTO DE TIERRAS EN EL PERU

En cuanto Francisco Pizarro, conquistó el Imperio de los Incas, el fue el primero que creó las encomiendas o el reparto de tierras con sus respectivos indios, para recompensar los servicios brindados por los conquistadores que les había acompañado en el “descubrimiento, conquista y primera colonización del Perú”, depositándoles en la persona del “encomendero”, en cuanto se instituyó las “encomiendas”, el Rey de España, reconoció también a los antiguos Cacicazgos del Tahuantinsuyo, es decir, ambos tenían el mismo nivel, “estas dos instituciones constituyeron base de la primera demarcación territorial del Perú”. Cuando Francisco Pizarro retorna del Cuzco a Jauja, se entera de la Ley de Indias en cuyo contenido le facultaba efectuar el reparto de las tierras y de “los indios entre los pobladores” para que cada uno se encargue de su defensa y amparo, enseñándoles la religión y se le “protejan sus bienes y vidas”, entonces en cumplimiento de este mandato de la corona española Francisco Pizarro, procedió adjudicar tierras a sus soldados y colaboradores de la conquista. Desde Jauja el 11 de agosto de 1534, Francisco Pizarro otorgó los primeros repartos de tierras con todos sus indios en un número de 600 que tenía el Callejón de Huaylas, Conchucos y Huánuco a su soldado de la Conquista Sebastián de Torres Morales y a su soldado escribano de la Conquista Jerónimo de Aliaga Ramírez, la parte de la jurisdicción del Sur. (Revista Archivo Nacional, Tomo VI, 1926). Con el que pasó muchas aventuras durante la conquista con Francisco Pizarro, nacido en Segovia en 1508, vino desde España acompañando a Pizarro, para realizar su tercer viaje llegando a Cajamarca en año de 1532, fue cofundador de la ciudad de Lima en 1535, también participó en la creación de la Universidad se San Marcos en 155, vivió en su finca construida en la primera cuadra del Jirón de la Unión de Lima, desde allí administraba sus tierras, como lo hacian los demás beneficiarios del reparto de tierras. En 1536 se le fue otorgado su escudo por ser la primera familia De Aliaga aristocrática europea en el Perú, se dice que cuando llegaron los españoles “vieron que Lima ya era una ciudad muy atractiva, con valles, con agua, con muchos árboles frutales (…) la casa se levantó sobre las terrazas del palacio de Taulichusco, el último curaca”, con 50 habitaciones, en un area de 2,500 m2. Murió en 1569 en España (Javier Lizarzaburu).      

 

La partición y división de la Encomienda de Recuay, fue legalizada el 3 de agosto de 1538, asignándole a Jerónimo de Aliaga Ramírez, la parte occidental del río Santa, también la Encomienda de Huaraz a Sebastián de Torres Morales, la parte oriental  del río Santa. El primer beneficiado con el reparto de las tierras fue Sebastián de Torres Morales, en agradecimiento por haber sido Francisco Pizarro el lugarteniente y capitán de su tío Gaspar de Morales primo del gobernador Pedro Arias Dávila, conocido como “Pedrarias”, suegro de Balboa, descubridor de la tierra panameña y buscador de los señoríos de Tutibra y de Tunaca luego de las Islas las Perlas. El 29 de junio de 1539, se rebelan los indios de Huaraz, dando muerte a Sebastián de Torres, a su mayordomo Francisco de Vargas y otros españoles, por los abusos cometidos. Desde Lima, envían al comisionado Francisco de Chávez, para pacificar en Huaraz ahorcó a los cabecillas, continúo a la zona de Conchucos Alto, “por la vía de la fuerza obligó el traslado masivo de Huaritambo a Huari actual el 18 de mayo de 1539, redujo a los indios con el uso de sus armas y la matanza de 600 niños inocentes” en la zona de Huari, de uno a tres años de edad, por lo que fue procesado en Lima. Al morir el encomendero Sebastián de Torres Morales, le sucedió su viuda doña Francisca Ximenez, después de nueve años fallece y se divide la Encomienda de Huaraz, entre su viudo Ruy Barba Cabeza de Vaca, en representación de sus menores hijos y la otra parte a su hijo mayor Hernando de Torres que posteriormente fue despojado por otro de sus hermanos Álvaro de Torres y la nueva Encomienda con sede en el pueblo de Marca a su hijo Cristóbal de Torres. Hernando de Torres, señalándose como jurisdicción los Repartimientos de Huaraz y Marca, falleciendo en 1601 en Lima, sucediéndole su medio hermano, Garci Barba Jiménez. (S. Matos Colchado)

 

En 1532 aparece “como propietario de la mayoría de tierras, el Capitán de Caballería don Felipe Gonzáles de Cosío, a quien el virrey le nombró Juez subdelegado para la visita, venta y composición de tierras en Conchucos  y Huaylas, por intermedio del Marqués de Sotomayor y Fiscal en lo civil de la Real Audiencia  de Lima don Lorenzo Antonio de la Puente Larrea, Gonzáles de Cosío tomó posesión de sus tierras entre 1736 a 1738; pero desde 1572 ya se encontraba formalmente instaladas las autoridades virreinales con jurisdicción a los que vino a llamarse “Conchucos Alto”(R. Reyes Espinoza).

  

“Existen evidencias de que ya desde fines del siglo XVI los caciques de Jauja se quejaban por la intromisión de españoles y mestizos en las tierras y pastos de las comunidades de indios, situación que continuaba en la segunda mitad del siglo XVII. En 1564, don Felipe Guacrapaucar pidió que no se conceda permiso a los españoles para tener estancias”. (Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara de Cámara, 519B (1713-17), f.101v.)

 

En el caso del valle de Tauca y de la provincia de Pallasca, los españoles que exploraban las minas del valle fueron los primeros en parcelar en forma pácifica, unilateral y arbitraria las tierras que necesitaban conjuntamente con los nativos que ocupaban el lugar ya sea en forma individual o en grupos de indios, en forma independiente, no se encontraban sujeto a ninguna autoridad interna del Tahuantinsuyo; entonces los españoles que arribaron en la Comitiva exploradora y que se quedaron, aprovecharon esta situación para adueñarse de sus tierras, cada español se extendía hasta los límites de las tierras y pastos que otro español la poseía y comensaron a usufructuar la tierra que se asignaban como mejor les gustaba o les parecía, no existía control alguno de las extensas tierras, mientras que en el centro y sur del Perú, los conquistadores se disputaban del poder y riquezas en las guerras civiles de los años de 1537, que se inicia la primera, hasta la cuarta guerra civil en el año 1554; más de 17 años se mantenían en completo abandono y aislamiento muchos valles interandinos de los Andes. 

 

El arribo de los españoles al valle de Yupán, Bambas, Llapo, Tauca y de toda la provincia de Pallasca, no solamente queda atestiguada en el Diario del soldado Sebastián Mesa de Enciso, sino que también en la documentación inédita referida a las actividades sociales y económicas como el de la exploración de la minería, la ganadería y de la manufactura textil, especialmente en las actividades religiosas. Los primeros españoles que llegaron al valle de Tauca y de todo el valle que hoy es el territorio de la Provincia de Pallasca, se hicieron vecinos o residentes de los indios que independientemente habitaban sin ninguna limitación alguna, tan solo tenian como límites las situaciones de la geografía del lugar como de sus cerros y sus quebradas, se sentían cercanos a los naturales y a los eclesiásticos, posteriormente se hicieron hacendados o estancieros los españoles con permanencia a lo largo de este valle de la que hoy es la provincia de Pallasca. Al poco tiempo que ocuparon pacíficamente los valles interandinos de la que hoy es la Provincia de Pallasca y con mayor fuerza a comiensos del año de 1536, sus actividades sociales y agrarios, eran todavía escasas, pero esto fue adquiriendo fuerza con el desarrollo de las obras comunales de cada grupo social o localidad, pero los testigos presenciales de los Frayles, sus actividades eclesiasticas y sus obras comunales, son los mejores testimonios de la época, en los protocolos notariales y archivos eclesiasticos de “la zona indican que los matrimonios entre españoles” con las “mujeres identificadas como indígenas eran relativamente frecuentes”, según la documentación eclecíastico los matrimonios o convivencia se manifestaban por que la mayoría de los españoles que llegaron al valle y los demás “individuos de ascendencia hispana, “criollos o mestizos que se acogía en forma de residencia o pasajera en los pueblos del valle”, “se hicieron práctica corriente” que las indias contrajeran nupcias con “españoles, criollos y mestizos asentados en el valle” de la sierra y de la slva.

 

Por ejemplo en el centro del Perú, sucedió que “doña María Acopachua, hija del cacique principal del mismo repartimiento casó, en las primeras décadas del siglo XVII, con Jerónimo Diez y, posteriormente, don Juan Vélez” (ARJ. Protocolos, t. 3 (Pedro de Carranza)(1634), f. 13r-16v.). Otra india noble, doña María Carguapachac, hija natural del gobernador de Atunjauja, estuvo casada con don Francisco Jiménez Pérez desde antes de 1626. Tres de sus cuatro hijas casaron a su vez con Francisco Pizarro, Francisco Cabeza de Vaca y Antonio Pérez” (ARJ. Protocolos, t, 1 (Melchor de los Reyes)(1626), 462r-466r.).       

 

La predominante calma y estabilidad que reinaba en la posesión de las tierras comunales en la historia regional del valle de Tauca y de la que es hoy la provincia de Pallasca, cuando se reparten las tierras y se pretende heredar tanto por la vía de herencia paterna o materna directa o indirecta, entre las pocas familias de indios dirigidos por los españoles que vienen integrando la Comitiva exploradora dirigido por Francisco Martín de Alcántara en el año de 1534, que se habían posesionado para explotar el mineral que encontraba en la ruta de los cerros, quebradas y lomadas de la zona, posteriormente se concibieron los pleitos sucesorios y luego por concervación del poder de la gobernación o la de dirigir la comunidad de indios de la región; en realidad se había quebrado de forma definitiva la gran imagen de quietud, sin ambición alguna se posesionaban los indios no solo de Tauca, sino que también de toda la región de la provincia de Pallasca, la pacifica familia andina de este valle interandino comenzaron a protagonizar algunas incipientes rebeliones o enfrentamientos políticos, en los repartimientos de indios o entre los indios y sus autoridades.

 

COMUNIDADES.- En cuanto la exploración de las minas seguian aperturando en otros lugares del valle de Tauca y del territorio del cual es hoy la provincia de Pallasca; por otro lado, los españoles que llegaron integrando la Comitiva exploradora del lugarteniente Francisco Martín de Alcántara en 1534, que trataban de llegar a Huamachuco, con el fin de posesionarse con españoles de estos valles interandinos, ya que al norte del Perú había llegado el ambicioso Pedro Alvarado en 1534, para explorar las tierras cercanas al estrecho de Magallanes y las que se encontraran no conquistadas, a donde inmediatamente acudió Diego de Almagro, por orden de Pizarro a convencerle para que se desista de su propósito, por que tanto los valles de los Andes como de la costa ya se habían conquistado; por esta razón, los españoles que se quedaron en el valle de Tauca como punto y centro de apoyo, comenzaron a repartirse las tierras a como ellos les parecía, los demarcaban de cerro a cerro, de quebrada a quebrada. Los “bienes de la comunidad”, eran aquellos territorios que no pertenecían a ningún español o mestizo, eran las tierras ereasas que habían quedado libres para ser ocupadas por los naturales del lugar, y que no conocían del mecanismo y modalidad español de la propiedad privada; por cuanto, los indios de los valles de los Andes se encontraban acostumbrados a trabajar y hacer producir las tierras en forma comunitaria; es cuando “se originaban en el trabajo comunitario de los indios”, de todos los valles interandinos de la sierra del Norte, la producción agrícola era “para satisfacer las necesidades de las poblaciones” de la zona. Los historiadores nos han enseñado que el “origen de estos bienes se remontaba a la noción andina de “sapsi”, que González Holguin, glosa como “cosa común de todos” y que Guaman Poma de Ayala, ilustra en numerosos pasajes de su libro la “Nueva corónica”. Los recursos de “sapsi” normalmente incluían tierras, ganado, comida, ropa y posteriormente, el dinero que se guardaba en las llamadas”cajas de comunidad” (Murra 1996[1980]: xv). “Los bienes del “común” de indios se podían invertir en los más diversos rubros.

 

Como por ejemplo en el valle del Mantaro, evidencias documentales demuestran que, entre las décadas de 1550 y de 1570, los curacas del valle utilizaron extensivamente los fondos de la comunidad, para finaciar engorrosos litigios de diversa índole: pleitos con otros caciques y repartimientos, con encomenderos y mineros y con la administración colonial. Un funcionario denunciaba alarmado que, en sus actividades judiciales, los indios de Jauja habían gastado más de treinta mil pesos de los bienes del común”. (AGI. 28ª, 63Q [1570]. Los bienes de la comunidad se podrían emplear también para otros fines. El 16 de febrero de 1647, don  Jacinto de Córdoba, gobernador interino de Luringuanca, compró al cabildo catedralicio, a nombre de las comunidades de San Jerónimo y Concepción, los diezmos de dichos pueblos y los de sus estancias y anexos, correspondientes al año 1646. (ARJ. Protocolos, t.4 (Pedro de Carranza)[1647], 410r-411v.).    

 

Muchos españoles llegados al Perú, pasaron a ocupar diferentes valles de los Andes, y los curacas de los diferentes lugares de la costa y de la tierra (o sierra), ocuparon las tierras en la cantidad que ellos querian, despues fueron tranfiriéndoles en venta a los que recien llegaban; pero encambio, este aspecto no sucedió en los valles de lo que hoy es la provincia de Pallasca, porque en la mayor parte de sus valles y punas se apoderaron arbitrariamente a su antojo de sus tierras, todos fueron poseidos ya, por los primeros españoles que arribaron en la Comitiva exploradora del lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, medio hermano materno de Francisco Pizarro, hijo de Francisca Gonzáles La Ropera (1534), en busca de las minas de oro y plata, tierras y poderío; luego se convirtieron en grandes terratenientes o hacendados; pero en su mayoria, los que las comunidades adquirieron títulos de tierras, luego formaron sus estancias. Los españoles casi no pudieron a título propio, tenían que adquirirlos a nombre de la comunidad; por esta razón, la apropiación paulatina de las tierras y de sus recursos comunales, forma la historia más pura, solida y de verdadera pacificación de tenencia. El período de transición, no fue violénta, el sistema del reparto fue aplicado sin impedimento alguno. Se deja aclarado que la escasa población del valle de Tauca fueron netamente agricultores en forma individual y esparcida No existieron ayllus, tampoco curacas, los naturales que habitaron el territorio del que es hoy la provincia de Pallasca, fueron de tendencia similar conservaban sus formas y modalidades preincaicas como los muchos otros valles interandinos de los Andes, por eso no huvo enfrentamiento alguno con los españoles, las runas o restos arqueológicos que existían a esa fecha, eran de épocas preincaicas abandonadas, según referencias claras y precisas de los frayles y españoles que exploradon sus lares desde fines del año de 1534. Más tarde el desmedro de las tierras de las comunidades de los indios y de sus reclamos fue posterior, el mismo que causó algunos problemas dentro de la provincia de Pallsca con la justicia, conforme se podrá ver y analizar en los Archivos de la Regional de Ancash, que se encuentra en Huaraz.

 

Costumbre cotidiana de los naturales de la provincia de pallasca.-

En una carta fechada 30 de setiembre de 1536, escrita por el Padre Fray Juan de Monzón, a Fray Marcos de Niza, que se encontraba en Guatemala con Pedro de Alvarado le dice: “por todas partes que me toco evangelizar, al llegar en obediencia de su mandato a los lugares de Huamachuco, Santiago de Chuco y otros más; pero no he encontrado pobladores como la de Pampas, Pallasca, (Lacabamba), Bolognesi y otros tantos, todos dispersos unitarios y libres en sus campos, con una costubre antigua que en forma natural las practican, en armonía con su lugar geográfica, se dan al tiempo y a las inclemencias de las estaciones, sin problema alguno; me dicen que todos hacia el sur, también las practican diariamente esta misma modalidad de vivencia; la luz del sol se va cayendo, luego aproximadamente a las ocho de la oscuridad (noche) comen, para que toda la familia duerman sobre pellejos en el suelo, el descanzo es absoluto y general en sueño profundo dentro de sus posadas (chosas), no existe robos nocturnos; a partir de las dos o tres de la mañana, la mayoría de indios se levantan, para continuar con sus trabajos de campo o sus actividades diarias del pastoreo; a mi parecer, van por los caminos respirando aire puro de mañana a todo pulmón de frescos campos, mientras trabajan comen asaduras de carne o de papas o de maíz, en forma desordenada; pero en mis predicas semanales les enseño que deben aprender a comer en la mañana, a las doce del día y a las siete de la noche, para ser más saludable; pero son inteligentes asimilan muy bien lo que se le enseña durante sus actividades diarias”. (Recopilación escritos espánicos de indias, Madrid, España).

 

Vibrador femenino.- En un sermón dominical se da cuenta de un caso insólito el Padre Fray Josef, del cual no tenemos con claridad su identificación, tan solo hemos encontrado, que se menciona su nombre en su libro del Padre Fray Antonio de la Calancha (1638) de la Orden de los Agustinos, nos relata en una denuncia que hace afirmando que una mestiza hija india de aproximadamente de veinte y cinco años de edad, con una contextura regular ha incurrido en fornicación, por que se le ha sorprendido teniendo acto sexual con un instrumento llamado “chimbino”, que no es más que una variedad de la oca de tamaño regular hervido o cocido, mantiene una acidez natural y resistente, que tiene todas las carateristicas de un miembro varonil, la mestiza lleva por nombre Arcenia Alejos Uchuypoma, habita en Huandoval, será llevado al visitador de idolatrías de Conchucos que se encuentra en región de Pomabamba, para que disponga su juzgamiento correspondiente, hace recomendaciones de no incurrir en estos actos que son pecaminosos para los hijos de Dios, es un caso, aislado, pero que llama la atención a propios y estraños del lugar. Pues de acuerdo con las referencias históricas de la evolución médica, se dice que en Inglaterra habría podido dar origen o nacimiento del vibrador femenino, por su creador doctor Robert Dalrymple, que en muchas partes del mundo haya influenciado la “emancipación de las mujeres”, que no es más “que aplica lo que el llama un sofisticado “masaje manual” para tratar a sus pacientes histéricas”, el cual produce los “paroxismos” como él lo llama, que tiene sus pacientes con el placer sexual” administrado médicamente y que hoy en día se le considera prácticas curativas y en esos tiempos eran pecados de juzgamientos severos en la provincia de Pallasca. (Referncia obtenida ESCAP, Toronto, 2011).      

 

Los llanques usados en el valle de Tauca y la provincia de Pallasca.-

Haciendo un estudio serio sobre el uso de los “llanques”, es una sandalia de cuero o de caucho que proteje los pies moldeando a la forma y tamaño del pie, es parte de la vestimenta de un ciudadano del valle de Tauca y de todo la provincia de Pallasca, desde los tiempos preincas usaban un tipo de sandalias que se les llamaban “ojotas”, según la información e investigación de los acreditados historiadores se ha encontrado en las tumbas una misma forma o tipo de ojotas que les protegía los pies, y eran usados tanto por los incas como símbolo de jerarquía de su nobleza en mejor material de fino diseño, como también por la clase de estatus social menor, pero siempre con un diseño caraterístico coincidente, con la correa ancha de cuero o caucho que en arco protejen los huesos metatarsianos, se apricionan en ambos lados fijos del cuero o caucho, como ojales que le sirbe de base, idependientemente adyacente a otra correa que asegura en arco el talón del pie; como se podrá apreciar en las fotografías de los libros de historia del Perú, todos llevan la forma y característica de las ojotas o sandalias, tanto de los varones como de las mujeres.

 

Pero me ha llamado la atención, que los “llanques” usados por los hombres y mujeres del valle interandino de Tauca y de la provincia de Pallasca, tienen otra característica ancestral típica y única, que no se igualan a ningunos de las ojotas o sandalias de todo el país. ¿En qué consiste su diferencia?, se trata de que, para proteger los pies del hombre o mujer, se usa de cuero o de caucho, amoldado al contorno del tamaño del pie, la correa delgada de un centímetro de ancho previamente anudada, tendrá que soportar, el cuero o el caucho, que sirve de base para proteger el pie del suelo; luego saliendo por el intermedio del dedo gordo, llamado también el primer artejo, con el segundo artejo o dedo; la mencionada correa delgada bien pulida, lijada o suavizada en piedra, tendrá que sostener en linea recta los huesos metatarsianos del pie; hasta llegar apoyarse en el ojal del “chacate” derecho, continuando el largo de la correa sujetando el hueso calcáneo o el talón del pie; para luego asegurarse en el otro ojal del “chacate” del lado izquierdo; aguantando con la correa en arco los huesos tarcianos y el ligamento anular del pie, para terminar en el “chacate” del lado derecho del pie; de esta manera, quedará debidamente ajustada en proporción al pie el referido llanque; el extremo sobrante de la correa será reservada en varias vueltas entrecruzadas, como para posteriores usos de mantenimiento de la correa sobre el mismo llanque; en la misma modalidad y forma de diseño, se aplica también en el pie izquierdo; de tal manera, que ambos pies, debe obligatoriamente guardar uniformidad de uso del “llanque”, de típica y única característica de uso en el valle interandino de la Provincia de Pallasca. Resultando ser el único lugar de uso ancestral a nivel del Perú y del Mundo.

 

Pero no debemos de olvidar, que en algunas recomendaciones de los frayles, nos mencionan del uso característico de los “zancos” de madera, para el uso en las épocas de lluvia y del fango, se describe como un llanque de madera de aliso blanco de poco peso y de un regular espesor; superpuesto sobre dos maderas transversales, de 2 a 3 cm. de espesor, colocados uno debajo del talón y el otro a la altura de los dedos del pie; se dice, que posiblemente, fueron usados en muchos lugares de la ruta del valle de la provincia de Pallasca, quedando este punto pendiente para ser investigado posteriormente.

   

Cuando viaje a Tierra Santa o Jerusalén, visite “el Mar Muerto, como es conocido generalmente este gran lago salado, es uno de los resgos geográficos más singulares de Israel, y el lugar más bajo de la tierra”. Luego pase a conocer “MASADA (literalmente, plaza fuerte), el baluarte final de los judios en su desesperado intento de hacer frente a los romanos en 73 A.D., se encuentra a 40 Km. Tan sólo del centro de la Judea biblica. Es una montaña aislada rodeada de peñascos por todos lados y se yergue a unos 390 metros sobre el Mar Muerto. Cuando Herodes el Grande asumió el trono en 37 A.C., tenía plena conciencia del odio que sus súbditos sentían por él. (…) Herodes huyó de Antígono, el rey de Jerusalén nombrado por “los partos”, y con su familia y su ejército privado fue al desierto de Judea, encontrando refugio en Masada”. En este lugar se descubrió los arqueólogos “un par de sandalias encontradas en la casa de baños del palacio norte, junto al esqueleto de una joven mujer”, que se exhibe en el museo de dicho lugar. Estas sandalias me animaron el escribir y hacer un estudio sobre el valor de los “llanques”. En estas sandalias de estos tiempos de la época de Bronce (3,150 a 1,200 A.C.), se advierte que tenía alguna similitud con los “llanques” de cuero; por ejemplo, era de doble cuero macizo, amoldado al pie, del nudo que sostenía a la sandalia, salian dos correas paralelos por el intermedio del dedo gordo o el primer artejo o dedo, con el segundo artejo o dedo, salian juntas las dos correas delgadas de cuero envulto con otra pieza en si mismo, hasta la altura de los huesos metatarsianos del pie, del cual en linea triangular se bifurcaban para sujetar por sobre los huesos metatarsianos del pie a la sandalia, hasta encontrarse con los ojales de la correa de cuero ancho, que atravezaba por debajo de la sandalia a la altura del hueso tarsiano del pie, asegurándole con la sandalia. Conforme se podrá observar de la foto que se adjunta.      

