- COLECCIÓN LITERARIA -

- OBRA  COMPLETA -

 





 


De estilo elegante y armónico, incide en ambientes y paisajes subjetivos
de una pureza estética y expresionista, que identifica y describe el sentir
del hombre frente a la realidad natural que nos rodea.


 

E S P I G A S

 

D E

 

P L A T A

 

 (P O E M A R I O)

 de

  

A. Arnulfo Moreno Ravelo

-1999-

Colección Nº 14

67 págs.
 

Lima - Perú

 

Lima, Marzo de 1999

 


 

 

“Las frases se taladran

y se pulen con cincel

                                               al estilo de la mente”.

                                                                  A. A. M. R.

 

 

 


 

                                               PROLOGO

 

 

A este poemario:

 

Si yo, pudiera

bosquejar mi poesía,

lo resumiera

en una gota

de lágrima partida,

descendiendo

vertientes

a pie

con

aires

de mañana

y

de mañana...

 

¡ Me despido

         de corazón ¡

 

 

A.   Arnulfo Moreno Ravelo.

 

 


 

NOTA.- Me he permitido titular de “CANTIZAL” a los poemas de este libro, en recuerdo a los sitios o lugares de donde se obtenían las lajas de piedras azules y otros colores, para ser utilizados en los bordes de las acequias de la casa de campo en “Tapugón” del pueblo de Tauca, que tanto me llamaba la atención de sus orillas afiladas, cortantes y quebradas en diferentes formas de “CANTALES” (ver libro Las Piedras se Aman). Entre las piedras encontradas en los ríos y quebradas, tenían sus figuras tan pulidas y redondas, las pequeñas eran dignas de guardarse en los bolsillos, para jugar con ellos o en su defecto conservarse como adornos, por sus hermosos colores veteados y la suavidad de su redondez que ofrecida a nuestro tacto en aquél entonces.

 


 

                   CANTIZAL UNO.

 

 

Poesía es toda aroma

desprendida de la flor,

caricia de bruñida nevada

derramada diáfana, lluvia de amor.

 

Poesía es tersura de valores

sinuosas formas del arte,

recrean campos y hombres

cuál siluetas de estrellas del orbe.

 

Estilizadas contexturas

en santuario de la forma,

palabras fermentadas

embate vertiente de aurora.

 

Trígonos del tiempo

bóvedas del secreto,

poesía que no encuentro

follajes que no entiendo.

 

Poesía es cantar a las  cosas

desperdigando besos y razones, 

como dispersos pétalos de rosas

llevados por vientos de inspiraciones.

 

 

 

                                           CANTIZAL DOS.

 

 

La vida no es más que un viaje

y el viaje solo es un destino,

unir dos veredas en la distancia

es el contraste de tu propio camino.

 

Comunicación en silencio

es mirada en palabra hueca,

paisaje colgado en el vacío

dimensión hundida sin esfera.

 

Todas las ideas inclinadas

al centro coloreado convexo,

palpando tantas corazonadas

como alguien de amputado sexo.

 

La voladiza pared de tu casa

simbolizan las púrpuras alas,

idealizada naturalidad de plata

cálida alfombra centellean entre ellas.

 

 

 

 

                                      CANTIZAL TRES.

 

Entre el silencio y la voz

abren un hondo precipicio,

cerrado abismo de la razón

estrujado y partido en dos

para buscarse como perdido.

 

Entre línea elemental

poderosa abstracción,

apartada de cuerpos

pausa desasida ideal

distancian la emoción.

 

Al quedar su contorno

de espacio vacío abstraído,

giran las cosas perdidas

en el mundo del entorno

como un desvío sin ruído.

 

Excluido y enmudecido

formula relevante teorema,

en un vaso sin contenido

que busca al sólido huido

como vaciada en lejana nada.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL CUATRO.

 

Quién parta a las estrellas

es intervalo de abertura,

avizorar la cuna de ellas

es como derribar la luna.

 

La inocencia de tus ojos

es el destino de la hierba,

cultivadas libre de abrojos

es lienzo reprimida de alma.

 

Alomar en gran estilo

es pueblo con memoria,

las horas mueren de frío

reclamando el nuevo día.

 

 

 

 

 

CANTIZAL CINCO.

 

 Dentro de blanco y rojo

una sombra se ahonda,

saltando un hombre cojo

lanza lejos una gota gorda

con el pensamiento roto.

 

Caen dentro de la puerta

cóncavo plano de fondo,

de donde parte cocinado

como atmósfera revuelta

en el extremo enmudecido.

 

Se esconde de afecto

entre las ramas secas,

como salto al silencio

se agotan las estampas

al iniciar esperado solsticio.