 

(Un par de sandalias encontradas en la casa de baños del Palacio norte de Herodes, junto al esqueleto de una joven mujer, en la famosa ciudad de Masada, en el extremo sur del Mar Muerto de Israel). (Los Celotes de Masada, Moshe Pearlman, pág. 55).

 

 

 

 

 

 

 

 

(Los “llanques” característicos y únicos que se usan y se conservan en Tauca y en los pueblos de la provincia de Pallasca-Ancash, su forma y estilo característico son originales de nuestros ancestros, se aprecian que no se igualan a las ojotas ni a las sandalias, son dignos de mantenerse el modo, manera, forma y el uso práctico de su costumbre diario, por ser únicos en el país y en el mundo).

 


 

COLECCIÓN Nº 25

 

 

Camino al Horizonte  

 (Ensayo histórico del realismo humano)

 

TOMO   I I

 

 

 

 

DE

 

 

 

ARNULFO MORENO RAVELO

 

 

 

 

 

LIMA - PERU

 

 

 

 

 

 

 

                                                            

 

 

 

 

 

                       Colección  Nº  25

 

Versión en castellano publicado por: Demagraf PERU

Autor: Alipio Arnulfo Moreno Ravelo

Impreso en el Perú

Revisión y corrección: Dra. Flora Nelly Bardales Flores

Editor titular del proyecto: Alipio Arnulfo Moreno Ravelo

Diagramación de portada y contratapa: H. César Moreno Bardales

Digitación: Carmen Villalobos Reyna

Primera publicación: año 2010

Tiraje de esta primera edición: 1,000 ejemplares

Esta obra se terminó de imprimir en enero del año 2010, en los talleres gráficos de la Empresa Editora: J&O Editores Impresores S. A. C. Telf. 4265065.

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2011-13464 (obra completa) (TOMO I I).

Derechos Reservados del autor D. Ley 822.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRESENTACION

 

“Un pueblo sin memoria no es historia”

 

Escribo ésta obra histórica literaria del mundo interandino para la juventud, para las generaciones venideras del territorio de Tauca y por ende de la provincia de Pallasca del Departamento de Ancash, ojalá me alcance la vida para lograr culminar mi objetivo de expresar la trayectoria de Tauca y de la provincia de Pallasca en la historia del Perú y ver sembrado en el surco la semilla necesaria del amor a nuestra tierra provinciana que nos vió nacer, a esa amplia naturaleza que desde niño nos forjó y nos despejó el camino de la esperanza y trazó en el fondo del corazón el vasto horizonte del conocimiento en nuestras mentes, fundidas en la inmensidad cultural de la grandeza del mundo de nuestras tradiciones y riquezas, atesoradas en el abierto y espacioso paisaje del territorio provinciano.

 

Como quisiera plantar en sus razonamientos una luz que alumbre todos los ángulos de la verdad histórica de nuestro inconmensurable universo natural, que aguardamos en la tierra provinciana, del cual es necesario imbuirnos en el entendimiento de sus acrisoladas tradiciones y descubrir los extremos del difuso misterio, para conocimiento de la juventud estudiosa, que llenan los cauces de infinitos ríos que riegan siempre la vida de un pueblo; así engendran el curioso pensamiento para comprender la fecundidad de sus secretos naturales, que activamente la dejamos, por preferir lo ajeno aunque éste no brille como lo nuestro.

 

Ojalá pudiera trasmitirles un poco de entusiasmo como un modesto consejo de acciones, para conducir a nuestro pueblo, conservando tanto su grandioso paisaje natural, como el inigualable paisaje urbano, conjuntamente con sus costumbres y demás tradiciones pueblerinas, comprendiendo que esta ubicación y su diseño geográfico no es más que una bendición de Dios derramada sobre la Tierra, debemos sentirnos orgullosos de tener la suerte de seguir siendo hijos de éste lugar; por esta razón, tenemos la obligación moral de cuidar y conservar eternamente la herencia dejada por nuestros antepasados. Los pueblos en donde hemos nacido siempre son recordados no solo hasta el día de nuestra muerte, sino hasta el más allá de nuestro mundo, jamás se puede olvidar ese primer día de nuestra existencia sobre esta Tierra, un pueblo muere de amor, cuando muere el corazón.

 

Hoy sabemos cuales fueron los motivos de su natural aislamiento geográfico de este hermoso valle, que por ser un lugar interandino delimitado por los cerros de Angollca y Chullush, en caso de Tauca y por su accidentada geografía el de nuestra provincia, no fue posible su sometimiento a la administración social de gobierno desarrollado por los Incas del Imperio del Tahuantinsuyo, como otros tantos valles interandinos de los Andes, a pesar de que cercanamente se ubicaba la planicie o la pampa de Tuctubamba, por donde pasaba el Cápac Ñan o el Camino Inca o el camino real que fue construido por tres incas: Pachacutec, Tupa Inca Yupanqui y Huayna Cápac, por donde se hacía “posible el desplazamiento de los ejércitos, el abastecimiento y distribución de las cosechas, la recaudación de los tributos, el desplazamiento de las poblaciones con fines políticos o sociales, religiosos, el tránsito de los funcionarios y chasquis (…) eran trazados en línea recta, evitando los quiebres así como las modificaciones en la dirección, adaptándose a la topografía de cada región” (G. Valencia, Andamarca, 2006, pág. 26), hacia el Norte pasaba por Cajamarca hasta el Ecuador y hacia el Sur por el Cuzco hasta Chile. Por ésta razón, no fue posible que los incas ni los conquistadores españoles llegaran a explorar o pasaran por nuestro territorio Tauquino.

 

“Francisco Pizarro, en su 3er viaje salió de Panamá el 20 de enero de 1531, llegó a Tumbes el 16 de mayo de 1532, pasó a San Miguel de Piura 15 de agosto de 1532 (estandarte rojo y gualda = color amarillo, por sus campos con las armas de Castilla, trompetas, el grito de “Castilla, Castilla, Castilla, por el Rey Nuestro Señor”), pasaron por Huancabamba, llegaron a Motupe el 23 de octubre de 1532, (hallaron muchas huacas y palacios destinados a la oración), continuaron a Huamachuco (aliado del vencido Huáscar), (hallaron palacios, santuarios, templos escalonados, fortalezas y pirámides, varios curacas pomposos caminaban con gran sequito, especialmente de mujeres, eran enterradas vivas con él, atendieron a Francisco Pizarro, eran enemigos de Atahualpa, llevó muchas mujeres y cargueros para su gente de guerra). Se encaminaron a la sierra Cajamarca llegando el 15 de noviembre de 1532, (el 16 fue capturado Atahualpa). Después de nueve meses, el 11 de agosto de 1533, Francisco Pizarro, siguiendo el camino del inca o Cápac Ñan, pasó Andamarca, Totopampa, llegando el 31 de agosto de 1533 al Callejón de  Huaylas, continuó hasta llegar a Jauja el 11 de octubre de 1533, luego llegó al Cusco el 14 de noviembre de 1533, en donde fundó la ciudad del Cusco el lunes 23 de marzo de 1534, después de la ceremonia el Capitán Gabriel de Rojas que acababa de llegar de San Miguel, procedente de Nicaragua, trayendo el mensaje del adelantado Pedro de Alvarado, Gobernador de Guatemala y antiguo compañero de Cortés, “estaba fletando una armada para venir con tropas al Perú y adueñarse de lo ganado por Pizarro”. La noticia indignó al Gobernador Francisco Pizarro, se apresuró a fundar el Cusco, evitando de este modo que Alvarado hallase la tierra sin fundaciones españoles y se pudiese aferrar a este pretexto. Hizo reparto general de la tierra entre los conquistadores, dictando las Ordenanzas para la conservación y el buen trato de los indios. Al mismo tiempo envió a Diego de Almagro a visitar la costa y a tomar posesión de ella en nombre del Rey. Pedro de Alvarado tenía que encontrar el litoral hollado por los conquistadores, para que no alegue de no haber sido conquistada, carecer de dueño y sentirse con derechos para establecerse en ella. Mandó a Hernando de Soto perseguir a Quisquis arrinconándolo a los contrafuertes andinos y obligarlo a huir  al Norte. Nombró a Beltrán de Castro Teniente de Gobernador de la ciudad del Cusco, encargando el mando de los 40 vecinos destinados a quedar de guarnición. Francisco Pizarro a fines de marzo (antes de Semana Santa) regresó a la fundación definitiva de Jauja el 26 de marzo de 1534, con miras a ser capital de su Gobierno, lo acompañaba Manco Inca Yupanqui, el nuevo monarca de los quechuas”. Mandó a su lugarteniente Francisco Martín de Alcántara conformar una “comitiva exploradora”, para tomar posesión de los valles de los Andes desde Jauja hasta Huamachuco; pero, gracias al impedimento casual que suscitó antes de llegar a Corongo, y a las previsiones impartidas por Francisco Pizarro desde Jauja, para no seguir hacia el Norte el camino del inca que pasaba por la pampa de Tuctubamba, por el peligro que podrían encontrar en su trayecto, el temor de la noticia de que “un hijo de Atahualpa bajaba desde Quito con un grandísimo ejercito, la mayor parte integrado por caribes antropófagos, para vengar la muerte de su padre”, como para variar la dirección del camino de la “Comitiva de Francisco Martín de Alcántara” que venía de Jauja en el año 1534, pasando por el Callejón de Huaylas (Huaraz), con destino al Norte; como consecuencia de éste desvió girado hacia el lado izquierdo o el Occidente, con gran esfuerzo atravesaron cerros y quebradas, llegando imprevistamente a explorar los distritos del valle interandino del territorio que hoy comprende la provincia de Pallasca, hasta alcanzar la tierra de Huamachuco, en donde el lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, constató que la tierra ya se encontraba en posesión de los españoles que dejaron al fundar San Miguel de Piura y la evangelización de los indios estaba a cargo de la orden de los franciscanos, regresando por la costa para dar cuenta a su medio hermano el Gobernador Francisco Pizarro, que se había trasladado a Pachacámac. Mientras tanto Pedro de Alvarado con su expedición entraron a la región de Quito (Ecuador), en donde le había esperado Diego de Almagro unido con Belalcázar, al frente de un ejército integrado por hombres de San Miguel, lograron detener y evitar una batalla, llegando a la transacción de comprarle hombres, caballos y navíos en 100,000 castellanos de oro, el día de Año Nuevo de 1535, Francisco Pizarro le recibió en Pachacámac saludándole con un abrazo de gratitud.    

 

Los españoles fueron los primeros aventureros buscadores de riquezas como el oro, la plata y el poder, esta necesidad y actitud de los conquistadores dieron lugar al impensado diseño y mestizaje que en este lugar se transformó en un mundo social, que ahora tenemos con gran esfuerzo, siempre inspirado en su progreso y adelanto, infundiendo constantemente el acerbo nativo y acento cultural que los españoles encontraron, a lo largo y ancho de toda la provincia de Pallasca; imponiéndose toda la expresión del carácter cultural dejado y encontrado como su dialecto “Culle”; el mismo que debemos hacer lo posible de su conservación, para no perderse ni borrarse jamás de la mente de las generaciones venideras, todos los hijos de los pueblos de la provincia de Pallasca deben de preservar y cautelar nuestro acerbo cultural y patrimonio social, protegiéndolo con tenacidad excepcional de esperanza, de ver subsistir en los prometedores caminos de aspiraciones y ensueños de la vida de nuestra tierra provinciana.

 

Que, la incomparable genialidad y cultura de nuestros antepasados de los primeros tiempos de nuestra historia, de su organización nativa, fecunda y conservadora de sus valores, cualidades, decencias y amor perdure por siempre y se impartan o se difundan si es posible por todo el orbe.

 

Queremos que este trabajo trascienda no sólo en el mundo provincial, sino que también en el mundo universal, y se transforme en la construcción y afloramiento del conocimiento vital de una verdadera cultura ancestral, propagándose por toda la inmensidad de los pueblos gestados en nuestro Departamento. El territorio que hoy ocupa los pueblos de la provincia de Pallasca, es excepcionalmente cautivadora, guarda una esencia incomparable, tienen un paisaje de grandeza y de una historia inconmensurable, a la par de una proyección creadora infinita; la mayoría de los pueblos de la provincia se fundaron en el destino de las faltadas de algún cerro cautelador, que lo enaltece su función social futura, con la fragancia divina de su vegetación típica natural del lugar; pareciendo sus cumbres que sostiene el amplísimo azul cristal del cielo, sobre todos los pueblos que traslucen en el trayecto del valle interandino de la provincia de Pallasca.                    

 

 

 

Dr. A. Arnulfo Moreno Ravelo

Autor de la obra         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO VIII

ORGANIZACIÓN REPRESIVA ECLESIÁSTICA

 

  Visitadores y Doctrineros en el territorio peruano

“Para verificar la labor de los evangelizadores y a demás conocer personalmente a su feligresía, varios Arzobispos de Lima visitaron este Valle (de Conchucos): El Iltmo. Don Gonzalo de Ocampo en 1640; el Iltmo. Don Melchor Liñán y Cisneros (18 – 02 -1678 - 29 - 06 – 1708) y el Iltmo. Don Juan Domingo Gonzáles de la Reguera (15 – 02 – 1782 y 08 – 03 - 1805), habiendo llegado a la capital de Conchucos Alto (Huari) donde confirmo 4,202 fieles”.(Ucrania Peruana Llamellín, Rósulo F.Reyes Espinoza, pág. 74).

 

Debe tenerce presente que “se denomina el valle de Conchucos a la región trasandina, entre el Callejón de Huaylas y la cuenca del Marañón, las provincia de Corongo, Sihuas, Pomabamba, Luzuriaga, Carlos Fermin Fitzcarral, Asunción, Huari y Antonio Raymondi, en el cual habitaron en ese tiempo tribus de estatura robusta, belicosos, de ojos claros, pelos castaños, llevaban como indumentaria en la cabeza una especie de sombrero llamado “chuco”, con una franja que envolvía la frente con dibujos de serpiente, símbolo de su dios “Kon” del que proviene el nombre de Conchucos”.(Heli Escudero). Pero no llegaron al valle interndino de la Provincia de Pallasca, cuyos habitantes habitaban en forma dispersa natural y pacífica, sin contar con alguna organización imperial.        

      

“Eudoxio Ortega, la etimología de Conchucos es la siguiente: Kon que quiere decir “Fuego o Dios del Fuego”, y chuko “Sombrero”. De acuerdo a ello, Conchucos vendría a significar “Sombrero con insignia del dios kon”. Entonces Conchucos vendría de las palabras simples: Kon y Chuku, que significaría, el que lleva en el tocado al Dios Kon; explica que este nombre expresa la forma y el color del tocado que usaban y por el cual se distinguían de las otras tribus del Norte del Perú. El hecho es que Chavín, un pueblo con ideas grandiosas y músculos de granito, fue capaz de edificar un santuario, al que llamó CENTRO DE LA TIERRA. Uno de los Ayllus, provincias y conductores, fueron los “Pincus” probablemente. Durante la expansión del Tahuantinsuyo, Pachacútec al conquistar los Conchucos al mando de su hermano Capac Yupanqui y su hijo Tupac Yupanqui, según Gracilazo de la Vega, que al enviar los apercibimientos acostumbrados a los naturales de una provincia llamada Pincu, a la que respondieron que holgaban mucho recibir el Imperio Inca y sus leyes. Al enviar igual recaudo a otras provincias, pidiéndoles seguir el ejemplo de Pincu (Región San Marcos-Huari), las provincias solicitadas, se revelaron en aceptar nuevas leyes, nuevas costumbres y adorar nuevos dioses, esto es de los incas, respuesta que encadenó una guerra cruel que duró mucho tiempo y que al final, los incas fueron los vencedores obligando a los conchucos a rendirse. En cuanto a la ubicación geográfica de Kollanapinko, en su versión original está ubicada más al norte del actual San Marcos; y que como sostiene Julio C. Tello, probablemente a los fenómenops de la naturaleza, como aluviones, templores o enfermedades, obligaron a la población a desplazarse a otras áreas, pero manteniendo su ámbito geográfico. Incluso, cuando llega la influencia de la Cultura Wari, desde el Sur del Perú, ya en el periodo Formativo Superior, siglos IV y V d.JC. de nuestra era, se mantiene la estructura territorial como se puede observar en la conformación de las comunidades campesinas que aún mantienen su toponimia y allí están Waripampa, Waritampu, Warimayo, Warijamasga en otras (…). Desde esta altura como de todas las “Marcajircas” de Conchucos, se goza de una espléndida vista de 20 leguas a la redonda por la quebrada del Puchka, por el río Huari y las alturas de Huagay Ahuaj. (San Marcos-Huari, pág. 15, 17 y 18) por Oscar Alva Maguiña).             

 

Durante el virreinato se produjeron numerosas visitas de eclesiásticos por diferentes lugares del Perú, con el ánimo represiva y evangelizadora de efectuar la extirpación de las costumbres tradicionales de culto de los gentiles y esta inquietud ha dado origen a una engorrosa historia de la extirpación. Tanto los Arzobispos de esa época  formaban campañas y encomendaban a visitadores con el fin de extirpar la idolatría de aquellos tiempos con el fin de destruir las religiones andinas los investigadores sostienen que la extirpación fue una represión, como la inquisición para indios, y las periódicas campañas, especialmente durante los años de 1610 y 1660, para destruir el mundo indígena, desde “Lima ejerció su imperio sobre la urbe. Fue su misión amparar y castigar a los herejes que pudiesen contaminar a los cristianos, castigarlos y extirpar sus errores, actuando sobre individuos ya integrados a la cultura hispánica o por lo menos europea. La Extirpación, en cambio, se dirigió a las comunidades rurales no integradas culturalmente y tuvo un proyecto básico negativo y destructivo”. (José Carlos de la Puente Luna-2007, pág.35).

 

El episcopado de Melchor Liñán de Cisneros (1678-1708) “resaltó los sucesos relativos a la extirpación correspondiente al período posterior al gobierno eclesiástico del arzobispo Villagómez” (José Carlos de la Puente Luna-2007, pág.36)    

 

“Algunos visitadores específicos entraron en escena. El temprano extirpador Rodrigo Hernández Príncipe, así como sus detalladas descripciones de las idolatrías de Ocros, Ichoca y Recuay (1621-1622) (…) El segundo personaje cuya carrera profesional ha sido importante para la historiografía de la extirpación es Francisco de Ávila. Según la narración oficial sobre la extirpación, el descubrimiento que Ávila realizara en 1609 acerca de la persistencia de las idolatrías en el pueblo de San Damián de Checa, donde era doctrinero, puso en movimiento la primera campaña anti-idolátrica del Siglo XVII. Los indios de la doctrina de San Damián y sus curacas, denunciaron por su labor represora…resultaron ser los conflictos entre el doctrinero, el visitador y los indios” (José Carlos de la Puente Luna-2007, pág.38-39).

 

“Los intereses económicos inherentes al cargo de doctrinero de indios, así como el control de la mano de obra indígena para beneficio de las empresas económicas de muchos religiosos, el comercio, la fabricación de ropa o la producción de la tierra, empezaron a considerarse temas insoslayables desde esta perspectiva. Tomando algunos casos en que los visitadores de la idolatría sobornaban testigos, tomaban para sí bienes embargados y expropiaban parcelas so pretexto de estar destinadas al culto de las viejas divinidades(..) caracterizó la doctrina de indios como una empresa personal altamente rentable, un núcleo de explotación colonial(…) la presión económica sufrida por los indios implicaba una reacción que se materializaba en una denuncia por abusos – especialmente las exigencias desmedidas de trabajo gratuito- contra el doctrinero o el visitador de turno(..) un religioso poco tolerante para con las prácticas mágico-religiosas no católicas de sus fieles podía sufrir una seria denuncia por parte de los indios, fueran los cargos reales o fabricados. Así, los intereses detrás de esta dinámica propia de la vida colonial- las luchas por el control de la mano de obra- pusieron en movimiento algunas de las acusaciones y contra-acusaciones presentadas ante la justicia arzobispal”. (José C. de la Puente Luna-2007, pág. 40).

 

“Los indios de la pequeña doctrina de Hacas-corregimiento de Cajatambo- interpusieron contra el célebre visitador de la idolatría Bernardo de Noboa, (..)acerca de cómo los documentos judiciales y la realidad que pretendían describir no siempre coincidían, esto no solo debido a los prejuicios e intereses de los visitadores, sino también a las motivaciones de los indios”.(José C.de la Puente Luna-2007,pág.42).

Como vemos de esta información estas repreciones no llegaron al pueblo de Tauca ni al territorio del  es hoy la provincia de Pallasca.

 

ESTABLECIMIENTO DE PARROQUIAS.- Los encomenderos no habían cumplido con establecer parroquias en las Encomiendas instaladas en el Callejón de Huaylas y las Vertientes ni menos con sufragar sus necesidades de los párrocos, encargados de enseñar a los indios la doctrina cristiana, en la visita del Corregidor de Huanuco, don Diego de Alvarez, que realizó a la Encomienda de Huaraz en 1558, no encontró a ningún sacerdote, informando al Arzobispo de Lima.

 

El 4 de agosto de 1559, en el cabildo de Lima se dispuso “recoger a los naturales para que se les adoctrinen y cesen los daños que reciben por vivir en lugares distintos, siendo de parecer del cabildo la conveniencia de hacer dos pueblos en el camino de Trujillo; uno en Huaylas, que estuviese junto a la parroquia de San Sebastián, comisionando al alcalde Jerónimo de Silva para que vea si era conveniente su fundación” (Cabildos de Lima, Tomo IV).

 

La primera parroquia cristiana con el nombre de “Pueblo de San Sebastián de Huaraz” propuesto por los misioneros franciscanos, fue instalada en 1534, en Huaraz, por el encomendero Sebastián de Torres Morales, pero “por no contar con el suficiente dinero para el pago de dichos clérigos” no fue posible su funcionamiento.

 

El Corregidor de Huánuco don Diego de Alvarez, fue el principal gestor para la designación y permanencia de los clérigos doctrineros en Huaraz. “Establecida definitivamente la Parroquia, se sucedieron numerosos sacerdotes, cuyos nombres no se encuentran registrados, hasta cuando se produjo la visita del arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo, en el año de 1585, dejando anotado en sus memorias que había encontrado en la parroquia de San Sebastián de Huaraz, al Cura don Diego de Bermúdez; y en su segunda visita, al Licenciado don Leonardo Cortez, desde cuya visita la Parroquia de San Sebastián pasó a ser servida por dos sacerdotes”.(Historia de la Antigua Villa de San Sebastián de Huaraz de Santiago Matos Colchado)   

 

 

CAPITULO  IX

SUPERTICIONES, HECHICERIAS Y MALEFICIOS.