 

 

 

 

 

CANTIZAL SEIS.

 

Cuantos pensamientos

son tan, tan largos y fríos,

como una redonda cereza

atrapada al fondo del río,

solfea de blanca paloma

repitiendo el mismo brillo.

 

 

Copiosamente lloviznaba

lloviznaba más allá de la luz,

donde apresada de amanecer

se entrelaza con el anochecer,

lindándose de celeste latitud

encajada en la dorada gratitud.

 

 

Enlosada de agua dulce

estampada de estrellas,

cofre bruñido de bronce

cálida doblez de rosas,

va hundiendo de alborada

tras de la claridad desplomada.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL SIETE

 

El diseño de toda vida

es patio de esperanza,

aire libre de cada hora

escultórica retomada.

 

Las simbólicas formas

iluminadas de sombras,

típicas semejanzas pintadas

en una inclinación de alondras.

 

Entorno de tu sentido

copulada restringida,

monoclinal rescatado

geometría estancada.

 

Hálito misterioso

desprendido del alma,

como sisal colgado

que corre bajo el agua.  

 

Vértice de trayectoria

música sincopada,

reserva de florería

en tu pecho callada.

 

Impersonalización cuadrada 

uso gentil de la media luz,

tabicada de tanta madrugada

en abertura cerrada de tul.

 

Bajo la solera del cielo

sostenidas tantas huellas,

balaustre torneado de cieno

en leves andadas amarillas.

 

De vestíbulo cuadrangular

entrados en alejados aposentos,

de espacio en color natural

jambas tiradas en tormentos.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL  OCHO.

 

Tu voz...

voz de las distancias,

ecos vivos

como el agua,

llega lumbrada

desde el extremo de los días.

 

¡Oh! lindeza...

lindura de aurora

andas en la esperanza,

penumbra viva

que surcas el alba

destino de rosa perfumada.

 

¡Oh! belleza...

perfil de amor,

tostada de sol

siluetita de luz,

derrámame el calor

y tu voz llene mi corazón.

 

¡Oh! hermosura...

ternura de ayer y de hoy,

bajo la sombra voy

esperando el cariño

de tu seno paladar

y recostarme en brazos como niño.

 

         Lima, 27 de Marzo de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL NUEVE.

 

 

 

Aun lado de la tierra

desempolvar el pasado,

creciendo gigantesca rama

llueve sobre lo ya mojado.

 

Defenestrada la idea

desarraigada en la puerta,

sumergida y curvada

se queda en la cuerda.

 

En medio del olvido

una ventana abierta,

periférico cercado

ahogadiza de planta. 

 

Descoyuntada claridad

posición vertical perdida,

extirpada voz de su lugar

como nocturna amanecida.

 

En una cuerda equilibrada

agotada en un sorbo de café,

hay un nudo y un punto de salida

como colores que del fondo se fue.

 

El razonamiento lógico

como una sala en espera,

en un tibio verano sinfónico

abren sus puertas de esfera.

 

Copiosamente llueve y llueve

sobre dos cristalinos rectos,

y los ojos viables de la mente

forman ángulos de contentos.

 

Más allá de la penumbra

viejos espacios se desclavan,

contextual y unitaria tumba

se adentran y en dos se desgajan.

 

Guardapolvos de la lluvia

a corta distancia enmudecen,

cual balcones abiertos de ironía

al mediodía en silencio padecen.

 

En el reborde inferior de ventana

barandillas de hierros descuajados,

azulados antepechos salen del alma

y se desploman todos los recuerdos.

 

         Lima, 8 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL DIEZ.

 

¡Qué dolor!,... dolor desgajado

dentro del grito de ciudadela,

hierros retorcidos a un lado

conciencia molida de canela

surcan en el ángulo extenuado,

como suspiros en cada esquina

soplando de aire enrojecido,

sobre la tierra partida

como una fruta,

anaranjada y caída

del mismo color

de aquél día.

 

Las veredas del silencio

se juntan y se pierden

en una gota de rocío,

y ambos extremos mueren

como  una estaca en el estío.

 

 

 

 

CANTIZAL ONCE.

 

 

¡Ay!, lirios, lirios...

lirios de viento y de aurora

hundidos al costado de la esperanza,

para nacer al otro lado

de la ribera del alba

y correr por mis venas

esencia vital del alma.

 

¡Ay!, he dormido en el borde

en el borde de la confianza,

percibiendo sabia de planta

y decirte a la distancia,

que ese lirio ha nacido

ha nacido de espaldas,

como la risa al revés

dando saltos de amanecer,

cuales voces rebotadas

en las entrañas del rocío,

perspectiva blanca adentrada

se fermenta en recodos del río,

cual manojo de luz dispersada

sobre el tejado de tu casa

y partida como manzana,

tirada al fondo de la hoyada

como quién huye de la esperanza.