  

Según un testimonio eclesiastico nos dice: “una mujer llamada Bernarda Huiza Ingar del pueblo de Yánac que vivia en el lugar camino a la laguna de Cocha”, perteneciente a la que hoy es la Provincia de Corongo era una conocida hechicera, “el día 17 de agosto de 1686 comenzó hacer la brujería a un hacendado que vivia en Huataullo del pueblo de Conchudos de apellido Ayala”, el “arreglo” era para quitarlo la vida, cobraba una buena recompensa pagados por sus contrarios, el maleficio consistia “ enterrar junto a su vivienda en donde duerme un muñeco de cera con su forma masculina, envuelto con retazos de su pantalón y otras telas que haya usado el desafortunado, el muñeco era atado con sus cabellos del Ayala, con sus manos en forma de difunto”. Para mayor efectividad del hechizo, el “bulto era atravezado la caveza, espalda, cuerpo y brazos con espinas negras y alfileres bajo tierra con ají y estiércol de animal”, “viajó al lugar y se hizo pasar como compradora de ganado” en cuanto realizó el entierro el tal Ayala, se enfermó, dice: “en su lecho sentía mucho dolor y ardor por todo el cuerpo, se seco en vida” antes de morir un perro del hacendado en forma casual olfateo y escarbó la tiera del enteierro, “descubriendo el bulto enbrujado” todos reconocieron trozos de sus prendas del desafortunado, entonces la cuñada, por que el era viudo, “ordenó que se la destruyera quemando el hallzsgo con fuego” pero sigue el relato, ” fue causa para agravarse, se le retorció el cuerpo, los brazos, el cuello, la boca y aumentaron dolores en cabeza, espalda brazos, comenzó a pronunciar palabras de fantasma y temor”, “todos en esa noche lo rodearon sus familiares no podían hacer nada”, después “con voz ahogado pedia que se le retire a esa mujer que le esta lastimando con espinas”pero es algo curioso cuando se dice al final del manuscrito que “en su agonía identificó a la persona que le produjo la muerte”, a los pocos días murió. Este hecho de brujería movilizó a los moradores de la hacienda y desde esa fecha nunca dieron posada a los forasteros.

 

He tratado de investigar estos hechos de brujería en todos los archivos y documentos del Archivo de la Región Ancash, en el Archivo Arzobipal de Lima, en todas las causas judiciales hasta el año de 1689, pero no se ha encontrado otros casos similares que se hayan producido en todo el territorio del valle interandino de la que hoy es la Provincia de Pallasca. Me parece que los españoles que llegaron a nuestra provincia, no praticaban la brujería, tampoco los naturales que habitaban el valle interandino no eran personajes con poderes sobrenaturales de hechicerias para hacer daño sino más bien para curar. 

 

En esta época la bruja Bernarda Huiza Ingar de Yánac (Corongo), se hizo muy conocida por ser efectiva en sus maleficios, después de un año fue contratada para otro trabajo, un minero de las alturas del pueblo de Cabana le hacia competencia en sus negocios, también la contrató, dice en otro documento manuscrito (1686), que “don Justino Vásquez Herrera, contrató los servicios de magía de brujería contra Crecenció Zuñiga, quién encontró en el aposento de su casa, arrinconado en una vieja olla de barro un sapo, con espinas atravesados por todo el cuerpo, a los alrededores de la casa caían estruendos de rayos, con luz de estrellas derramando polvos mágicos de mal olor, la hechicera viajó a Cabana, siguió el camino de la mina llebando un bulto hecho de retazos de trapos y cercana a la mina del desafortunado hizo un hueco en la peña de tierra y enterro dicho bulto, el cual llevaba varios hilos negros atados en forma caprichosa sus piernas,” entonces los “familiares del enfermo acudieron al anexo llamado Huandoval en busca de una anciana india curandera”, después de comunicarle de los hechos sucedidos “convino en curarlo”, al aceptar la anciana asumir la curación los “familiares trasladaron a la india curandera llamada Timotea Heredia Soco al pueblo de Cabana”, al llegar “averiguó lo sucedido y esperó la noche, para esto llevó unos largos cuchillos, hojas cecas de plantas curativas, coqueaba la hoja de coca que le señalaba el sitio del entierro, cuando tiraba al aire desde la distancia el usado cuchillo fue a caer exactamente sobre el hueco en donde estaba el muñeco” embrujado, después de “remangarse las mangas de su monillo o blusa, sudaba a chorros la anciana, sin tocar el cuchillo plantado en el hueco”. Es decir, no podía extraer el cuchillo del lugar por que la tenía atrapado al muñeco, en caso de moverlo se trasladaba el muñeco de lugar y no hubiera sido posible de extraerlo, “la anciana muy ligera antes de irse la noche, ayudado con el segundo cuchillo removía la tierra del hueco, pronunciando palabras no entendibles, hasta atraparlo al muñeco”, una vez que la anciana tuvo el muñeco en la mano, recien pudo “respiro hondo” o sea se sentía satisfecha de su esforzado trabajo. Luego lo llevaron al pueblo, “sin que el enfermo supiera del trabajo de la anciana, con mucho cuidado guardo los cuchillo y el muñeco embrujado en una bolsa de cuero y vigilante de la olla con el sapo”, la curandera espero en secreto, hasta que oscureciera el día, para preferir llevarlo a un lugar solitario que ella elegió las “ruinas de pashas”. (Este lugar era desolado por que habian sido abandonados por sus ocupantes en la época preinca antes de la conquista por los Incas, según se dicen por los motivos de sequias, ambrunas y enfermedades que diezmaron estos lugares, en cuanto llegaron los españoles a fines del año de 1534, ya lo encontraron abandonados como muchos otros lugares del valle interandino del territorio del que hoy comprende la Provincia de Pallasca).

 

En cuanto llegó la noche, el silencio era su mejor aliado de la curandera, conjuntamente con sus familiares del enfermo, se dirigieron a las “ruinas de pashas”, masticando coca esperaron las doce de la noche y comenzó con su trabajo que consistia con mucho cuidado a sacar las espinas que atravesaban al muñeco embrujado, pronunciando oraciones religiosas, luego soltó los nudos que ataba al bulto, en su interior encontro cabellos, restos de uñas y una lagartija en estado de descomposición, todo fue liberado cuidadosamente por la anciana; luego extrajo el sapo de la olla y también comenzó a sacar las espinas y alfileres que atravezaban el cuerpo del animal, siempre pronunciando sus oraciones en el más completo silencio del lugar; en caso de alguna interferencia “se malograba la sesión de curación”, hasta que terminó de liberar las espinas y alfileres del sapo le “roseo un liquido verdoso” sobre su cuerpo que llevo previamente preparado y dejó caminar hasta perderse entre las piedras y luego lo hizo también esparcir el liquido versodoso sobre las telas descubiertas del bulto y haciendo varias cruces con la mano derecha la anciana respiró mirando al cielo. Inmediatamente ordenó que se regresaran “sin mirar a tras”, en el camino siempre pronunciaba palabras intendibles, hasta llegar a la casa, constataron y verificaron que el enfermo se iba recuperándose de su desconocida enfermedad, con sorpresa pedia bebida y alimentos. La persona que lo cuidaba había escuchado que el enfermo durante la noche sentía dolores en diferentes partes de su cuerpo y luego de un respiro profundo se dio un estiron de relajamiento de sus extremidades, parecía “como si hubiera llegado cansado de un largo viaje”. La anciana pronunciando la frase “demonio sale de esta casa”, “ya fuiste vencido”, “hecho un liquido de olor a ruda y luego esparció chicha por todas partes de la casa, después de agradecer a su Dios, “se agazapó con un manto negro su cabeza, encogiendo su cuerpo, como para ocultarse” dio media vuelta y solicitó, que le regresara a su anexo de Huandoval”. Asi se mejoró el enfermo, cuando por curiosidad le consultaron sobre el caso de la hacienda de Huataullo, contestó que fue un error haber destruido y quemado el muñeco embrujado, en caso de haberlo liberado como ella lo ha hecho, seguramente no hubiera muerto el hacendado. El prestigio de la “curandera de Huandoval se agrandó y se difundió por todo los pueblos” del valle interandino de la que hoy es la Provincia de Pallasca.

          

En un manuscrito del Padre Fray Juan de Monzón, nos narra que cuando llegó a los valles de Pampas (1536-1545) de la que es hoy territorio de la provincia de Pallasca, fue en que conoció a una gran hechisera llamada Arcenía Huayac, era una mujer diminuta, andaba descalza, pero con grandes poderes de idolatría, que procedía de la descendencia de los ayahuacas que correspondía a la que hoy es la provincia de Piura del famoso arte de la brujería, anteriormente había misionado por estos lugares, las costumbres venían desde tiempos en que reinaba el inca Túpac Yupanqui durante el período de 1470 a 1493, dice que al inca se le fue dificultoso someter a los nativos de este lugar, eran hombres recios y valientes su alimentación consistía en que comían algas marinas de nombre “llascas”, obtenidos del mar y de los ríos, con alto contenido nutritivo; recalca que tenía como almacen base en la construcción del tambo de Aypate, especialmente en los sacrificios ofrecido a la Luna, se ingería macibamente después de las lluvias e estación, de éstas canteras procedía la hechicera, era muy popular y temible la cual realizaba maleficios, hechicerías y curanderías con estas mágicas algas que hacia traer de su tierra, utilisándolo especialmente en esta zona de Pallasca, en donde habitaba exigiéndoles comer por cantidades en forma molida para curarles sus enfermedades, se hizo muy conocida por la efectividad de sus trabajos de curación y maleficios en los pueblos de su región misional.  

 

ACUSACIONES DE HECHICERÍA EN EL VALLE DE TAUCA

Y PROVINCIA DE PALLASCA

En el valle de Tauca y a nivel del valle interandino de la que hoy es la Provincia de Pallasca, he analizado la documentación histrorica existente en los Archivos de la Regional de Ancash y he llegado a demostrar que no existen las acusaciones de hechicería o idolatría hasta la “segunda mitad del siglo XVII”, es decir, con mayor precisión podemos afirmar que hasta el año de 1550, existía familias de los antiguos hechiceros del Imperio a nivel de la Provincia pero no fueron denunciados por las autoridades como en otras zonas del país, que eran base fundamental de los caciques, gobernadores de los repartimientos de muchos lugares del País, esto eran causas de las tenciones y enfrentamientos entre ellos para reafirmar su autoridad.

En nuestra ruta del valle interndino de la que hoy es la Provincia de Pallasca, nunca obtuvo visita alguna de ninguna autoridad del virreynato, como lo tuvo el valle de Jauja, cuando el virrey Francisco de Toledo a comiensos de 1570, visitó el valle de Jauja, pero su “proyecto toledano fracasó” en la solución de estos sucesivos conflictos entre curacas.

 

En el caso de nuestra Provincia, cuando se enfermaba algun habitante del lugar, eran curados sus dolencias por las personas entendidas en el uso de la medicina natural o folklórica que practicaban los curanderos o los hechiceros, utilizando el poder curativo de las diversas plantas, yerbas y arbustos del lugar, como uno de las plantas que no faltaba en la práctica del curanderismo, hechisería y brujerías, era la hoja de la coca, aguardiente, cigarro o el tabaco; entre los animales se usaban el cuy para ser utilizado en la “sobada” o pasada por encima del cuerpo del enfermo, era como una radiografía para conocer a “ciencia cierta” los males que aquejaba al paciente, según la información histórica en aquellos tiempos existian diversidad de formas de curar a un enfermo de acuerdo a sus dolencias, como también para hacer daño al enemigo, tanto físicos como psiquicos, cuando un enfermo no sanaba con curas herbáceas, entonces acudían a los llamados “brujos”. La coca, aparte de servir para la chacchada en trabajos comunales o particulares, servia de oráculo para predecir o adivinar el tratamienrto a seguir, era pues una consultora imparcial e infalible, para muchos asuntos, como viajes, matrimonios, estudios, trabajo, etc. Hoy muchas canciones que se han compuesto sobre esta hoja de coca:

 

Hoja verde de la coca

humo blanco del cigarro

adivíname la suerte

compañera de la vida.

 

Hoja verde de la coca

humo blanco del cigarro

adivíname la suerte

si esta chica me quiere.

 

Nuestros ancestros padecieron muchas enfermedades letales como el paludismo y verruga, que cobró muchas vidas. Asimismo, el nacimiento del nuevo ser, durante el parto, fueron confiados a las señoras entendidas en la matería llamadas “comadronas”, que practicaron el “parto vertical”; con este método experimentado de esas señoras, predecesoras de las profesiones de obstetrices y médicos ginecólogos,(…) los de la provincia de Pallasca hemos llegado al mundo sin ningún problema; salvo de aquellos, por multiples causas nacieron muertos como sucede en muchos hospitales y postas. Lógicamente a falta de ciencia médica y medicamentos respectivos, muchos han fallecido tempranamente, por falta de intervención quirúgica por un profesional”. (Llamellín, Rosulo Reyes Espinoza, pag. 231 y 232).

 

Idolo Catequilla.- El cronista agustino Antonio de la Calancha en su obra “Crónicas Agustinianas del Perú” nos relata lo siguiente: “Cabana y Tauca de esta Provincia de Conchucos había un Ídolo celebrado así de los naturales como de los extranjeros y advenedizos llamado “Catequilla”, que era tradición, que por parte de este era de oro; éste era venerado y temido en toda aquella Provincia y al igual en la de Huamachuco donde tuvo su origen. Creció su nombre y extendió su fama (…) Pasó Tupac Inca Yupanqui por Huamachuco con un grueso ejercito, a castigar a un hermano suyo que se había revelado en Quito; convocó a todos los Sacerdotes y Sacerdotisas del Ídolo “Catequilla”, que daba de ordinario oráculos y respuestas, siendo el Demonio el que hablaba en el Ídolo. Tuvieron el ayuno, les ofrecieron el sacrificio, le dedicaron ofrendas, porque les dijese ¿si había de volver victorioso de aquella batalla o morir en ella? Respondió el Demonio en el ídolo: Que moriría sin decir cuando, ni sería vencedor o vencido; sucedió que murió en Quito, tierra que años antes el había fundado y conquistado, dejando por su Gobernador a su hermano a quien volvió a castigar; de esto ganó el gran nombre este ídolo (…) Entró en el reinado Huayna Cápac su hijo que estaba en el Cuzco y bajó a Quito visitando su Reino y pasó por Huamachuco; allí le dijeron, cómo aquel gran ídolo había anunciado a su padre la muerte a cuya causa era tan temido y adorado de todas las Provincias, de donde le venían a consultar y a ofrecer sacrificios, por lo cual estaba tan rico, que tenía un tempo muy suntuoso de piedra labrada…) se indignó tanto el Inca Huayna Cápac, de que a costa de su vida de su padre, hubiese granjeado tan extendidos aplausos y tan grande abundancia de riquezas, envidioso de tal grandeza, mandó poner fuego al templo y todas las riquezas de adorno y vasos del sacrificio. Los hechiceros y Sacerdotes movidos del amor de su ídolo, quisieron sacarle del incendio y tímidos del enojo del Inca temían el propio castigo. Pero venció el amor a los miedos, que la temeridad bárbara de los gentiles, mueve a precipitaciones desesperadas, hurtándoles este brío a la divinidad, que da valentía para emprender fuerzas y engendra resoluciones para conseguir hechos heroicos. Por entre llamas se arrojaron los falsos Sacerdotes (...) y rescataron (…) Sacaron de noche del pueblo de Huamachuco y le trajeron a Cabana pueblo de estos Conchucos donde le hicieron otro templo, y le presentaron muchos dones (…) Este ídolo, luego que entró el Padre Fray Hernando y Padre Pineda trataron de extinguirlo, y hurtando del templo lo escondieron: Amenazas no bastaron, ruegos no le descubrían, ni castigos aprovechaban. El Padre Josef dice (…), que el padre Fray Francisco Cano de quien hemos hablado, lo destruyó el ídolo, pero lo cierto es, que los indios del pueblo de Tauca hurtaron este ídolo, y que aunque se hicieron muchas diligencias para descubrirle en la visita, lo negaron siempre los viejos de Tauca, y que algunos que se hallaron más culpables lo trajeron a Lima, a esta cárcel llamada Santa Cruz. Todos los ídolos antiguos aniquilaron los Padres: Fray Hernando García, Fray Alonso de Espinosa, Fray Juan de Pineda, Fray Francisco Velásquez, Fray Marcos Pérez y Fray Miguel de Carmona, cada uno en sus pueblos (…)”.

 

En otro pasaje de su obra “Crónicas Agustinianas del Perú”, el agustino Antonio de la Calancha también nos relata: “que en pueblo de Tauca adoraban a los Duendes que ellos llamaban Huaraclla (Waraki) y que aparecía en el árbol de alisos junto al pueblo y sus adoradores oían sus voces. También fueron destruidos estos árboles por los mencionados frailes; pero al retoñar este árbol, nuevamente proseguían la creencia y adoración a este Duende y el árbol” (...) Prosigue relatando al respecto: ”como dice el Padre Pablo Josef en el Capitulo Segundo, hablando de este pueblo (Tauca) y de este punto, para que se advierta, que cuando se destruye un ídolo, no se le deje piedra viva, raíz, ni sus cenizas, ni (menos) vean los indios donde se echan (sus cenizas), que habiendo traído algunos ídolos y huesos a echarlos en este río de Lima (río Rimac), desde Huaylas, cincuenta leguas venían los indios y adoraban el puente de Lima en donde supieron se había echado (al ídolo o a su cenizas); así lo testifica el Padre Pablo Josef (…) y es sin duda lo que decía el Virrey Don Martín Enríquez, que los indios no solamente son unos, sino uno”.

(Nota.-sólo he corregido y he agregado algunas palabras en su ortografía y actualización gramatical, para hacer más comprensible su lectura).

 

“Asimismo, en este gran Valle (Conchucos), en aquellos tiempos tuvo gran arraigo el dios Wari (Huari). Este dios aparecía a los hombres de distintas formas de acuerdo a la ocasión: se convertía en hombre, en culebra, en viento, que recorría gobernando el mundo andino. Muchos lo confundieron con el gran dios “Kon”, aunque este último tenía más trascendencia y era adorado desde tiempos inmemoriales. También refieren que el dios “Huari”, como castigo a los hombres hizo llover en los Andes en forma torrencial que duró varías semanas causando grandes inundaciones, donde murieron mucha gente que vivían en partes bajas o valles y sólo se salvaron algunos hombres que se trasladaron a las cimas de los cerros, guareciéndose en las cuevas. Los Religiosos trabajaron arduamente para convertir a los indígenas a la religión cristiana (…)” iban haciendo Iglesias, bautizaban niños, catequizaban adultos, y a muchos que bautizaban, los veían después (a los indios) adorando los ídolos, volviéndolos a reducir (lo atraían al pueblo para evangelizarlo), y ellos (los indios) tomaban (lo volvían) a idolatrar; (de) igual a igual perseveraba y con un ganado daban por bien logradas sus fatigas y cobra (recobraban) tan mayores alientos sus deseos, buscándolos en sus borracheras (en los lugares en donde bebían chicha o licor), que éstas (borracheras) en ellos son (eran) cotidianos (costumbre de todos los días), se engrifaban (se molestaban) con los Religiosos, y como si fuera quitarles la vida, se armaban (resistían o rebelaban) defendiendo sus vicios, el traerlos a la Doctrina o a la Misa, era traerlos a la galera (castigo servir remando en una embarcación de guerra) o mazmorras (prisión subterránea) (…) ¡ OH ! cuánto padecieron estos primeros ministros y cuánto trabajaron en las primeras conquistas (…) Grandes batallas tuvieron estos ocho Religiosos y dichosas victorias alcanzaron en veinte y cinco años en ellos y otros que fueron a conversión les predicaron; y por que de algunos se hace (hacían) tratado (tratamiento) particular (…) y solo diré del Padre Fray Juan de Pineda, primer Ministro de los Conchucos, y último Prior de aquella Provincia (Pallasca)…”

 

HECHICERO VENIDO DEL NORTE.- Del norte vinieron dos grandes hechiceros al distrito de Pallasca, para realizar varias brujerías llamados Juan Cajamarca y Juan de la Cruz, ellos practicaban sus hechicerías en los lugares de las cuevas de los cerros y durante la noche, llevaban vastante hoja de coca y lo esparcian a su alrededor, roceado de la sagrada chicha, extendían una manta colorada, los brujos se amarraban un “llanto” en la caveza, danzaban alrededor de un bulto que contenía, “sango”, en una vasija de plata, una bolsa de huesos humanos, se vestian de pellejos de carnero, masticando la hoja de coca les decía que en caso de morir la persona velada y que pronunciaban su nombre, entoces la coca sea de gusto dulce y en caso de no morir entoces que el gusto de la coca debe ser amarga, estos brujos eran muy temidos en muchas partes del norte tanto en la costa como en los Andes centrales y del sur, por efectividad en la hechiceria en torno doméstico como también en la política y la magia alcanzaba al entorno curacal del centro de los Andes.(Archivo Arzobispal de Lima, leg.5,exp.21-1647-9v.-9lr.)  

 

HECHICERA DE JAUJA EN SUELO TAUQUINO.- De la villa minera de Huancavelica, ubicada al sur del valle del Mantaro, en la década de 1560, vino Fabián de Carranza, quién tenía poder para descubrir y donar vetas de minas además pertenecía a una compañía minera, (posteriormente su hijo Pedro de Carranza fue notario en el centro del Perú) a explorar las minas del suelo de Tauca, estuvo explorando más o menos por el termino de 26 años, desde que llegaron al suelo de Tauca en 1534, se construyeron las acequias para lavar el oro y la plata, se trazaron los caminos para transportar en acémilas, en uno de sus viajes a Huaraz y Jauja, se conoció con María de Chávez, hija de los primeros españoles residentes de Jauja, quién se había casado con un mercader de Huancavelica y el quien explotaba unas de las minas de ese lugar, cuando tomo conocimiento de las riquezas mineras que existían en Tauca, inmediatamente viajó a verificar, el fue el quien siguió dirigiendo la exploración de muchos lugares de la zona, inclusive amplió su actividad hacia los lugares de Llapo, Bambas, Yupán y Corongo, el sobrino exploró la zona norte de la provincia, la empresa alcanzó gran prestigio y renombre hacia las tierras de Conchucos, Recuay en Ancash y en la zona central del Perú.

 

Pero resulta, que la envidia se generó entre sus familiares residentes en Jauja por que alcanzó buenos dividendos, entonces, recurrieron a los servicios de hechiceros más famosas como a la madre de Agustina Gonzáles, contaba con una nieta que también era de la descendencia de la brujería, quien conocía a los padres biológicos de Juan Solso otro de los famosos hechiceros descendiente de los primeros españoles que habitaban en el centro del Perú, entonces la española Isabel Álvarez también solicito sus servicios para hacerla daño a Fabián de Carranza, por haber sido uno de sus hijas engañadas con un hijo y se negaba el reconocerlo, en vista de que la hechicería no le alcanzaba sus maleficios a la distancia; entonces acudieron al lugar se su residencia y la contrataron para traerlo a la más famosa hechicera llamada “Sebastiana de Chávez, una mestiza era hija natural de Juan Chávez y de la india Francisca Llucllamasa, famosos hechiceros del centro (..), “conocida como “La beata” vestía el hábito de la orden terciaria franciscana, como otras españolas o criollas del valle de Jauja” (Archivo Arzobispal de Lima, 1589, Hechicerías e Idolatrías, leg. 8, exp.2, 1589,f.135r-138r).