 

La marquesina del destino

forma el dintel de la puerta,

como el alba que se ahoga

prendido al inicio del cielo,

en donde caída llora el día

a medias con el infierno.

 

Ruge la noche desesperada

como una pera desbocada

a un costado de la playa,

y en sus orillas centellean

las ilusiones que se estrellan,

aglutinadas de gotas pintadas

se entierran amarillas y rojas,

embestidas por la alborada

casi todas teñidas de rosa,

van sustrayendo las horas 

las horas del tiempo violeta

por el paraje rural de toronjas.

 

 

Se ha embarazado la alegría

de una claridad derramada,

y entre tejidos rayos del día

la suave dulzura de su rama

esparcidos a la distancia esperan,

retrocedidos en la hermosura

tiernamente regados gimen

colgados de la parra duermen,

para beber lo poco exprimido

en algún lugar retrasado de vida,

despuntando profundo pasado

como quien cura abierta herida

a orillas del otoño van quedando.

 

         Lima, 15 de Abril de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL  DOCE.

 

En el ángulo de verdad

por donde los verbales

perseveran la libertad,

la semana turbada

recostada de lugar,

no importa exaltarse

en media feria enrojecida.

 

La tregua solicitada

enferma y tergiversada,

entraña mano aceptada

contrariada y objetivisada.

 

Ritos y  fiestas derribadas

recrean episodios del drama,

ópticas pueblerinas trenzadas

cruzan azuladas riberas del alma.

 

De tus barreras naturales

saltando celeste llega el aire,

cual frescura de manantiales

amarilla se estampa en la calle.

 

 

 

CANTIZAL TRECE

 

 

 

¡Oh! dulce vertiente

vertiente que te trajo,

de verde cerca a mí

sin ningún trabajo

venteado trigo y maíz.

 

¡Oh! vertiente inspirador

de esmeralda interandina,

de glauco oliváceo el calor

queda en la niebla abrazada

cuan pedazo flotante ilusión.

 

¡Oh! maravillosa fronda

lívido misterio de aquél río,

eres pregunta sin respuesta

corazón sellado por el frío

cárdeno sin llave, sin camino.

 

Aquí se anidan las violetas

aquí se quedan las lejanías,

como trozos de esmeraldas

desgarradas de la luz del día  

van quedando en retirada alegría.

 

Memoria desbordada

como traslúcidas aguas,

enseñanza incorporada

cuan las cumbres doradas

aquí se acaban las esperanzas.

 

En una sola armonía serrana

espigando cebada y trigo,

de lirio grosor la tristeza

brilla siempre como testigo

caminando por toda la cuesta.

 

Horadando lo profundo

siempre será lo mismo,

sabor en surco morado

con gusto a pan cocido

metida en sobre cerrado. 

 

 

 

 

CANTIZAL CATORCE

 

He vislumbrado la altura

sobre esa gota de lluvia,

y en su seno he abrigado

un retazo de esperanza.

 

De la gota a reflejado

un milímetro de sonrisa,

lo cristalino no esta de prisa

tampoco alejado de luz angulosa.

 

De la brisa he cogido

su frescura deseada,

para sembrar en el olvido

tantos besos como el alba.

 

En un puñado de tristezas

he abierto honda herida,

para sangrar de sus trenzas

las que agobian a la aurora.

 

Lima, 16 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL QUINCE

 

 

 

Cuantas ilusiones perdidas

ruedan entristecidas por el abismo,

mientras azuladas extendidas

reciben en su seno la mirada,

de un ensueño contra el camino

recostado en el vacío lo reclama

con aquella desesperada palmada.

 

Todo es delirio, todo es absurdo

como quien se ahoga en la nada,

en estrecho laberinto del espejismo

quedan muchas horas desbocadas

y desguarnecidas seca el anhelo

en retrocedida distancia sin salida

acariciando levemente aquel pañuelo.

 

Es un raro paisaje empobrecido

tétrico y sombreado sin visión,

desagradable sin color, sin canto

que se precipita por la desilusión,

hacia el otro lado de todo encanto

de inarmónica y adversa canción

desnudada se derrumba desde lo alto.

 

Por el borde justo de tu falda

se levantan el aire de la calle,

crecida en el bisel de tu puerta

en donde la claridad se esconde

como falsa azulada se recuesta,

ahondada camina sin importarle

la contradictoria ventana impuesta.