 

Hija de uno de los primeros españoles del lugar y al venir hacia el Norte, dejaba ver los efectos de sus trabajo de brujería, de quien todos sentían temor, cuando pasó por Huaraz, demostró su habilidad de brujería, una mujer embarazada no podía pasar el río Santa por el caudal de sus aguas, la miró y le dijo: “india cierra tus ojos y corre mordiendo tu pañuelo, hasta que yo te diga que lo abras”, pero la india antes quiso ver por curiosidad y cayo fuertemente de pecho sobre la otra orilla del río, al verla retorciéndose de dolor por la caída, le dijo: “no dudes siéntate y no te dolerá”, efectivamente la india se sentó y dejó de llorar; la gente quedó sorprendida. Otra manifestación de poder sobrenatural lo demostró casi al llegar a las inmediaciones de Corongo, unas vacas le cruzó el camino, con propósito de envestirla, pero bastó que le soplara y las vacas bravas desaparecieron del camino, convirtiéndose en palomas voladoras.

 

Cuando caminaba parecía que lo hacia sobre el suelo sin rozar el hábito y no tenía sed ni hambre, menos cansancio, era sorprendente”. Cuando llegó al suelo de Tauca, con sus acompañantes se quedó en las orillas del campamento, el ruido que producia el idolo “Katequilla” debajo de la tierra todavía se escuchaba, “como fuertes bramidos de toro desbocado que infundía temor en la gente del valle que le escuchaba, por que cada bramido deslizaba las partes movedizas de la lomada de Angovillca”, la bruja un poco fastidiada “preguntó que cosa era y porque no se callaba”; entonces la gente le contaron la historia pasada del codiciado Idolo de oro, que para no ser llevado a Lima por los frayles, la ocultaron en la cueva trabajada por los primeros españoles que llegaron al lugar; comprendiendo todo la bruja les dijo “no preocuparse yo lo soluciono estos bramidos”; pero antes con voz firme, a sus acompañantes le “mandó llamar a la mujer ofendida y le preguntó si quería ver en persona al ofensor el padre de su hijo y élla con odio le respondió, que prefería ver a su prometido padre de su hijo bajo tierra”; entonces, era de mañana, la bruja de hábito: respiró profundamente todo el aire del valle y luego con sus ojos azules “sobre pasó con la endurecida mirada los cerros y alzó con fuerza los dos brazos con las manos sueltas sobre el aire, pronunciando palabras no comprendidas”; pero, que a medida que bajaba los brazos, “todo el lugar temblaba como temblor, la lomada de (Angovillca) se macisaba y se endurecia en si misma, dejando de deslizarse en su estructura y así mismo, “el bramido constante del idolo “Katequilla” que salia desde la profundidad por la boca de la cueva enterrada, dejaba paulatinamente de producir el bramido, convertido en un silencioso cúmulo de neblina, que se perdía deslizada entre sus peñascos que rodeaba sobre la boca antigua de la cueva minada.

 

Y al observar por el otro lado, que apresurado se escapaba el jóven prometido de la jóven mujer, padre de su hijo, conjuntamente con su familia, por las inmediaciones del lugar; fue  entonces, que con una mirada lejana, logró localizarlo antes de que descendiera al otro lado de la loma, para no ser vista ni alcanzada; pero lastimosamente que el poder maléfico de la bruja le dio alcance, quedando irremediablemente “petrificado el ofensor, con todo su familia, convertida en una piedra porosa, en cuanto trataban de huir por el cruce de dos caminos del lugar”, la “piedra quedó humeando de su calentura fugaz en el mismo lugar, imperfectamente moldeada y el campo se abrió de sosiego ante la vista y paciencia de todas las personas que se encontraban en el campamento del estrategico paraje”; la famosa bruja del centro del Perú, “sacudió su hábito característico, sin aceptar potaje alguno, arregló sus pertenencias traidas, no aceptó la posada ofrecida, tampoco el agradecimiento por su jamás vista actuación en público y solamente pronunció: “que agradezcan a Dios, por ser su sierva”, quería decir, que Dios le había concedido el poder sobrenatural de hacer las cosas conforme a su voluntad, inmediatamente dispuso su retorno del lugar, por el mismo sitio de entrada, por donde arribó; pero, antes pronunció estas palabras “el anciado y precioso ídolo de oro, nunca lo encontrarán menos bramará, se quedará para siempre bajo tierra”. Y a la jóven mujer que no salia de su sopresa le dijo: “se ha hecho justicia”, “cada vez que paces por junto a esa piedra, deposita sobre ella otra pequeña, como un gesto de caridad y para que sus males no te alcance”, quería decir, para que las energías negativas no fluyan ni menos le persiga, dejando otra piedra pequeña sobre élla, la devolvía en positiva, para presagiarle la buena suerte.  La estadía de la famosa bruja, fue pocas horas en el territorio de Tauca.

 

El Padre Fray Juan Bautista Dávila, de ese entonces la “creyo peligrosa y salió en defensa de la poca gente que existia, con el crucifijo en mano, levantado en alto, la rechazaba su actitud temeraria, pronunciando oraciones e invocando a Dios, enfatizando “que retire al demonio”, “que ampare a los hijos de Dios”, “que los libre del mal, de las acciones satanicas” y otras tantas expreciones de la fe cristiana. El pueblo se aglomeraba, por estas manifestaciones sobrenaturales jamás vistas, la genta se contagiaba con la crisis del susto que sufrían. La famosa bruja del centro, comprendiendo de no ser grata su visita, menos de su poder sobrenatural decidió luego, con sus dos acompañantes emprender su regreso, con dirección a Corongo, para luego regresar a la sierra central del país. (Archivo Regional de Junín-1584, Protocolos, f.460).

 

Hasta ese entonces, fue la primera visita de una poderosa hechicera que estuvo en el suelo del nuevo nombre de Tauca. La gente del campamento no se explicaban: porque ni quien había promovido este extraño acontecer, ante la sorpresa de la poca gente del campamento el Padre Fray Juan Bautista Dávila, acudió a su auxilio y en vista de que el montículo de piedra se iba enfriando, no parecia un acto de hechicería, sino como los efectos de un rayo en pleno día, no fue posible el rescate de los restos de la familia calcinada, solamente el Fraile se limitó a plantar una cruz a la altura de la boca de la cueva minada, exactamente en donde se extinguia el humo que formaba el cúmulo de neblina, en el mismo lugar en donde se apagaba el humo, siendo testigos presenciales la gente que los rodeaba; convertiéndose en un lugar sagrado de adoración, en donde la gente acudía permanentemente llevando ramos de flores. Dando lugar a que posteriormente se construyera una capilla pintada de yezo color blanco, como testimonio del hecho histórico sucedido, dándole un significado evangélico de la fe católica, se dispuso que desde esta significativa capilla se haga la entrada de Jesuscristo al pueblo, todos los años de este lugar parte Jesucristo montado en su burro blanco, significando el Domingo de Ramos, pues a traves de los años adquirido mayor importancia religiosa. Actualmente se construyó una capilla más amplia con mejor fachada, integrandose a la fe cristiana.

 

En el caso, de la piedra porosa e inperfecta, podemos deducir por sus caraterísticas se le demonina la “piedra del rollo”, se ordenó que la gente se retirara del lugar hasta que se enfriara de su calor calcinante la piedra enrollada en si misma, el Padre Fray Juan Bautista Dávila, solo atinó ha ordenar al pueblo que se preserve como para bendecir en nombre de Dios y alejar el mal que le ha producido el demonio y se convierta en obra del Creador de la naturaleza, para ser camino de la felicidad del pueblo.

 

 

 

  

 

 

 

 

  Reliquia tradicional de la creencia popular

 

CURANDERA EN HUALALAY DISTRITO DE TAUCA.- Existia una viejita curandera llamada Benedita Alejos, vivia en su posada del lugar  Cuyumalca junto al cerro de Llactabamba dentro de la jurisdicción de Hualalay; pues su mano era un verdadero termómetro y tan solo con ponersela sobre la frente del paciente rapidamente asintía con un movimiento de cabeza el grado de temperatura o fiebre que tenía el niño o la persona adulta, lo diagnosticaba inmediato y les decía si tenía “mal de ojo”, o porque el cuerpo del paciente quemaba como candela, guardaba en un sitio preferencial su fardel o talego con medicamentos y les daba un jarro de agua tibia, cogía unos cinco granos de maíz negro, otro tanto de blanco,  y unos cuantos de trigo que no pasaba de la media docena, les tiraba de distancia a su boca y les comensaba a triturar con los dientes, hasta convertirlo en una pasta gris, con las masticadas y el calor de la boca les habia calentado la masa, luego de untarle en la frente, las sienes, procedía rápidamente pasando por sobre el estómago, sus extremidades brazos, caderas, canillas, el ombligo. Posteriormente con un huevo del día o recien ovado por la gallina, le hacia una cruz en el aire, luego la sobaba desde la cabeza sin dejar sitio alguno hasta terminar en la punta de los pies, pronunciando oraciones y pidiendo a Dios que sus bendiciones derrame sobre el paciente para mejorarse, inmediatamente el huevo era roto y vertido su contenido en un plato, de cuya clara se advertía aflorar un globo que la demonizaba el “ojo blanco”, esto significaba de haberse sacado o extraído el “mal ojo”, la persona o el niño poco a poco los dolores del estomago o las nauceas o el llanto le iba calmando hasta dormirse, antes le pasaba por la frente agua bendita entonces en forma de cruz, aplicándole  una sobada con hojas de ruda y si tenía agua de ruda una a dos hisopadas en la cabeza del paciente, según la experiencia de la curandera el paciente se había curado de la enfermedad. La curandera les advertía que no se expongan a miradas malignas y que a los niños se les coloque una cinta roja en la muñeca del brado izquierdo, para librarse de los males de terceros.     

 

RELIGIÓN ANDINA RURAL.- “Juan Camac, indio tullido del pueblo de Jauja, soltero y de veintidós años, trabajaba en equipo al momento de curar. Su ayudante era nada menos que el Apóstol Santiago, Juan relató con mucha naturalidad al visitador cómo había invocado al apóstol durante una sesión a media noche: “Padre mío Santiago ven por cerros por laderas y despeñaderos a descansar a esta tu casa con los resplandores y bizarrías con que vienes siempre”(Juan Camac no hablaba español, por lo que sus declaraciones fueron traducidas del quechua). Llegado el apóstol, “resplandeciente como oropel y ruido de cascabeles”, Juan le preguntó si la enferma a quien atendía sanaría finalmente. Santiago le respondió que “ya le había dicho el modo de curar” y luego partió. Intrigado por las declaraciones del hechicero, el visitador preguntó a Camac cómo había trabado “amistad” con Santiago. El hechicero le contó que un indio de Huamanga, compadeciéndose de su tullimiento, le había mostrado cómo llamarlo para que le enseñara cómo curar y hallar cosas perdidas -dos campos profesionales con mucha demanda- . Quizá sin prever la sentencia que luego recaería sobre él, Juan describió su primer encuentro con cierto detalle. (Archivo Arzobispal de Lima, Hechicerías e Idolatrías, leg. 5, exp. 8, f.139 v. y ss.).

 

“Muchas cosas se podrían decir en torno de Juan Camac y el Apóstol Santiago: el “resplandor” y los cascabeles en relación con el rayo y el trueno –la divinidad “Illapa” prehispánica- , las características “observables” de la aparición y su analogía con la manera como otras divinidades típicamente andinas se mostraban a los hombres (..), el hecho de que Juan fuera “tullido” –característica que lo asemejaba a otros hombres que gozaban del privilegio del contacto con lo sagrado- , los mecanismos de transmisión de los conocimientos entre hechiceros y, finalmente, la compleja parafernalia de los mismos para invocar, curar y hallar cosas perdidas. Por ahora, basta destacar la armonía que se desprende de las declaraciones de Juan Camac respecto de la ayuda sobrenatural que recibía de Santiago –una figura típica de la devoción popular española- (...) y su clara conjunción con elementos provenientes de una tradición andina más antigua –cuyes, maíz y coca- . A ojos de los contemporáneos, que el apóstol le tendiera una mano a Juan Camac contribuía a la reputación de este como un eficaz hechicero. Juan declaró ante un visitador incrédulo y poco propenso a “intervenir” en las declaraciones de los acusados”.

 

Es necesario conocer quien fue el Apóstol Santiago, según datos bíblicos nos dice que Jeús se encontraba caminando por la ribera del mar de Galilea, conoció a los hermanos pescadores Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, seguidores de Jesús, para diferenciarlo le llamaba Santiago el Mayor y Santiago el Menor o Alfeo. Santiago era un jóven Hebreo por ser activo y decidido le llamban “el hijo del trueno”, después de la crucifixión de Jesús permaneció en Jerusalén, como Apóstol se embarcó hacia la península Ibérica (España) predicando la doctrina evangélica de Cristo, en ese tiempo se encontraba dominado por paganos del Imperio Romano. En año 44 regresó a Jerusalén, la persecución continuaba, Herodes Agripa, nieto de Herodes El Grande, mandó decapitar a Santiago el Mayor, sus discípulos Atanasio y Teodoro, desde Jafa llevaron su cuerpo en una barca hasta llegar a Flavio (Padrón), de aquí en una carreta jalada por una yunta de toros lo trasladaron al monte “Liberum donum”, (Compostela), en donde sepultaron al Apóstol Santiago. En el año 810, trataron de ubicar su sepultura, un ermitaño vio una estrella que reflejaba e indicó al párroco el lugar, en donde hallaron el cadáver del Apóstol Santiago. En el siglo IX, Alfonso II El Grande, construyó una Basílica, llamando a la zona Compostela.        

 

En realidad en los pueblos rurales del valle de Mantaro los Frayles dominicos trataron de implantar las costumbres españolas con respecto a la imagen la hicieron su patrón del pueblo como por ejemplo en el pueblo de Sapallanga, en donde existian grandes cantidades de ganado, en cuanto terminaron aparentemente las guerras civiles entre los españoles, acostumbraron a los indios reunires en los campos un día antes del 25 de Julio, en las visperas de conmemorarse el día de “Santiago”, los curacas de ese tiempo durante estas fiestas repartían a la población asistente, mates de chicha mesclado con agua ardiente de los cañaverales, asi como también potajes preparados en los campos, pachamancas, patasca y huevos batidos como ponches, al dia siguiente o sea el día de la proseción en el pueblo bailaban grupos danzantes y todo el pueblo, ante la imagen del apóstol Santiago, los grupos hacen sonar las “tinyas” (pequeños tamborcitos), que al son de la musíca bailan, los indios mastican la hoja de coca, reparten muchas flores sivestres traidas de las alturas, llamadas “wilawila”, “cuchichupán”, crecen en las punas; al día siguiente marcan al ganado de los dueños de los obrajes o hacendados, con hilos o cintas de colores, para diferenciarse de los demás ganados de otros obrajes, estas actividades las realizan con musica, solista o en conjunto, que pueden ser saxos, clarinetes, violínes, y arpas, el “Taita Shanti”, que viene hacer el apóstol Santiago, conocido en todo el valle del Mantaro, como un santo varón, no solo en este lugar sino que alcanzado gran popularidad en los pueblos andinos del centro, los sacerdotes presidían las procesiones y les bendecian a todos sus ganados, para multiplicarse y que no enfermen, para esto acostumbran el ritual llamado “la herranza” o la “señalacuy” (acto de marcar el ganado con cintas o hilos de colores, cada curaca tenía su color determinado que nadie podía usar sin su permiso), en este acto la gente piden a los “apus o wamanis”, que eran sus dioses prehistóricos, que asociaban con esta festividad, que llegaban al extremo de acudir a los cementerios para recordar a los difuntos con alegría, porque piensan que se encuentran bajo la protección del Santo, es una costumbre muy arraigada en estos pueblos, que creen en la inmortalidad, la música preferida es el ritmo llamado “shakatán” consiste en un sapateo acompañado de un “guapeo wanka”, en el cual las mujeres le dicen palabras desafiantes como “ya no puedes”, “ya no jalan”, “ya no sirves”, “ya no suben”, acompañados de silbidos y continuas carcajadas de ¡ajajay! o de ¡ayayay!, tienen el propósito de alentador a los hombres; ésta costumbre pastoril se ha enraizado en la zona del centro del Perú.        

 

“Otros casos también muestran la fusión de elementos de distintas tradiciones hasta el punto de hacerse casi indistinguibles -¿lo eran en la mente de los creyentes?-. Destaca el caso de María de la Cruz y de Agustina Gonzáles. A ambas se les acusó de querer atraer el amor con un muñeco de sebo combinado con los cabellos de la víctima –llamado “huacanqui” en la documentación de la época- . Estando presa, una de las hechiceras le confesó a una mujer española cómo deshacer el “huacanqui”. La hechicera dijo que los cabellos estaban atados con una cinta verde, “La cual dijo que estaba añudada que llaman en la lengua general “Ynsisca”. Para deshacer el nudo de amor, era preciso usar una medalla de la Virgen de Copacabana –que la hechicera guardaba en su pecho-, a la cual se le debía prender una vela. Adicionalmente, había que proveerse de los algodones con que ungían la imagen de Cristo durante el Viernes Santo, pero “después del descendimiento”. Con dichos algodones había que tocar el lienzo de la Santísima Trinidad y, tras esta acción, en ellos se pegaría el “polvo” del lienzo. Luego de remojar los algodones en agua, había que dar a beber el líquido al amante embrujado para deshacer el hechizo. (Archivo Arzobispal de Lima, Hechicerías e Idolatrías, leg.5, exp. 8, f.360r, 362r.).

 

“El contrahechizo era, en este caso muy complejo. ¿De quién aprendió la hechicera indígena tales remedios para los males de amor, los mismos que incluían el recurso a los poderes de Cristo y de la Trinidad? La documentación no permite responder concluyentemente a esta pregunta, pero se puede sugerir que, en su esquema básico, el contrahechizo se trasmitió, al menos parcialmente, desde España hacia América a través de la devoción cristiana popular”. (..) “el uso, con fines curativos, del aceite de las lámparas que alumbraban el santuario de Monsalud (provincia de Guadalajara). En Monsalud se elaboraba un “pan bendito” cuyas virtudes sanadoras se activaban al ser untado con dicho aceite. El remedio de Agustina Gonzáles fue escuchado por una española y una india; ambas parecían concordar en que su efectividad estaba fuera de dudas”.

 

“Antes que prestar elementos que pudiéramos atribuir claramente a una religión “indígena” organizada, los expedientes de Jauja contienen más bien prácticas mágico-religiosas “mestizas” de corte popular. Así, si se compara la región de Jauja con otras zonas del virreinato del Perú, se le puede caracterizar como una sociedad intermedia, una “zona puente”(..). Jauja se ubica en algún punto del espectro que cubre desde lo que otros investigadores han identificado como la brujería mestiza urbana de Lima o de la costa norte, hasta aquello que se conoce sobre la brujería rural, más “indígena”, de zonas como Cajatambo o Huarochirí”. “La práctica de la hechicería era un oficio rentable y una fuente alternativa de prestigio para determinados indios del común. Algunos hechiceros no siempre fueron identificados como “indígenas”, contando entre sus clientes a miembros de otros grupos sociales que confiaban en la eficacia de sus poderes, mestizos por naturaleza. Se trataba de personajes tenidos en gran estima. Sus hechizos imbricaban o sobrepuestas unas en otras, de manera muy compleja, tradiciones nativas y peninsulares”.(José Carlos de la Puente Luna-2007, Los curacas hechiceros de Jauja, pág. 85-86-87).                      

    

“La experiencia de Juan Camac no era única en su tipo. Agustina Gonzáles, también hechicera de Jauja, pidió a una paciente que cortara un poco de cabello con el fin de curarla. Agustina dijo que lo pondría a los pies de una imagen de Santa Elena, alumbrando los cabellos con una vela de cera. El licenciado Juan Balbín denunció al visitador de la idolatría que en una ocasión, mientras se desempeñaba como cura interino de Santiago de Chongos, echó de menos la estatua de La Muerte que se guardaba en la sacristía, junto con otros objetos empleados en la celebración de la Semana Santa. Balbín pudo averiguar cómo los indios los tomaban de continuo y los llevaban a sus casas. En especial, se enteró de que Agustina Gonzáles, hechicera, había hecho lo propio y puesto delante de la estatua un paño negro y dos velas”.  (Archivo Arzobispal de Lima, Hechicerías e Idolatrías, leg. 5, exp.8, f.288v, 322r.) 

 

CAPITULO  X

FUNDACIONES DE PUEBLOS EN LA PROVINCIA DE PALLASCA

 

Fundación de ciudades en los territorios de ultramar.- En la época colonial, el proceso de “Reducción de indignas” comenzó en época del Virrey don Andrés Hurtado de Mendoza Marqués de Cañete. En cuanto la Corona Española tomo conocimiento de la fundación de ciudades en los territorios de ultramar por los conquistadores el Rey Felipe II, mediante Real Cedula  del 28 de diciembre de 1569, dispuso la continuidad de la fundación de nuevos pueblos, llegando al Perú a fines del año de 1570, el Virrey don Francisco de Toledo, ordenó su cumplimiento a “partir de los primeros meses de 1571, iniciándose en la Región de Huánuco, con proyección a los valles del Mantaro, Huaylas y Conchucos, hasta las zonas de Huacrachuco y Huamachuco”(Historia de la Antigua Villa de San Sebastián de Huaraz, de Santiago Matos Colchado).

 

En 1571, “entraron en Conchucos los religiosos de la O.S.A a predicar los Santos Evangelios a los seis mayores pueblos llamados San Juan de Pallasca, Santo Domingo de Tauca, San Pedro y San Pablo de Piscobamba, San Pedro de Corongo, San Agustín de Huandoval y Apóstol Santiago de Cabana: Pa. Fr. Juan de Pineda, Primer Ministro Vicario de Pallasca, sabía bien la lengua general del Perú, P. fr. Francisco Velásquez Vicario de San Juan de Sillabamba, P. fr. Miguel de Carmona, quien trajo el mayor tesoro de santas reliquias que ha tenido el Perú, concedidos por el Papa Gregorio XIII, a quien pide para las iglesias del Perú jubileos, reliquias y privilegios. Estando el Santo Padre con dolor de quijada y muelas, le sugirió para su curación la yerba peruana del tabaco. “Estos ocho ministros capitanes del Evangelio, cada uno Alférez del estandarte y la bandera de la Cruz, acometieron la trabajosa empresa” (Antonio de la Calancha-638) (Cronología breve de Corongo, Arcángel De la Cruz Peláez).

 

Mediante “Las Ordenanzas de Toledo” se designó comisiones de visitadores conformados por españoles civiles, militares y sacerdotes, en otros fueron mixtos; para la Región Huánuco, a la que perteneció inicialmente los Conchucos y Huaylas, el Visitador General oficial fue el español Capitán de Caballería don Alonso de Santoyo, integrado por un representante de la Iglesia Católica, el sacerdote Bartolomé Martínez, acreditado por el Obispado de Lima con titulo de “Visitador Eclesiástico”, ambos partieron de la ciudad de Huánuco a mediados de 1572, todo el año recorrieron las cuencas altas del Mantaro, Perené, Huallaga y Marañón, continuando por la Región de los Conchucos fundando los pueblos de Llata, Huánucopampa, Uco, Llamellín, Huari, San Luis, Piscobamba, Corongo, Pallasca, La Pampa y muchos otros poblados de menor rango, “mediante la modalidad de reducciones de indios con carácter obligatorio”(Santiago Matos Colchado).       

 

El Padre Antonio de la Calancha, agustino (1638), nos grafica la situación de los indios antes de producirse las Reducciones: “Solo algunos pueblos, cabezas de provincias, estaban en forma de población hasta que el Virrey Marqués de Cañete don Andrés Hurtado hizo algunas Reducciones de familias esparcidas y fueron pocas, porque duró su gobierno poco más de un año…Los demás indios habitaban en los campos, quebradas, retiros y montañas, diez en esta parte y veinte en aquella, sin pueblo, sin templo y sin adoctrinamiento propio. Andaban los Religiosos de las Ordenes de familia en familia, buscándolos en quebradas y en los montes, predicando hoy en ésta, mañana en aquella, pasando insoportables trabajos, por no tener casa en que vivir y que a veces les faltaba albergue en que descansar”. “A mediados del siglo XVI, el Virrey del Perú don Francisco de Toledo, después de recorrer y conocer mejor la realidad de la población virreynal, dictó una Ordenanza llamada “REDUCCIÓN DE INDIOS”, mediante la cual se obligó a reducirse en pueblos la masa indígena dispersa, con la finalidad de facilitar su evangelización, catequización, suministrar sacramentos y establecer censos que permitan un mejor control para hacer efectivo el cobro de tributos que estaban obligados hacerlo y de esta manera tener un control  e impedir que continúen con prácticas de tradiciones incas, y consideraron que era un peligro para la estabilidad y seguridad del sistema colonial; reducidos en un solo lugar podría ser controlado todo su actividad, vivienda, etc. y mas fácil para utilizarlos en trabajos personales en beneficio del encomendero sin paga o ser enviados a los obrajes y minas”(Ucrania Peruana LLamellin de Rosulo F.Reyes Espinoza, pág. 59 y 60).

 

Agusto Alba Herrera en su obra Reseña Histórica de Ancash, nos relata una serie de corregimientos de Conchucos y nos asevera que los pueblos del Departamento de Ancash “frueron fundados por el sistema de reducciones entre 1572 a 1573, es decir eran pueblos para indios donde sería fácil adoctrinarlos y cobrarles tributo”.

 

“Para la fundación de la ciudad de Huaraz, los visitadores tuvieron  que cumplir las siguientes disposiciones: Facilitar el adoctrinamiento de los indios en la santa fe católica para que con más comodidad se les pueda suministrar los sacramentos “y sean mantenidos en justicia y vivan políticamente como personas de razón y como los demás vasallos de su Majestad”. Para cuyo efecto se dispuso “que los indios que viven dispersos y derramados, se reduzcan en pueblos en trazado y orden, en partes sanas y buen templo. Sin embargo los verdaderos objetivos fueron: 1).- Que estando la población indígena distribuida por todo el territorio en sus respectivos ayllus, dificultaba el cobro del tributo; y 2).- Que la presencia de los ayllus permite que las tradiciones incas se mantuvieran vigentes, constituyendo un peligro para el sistema colonial. Teniendo en consideración estas recomendaciones irreversibles emanadas de la autoridad virreinal en mérito a la Real Cédula del 28 de diciembre  de 1569, Alonso de Santoyo Valverde decidió fundar un solo pueblo en base a los asientos de las dos encomiendas Huaraz y Llaguarás (…) como para que pueda ser sede de una nueva administración política regional del Virreinato, independientemente la de León de Huánuco, que ya había sido reducida con anterioridad. Después de un previo reconocimiento y estudio de la zona (...) verificando personalmente las ventajas que ofrecía el lugar para la fundación de acuerdo a los objetivos a futuro, Alonso de Santoyo Valverde procedió a la medición a cordel y el trazado de calles rectas, aunque estrechas; el sitio que debía de ocupar la Plaza de Armas, el templo principal y el cementerio hacia el oriente de la plaza. La Casa del Cabildo (Municipio), el Tambo (mercado) y la cárcel hacia lado occidente. Asimismo (…) los barrios (...) debía estar separados por una calle principal denominada “Calle Real”…Las calles fueron trazadas de Este a Oeste  y de Norte a Sur, siguiendo el curso del río Quilcay y los de Este a Oeste. La ceremonia de fundación del pueblo, fue producida en la fecha festiva del patrón San Sebastián, el 20 de enero de 1574 con una misa celebrada por el Visitador Eclesiástico y el Párroco del lugar, en el mismo sitio que más tarde fuera edificado la Iglesia Matriz. El reparto de solares se hizo…auténticos nativos del lugar, después a los forasteros, por último a los habitantes de las punas y dedicados al pastoreo. Pasado algunos dias y concluido el reparto de solares, los fundadores procedieron a la designación del primer Cabildo de Indios de la Doctrina de Huaraz (…) había resistencia en los ayllus (…) por temor a perder el dominio de sus tierras de cultivo y pastizales para sus ganados al trasladarse a muy lejos de sus viviendas. En las instrucciones impuestas por el Virrey Francisco de Toledo, la amenaza de utilizar la fuerza a los que se resistieran a cumplir el mandato, a los que les otorgaron un breve término a cada indio de la repartición (pueblo)para que pasasen a vivir y morar en los pueblos en donde mandó reducir, apercibiéndoles que pasado el término se les derribaría las casas antiguas y serían castigados, dando encargo a los caciques principales para que les hagan pasar y edificar sus casas dentro de dicho término, bajo pena de suspensión de sus derechos de cacicazgos”. Este era el estilo que los españoles utilizaron para fundar ciudades y pueblos en el Perú, en cumplimiento de una orden real y virreinal.”(Huaylas y Conchucos en la Historia Regional, Santiago Matos Colchado)(Ucrania Peruana, R. Reyes Espinoza, pág. 60, 61,62)              

  

FUNDACION DEL PUEBLO DE  TAUCA

En los archivos de la Iglesia de Tauca se han conservado los bandos cristianos o parroquiales y el acta en viejos papeles sin darles importancia de su valor histórico, pues aquí transcribo el texto integro del bando cristiano, ordenado por el Padre Fray Juan Bautista Dávila y pregonado por el antiguo sacristán Gregorio Torres, llamando a los habitantes de ese entonces a celebrarse una misa previa a la ceremonia de fundación del pueblo; así como también el texto original del acta de fundación, procedente de los archivos de la Iglesia de Tauca, transferido al Concejo Municipal mediante el Oficio Parroquial Nº 003 de fecha 24 de noviembre de 1899, firmado por el mismo sacerdote, de ese entonces, al Consejo Municipal de Tauca, en cuyo texto se decía: “Señor Alcalde.- Este Ministerio Santo dando cumplimiento a leyes y al deseo más rendidos del primer Excelentísimo Obispo Monseñor Francisco Salas Soto de la Diócesis de Huaraz y a los de otra suerte desearían los vecinos de este pueblo, remito tan merecidos documentos hallados en el archivo parroquial que mayor pedido le corresponden a su autoridad, no es crecida las espensas ni el concurso de feligreses para conservar, he tomado la acertada idea de alcanzar a su Municipalidad, que será el mejor consuelo espiritual para su archivo y conservación.- Mayor honra y gloria suya que guarde.- P. Luis J. Ángeles”. Sin embargo, en cuanto el Alcalde de ese entonces recibió el oficio parroquial, adjunto a dos cajones de cartón amarrados con “huasquilla” (soga delgada de penca) conteniendo diversos amarilleados y apolillados documentos, maltratados y en total desordenamiento, sin la menor importancia alguna ordenó que la guardarán debajo del anaquel de los “archivos municipales”, que tenía la Municipalidad, en éste lugar, tal como llegó reposó intacto ésta documentación por varias décadas; sin que nadie se preocupara de la valiosa información que guardaba éstos envejecidos cartones, en la parte exterior de la caja más grande con letras grandes se leía “Caja de Depósitos y Consignaciones” y la caja mediana era enbase de “leche gloria” de esa época; como ya lo hemos explicado en la parte de la introducción de este libro; pues en uno de estos cartones se guardaban entre otros tantos viejos documentos los que transcribo literalmente, dejando aclarado que se ha respetado la redacción original del acta, solamente se ha agregado entre paréntesis algunas definiciones y correcciones de palabras, para hacerse más entendible.

 

BANDO PARROQUIAL.- “Bando Parroquial, urgente, urgente, se llama a todos los habitantes del valle y de los alrededores a reunirse en la falda de Caquia, junto a la cantera en donde se ha plantado un tronco de sauco, el día 16 de Mayo del presente, a horas 10.30 de la mañana, en donde se realizará la Santa Misa por el Visitador Eclesiástico don Bartolomé Martínez, previo a la ceremonia de fundación del pueblo de Santo Domingo, después del acto litúrgico y de la ceremonia se ofrecerá a la comitiva visitante, algún potaje del lugar, como papas con ají, cancha, ocas, tamales y chicha, que serán preparadas por las señoras integrantes del rezo del Santo Rosario; se pide a los oyentes no faltar a esta importante ceremonia, siendo obligatoria sus presencias, por tratarse de un acto de interés comunal”, firmado por el Padre Fray Juan Bautista Dávila, cura de la Parroquia.

 

ACTA DE FUNDACIÓN

“Acta de Fundación del pueblo de Santo Domingo de Tauca.- Mayo 16 de 1573.- En el nombre de Dios Nuestro Señor y de la Virgen Santísima María, el Capitán Alonso de Santoyo, Visitador General de los pueblos de Huánuco, Huaylas y Conchucos, en compañía del Visitador Eclesiástico don Bartolomé Martínez; en cumplimiento de la misión encomendada por su Majestad el Virrey del Perú don Francisco de Toledo, en Audiencia pública del lugar de Santo Domingo de Tauca. Por cuanto, en presencia de los moradores de españoles, mestizos e indios de la juredicción (jurisdicción) del valle, convocados como bien público, en uso de sacramentos, doctrina espiritual y administración de la real justicia, conviene mucho poblarse de indios, por ser sitio muy cómodo de estaciones, días templados y noches suaves, no hay vientos impetuosos, sus tierras aledañas producen abundante comida, maíz, trigo, cebada, alverjas, leña, semillas y agua para el sustento de la vida humana, amén de pasto para el ganado, suplican hacer dicha población, con varios número de testigos y por mi visto con los demás tocantes, teniendo consideración a lo susodicho; por lo cual, en nombre de su Majestad, por los poderes y comisión de su persona Real tenemos licencia, para señalar por sitio con el favor de Dios, con espada en alta de la Real justicia, frente al Crucifico DECLARO FUNDADO el pueblo Santo Domingo de TAUCA, bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, para ello os mando y hago entrega, en su contorno derramados que obligados acudir a la dicha población, se reduzcan y pueblen en la parte y sitio donde estén más cómodas y aparejadas, tomando las necesarias para este efecto, en otras cómodas y realengas (amplias), siendo ansí (a sí) que el bien común se debe preferir al particular y en ellas acomodaréis a los pobladores por el mejor orden y manera que os pareciere convenir, señalando solares y sitios donde puedan hacer y edificar sus casas de vivienda y primero y antes todas cosas el sitio conveniente para la iglesia mayor, casa del Cabildo (Municipio), cárcel, plaza, tambo (mercado) y cementerio, todo ello en forma de pueblo y con buen orden, le señalaréis y amojonaréis por términos y juredición (jurisdicción); para que agora (ahora) y de aquí en adelante, entre tanto como pueblo, la difieran y amparen en justicia del beneficio de molino, hornos de teja y ladrillo y calera (horno donde se calcina la piedra caliza) para el servicio de la población, daréis título de los solares que repartiereis a las personas y por la misma forma señalaréis a los indios que hubieren de acudir por el orden que yo diere a servir a la población, para que de esta manera vaya siempre en adelante y en aumento y no a menos; proveyendo y ordenando en todo, posesión y otros actos que habéis de hacer, lo que más os pareciere convenir y se acostumbra y suele hacer en semejantes poblaciones; luego nombraréis Alcalde y Regidores, y los demás oficiales (gobernador sustituia al comisario de policía del pueblo) que son necesarios para la administración de la justicia y buen gobierno de la población, guardando en todo de esta condición, sin llevar por ello salario alguno; tocante a la población compeliéndole a ello por todo rigor de derecho y procedáis en todo lo que aquí se os encargo y mando, os doy poder tan bastante cual de derecho en tal caso se requiere, con libre y general administración, mando a todas y cualesquier jueces y justicias y a las demás personas de cualquier calidad, estado y condición que sean, no vayan ni vengan contra la forma de esta mi Provisión en manera alguna, ni por ninguna causa ni razón que sea, para la execución (ejecución) de ella os den y hagan dar todo el favor y ayuda que el pueblo les pidiereis, so las penas que en nombre de Su Majestad, en que desde luego les doy por condenados lo contrario.- Dada en Santo Domingo de Tauca, a los 16 días del mes de Mayo de 1573 años”. -

 

Firmados por: “el Capitán de Caballería don Alonso de Santoyo (Valverde), Visitador General de los pueblos de Huánuco, Huaylas y Conchucos, representante del Virrey del Perú y como representante de la Iglesia Católica el sacerdote don Bartolomé Martínez, acreditado por el Obispo de Lima, con el título de Visitador Eclesiástico. Por mandato de su Majestad el Señor Virrey del Perú don Francisco de Toledo. Leído el suso dado para que sepan y entiendan lo contenido en el título, siendo testigos: el Padre Fray Hernando de García, Vicario de la Doctrina de Conchucos; el Padre Fray Juan de Pineda, Primer Ministro Vicario de Pallasca; Padre Fray Francisco Velásquez, Vicario de San Juan de Sillabamba; Padre Fray Miguel Carmona, cura evangelizador de San Pedro de Piscobamba; Padre Fray Juan Bautista, cura catequizador de San Pedro de Corongo y el Padre Fray Juan Bautista Dávila, cura doctrinero de indios de Santo Domingo de Tauca y de San Marcos de Llapo”.

 

PRIMER ALCALDE DEL VALLE DE TAUCA.- Después de la fundación del pueblo de Santo Domingo de Tauca, el 16 de mayo del año 1573, acto que consistia: en el lugar plano plantaban un tronco de algún árbol, en este caso, dice el bando un “tronco de sauco”, siempre acostumbraban usar de picota clavada en el centro del lugar plano, en donde iban acondicionar la plaza de armas del pueblo, el capitán Alonso de Santoyo, voceando a los cuatro vientos: “por el mandato de su Magestad el Señor Virrey del Perú y no existiendo oposición alguna; declaro fundada el pueblo de Santo Domingo de Tauca”, luego desenfundando su espada que llevaba al cinto, procedíó a darle varios tajos al tronco y arrastrando con fuerza el arma sobre la tierra, de izquierda a derecha y viceversa, levantó en alto la espada, dando vivas al virrey, aplaudian los asistente; éste hecho representaba el acto fundacional del pueblo, después le ofrecieron alimentos a los asistentes; al día siguiente el gobernador interino don Aquilino de Tapia Cerna (hijo del capitán Jerónimo de Tapia, el primer gobernador interino designado el día domingo 5 de enero de 1536, que por su fallecimiento, en forma hereditaria asumió el cargo su hijo mayor de familia), convocó a los “vecinos, residentes o estantes del pueblo”, señalándoles que hace “treinta y nueve años, que la agrupación de españoles llegaron a este valle al mando del lugarteniente Francisco Martín de Alcántara en año 1534, quién delegó su mando en mi padre que vino conduciendo a españoles y mestizos, y demás gente han venido bajo la administración de un gobernador interino sucesorio”; pero que en cumplimiento del acta de fundación del pueblo de Santo Domingo de Tauca, les he citado con ayuda del Padre Fray Juan Bautista Dávila, para que en este cabildo (17-5-1573) se elija al Alcalde y demás autoridades del pueblo de Santo Domingo recien fundado. De cuyas votaciones resultaron elegidos: como Alcalde provisional el anciano don Ciriaco Rosales López, como gobernador don Nicolás Chávez Cortez, como alguacil don Atanasio Agreda Collantes, autoridades necesarias para la administración de justicia y buen gobierno de la población de Santo Domingo de Tauca; dejando libre la potestad al alcalde provisional, para designar en el transcurso del tiempo, a sus correspondientes Regidores como sus inmediatos colaboradores, en este aspecto no encontramos en el manuscrito, referencias de designaciones al parecer, fueron admitidos en acto privado indistintamente en fechas sucesivas, no tenemos la idea del número de colaboradores admitidos. Fueron juramentados por el gobernador interino don Aquilino de Tapia Cerna, entregándoles a cada uno sus “varas de justicia”, consistente en un tallo de “huarauya” de un metro y medio, por ser liso natural y de flor amarilla, que irradia luz del amanecer, significando alegría y fortuna sin asperezas en la vida institucional. Este aspecto protocolar es tan simbólico y natural, que sugiero a las autoridades actuales del pueblo de Tauca, se rescate esta significativa modalidad ciudadana, que el pueblo debe otorgarles a cada uno de sus autoridades éste admirable distintivo de autoridad, para que los ostente como divisa en los actos públicos y privados que les toque desempeñar.

 

El primer objetivo de sus autoridades fue realizar el trazo del perímetro de la plaza de armas, de 50 metros lineales de ancho, por 80 metros lineales de largo, quedando 5 metros a sus extremos, para disponer de una acequia de 0.20 centimetros de ancho, para el desague de las lluvias, con una vereda de un metro con 70 centimetros de ancho y el resto para el corredor o pasadizo con sus árcos o pilares para sostener los balcones, de donde podrían contemplar los festejos, corridas de toros, diversos acontecimientos a celebrarse y fiestas populares o patronales, al estilo de la Plaza Mayor de Madrid de España y luego se procedió a diseñar las calles y a entregar las parcelas o lotes, para edificar los locales públicos y comunales, como las viviendas de la vecindad, con obligatorio compromiso del uso del tejado, por expresa recomendación de sus fundadores y asesorado por el Padre Fray Juan Bautista Dávila.     

 

En este caso, la dinamica del poder entre los miembros de las autoridades nativas en el valle de Tauca, por que más eran españoles, mestizos que indios. En los testimonios de los curatos nos revelan que no existió en el valle de Tauca “niveles más altos de la jerarquia nativa”, ni tampoco española o mestiza “en el esquema virreinal establecido para el gobierno de un repartimiento de indios”, por que el valle en un gran periodo fue casi ignorado por las altas autoridades del virreinato, motivo a las guerras civiles, además por su baja población y aislamiento geográfico, pasaba por inadvertido como muchos otros valles interandinos de los Andes; ya que, los viajes por la sierra lo hacian siguiendo el trayecto del camino del inca o el Cápac Ñan y por la costa por el mar de Norte a Sur y viceversa, nunca fue en forma trasversal por lo inaccesible de su geografía.

 

                                   HIMNO A TAUCA

 

¡Oh! mi Tauca, tierra bendecida

vibrante corazón de historía,

deleitante posada de la vida

cristalino cielo azul de Angollca.

 

Tu espléndida cultura ancestral

propició la conquista de esperanza,

caminaron el destino natural

explorando el fecundo valle de grandeza.

 

Crusaron grandioso suelo del infinito

anónimo pasaste a la historía,

unificaste el vasto mundo andino

con libertad naciente de gloría.

 

Traspucieron lomadas amanecidas

con generoso desafío del viento,

en noble gesto del esfuerso de subidas

suscribieron real triunfo natural divino.

 

 

 

 

Partitura del Himno de Tauca, autor de la letra: Dr.Arnulfo Moreno Ravelo y de la música: el cantautor, guitarrista, arreglista y musico Kike Fuentes. 

 

 

ESCUDO DE ARMAS DE TAUCA

(Heráldica evocador del mensaje de esperanza)

Autor: Dr. Alipio Arnulfo Moreno Ravelo

Diagramado: Hélwis César Moreno Bardales

ESTANDARTE DEL DISTRITO DE TAUCA, PROVINCIA DE PALLASCA-ANCHASH

Autor: Dr. Alipio Arnulfo Moreno Ravelo (Remitido a la Municipalidad de Tauca el 15 - 12 - 2006)

          (Emblema representativa del distrito de Tauca)

 

 

FUNDACION DEL PUEBLO DE LLAPO

Dentro de la documentación y archivo cedido por la Iglesia Matriz de Tauca a la Municipalidad de Tauca, también se encuentra el acta de fundación del pueblo de Llapo y otros testimonios de reparto de tierras, como referente a construcciones de obras comunales; en este caso solamente me voy a limitar a transcribir literalmente el tenor del acta:

 

“Fundación del pueblo de Llapo.- En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, en quien debemos creer y adorar, tomando por intercesora a la esclarecida y soberana Virgen María Nuestra Señora, para alcanzar misericordia y merced, tener buen fin y subceso (suceso) en lo que se pretende a gloria de Dios y provecho del beneficio público y común, el Capitán Alonso de Santoyo, Visitador General de los pueblos de Huánuco, Huaylas y Conchucos, en compañía del Visitador Eclesiástico don Bartolomé Martínez, por comisión de su Majestad el Virrey del Perú don Francisco de Toledo, estando en Audiencia pública convocada al 18 días del mes de Mayo de 1573, en el paraje llamado por los indios Llapo. Por cuanto, en presencia de los moradores de españoles, mestizos e indios del lugar, en uso de sacramentos y doctrina espiritual que su Merced manda que pueblen, y nos parece que el sitio y tierra es tal cual conviene, por ser la parte más cómoda y preferida y de mejor temple que hay en el lugar y por tener todos los demás requisitos necesarios para población, dejo que señalaran y señalo por sitio para con el favor en Dios Nuestro Señor y con vara alta declaro FUNDADO el pueblo de San Marcos de Llapo, tomo por abogado y patrón a San Marcos, en su nombre y protección, en presencia de las personas y estando, como dicho es, todos juntos con el dicho poblador, con la solemnidad que se requiere de derecho, debajo de los linderos señalados por la una parte de lomada que los indios llaman (…), y por la otra, tomada su derecera (izquierda) desde la mesma (misma) ladera hasta llegar a una cascada de agua, que está en la cuesta de dicha tierra y pasando del (de el) por la mesma (misma) derecera (izquierda) hasta un mojón de lomada grande donde hay mucha piedra sacada, y de la otra hacia el refajo (falda) de la estancia desocupada, que hay otras variedades de plantaciones del lugar, en el cual sitio se darán los solares en que labren y edifiquen sus casas las personas que en él se poblaren y protesta de hacer la población y traza luego en este dicho día como pueblo, la plaza, Iglesia, casa del Cabildo (Municipio), cárcel y cementerio; y ansí (a sí) lo ordeno, estando en el asiento y paraje se nombre Alcalde y Regidores y otros oficiales (gobernador sustuia al comisario de policia del pueblo) para la administración de dicho pueblo, dejo que, conformándose la población en nombre de su Majestad del Virrey, se establece el pueblo en el dicho sitio y lugar susoreferido (susodicho), se manda y le tiene señalado, porque de esta manera se a de llamar de hoy en adelante y le señala por términos y juredición (jurisdicción), en virtud del dicho titulo se libra y exenta este dicho pueblo de la juredición (jurisdicción) de la otra cualquiera población, para que sobre ella no tenga ni puedan tener dependencia. Dado en San Marcos de Llapo, a los 18 días del mes de Mayo de 1573 años”.

 

Firmados por el “Capitán Alonso de Santoyo (Valverde), Visitador General de los pueblos de Huánuco, Huaylas y Conchucos, representante del Virrey del Perú y como representante del Clero el sacerdote don Bartolomé Martínez, acreditado por el Obispo de Lima, con el título de Visitador Eclesiástico. Por mandato de su Majestad el Señor Virrey del Perú don Francisco de Toledo. Leído el suso dado para que sepan y entiendan lo contenido en el título, siendo testigos: el Padre Fray Hernando de García, Vicario de la Doctrina de Conchucos; el Padre Fray Juan de Pineda, Primer Ministro Vicario de Pallasca; Padre Fray Francisco Velásquez, Vicario de San Juan de Sillabamba; Padre Fray Miguel Carmona, cura evangelizador de San Pedro de Piscobamba; Padre Fray Juan Bautista, cura catequizador de San Pedro de Corongo y el Padre Fray Juan Bautista Dávila, cura doctrinero de indios de Santo Domingo de Tauca y de San Marcos de Llapo”.

 

Nota.- se ha respetado la originalidad del acta, solamente se ha agregado entre paréntesis algunas definiciones y significados de palabras, para hacer más comprensible. 

 

Después de “fundar este pueblo de Llapo, la comitiva continúo su inmediato camino saliendo con destino a fundar el pueblo de Corongo, acompañado de su cura catequizador, en cumplimiento de la Ordenaza dictada por el virrey Toledo en el año anterior (1572), prosiguiendo por el Callejón de Huaylas”, es probable que la fundación española de Corongo, se haya producido en la audiencia pública convocada por el Padre Fray Juan Bautista, como su evangelizador para ese mismo día 18 del mes de Mayo de 1573; por lo que podemos afirmar que no fue “obra del Licenciado García de Castro en 1565”, por resultar increíble que se haya realizado antes de la Ordenanza dictada por el virrey don Francisco de Toledo, en el año de 1572; debemos recordar que  la ordenanza fue obligatoria de la reducción de los naturales, tuvo por objeto práctico reunir en pocos pueblos debidamente determinados la escasa población indígena que se encontraban dispersas en los diferentes lugares del territorio del Perú, especialmente en los valles interandinos de los Andes, “a fin de facilitar su adoctrinamiento y gobierno”. Es decir, que hasta ese tiempo todavía existía extensos valles aislados geográficamente que eran totalmente desconocidos, y sus habitantes vivian tan libres, alejados y dispersos, que les resultaba imposible de cobrarles los tributos o levantar un ceso para evangelizarlos o administrarlos en sus lugares; por eso, don Francisco de Toledo, durante su largo Virreinato (1569-1581), la llevó a su perfección su proyecto de fundar los pueblos para aglutinar a sus dispersos naturales.

 

Después de haberse fundado los “pueblos de Llata, Huánucopampa, Uco, Llamellin, Huari, San Luis, Piscobamba, Pallasca, Huandoval, Cabana, Tauca, Llapo, Corongo, La Pampa y muchos otros poblados de menor rango, todos ellos mediante la modalidad de reducciones de indios con carácter obligatorio; por los visitadores el Capitán Alonso de Santoyo, con el apoyo del Visitador Eclesiástico Bartolomé Martinez y los curas de las Parroquias de la zona que respaldaron la creación de los pueblos” en 1573; según copia del cargo del informe eclesiástico que hace el Padre Fray Juan Bautista Dávila, al Convento de Santo Domingo de Huaylas, le dice: “en todos los pueblos de las reducciones de indios se han practicado la misma modalidad de obligación (…) en el caso del pueblo (Tauca) de mi evangelio, se llamó a la gente temprano, en donde se dio inicio con la celebración de una misa a cargo del Visitador Eclesiástico Bartolomé Martinez y auxiliado por mi parte como cura titular del lugar, en el mismo sitio en donde se dispuso la edificación de la Iglesia Matriz, concluida la Santa Misa y dado lectura del acta huvo aclamaciones, antes de concluir la ceremonía de fundación, fue instalado el primer cabildo español e Indios, a indicación expresa de las mismas autoridades fundadoras y también de mi parte como cura del lugar, en donde se eligieron a su primer alcalde, gobernador y demás autoridades (…) luego de los actos oficiales de fundación con los Visitadores, mas con el directo asesoramiento de mi persona, procedimos ha efectuar el trazado del sitio en donde debería ocupar la Plaza de Armas, con el apoyo de los presentes, procedimos a delinearla de 500 metros lineales de ancho, por 800 metros de largo, con un área de 400,000 m2, señalando una acequia de 0.25 cm. de ancho a su alrededor, para canalizar las aguas de las lluvias, con una vereda adicional de 1.50 cm. de gotera, luego pasamos al reparto de los solares; primero a los españoles, luego a los mestizos, despues a los forasteros, por último a los habitantes indios de las partes bajas del valle, de las quebradas altas dedicadas a la agricultura de tubérculos, los dedicados al pastoreo de auquenidos, a los obrajes y artesanía, también se destino un sitio al templo principal, la casa de cabildo (Municipio), el tambo (albergue o posada) (mercado), la cárcel hacia el lado Este, la del cementerio ubicado a buena distancia quedando al frente Este de la plaza; los grupos de españoles hacia los alrededores de la plaza, los demás mestizos e indios hacia el lado de las parcialidades que formarán los barrios, luego se trazaron las ocho calles longitudinales principales hacia los cuatro puntos cardinales: Norte, Este, Sur y Oeste, siguiendo el cursos de los vientos y de las aguas, luego siete calles transversales formando las primeras parcialidades necesarias para la administración de justicia y buen gobierno de la población”, cada casa era obligatorio tener su huerta de flores con plantas aromáticas y ornamentales.              

 

Téngase presente este importante artículo recolectado que el “Capitán Alonso Santoyo Valverde, en compañía del Fraile Hernando García, en 1573. Se menciona que saliendo de la ciudad de Huánuco pasaron fundando los pueblos de Bolognesi, Huaraz, Chacas, Piscobamba, Pomabamba, etc.”(..) “A mi modo de interpretar, la presencia del capitán Santoyo y de algunos religiosos en cada reducción de la región de Conchucos y del Callejón de Huaylas, obedecería a la Ordenanza dictada por el virrey Toledo en 1572, a fin de que estuvieran bajo la advocación de un Santo o Patrono para hacer más viable la evangelización de la masa indígena. De allí que estas reducciones o pueblos recibieran el nombre de San Pedro y San Pablo de Piscobamba, San Juan Bautista de Pomabamba, y asi sucesivamente”. (Revista Pumakayan, Año 1, Nº 4, Huaraz, noviembre 2009, pág. 15)  

 

Debe tenerse presente que “en 1542 se instaló el Corregimiento de Conchucos, que posteriormente fue adscrito al Cabildo de la ciudad de León de Huánuco. En 1561 llegaron a Conchucos los frailes de la 8va. Congregación Religiosa de los Agustinos, quienes constituyeron la fundación española de San Juan Bautista de Pomabamba, a la cabeza de esta orden estuvo Fray Hernando García (Vicario). La fundación oficial se llevó a cabo durante el Gobierno de don Francisco de Toledo (Quinto Virrey del Perú) que delegó sus poderes a Alonso Santoyo Valverde, para que viajara desde Huánuco hasta Pomabamba a fin de presenciar la Ceremonia de Bendición y Fundación Española y del Nuevo Pueblo”. (Historía Pomabamba).

  

En una carta fechada en 1636, el religioso P. Julio W. de Aranda Mojicasso, evangelizador del pueblo de Pomabamba, le dice a su amigo el cura del pueblo de Santo Domingo de Tauca, “que en uno de sus andanzas de investigación ha encontrado documentos de fundación de varios pueblos españoles de la provincias de Siguas, Pallasca, Corongo, y otros tantos en el Convento de Santo Domingo de Yungay, entre ellos también el de Pomabamba, Piscobamba, y otros como por ejemplo el de Sihuas fue el 5 de agosto de 1543, fundado por el Capitán de Caballería Gómez Arias de Ávila, se extendió el acta de fundación el mesmo (mismo) día, entregándose al cura de susodicha iglesia para su guarda correspondiente”, esta mensaje es de gran importancia lo transcribo por algún caso les interece a los investigadores e historiadores de las diferentes provincias que se mencionan.

 

Los naturales dispersos a los alrededores del pueblo de Tauca.- Al fundarse el pueblo de Santo Domingo de Tauca, se obligaban a los indios que se trasladaran a ocupar su correspondiente lote urbano dispuesto y reservado con fines de poblar el nuevo pueblo en obediencia de las órdenes que había dispuesto, el Virrey Toledo, antes de recurrir a la fuerza; pero los naturales no todos estaban con ánimo de dejar su antigua vivienda, muchos de los naturales se resistian a cumplir el mandato, a pesar que les concedieron sierto término “para que pasasen a vivir y morar en los pueblos donde se mandaban a reducir, apercibiéndose que pasado el término se les derribarían las casas antiguas y serían castigados dando encargo a los caciques principales para que les hagan pasar y edificar sus casas dentro de dicho término, so pena de suspensión de sus derechos de cacicazgos”, la resistencia a las ordenes de las autoridades en el pueblo de Tauca y en la provincia de Pallasca, no fue tan dramatica, a pesar que los naturales añoraban sus lugares acostumbrados por hacerles producir con sus trabajo agrícola más inmediato a sus chacras, por que tendrían sus tierras de sembrios más distante; por esta razón que en la historia de los pueblos de la provincia se justifica que muchos optaron por tener sus viviendas tanto en el nuevo pueblo, como seguir manteniendo sus viviendas rústicas en los lugares que los españoles los encontraron habitando.

 

En el caso de Tauca y Llapo sus respectivos Alcaldes fueron los llamados con ayuda de las personas entendidas en el trazo de cordeles, se procedió a su progresibo diseñó de las calles y los correspondientes lotes urbanos del pueblo conforme iban convenciendo a los habitantes de las lejanías, y en el caso de las reparticiones de las tierras tanto en las alturas como en las partes bajas fueron realizados por los Jueces de Fuero, designado para la región de Conchucos y de la provincia de Pallasca, por haberles autorizado con todos los poderes necesarios.     

 

ANIVERSARIO DEL DISTRITO DE PALLASCA

De acuerdo a la información obtenida de un sermón del año 1664, dado por el Bachiller Cristóbal Tello Sotomayor cura de la doctrina de San Pedro de Corongo, nos relata que con el proposito de conmemorar los 130 años de haber ocupado pacíficamente el territorio del valle hoy territorio de la provincia de Pallasca por la Comitiva exploradora, el dia 16 de diciembre de 1534, al mando del lugarteniente Francisco Martín de Alcántara, el medio hermano materno de Francisco Pizarro, hijo de Francisca Gonzáles, La Ropera; en su paso hacia el lugar y pueblo de Huamachuco, en donde se quedaron algunos españoles con el motivo de explorar sus valles, en la primera semana del mes de diciembre llegaron los descendientes de los españoles que integraron dicha Comitiva exploradora, acompañados de don Nicolás de Córdoba, don Baltasar Cangaguala, don Juan Mateo y don Baltasar Ticsi Cangaguala, caciques del repartimiento de Luringuanca y otros más hijos y mestizos de españoles del centro del virreinato, como también los gobernadores del repartimiento de Atunjauja don Juan Cusichaqui y don Salvador Cusichaqui, primos hermanos, que acompañan a la delegación, trajeron fletamento de una recua de 30 mulas de camino, con un cargamento de trigo y de maíz para el pueblo, además de 43 cabezas de ganado vacuno y 54 cabezas de ganado ovejuno, para la crianza en los verdes sitios de pastos del valle de Pallasca, por haberlos acogido pacíficamente y haberles brindado sus fructiferas y fértiles tierras, como la exploración de su riqueza de oro del río de Tablachaca, fueron recibidos por los naturales y españoles con música de andaritas y quenas, mas con el anuncio acostumbrado. Pero las autoridades virreinales lo interpretaron mal como una especie de subversión, por lo que Comisionaron al Dr. Diego Vergara y Agiar, para realizar las investigaciones del caso, pasando en visita por Corongo llegó hasta los lugares del obraje de la Estancia de Urcón y luego pasó por otros parajes que no se presisan; después de un año “en octubre de 1665, fueron apresados en la cárcel de Concepción”, con el pretexto “por incumplimiento de tributos y mitas de Huancavelica”, estos hacendados “indios principales” aparecieron como unos rebeldes de no entregar al corregidor las cantidades faltantes “para completar la tasa”, en realidad forzaron unos problemas internos del repartimiento para configurar delitos y comenzar a perseguirlos con el ánimo de frenar se propague las ideas de rebelión por cualquier otros lugares, ya que en el centro del país se vivian en tensas situaciones de las guerras civiles entre españoles, indios y mestizos contra las autoridades virreinales. Después de varias décadas desde la Conquista en que existía una larga tradición en todos los valles interandinos en los cuales se celebraban los aniversarios de los pueblos y otras actividades sociales que acudían tanto los españoles como los mestizos e indios en recuerdo de haber llegado sus antecesores al Perú, quedaron prohibidos a partir de haberse emergido la rebelión de 1666 a 1667 del cacique “don Salvador Cusichaqui, que pretendía legitimar su autoridad y su prestigio para gobernar el curacazgo de Atunjauja” del valle de Jauja. (Estracto obtenido del sermón dibulgado del cura de la doctrina de Corongo, Br. Cristóbal Tello Sotomayor).

 

Ejecutado el caudillo Tupac Amaru II, la corona española prohibió la circulación y lectura de los Comentarios Reales, porque sin duda “excitaba la conciencia de nacionalidad”. “Tupac Amaru II quien encabezó el movimiento más descomunal y heróico de rebelión, que estremeciera hasta su médula a la más grande potencia del orbe, como era España en el siglo XVIII, fue sabiamente influenciado por otro libro, cual es: los Comentarios Reales del Inca Gracilazo de la Vega, de quien fue asiduo, atónito y ensimismado lector”. (José Durand refiriéndose al gran movimiento  de reinvindicación que encabezó el Cacique de Tunga Suca).

 

CAPITULO XI

CONSECUENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS.

            

LAS GUERRAS CIVILES DE LOS CONQUISTADORES

Primera Guerra Civil (1537-1538) entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.-

José A. Del Busto, comenta que: “Diego de Almagro regresa de Chile fracasado y pensó resarcirse capturando el Cusco. Se aproximo a la Ciudad Imperial y la tomó el 8 de abril de 1537, haciéndose recibir como gobernador y tomando presos a Hernando y Gonzalo Pizarro. Como supo Almagro que Alonso de Alvarado subía desde Lima para luchar contra Manco Inca, salió a su encuentro y lo derrotó en el puente de Abancay el 12 de julio de ese año. Alvarado fue llevado prisionero al Cusco. En su intento de desplazar a Manco Inca, Almagro coronó a su hermano Paullo. A estas alturas Almagro apetecía Lima y aseguraba que caía dentro de los dominios de su gobernación de Nueva Toledo. Entonces fue que bajó a la costa y fundó la villa de Almagro, en el valle de Chincha (agosto de 1537). Pero pronto le llegaron malas noticias: Alonso de Alvarado y Gonzalo Pizarro habían escapado de su prisión del Cusco y marchaban hacia Lima. Recién entonces pensó Almagro en matar a Hernando Pizarro, como se lo aconsejaba desde hacía tiempo Rodrigo Ordóñez, pero no lo hizo por las cartas que le escribiera Francisco Pizarro. Pese a sus enfrentamientos, había aún una fuerte amistad entre los dos viejos socios. Pizarro y Almagro decidieron entablar conversaciones en el pueblo de Mala, entre Lima y Chincha, bajo el arbitraje de fray Francisco de Bobadilla, comendador de los mercedarios y amigo de los socios. Bobadilla falló entonces, inclinándose a los Pizarro, para que Almagro abandonara el Cusco y libertara a Hermando Pizarro. Francisco Pizarro, entendiendo que el fallo lo favorecía, decidió que Almagro conservara el Cusco hasta que el rey decidiera lo definitivo. Almagro soltó a Hernando Pizarro, pero este lejos de irse a España como se había pactado, tomó el mando de las tropas pizarristas y subió a la sierra con el pretexto de combatir a Manco Inca. Almagro entendió lo peligroso de esta medida y también subió a la sierra a defender la Ciudad Imperial. Los hechiceros indios vaticinaron que había una batalla entre Hernando Pizarro y Diego de Almagro. El 6 de abril de 1538 en Las Salinas, hoy San Sebastián, cerca del Cusco. Venció Hernando y Almagro quedó prisionero. Francisco Pizarro, que estaba en Lima, marchó a la sierra para fortalecer a los suyos y evitar la muerte de Almagro, pero Hernando (a los tres meses) se adelantó y ajustició a Diego de Almagro (tenía aproximadamente 60 años). Le dio muerte de garrote y luego lo degolló. Fue en el Cusco el 8 de julio de 1538. Al día siguiente, el cuerpo del adelantado fue enterrado bajo el altar mayor de la iglesia de La Merced. Cuando Francisco Pizarro se enteró de la muerte de Almagro sufrió fuerte depresión. Se sentía culpable por no haber acudido a tiempo para salvar a su amigo y socio.      

 

Guillermo Alvarez, O.P. nos relata que: “El obispo Fr. Vicente Valverde en aquellos días se encontraba en Lima, recién llegado de España, a donde había ido a gestionar misioneros para evangelizar el Perú. Al enterarse de la situación de Almagro, inmediatamente se apersonó e intercedió ante Francisco Pizarro para que le perdonara la vida y se le dejara en libertad, en mérito a la vieja hermandad que los unía. En su carta al Rey del 20 de marzo de 1539, asi se lo da entender:”Estando yo en Lima entendiendo que se me diere gente, vino la nueva de como Hernando Pizarro había desbaratado la gente de D. Diego de Almagro, junto al Cuzco, y como había pretendido al Adelantado D. Diego de Almagro, y tomado la ciudad del Cuzco. Y luego fuí al Gobernador, y delante de los oficiales de V. M. le dije, en la iglesia de Lima, que mirase cuando de servicio era de Dios y del Rey que pasasen semejantes cosas; que enviase luego por la posta a mandar a  Hernando Pizarro que soltase luego al Adelantado y le enviase a su gobernación; y que le mandase que no consintiese que se hiciese agravio ninguno ni violencia a la gente del Adelantado. Y él me respondió que no le hablase de soltarlo, que no le había de soltar”. “Y visto ésto, le dije que enviase a mandar que se le hiciese buen tratamiento, y que pues las cosas no era fácil sino ardua, tener preso a su Gobernador, que me parecía que no se debía tratar por terceras personas; que él, en persona, se debía partir luego para el Cusco y soltar al Adelantado, confederarse con él, y hacer lo que convenía al servicio de Dios y de V. M. y que por ir él, de quien yo tenía confianza que miraría mucho lo que convenía al Adelantado, como a persona con quien había tenido tan larga hermandad, yo me partía juntamente con él; más que, en partiéndose él y teniendo noticia que la tierra estaba algo más segura, yo me partiría luego”. (Lisson, La Iglesia de España en el Perú. Archivo General de Indias, Sevilla).

 

Al parecer Francisco Pizarro aceptó el consejo de Fr. Vicente Valverde, pero lo hizo con tanta morosidad y malicia que dio tiempo a su hermano Hernando Pizarro, para que le mandara cortar la cabeza al viejo Diego de Almagro, el 8 de julio de 1538.

Informado el Rey de la anarquia imperante, comisionó al Licenciado Cristóbal Vaca de Castro, para resolver el diferendo de la posesión del Cusco. Los almagristas, conocedores de los pormenores de las instruccionesque traía el comisionado real y que no favorecía a sus intereses, resolvieronacabar con la vida de Francisco Pizarro. Aprovechando del viaje de Hernando Pizarro a España, y que Gonzalo Pizarro andaba ocupado en la conquista del país de la Canela (Ecuador) y en el descubrimiento del río del Amazonas, los almagristas dirigidos por Juan Herrada asesinaron a Francisco Pizarro de una estocada, en Lima, el 26 de Junio de 1541”.

 

SEGUNDA GUERRA CIVIL (1541-1542). Almagro El Mozo contra Vaca de Castro.-

El historiador José A. Del Busto relata: “Diego de Almagro “El Mozo”, hijo del socio de Francisco Pizarro, nació en Panamá en 1522. En 1535 estaba en Lima pero no fue a Chile con su padre. Se le juntó posteriomente  con el refuerzo que le llevó el capitán Ruy Díaz, reuniéndose padre e hijo en Aconcagua. Luego de participar en el resto de aquella desventurada empresa, regresó al Perú por Tacna y Arequipa, asistió a la toma del Cusco, prisión de Hernando y Gonzalo Pizarro, y a otros hechos menores, quedando en esa ciudad cuando las conversaciones de Mala y también para la batalla de Las Salinas. Luego de la victoria pizarrista, Hernando Pizarro lo remitió a Lima con Alonso de Alvarado, pero en Jauja toparon al marqués Francisco Pizarro, quien dio muestras de aprecio por el muchacho y le aseguró que su progenitor no moriría. Pero Hernando mató al Adelantado y el mozuelo quedó con los amigos de su padre en Lima, en una casa de la Calle de los Judios, comiendo maíz y quemando leña de la chacra de Collique que les dejó el escribano Domingo de la Presa. Todos se sentían caballeros, pero para salir a la calle no tenían sino una sola capa. Los Calleros de la Capa juraron entonces matar al marqués  Pizarro, más se cuidaron de que no interviniera directamente Almagro “El Mozo”, por consejo de su ayo Juan de Herrada (que reemplazó a Diego de Alvarado, ausente y envenenado en Valladolid). Los almagristas mataron al marqués Pizarro (26 de junio de 1541), pretextando que quería asesinar a Almagro “El Mozo”, y a continuación lo invistieron gobernador del Perú, uniendo así a Nueva Castilla y a Nueva Toledo. Pese a todo, el que gobernaba la situación era Juan de Herrada. Los rebeldes nombraron teniente de gobernador en el Cusco a Gabriel de Rojas y enviaron a García de Alvarado a Trujillo y Piura por hombres, armas y caballos. La rebelión era un hecho. A todo esto, Perálvarez Holguín se alzó por el rey en el Cusco y Alonso de Alvarado en Chachapoyas. Almagro “El Mozo” reaccionó castigando pizarristas, se hizo sentir hombre fuerte y nombró a Juan de Herrada su general; capitanes de jinetes a Cristóbal de Sotelo, a Juan Tello y a García de Alvarado, y de infantes a Diego de Hoces, Juan de Olea, Martíncote y a un fulano De Cárdenas, asi como alférez a Gonzalo Pereira. Con su ejército de 100 arcabuceros, 150 piqueros y 300 jinetes dejó Lima y pasó a Huarochirí, donde enfermó Juan de Herrada y fue reemplazado por García de Alvarado. Sin embargo, a este último le quitó el cargo en Jauja para tenerlo en su persona y nombró maestre de campo a Cristóbal de Sotelo. De Jauja siguió a Huamanga, despachando a García de Alvarado a Arequipa por hombres, caballos y armas; mientras él, con el grueso de la tropa, continuó al Cusco, entrando en la ciudad entre salvas de arcabucería, igual que en Huamanga. En el Cusco se enteró de que Cristóbal Vaca de Castro, el juez de comisión, se había juntado a Perálvarez Holguín y a Alonso de Alvarado. Almagro reunió inmediatamente a sus tropas y les leyó la provisión real que lo hacia  gobernador de Nueva Toledo y, además, la cláusula del testamento de su padre por la que le dejaba tal gobernación. En eso regresó García de Alvarado de Arequipa y mató a Cristóbal de Sotelo que estaba enfermo en la cama, dando luego en decir que Almagro “El Mozo” lo haría su general porque le temía.Pero en un banquete que ofreció Pedro de San Millán, García de Alvarado fue apuñalado por el propio Almagro, olvidándose todo en aras de la situación. Almagro partió del Cusco en pos de Vaca de Castro. Llevó consigo 250 jinetes, 250 peones y 200 arcabuceros. En Vilcashuamán, el 4 de setiembre de 1542, escribió una carta a Vaca de Castro acusándolo de pizarrista y diciéndole que él solo pretendía defender su gobernación. El encuentro fue al sur de Huamanga, en las lomas de Chupas, el 16 de setiembre de 1542, Fue la batalla más sangrienta que se dio entre los conquistadores. (…). La victoria se inclinó por los realistas y Almagro “El Mozo”, para no caer prisionero, tuvo que huir. Huyó con Diego Méndez a Yucay, pero alcanzados por Rodrigo Salazar “El Corcovado”, fueron cargados de cadenas y presentados a Vaca de Castro. Este, en la celda, le increpó su locura de rebelarse contra el rey, pero Almagro le respondió que no se había alzado contra la Corona, sino que había tomado las armas para defender su gobernación. Se le puso preso en casa de Gabriel de Rojas. Allí se le procesó y condenó a muerte; apeló al rey, pero se le denegó el derecho. Habiendo confesado y comulgado, marchó con serenidad al patíbulo. Pidió ser enterrado junto a su padre y se le concedió. No quiso dejarse vendar los ojos para que actuara el verdugo, pero lo obligaron a ello. Fue degollado y su cadáver expuesto a la vergüenza pública. Luego se le enterró en la iglesia de La Merced, debajo del altar mayor, al lado de los restos de su progenitor. Al momento de su muerte, Diego de Almagro “El Mozo”, tenía 20 años. Fue hijo bastardo mestizo del Adelantado Almagro y de la india panameña  Ana Martinez. Creció en Panamá, sabía leer, escribir y montar a caballo. Fue el único mestizo que comandó un ejército de 700 soldados”.(Conquista y Virreynato, pag. 64,66 y 67).               

 

Guillermo Alvarez, O.P. al respecto nos dice: “A su llegada a Popayán (Colombia) Vaca de Castro se enteró de la muerte del Gobernador Francisco Pizarro, inmediatamente escribió una carta al provincial dominico Fr. Tomás de San Martín, dándole poder para que tomara el gobierno de la ciudad. “sepan cuantos esta carta vieren como yo el licenciado Cristóbal  Vaca de Castro, (…) Capitán General de las provincia de la nueva Castilla, e nuevo Reino de Toledo llamado Perú, por su majestad, etc. Otorgo e conozco por este presente que doy, e otorgo todo mi poder cumplido, libre, llano e bastante, según que yo le hé, y tengo de S. M. e de derecho, que en tal caso se requiere, a vos el regente Fr. Tomás de San Martín, e al señor obispo del Cusco, Fr. Vicente de Valverde, e a Gómez de Alvarado, e a Francisco de Barrionuevo, e a Francisco Carreño (…), para que en nombre de S. M. y mío podáis tomar en vos las varas de la justicia que en la dicha ciudad hubiere, y las dar y entregar en el dicho nombre (…) para que tengan a carga la justicia y administren a la dicha ciudad en su términos de jurisdicción y a todas las justicias y alguaciles que podáis tomar juramento”.(Lsson, La Iglesia de España en el Perú. Archivo General de Indias, Sevilla, 1943, pag. 199 ss). Siguiendo estas instrucciones del licenciado Vaca de Castro, el Cabildo de la Ciudad de Lima se reunió sigilosamente en el convento de Santo Domingo y nombró por su teniente a Francisco de Barrionuevo, según se lee en el acta del cabildo del día 20 de noviembre de 1541: “…y este día el M. R. P. Maestro Fr.Tomás de San Martín, provincial, presentó una carta poder del muy ilustre señor licenciado Cristóbal Vaca de Castro, y justamente un traslado de una cédula de S. M., y el poder de dicho señor Presidente, es para pedir que le reciban por Gobernador y Capitán General de la Provincia y para que tome la posesión el dicho Padre Mtro “ (Fr. Tomás de San Martín). “Recibió el cabildo por Teniente a Francisco de Barrionuevo y tomado juramento dio por fiador Cristóbal de Burgos y fueron testigos, el vicario provincial, Fr. Francisco Martínez, O. P. y Francisco Carreño”. (Melendez, TVI, t. I, p. 105). El provincial Fr. Tomás de San Martín, con el bien entendido propósito de animar a la gente, de llamar a la paz y concordia a los almagristas y cuantos le seguían por temor, invocando la lealtad al Comisionado real, envió por todas las ciudades del país, a sus hermanos de hábito: Fr. Francisco Toscazo, Fr. Domingo de Santo Tomás y Fr. Juan Olías. El mismo provincial, en compañía de Fr. Martín Esquivel fue al encuentro del Presidente Vaca de Castro, en Huamanga, para informarle de su actuación. El 16 de setiembre de 1542, en la batalla de Chupas, Vaca de Castro derrotó a los almagristas, y Diego de Almagro, “El Mozo”, pagó su audacia con su vida”.    

 

TERCERA GUERRA CIVIL (1544-1548). Guerra de los encomenderos contra el Virrey Blasco Nuñez de Vela.- El historiador José A. Del Busto nos detalla que: “En virtud de las llamadas Leyes Nuevas de 1542, que tuvieron validez para todas las Indias Occidentales, el Perú fue convertido en virreinato, el más extenso de América (Barcelona, 20 de noviembre de 1542). Se nombró su primer virrey a Blasco Núñez Vela, natural de Ávila, veedor general de las Guardias de Castilla y corregidor de Málaga. Con él se nombró a la primera Real Audiencia de Lima, integrada por los oidores Diego Vásquez de Cepeda, Pedro Ortiz de Zárate, Pablo Lisón de Tejada y Juan Álvarez. Todos se embarcaron en Sanlúcar a inicios de noviembre de 1543, arribando a Nombre de Dios el 10 de enero de 1544, llegando por separado a Panamá y también al Perú, donde se notó un franco distanciamiento entre el virrey y los letrados. Núñez Vela, con criterio militar, quería aplicar con rigor las Leyes Nuevas. Los oidores, en su afán de ganar popularidad, se inclinaban a defender los derechos de los encomenderos, quienes se sentían vulnerados por las Leyes Nuevas. Se dieron situaciones muy tensas y los oidores, en Lima, terminaron tomando prisionero al virrey (18 de setiembre de 1544), deportándolo finalmente a España. Pero sucedió que el oidor Juan Álvarez, encargado de su conducción, lo libertó en el mar de Tumbes (7 de octubre), bajando el gobernante a tierra y subiendo a Quito con miras a levantar un ejército en Popayán. Sabía ya que su lucha sería no contra la Real Audiencia de Lima, sino contra Gonzalo Pizarro, que representaba a todos los encomenderos del Perú, y contaba con la anuencia  de los oidores. Gonzalo Pizarro bajó a Lima desde el Cusco. Entrando en la Ciudad de los Reyes el 28 de octubre de 1544. Allí los oidores, entre jubilosos y temerosos, lo recibieron por gobernador del Perú. Gonzalo respondió nombrando sus tenientes de gobernador: Alonso de Toro en el Cusco; Francisco de Almendras en Charcas; Pedro de Fuentes en Arequipa; Hernando de Alvarado en Trujillo; Jerónimo de Villegas en Piura; y Gonzalo Díaz de Pineda en Quito. Gonzalo Pizarro gozó del fervor popular, sus hombres lo llamaban el “Gran Gonzalo” y a su alzamiento la “Gran Rebelión”. El caudillo hizo a Hernando de Bachicao capitán general de la mar, y al frente de una pequeña armada compuesta por dos barcos capturados a sus dueños, lo envió a Panamá. Allí, el 15 de enero 1545, tomó 28 naves, robó mercaderías, impuso cupos, reclutó gente y retornó a Guayaquil. El virrey, mientras tanto, al frente de su ejército avanzó desde Quito a Piura y de allí a Túcume, pero retornó a Quito dudando de sus fuerzas. Gonzalo partió por mar hasta Trujillo y desembarcó para combatirlo, pero ya no estaba el gobernante. Entonces fue que subió a Quito y lo encontró. La batalla fue muy recia. Se dio en los campos de Iñaquito, el 18 de enero de 1546. El virrey Blasco Nuñez fue hecho prisionero y decapitado en pleno campo de batalla; fue enterrado su cuerpo en la ermita de Santa Prisca. A todo esto, Diego Centeno y Lope de Mendoza se alzaron en la Plata (16 de junio de 1545), asesinaron a Francisco de Almendras y con 180 hombres salieron a tomar el Cusco, pero como en Chucuito se enteraron de la muerte del virrey, retrocedieron a Desaguadero y luego a los territorios de los indios chichas. En el camino desertaron muchos centenistas, pero a los que quedaron subió a combatirlos Alonso de Toro, derrotándolos en Paria (23 de abril de 1546). Huyó Centeno a la sierra de Condesuyos y Lope de Mendoza, también fugitivo, se juntó a la hueste de Nicolás de Heredia, que salia de Tucumán. Pero ambos fueron derrotados en Pocona por Francisco de Carvajal, maestre de campo de Gonzalo Pizarro, en agosto del año dicho (antes citado), terminando decapitados Mendoza y Heredia. Gonzalo Pizarro, que había vuelto a Lima, abandonó la capital temiendo deserciones y marchó por tierra a Arequipa, subió a Huarina y derrotó allí a Diego Centeno, que se había rehecho. La batalla de Huarina fue el 20 de octubre de 1547”.

 

“En España, mientra tanto, ocurrían otras cosas. El príncipe Felipe, hijo del emperador y futuro Felipe II, reunió a sus colaboradores en la Junta de Valladolid y allí todos decidieron recuperar el Perú. Nombraron para ello a Pedro de la Gasca, clérigo inteligente y astuto, bachiller en ambos derechos, licenciado en Teología, canónigo de Salamanca, vicario de Alcalá, inquisidor y visitador de los tribunales de Valencia. Fue una acertada elección. Gasca zarpó de Sanlúcar el 26 de mayo de 1546, llegó a Nombre de Dios el 27 de julio y entró en Panamá el 13 de agosto, obteniendo allí la rendición de la flota gonzalista –la que había tenido Bachicao- de manos de su capítan general Pedro Alonso de Hinojosa. Con esta armada y muchos hombres Gasca partió al Perú. Pasó a Tumbes, siguiendo por Trujillo, Huaylas y Jauja, donde se enteró de la derrota de Huarina. Siguió a Humanga y Andahuaylas, se aproximó al Cusco. Tenía ya un numeroso ejército de 700 arcabuseros, 500 piqueros y 400 jinetes. La batalla se dio en Jaquijahuana, en la pampa de Anta, el 9 de abril de 1548, y significó el desbarate de los gonzalistas. Gonzalo Pizarro fue preso igual que su maestre de campo Francisco de Carvajal, apodado “El Demonio de los Andes” en razón de sus crueldades, asimismo los demás capitanes rebeldes. Todos fueron decapitados al siguiente amanecer. El cadáver del “Gran Gonzalo” fue llevado al Cusco y enterrado de limosna bajo el altar mayor de la iglesia de La Merced, donde ya estaban Almagro “El Viejo y Almagro “El Mozo”. Los que no cabían en todo el Perú, tuvieron que compartir la estrecha cripta debajo del altar mayor, donde hasta hoy descansan. Lo que siguió fue muy difícil porque La Gasca hubo de premiar a los vencedores; para hacerlo no alcanzaban todas las encomiendas del Perú. Se retiró al pueblo de Huainarima y ahí hizo el reparto de las nuevas encomiendas, todas bastante pequeñas, pues los vencedores eran muchos. La Gasca no volvió al Cuzco, prefirió seguir a Lima. Allí entregó el poder a la Real Audiencia y él se embarcó para España en el Callao el 27 de enero de 1550. Llevó al emperador y a su hijo el Perú recuperado y 3.771 barras de plata perulera. El emperador y su hijo acordaron recompensarlo y lo hicieron obispo de Palencia y en 1562, obispo de Sigüenza. Murió en Valladolid el 13 de noviembre de 1567 y está enterrado en la iglesia de la Magdalena”.(José A.Del Busto, Conquista Virreynato, p. 67, 69). 

 

Según Guillermo Alvares, O.P. relata lo siguiente  “La situación del Perú en estos años era caótica. Reinaba la arbitrariedad en los gobernadores, y los abusos en los encomenderos precipitaban la despoblación del país. Había, pues, la necesidad urgente de poner remedio a los abusos. “Los religiosos de Santo Domingo  - escribe Meléndez– instaban mucho para implantar la justicia, fundamento de todo bien y también se instaba para que el Real Consejo de Indias nombrara Virrey que ejecutase las órdenes que iba proveyendo, para reformar dichos excesos que, como dicho, referían los frailes dominicos, poniendo al Rey en consciencia. El breve remedio de ellos y el efecto que tuvo esta consciencia fue nombrar a Blasco Nuñez de Vela por Virrey “, dice Meléndez. “El rey Carlos V en 1542 promulgó las Nuevas Leyes de Indias, en virtud de las cuales ordenaba:

            - “Que se quitasen las encomiendas a los que habían caído en conmiso de perderlas por malos tratamientos a los Indios y estorbo de su enseñanza en la fe”.

            - “Que se incorporasen (los indios) en la corona real como los demás vasallos”.

            - “Que no se cargasen (a los Indios) ni llevasen por fuerza a las minas y pesquerías de perlas”.

            - “Que se pusiese medida a los tributos, y otras cosas de mucha consecuencia “.

“Los dominicos habían conseguido del Consejo de Indias estas disposiciones que, evidentemente, iban en detrimento de los intereses de los encomenderos. La cédula real del 1° de mayo de 1543, así, lo da a entender: “Como veréis, dice el Rey  a Fr. Tomás de San Martín, todo va enderezado al servicio de Dios y conservación, libertad y buena gobernación de los Indios, que es lo que vos y los otros Religiosos de vuestra Orden, según estamos bien informados, hasta ahora tanto habéis deseado y procurado “. “Este honroso reconocimiento comprometió a los dominicos en una misión aún más delicada, como tener que “trabajar con toda diligencia, cuanto en vos fuere, que estas nuestras leyes se guarden y cumplan, encargando siempre a los nuestros Virreyes, Presidente y Oidores y a todas las otras Justicias, que en estas partes hubiere, que así lo hagan y avisándoles, cuando supiereis que no se guardan en algunas provincias o pueblos, para que lo remedien y provean“(Melendez, TVI,t.I, p. 103 y ss).

 

“Las Nuevas Leyes de Indias desataron la rebeldía de los encomenderos, particularmente de Gonzalo Pizarro, dueño y señor de muchas propiedades y encomiendas en Cusco y Charcas. “Dándose todos por aniquilados y teniéndose ya por destruídos los poseedores de las encomiendas, antes ricos a sudores y sangre de los Indios, olvidados del vasallaje, cuyo es obedecer,(…) alborotaron el reino y trataban de resistir al virrey “,(Meléndez).

 

“En estas circunstancias, (el Provincial de los Dominicos) Fr. Tomás de San Martín emprendió una gira por las principales ciudades del país, para apaciguar los ánimos y hacer tomar conciencia a los encomenderos revoltosos, de la bondad de las nuevas leyes. Pero, la rebeldía pudo más que la palabra persuasiva de Fr. Tomás. Para calmar el alboroto fue llamado también el dominico Fr. Gerónimo de Loayza, primer obispo de Lima, y, con el consejo de ambos, el Virrey “proveyó auto” suspendiendo la aplicación de las nuevas leyes, por dos años, hasta que el Consejo de Indias determinara la mejor, despachó con este auto, a las Provincias de arriba (Cusco y Charcas), al obispo Fr. Gerónimo y a nuestro Provincial (…). Mas las cosas corrieron de manera que creciendo la rebelión prevaleció la malicia y entre infinitas revueltas vino a morir el Virrey a manos de los quejosos”, en la batalla de Añaquito (Quito, Ecuador), el 18 de enero de 1546.

Esta victoria unió más a los encomenderos, el maestre de campo, Francisco de Carvajal, el “demonio de los Andes”, aconsejo a Gonzalo Pizarro que se proclamara rey: “Debéis declararos rey de esta tierra conquistada por vuestras armas y las de vuestros hermanos. Harto mejor son vuestros títulos que el de los reyes de España. ¿En que cláusula de su testamento les legó Adán el Imperio de los Incas?”. (José Bonilla Amado, Perú colonial). “Gonzalo Pizarro se proclamó e hizose reconocer como Gobernador del Perú”.

 

“En esta faena acompañó al Provincial Fr. Pedro de Ulloa, quién tuvo la desgracia de caer en manos de los encomenderos. Le trataron tan mal “que si el Prior de nuestro convento del Rosario de Lima, que era ya, el P. Fr. Domingo de Santo Tomás, y el Capitán Martín de Robles, no se opusieron para que, le quitaran la vida; pero encerráronle en un sótano sin luz, a donde le tuvieron catorce días con grilletes y cadenas, y el sótano era una cisterna junto a una alverca de agua, que estaba llena de sapos y otras sabandijas ponzoñozas” (Melendez, t.I, p.115). Otra víctima de la furia de los encomenderos fue Fr. Francisco de San Miguel. Comisionado por La Gasca para anunciar la paz y llevar por los pueblos, valles y ciudades del reino, los testimonios de perdones, revocaciones de ordenanzas y cartas para sacerdotes y personas principales; estando de camino de Piura a Lima, “tuvo noticia que le buscaban muchos mal contentos y desconfiados del perdón del Presidente para quitarle las vida”(Melendez, t. I, p. 117). Burlando los proyectos sanguinarios de los encomenderos, se refugió en un cerro del valle de Olmos (Piura), donde permaneció oculto por espacio de un año, providencialmente socorrido por un indio bienhechor. El 9 de abril de 1548, La Gasca se enfrentó a Gonzalo Pizarro en el valle de Sacsahuana o Jaquijahuana, a cuatro leguas del Cusco y, sin disparar un mosquete, obtuvo la victoria a causa de la deserción de los soldados de Gonzalo Pizarro que se pasaron al ejército real hasta dejarlo casi solo. Ante este hecho inesperado, Pizarro y su maestre de campo Francisco Carvajal, se entregaron. Tras un breve juicio de guerra, fueron ajusticiados. Un hecho inesperado de esta larga jornada de pacificación fue que, estando “en el pueblo de Huaynarimac, a doce leguas del Cusco, el obispo de Lima, Fr. Jerónimo de Loayza, recibió los despachos del Rey y del Papa en que le hacían el primer Arzobispo de Lima”. El hecho fue proclamado y celebrado en el Cusco, el 24 de agosto de 1548, y la homilía la predicó Fr. Tomás de San Martín”. (S.J. Ruben Vargas Ugarte, Historia General del Perú.t. II, p. 29).          

 

CUARTA GUERRA CIVIL (1553-1554). Los encomenderos descontentos contra la Audiencia de Lima.- En este último alzamiento encomendero, el historiador José A. Del Busto escribe: “Precedida por los motines de Luis de Vargas en Lima; de Miranda, Barrio Nuevo y Melgarejo en el Cusco; y de Sebastián de Castilla en La Plata, la guerra de Francisco Hernández se desarrolló en 1553 y 1554. La boda del conquistador Alonso de Loaiza con María de Castilla, realizada en el Cusco el 12 de noviembre de 1553, fue el principio de la rebelión. Luego del sacramento hubo vino, viandas, luces y danza en la casa del contrayente. Se sintieron golpes en la puerta y entró Francisco Hernández Girón con armadura, capa negra y espada desenvainada. El corregidor Gil Ramírez Dávalos huyó con las mujeres al fondo de la casa, alguien tiró del mantel, cayeron los candelabros, reinó la oscuridad, hubo ruido de espadas y ayes de heridos, varios invitados escaparon por los techos. Al encenderse nuevamente las velas, estaban muertos el capitán Juan Alonso Palomino y el mercader Morales. El corregidor se entregó con garantías. Girón salió a la plaza, pasó revista a sus hombres y apostó centinelas en los caminos, pero ya habían huido Gracilazo, Jerónimo Costilla, Antonio de Quiñones, Alonso de Mesa, Juan de Pancorvo, Vasco de Guevara y otros vecinos del Cusco quienes, viajando a mata caballo, noticiaron a la Audiencia de Lima, pues no había virrey por haber muerto Antonio de Mendoza. El día 13 lo pasó Girón escribiendo cartas a los diversos cabildos del Perú y a personas importantes, criticando la revocación del servicio personal y las retasas de las encomiendas. Aparecieron también unas medallas acuñadas por los alzados donde se decía en latín: “Y los pobres serán saciados”. El ejército gironista conoció entonces por maestre de campo al licenciado Diego de Alvarado, por capitanes de jinetes a Tomás Vásquez y a Rodrigo de Pineda, y por capitanes de infantes a Nuño Mendiola, Juan de Piedrahita y Diego Gavilán, por sargento mayor a Diego de Villavicencio y por alférez a Albertos de Orduña. El 17 de noviembre Francisco Hernández fue investido procurador general y justicia mayor del Perú. Premunido de ambos títulos, salió con su ejército para Lima el 4 de enero de 1554. Enterado Alonso de Alvarado, que estaba castigando castillistas en Charcas, alzó la bandera por el rey en Potosí. Nombró maestre de campo a su cuñado Martín de Avendaño, prometió perdón a los culpados y salió de Potosí con 1,200 hombres el 29 de enero de 1554. La Audiencia, mientras tanto, se acobardó y revocó la prohibición del servicio personal, pero esto lo hizo el 5 de diciembre de 1553 y para entonces los gironistas ya tenían Huamanga desde hacía dos días, por lo que luego escondieron la revocación y dijeron que era falsa. El ejército de la Audiencia se formó a toda prisa en Lima. Tuvo por maestre de campo a Pablo de Meneses y dio el mando de la armada a Jerónimo de Silva. Aspiraron a ser capitán general oidor Hernando de Santillán y al arzobispo Jerónimo de Loayza. La Audiencia ofrecía perdones políticos, pero nadie quería ser perdonado por La Audiencia. Girón entró a Huamanga el 27 de enero de 1554 y el 28 del mes siguiente tomó Jauja. Ciertos cuerpos de avanzada que enviaron los oidores desde Lima, con Lope Martín  y Jerónimo Costilla, fueron derrotados aparatosamente. El ejército rebelde se mostraba indetenible. El Domingo de Ramos, 17 de marzo, Girón bajó por Sisicaya y Cieneguilla pero, lejos de tomar la capital, se encastilló en las ruinas de Pachacámac. Los oidores pasaron su ejército de Ate a Surco y se aprestaron asediarlo o a perseguirlo.Una noche, Diego de Silva desertó y contó que Girón quería enviar contra los leales un tropel de toros con antorchas encendidas en las astas. Los oidores cobraron más confianza, los toros no llegaron a salir, Girón era muy superticioso y temía que uno de los suyos le diera una puñalada. Por eso vivía refugiado en el antiguo Templo del Sol y dormía en lo alto de una tapia. Sus astrólogos le habían aconsejado no entrar en Lima y él les obedecía con la credibilidad del inseguro. Tuvo nocturnas pesadillas y la mañana del 23 de marzo decidió partir sin dar batalla. Estaba deprimido, sufría de neurosis. El héroe se derrumbó. Su ejército continuó al sur. Pasó por chilca, Mala y Asia, se encastilló en la fortaleza del Huarco, pasó por Chincha y Pisco, se escondió con sus 536 soldados  en las hoyas de Villacurí y, saliendo por sorpresa, derrotó a Pablo de Meneses el domingo de Cuasimodo, 31 de marzo. Al tiempo que Meneses llegaba derrotado a Lima, La Audiencia había quitado el mando al oidor Santillán y al arzobispo Loayza. Meneses, pese a su derrota, fue investido capitán general. A todo esto, Alonso de Alvarado entró al Cusco el 30 de marzo de 1554 y siguió a Parinacochas. Girón subió a la sierra desde Nasca y ambos ejércitos se encontraron en Chuquinga, junto al río Pachachaca, el 21 de mayo. Francisco Hernández ganó la batalla y Alvarado huyó a Lima derrotado. Cuando llegó a la capital había perdido el juicio: estaba loco. La Audiencia dejó Lima y subió a Jauja, Huamanga y Cusco. Girón, que estaba en Yucay, siguiendo la opinión de sus estrelleros pasó ante el Cusco sin combatir. Llevaba 700 soldados, 470 de los cuales eran arcabuceros, también llevaba 280 negros de guerra. Se detuvo en Pucará, lugar de ruinas sagradas, y se encastilló en ellas. El ejército leal lo alcanzó y el 8 de octubre de 1554 le dio batalla. Los gironistas abandonaron a su caudillo y desertaron en cantidad. Pucará fue una victoria para la Audiencia y Girón tuvo que huir a caballo con pocos leales. Bajó a la costa y en Acarí quiso capturar un barco, pero imposibilitado de hacerlo siguió a Chincha y volvió a la serranía subiendo por Lunahuaná. Así llegó a las ruinas de Jauja, la Hatun Jauja de los incas. Allí se parapetó, pero de sus cincuenta soldados desertaron casi todos. Salió entonces con yelmo, cota y espada, estaba poseído por la desesperación. Fue totalmente rodeado por Juan Tello de Sotomayor y Miguel de la Serna. Entonces, Gómez Arias Dávila vecino de Huánuco, lo aferró por la cintura y Hernán Pantoja lo tomó del yelmo. Girón no tuvo más remedio que rendirse y quedó en calidad  de prisionero. Entró asi a Lima el 4 de diciembre de 1554, día de Santa Bárbara. Se le confinó en la casa del fiscal Juan Fernández, se le tomó su declaración y fue condenado a muerte. Fue decapitado el 7 de diciembre y su cabeza  -junto con las de Gonzalo Pizarro y Francisco de Carvajal- fue colgada en la picota limeña, en el interior de una jaula”. (J.A. Del Busto, Conquista y Virreinato, p. 69, 70).                                            

 

Guillermo Alvarez, O.P. escribe “En el repartimiento de las encomiendas, La Gasca no pudo satisfacer a cuantos le habían apoyado y dado la victoria de Sacsahuana, creando de esta manera el descontento y la rebelión. El Virrey Antonio de Mendoza que le sucedió en el cargo, a finales de 1551, decretó la prohibición de los trabajos forzados de los indios; lo cual exasperó aún más a los descontentos; pues, estaban acostumbrados a explotar a los indios, desconociendo todos sus derechos. Hasta aquel día, los indios vivían sometidos a toda clase de extorsiones e injustamente se les exigía los más humillantes servicios. Muchísimos pagaron con su vida y sus bienes el precio de las guerras civiles; porque, de uno y de otro bando, se aprovechaban de ellos, como si fueran bestias de carga, y para enfrentarlos hermanos contra hermanos. El decreto del Virrey Mendoza, del 22 de febrero de 1549, señala los puntos clave que lo motivaron: “porque arrancan a los naturales de sus tierras, se les obliga a ir cargados con todo su avío y el mantenimiento que han de menester, y se les impide el que puedan ser adoctrinados y enseñados en las cosas de la fe” (Ruben Vargas Ugarte S.J., o. c. p. 29). La carta del 1° de julio de 1550 de Fr. Domingo de Santo Tomás es la más dolorosa revelación  de lo dicho. Desafortunadamente, la muerte del virrey Mendoza impidió que se ejecutara lo decretado. No obstante, los encomenderos descontentos aprovecharon la circunstancia y se levantaron en armas, capitaneados por Francisco Hernández Girón y Vasco de Guevara y declararon la guerra civil a la Audiencia de Lima que había asumido el Gobierno. La Audiencia a fin de desactivar la rebelión, derogó el controvertido decreto; pero todo fue en vano. Los encomenderos prefirieron el camino de la guerra y guerra tuvieron. Después de la victoria de los sediciosos en las pampas de Villacuri (cerca de Chincha) y Chiquinga (Nazca), fueron derrotados en Pucará (Huamanga) el 1° de octubre de 1554. La participación del Arzobispo, D. Fr. Gerónimo de Loayza, en la lucha contra los encomenderos descontentos fue indudablemente decisiva. La Audiencia de Lima, después de deliberar y consultar sobre la persona o personas que habían de dirigir la ofensiva contra el ejército de los encomenderos, acordó que fueran el Arzobispo Loayza y el licenciado Hernando de Santillán, oidor de la misma Audiencia”.

 

Meléndez comenta el caso diciendo: “Giron, conociendo que en solo el Arzobispo consistía la fuerza del bando del Rey, hallándose en Huamanga, a ochenta leguas de Lima, con su gente, trató de buscar medios para poder atraer a su opinión al Arzobispo, porque conseguido esto, le parecía que no le restaba cosa para ser dueño del Reino”. Y para lograr su propósito le escribió una carta, por intermedio del clérigo Francisco Huamanes de Ayala, que en su parte final dice: “y en lo que V. S. se determinarse, me avise con el P. Ayala, con toda brevedad; porque si V. S. no me avisa, entenderé que no me quieren por servidor” (Melendez, TVI, t. I, pp.496 ss).La derrota de Hernández  Girón se puede atribuir a no haber contado con el apoyo de los indios, por que éstos estaban de parte del Arzobispo, en quien veían un padre solícito y su más enérgico defensor frente a los encomenderos. Dice Melendez: “Le apreciaban, por los muchos bienes que hacía a los indios (…) tanto era lo que los indios amaban y estimaban al Arzobispo, por sus buenas obras”. No era para menos. Para la sistencia y curación de los indios, el Arzobispo Loayza hizo construir el Hospital de Santa Ana (Barrios Altos, Lima) donde pasó los últimos días de su existencia. “Lleno de buenas obras le cogió la última enfermedad, en el cuarto que había hecho en el mismo hospital, para vivir con sus pobres; pastor entre sus ovejas y padre haciendo sombra a aquellos sus pobres hijos” (Melendez, TVI, t. I, pp. 496 ss.). Es difícil comprender, a la distancia de siglos, el papel pacificador de los dominicos en el Perú del siglo XVI. Las palabras de Vargas Ugarte, referidas a Fr. Jerónimo de Loayza, bien se pueden aplicar a los otros dominicos que, como él y con él, tuvieron mucho que ver en este delicado asunto: Fr. Gerónimo de Loayza, dice, tuvo que adoptar el papel de pacificador, exigido por las circunstancias y no pudo negarse; pues, supo conducirse con tino y dirección notables” (Ruben Vargas Ugarte, S.J. Historia de la Iglesia en el Perú (1511-1568), tomo I, p. 187). Para los dominicos estos hechos, profundamente humanos, fueron verdaderos casos de conciencia, ante los cuales no podían sustraerse y , a conciencia plena, prestaron su colaboración a favor de la vida, de la justicia y de la paz”. (Guillermo Alvarez, Rev.Peruana de Historia Eclesiastica, p. 41 al 50).                                              

 

He tratado de hacer varías citas históricas y eclesiasticas con el propósito de realizar un analisis profundo, sustancioso, real y verídico de la vida política, religiosa, cultural y social del valle interandino, que hoy denominamos la Provincia de Pallasca, del Departamento de Ancash, desde fines de abril de 1532 que llegaron los conquistadores con su gobernador Francisco Pizarro a Tumbes, pasando al valle de Tangarará en donde el 16 de mayo de 1532, fundó San Miguel de Piura, luego se dirigieron a Cajamaca, llegando 15 de noviembre de 1532 y al siguiente día 16 de noviembre del mismo año, que fue capturado Atahualpa, después de nueve meses de estar como prisionero, fue juzgado y condenado a muerte, el día sábado 26 de julio de 1533, a su paso por el valle del Mantaro, Francisco Pizarro fundó la ciudad de Jauja, luego el lunes 23 de marzo de 1534, fundó la ciudad del Cusco, después fundó Lima, el lunes 18 de enero de 1535; al poco tiempo los viajes a España se hacian en barcos que navegaban en el Pacífico, la vida social, política, económica y cultural, sólo se desarrollo en los ambitos de los lugares limitativamente determinados, hasta la Cuarta Guerra civil (1553-1554), que fue el último alzamiento encomendero de Francisco Hernández Girón contra la Audiencia de Lima, el mismo que fuera decapitado el 7 de diciembre del año de 1554. Durante ésta época muchos lugares de la costa, de la sierra y de la selva del Perú, permanecieron intactos, libres, en todos sus aspectos, su vida política, económica, social y cultural, ignoraba de lo que sucedía a sus alrededores, la vida en las alturas, punas, jalcas, en los valles interandinos continuaban tal cual como tenían instituidos sus vidas y sus costumbres tradicionales, agrícolas, ganaderas y otros en forma natural, unitaria, familiar y dispersa, como lo habían realizado en la época preincaica, incaica y del Imperio del Tahauantinsuyo. De acuerdo a los estudios de renombrados historiadores la provincia de Pallasca, no dependió ni conformó ningún “Florecimiento del reino autónomo de los Conchudos” en ningún tiempo, tampoco tuvo algún sometimiento ni dominio específico realizado por el Inca Pachacútec, por ser un valle interandino de poca significación para el Imperio de los Incas, como otros tantos valle de los Andes y de la selva, que permanecieron geográficamente aislados por ubicarse en lugares accidentados de poca comunicación vial y que sus pocos habitantes jamás fueron censados por el Imperio, por que supervivian en forma natural y dispersa libre y voluntariamente a elección de cada familia y alejados de la administración imperial, concervando sus propios y características modalidades y formas de existencia en la vida de cada valle o altura en donde decidian habitarlo, comunicándose con sus propias señales y manifestación comunicativas de cada individuo, dando lugar a su original dominio del dialecto o su lenguaje lugareño.    

 

Los restos arquelogicos como se le llamaba a las ruinas, fortalezas, lugares  sagradas o de utilización de los hechiceros, en cuanto llegaron los conquistadores encontraron que éstos lugares hacia mucho tiempo que habían sido abandonados desde la época preinca, por ejemplo las ruinas de Machu Picchu, de Pachacámac, antiguo Templo del Sol, fortaleza del Huarco, ruinas sagradas de Pucará, ruinas de Jauja, la de Hatun Jauja de los incas, citado en 1554 (José Del Busto, p. 70), y muchos otros relacionados en el transcurso de la historia, como también las ruinas de Pashas de Cabana, Iglesiebamba en Chuquique, Cushi en Alaypampa, La Galgada en el río Tablachaca, según los especialistas datan de aproximadamente de 2,000 años antes de Cristo y quedan dentro de la jurisdicción de Tauca, y otros ruinas o vestigios arqueológicos existentes a lo largo del valle interandino de la que hoy conforma el territorio de la provincia de Pallasca, que se mencionan en las cartas y en los sermones de los primeros frayles que misionaron por estos parajes, etc. (manuscrito soldado Sebastián Mesa de Enciso, 1534), y en otros lugares que sería largo enunciarlo, que por la gran extención territorial muchos lugares del Imperio del Tahuantinsuyo, era física y materialmente imposible el control político, económico y social, por motivo del accidentado suelo geográfico que presentaba el enorme Imperio del Tahuantinsuyo, según se ha podido demostrar los estudiosos de los famosos historiadores, que tanto el Inca, como sus emisarios y ejércitos, se movilizaban y ejercian su dominio político, económico y social a traves de los caminos del inca o el llamado Cápac ñan, que se extendía por todo el Imperio, tanto por la costa como por la sierra, de todos los pueblos y asentamientos humanos que se encontraban en el camino y a sus margenes, según a su importancia y estrategia y a los lugares en donde habitaban las poblaciones de mayor densidad humana, con el fin de engrosar sus ejércitos reales del Inca; sin embargo, en los lugares de escasos recursos económicos y humanos no tenían la importancia existencal en la vida política y económica del Imperio de los Incas; por cuya razón, muchos lugares de los Andes y de la selva siempre han permanecido habitando en forma natural, conservando sus propios dialectos, costumbres, y modos de supervivenmcia en forma dispersa en muchos lugares del Perú.              

 

Los escasos misioneros llegados al Perú, no tuvieron las facilidades que necesitavan para realizar su trabajo de evangelización en el Perú, las órdenes y congregaciones religiosas desque que arribaron al Perú, comensaron a enseñar “los alcances, metodos y profundidad del mensaje evangélico” no solo en el Perú si no también a nivel de América, los pocos evangelizadores y doctrineros “realizaron una auténtica obra de transformación en las costumbres, modos de pensar, de vivir y de creer de los naturales del continente”. Después de haberse pacificado la tercera guerra civil, se inició las acciones pastorales y culturales, el Arzobispo Fr. Jerónimo de Loayza convocó el primer Concilio Provincial, en 1552, no tuvo trascendencia por la ausencia de los obispos de Tierra Firme, Nicaragua, Cusco, Quito y Popasyán. El segundo Concilio Provincial de 1565, participaron los obispos de Quito, de la Plata, de Chile y del Cusco. El tercer Concilio Provincial convocado por su sucesor Toribio de Mogrovejo en 1583, se autorizó ordenar sacerdotes a los indios y criollos idóneos. En 1548 de Lima viajó a España el Provincial Fr. Tomás de San Martín, para solicitar al Rey Carlos V, que en el Convento de Santo Domingo de Lima, se instituya el Estudio General Dominicano, Se autorizó su fundación por cédula del 12 de mayo de 1551 firmado en Valladolid. Para futuros dominicos. Consiguiéndose que los capitulares aprobaran la creación de la cátedra de Sagrada Escritura y nombrándose lector de dicha cátedra al Fr. Domingo de Santo Tomás. También Fr. Tomás de San Martín participó en el Capítulo General de Salamanca en España. Después de 24 años de fundación, pasó a ser la Real Universidad de San Marcos de Lima.

 

Con estas informaciones históricas dejo debidamente aclarado y sustentado los lugares y áreas territoriales en donde evangelizaron las órdenes religiosas, y que Fray Domingo de Santo Tomás, desde que llegó (1540) al Perú, desempeñó importantes cargos, fue Prior del Convento del Rosario de Lima y cátedratico de Estudios Generales dentro de la Orden Dominicana; del mismo modo Fray Pedro de Ulloa desde que llegó (1536) al Perú y que por desgracia cayo en manos de los encomenderos quienes lo encadenaron y lo encerraron en un sótano era una  sisterna en donde le quitaron la vida en 1542, por lo que ambos frayles jamás llegaron a Tauca ni al territorio de la provincia de Pallasca.     

 

EPIDEMIAS QUE ARRASARON EL MUNDO

De acuerdo a lo que nos enseña la história de la humanidad, la Biblia nos relata que existieron epidemias y pestes que arrasaron los Imperios más poderosos, las civilizaciones más florecientes del mundo, en forma enteras han desaparecido y sucumbido al embate mortal de la variedad de microbios y bacterias, que inundaron los rincones más alejados de la tierra. En el planeta tanto las epidemias y las pestes, fueron los más mortíferos, que los ejercitos y las armas. La Biblia y la historia nos hace conocer el desastre y la mortandad “que significó para la humanidad la epidemía de peste negra que devastó Europa en ladead Medía, lo cierto es que desde la Antigüedad se conoce el impacto que los virus y las epidemias causaban sobre el enemigo. Moisés, cuenta la Biblia, somete la voluntad del faraón con una plaga que acaba con la vida de todos los primogénitos de Egipto. Pero no es el único caso. Se dice que Julio César no dudaba en catapultar cadáveres contra los pueblos que sitiaba, primer antecedente de las guerras bacteriológicas de ahora. Pero, en rigor, las epidemias que verdaderamente han causado cambios sociales y económicos trascendentales son aquellas que aparecieron de improviso y que, luego de extinguirse, transformaron por completo las sociedades donde se produjeron.  Según nos explica el doctor Uriel García, patólogo y ex ministro de Salud del Perú, cuando ocurrió la conquista de América, el impacto de las enfermedades que trajeron fue tan grande que eso explica por qué un puñado de soldados acabó con civilizaciones como la maya e inca. En todo caso, el intercambio fue mutuo. “Así como hubo un intercambio de cultura y alimentos, también hubo uno de enfermedades. De aquí ellos se llevaron la sífilis”, explica.(…) Noble David Cook, por ejemplo, ha contabilizado que tan solo en el transcurso de apenas 11 años, entre 1524 y 1635, la población indígena fue diezmada por 23 epidemias (viruelas, sarampión, tifus, gripe) que la redujeron en casi 90%. Otro caso similar es el ya citado de la peste bubónica del año 1347 que asoló Europa y acabó con la vida de 25 millones de personas. La recuperación demográfica fue tan lenta y costosa que explica en gran medida por qué duró tanto aquella época. Pero, además, el terror que causó la enfermedad fue tan grande que fue considerada un castigo divino y desde entonces, ante cualquier plaga o enfermedad, por pequeña que fuese la Iglesia ofrecía los remedios y respuestas necesarios. Se hizo poderosa e influyente”.

 

“La gripe, o influenza, es otra de las epidemias que a lo largo de la historia universal han causado verdaderos estragos y configurado el mundo moderno, y que han propiciado avances médicos en su afán por combatirlas. Cuando en el 2000 una epidemia de gripe mandó a la cama a millones de europeos, el mundo temió que se tratase otra vez de una epidemia como la de 1918-19, la famosa gripe española que, en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, acabó con la vida de 40 millones de personas. Desde la Edad Media una epidemia no producía semejante mortandad. Dato curioso que permite ver cómo se comportan las autoridades frente a un brote epidémico lo constituye el hecho de que, aunque todo el mundo la conoce como española, lo cierto es que su origen estruvo en Estados Unidos y de ahí pasó al Viejo Continente, donde el enemigo invisible comenzó a aniquilar ejércitos enteros. La censura sobre la enfermedad, que en boletines e informes oficiales los países beligerantes impusieron, hizo que solo en España, que era neutral, la prensa se diera un festín informativo de modo que todos empezaron a llamarla española. Sin embargo, explica Uriel García, los virus son organismos vivos y, por lo tanto, siguen mutando, lo que produce otras varieantes igual de mortales. Después de la española sobrevino, en 1957, la gripe asiática, que acabó con un millón de personas en Oriente. Otra, la gripe de Hong Kong, terminó con la vida de 700,000 personas en 1968. Y en 1977, una gripe rusa, que la censura soviética escondió muy bien, acabó con un número de víctimas que hasta hoy desconocemos (hubo otra gripe rusa, la de fines del siglo XIX, que dejó un millón de muertos, nos cuenta García). En ese sentido, la epidemia que ahora preocupa a Europa es una prueba más de esa “movilidad” de virus y bacterias que han influido en nuestros destinos, ya sea que nos enfermemos o no. Si no, pregúnteselo a los agricultores españoles, a quienes se los acuso en un principio de exportar pepinos a Alemania contaminados con la bacteria “E”.coli enterohemorrágica”. En la Novela “Castigo divino”, Francois Gourcez cuenta la historia de la epidemia de viruela que azotó Francia en 1713, la más mortal de su historia (decenas de miles murieron) y la del descubrimiento de una nueva forma de combatirla que generaba reticencia en todos pese a su comprobada eficacia: la vacuna. Esta consistía en prevenir la viruela inoculándose otra, en este caso la viruela de la vaca, de ahí su nombre. Desde la iglesia hasta los científicos se oponían. El papa León XIII advirtió: “Quienquiera que procede a vacunar deja de ser hijo de Dios: la viruela es un castigo querido por Dios; la vacunación, un desafío contra el cielo”. Los segundosestaban convencidos de que la vacunatransmitía la sífilis, el cáncer, el escorbuto y la lepra. El tiempo le dio la razón a Edgard Jenner, su descubridor”.                    

 

Los enemigos de la humanidad es “el cólera, difteria, fiebre amarilla, gripe, paludismo, peste bubónica, sífilis, tifus, tuberculosis, y viruela son las diez peores enfermedades que el hombre ha debido enfrentar. “Aunque la Biblia, específicamente el Libro del Apocalipsis, habla de cuatro jinetes que anunciarán la llegada del juicio final, la humanidad ha luchado desde el inicio de los tiempos con diez de ellos y con nombre propio: las diez enfermedades más mortales que ha enfrentado el hombre. De estas, solo la viruela ha sido eliminada en el mundo. Otras dos enfermedades igual de mortales, la polio y el sarampión, se encuentran todavía en vías de erradicarse. La presencia de todas ellas se puede rastrear en muchas fuentes y documentos históricos. Homero se refiere a la plaga que diezmó al ejército griego que sitiaba Troya. Y Tucidides cuenta espléndidamente la palga de tifus que asoló Atenas en el siglo V a.C. y que acabó con la vida de Pericles. Más cercano a nuestro tiempo, la plaga de fiebre amarilla y malaria que causó una alta mortandad entre los miles de trabajadores del Canal de Panamá está presente en la tradición oral de los panameños y en muchas novelas. (Jorge Moreno Matos, Internacional, Lima, domingo 5 de junio 2011, pág. 5 y 6)

 

Con este estudio glosado he tratado de demostrar, que en el continente americano tanto en México como en el Perú, en donde se desarrollo el Tahuantinsuyo, también fueron arrasados en