 

Quemada por ardorosa playa

en el extremo de la herida,

costras del alejado mundo

van despacio por la vereda,

como un beso al costado

se estrella de sol en la esfera

y cae como un rayo enredado.

 

Cadencioso movimiento

estructural lucidez figura,

del huerto al cristalino riego

solo una traviesa cogida

separa al deseo de amigo,

recreada caricia del viento

van camino al encuentro.

 

       Lima, 17 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL DIECISEIS

 

Noche estrellada

noche de azul cielo,

cóncava perfumada

noche de traslúcido hielo.

 

A ti va mi admiración

púrpura y perfilada,

en ti deposito mi corazón

cual aurora de mañana.

 

Los giros momentáneos

suaves y rítmicos de nubes,

cadencia nítida de dulzura

transbordan espirituales claridades.

 

         Lima, 19 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL DIECISIETE

 

Colgadas las flores 

de blanca esperanza,

sonrientes claveles

de clara franqueza,

parques y avenidas

todos rumbo a la playa.

 

Hablando de alegría los colores

el cielo despeja su concavidad,

la gente bronceada en dolores

y de abierta blanca arena el mar.

 

El mar inquieto

como gelatina fría,

canta el sosiego

de espaldas al día.

 

         Lima, 19 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL DIECIOCHO

 

 

Morenita de color

entrelazada de aroma,

de tus pupilas el amor

derramada cual una rosa.

 

Tu carita es un primor

bañada de oro y sonrisa,

manitas suaves de flor

piesecitos color franela

complementan tu silueta.

 

         Lima, 20 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL  DIECINUEVE

 

He abierto portales del silencio

para caminar hacia la amplitud,

es tan vasto su placidez de alivio

me desorienta el seno perdido

y no encuentro salida de rocío.

 

Embriagante néctar filosófico

asfixiante mar de gran misterio,

irisando curiosamente el vacío 

para no intentar lo desconocido,

y quedarse al frente del silencio

porque el silencio,

es el silencio

inexorablemente del tiempo.

 

Del silencio a la palabra

existe mucha distancia,

distancia que se pierde

en el abismo de verde,

ahondada en la tierra

como eco sin respuesta,

desfallecido por atrevido

en los refajos de la vida,

llorando se aleja de niño

en la cavidad desconocida,

queriendo agarrarse

de un costado del estío,

al fin consigue cogerse

del centro mismo del cielo.

 

         Lima, 21 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTE

 

Senda abierta de verdad

por donde pocos transitan,

adversario de esta realidad

en esquinados jaloneos se van

retorciendo este duro lugar

y tratando encontrarse andan

en el perdido concepto de verdad.

 

Escarbo la rivalidad

desde la concordia

hasta la hostilidad,

en una invisible línea

al margen va quedando

desavenido frío infierno.

 

La línea es la línea

pura y desnudada,

su claridad y blancura

aceptación de la gente,

es como el calor y el frío

que rebota de tu frente,

en tantas gotas de rocío

se pierden en el occidente.

 

Distanciado y reñido

adulzado la verdad,

queda al pie tendido

palabra de enemistad,

equilibrada entereza

reconocida tenacidad,

de sostenida flaqueza

en su propio concepto,

como una línea hueca

profundizada de aspecto,

centrada en el infinito

como una rosa blanca

impecable de sentimiento.

 

                   Lima, 22 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTIUNO

 

Violácea luz envolvía la Tierra

en pedunculada franja de amor,

dulcísimo corazón de cerca colina

espectral figura del tiempo en flor.

 

Mortecino entraba al mundo

como espiraldada escalera,

queriendo alcanzar al campo

como una hoja que da vuelta.

 

Llevan en su extremo

aquél mensaje rodante,

como rastro de espera

emboscada confinaste

como una luz redonda.

 

En la arista llora

desesperada y herida,

con mano poderosa

que saluda y ajusta,

en la calle y en el huerto 

como fosa de violeta

retrocedido al encuentro

en el fondo del recuerdo.

 

         Lima, 23 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL  VEINTIDOS

 

De follaje percibida

en azul fulgurada,

explorada llegada

como sol que revienta

allá en la distancia.

 

Bajo esta cúpula azul

fonema guardada

en el dorso del sonido,

desvestida anaranjada luz

como un vocablo estirado.

 

Cual emporio del arte

la naturaleza despierta,

eximio del ser viviente

saber colorada rebrota

asperjando campo verde.

 

No comprendo el gorjeo

no diviso el mundo,

pues caminar deseo

hasta lo desconocido

y pentagramar el cielo.

 

                              Lima, 26 de Abril de 1999.

 

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTITRES

 

 

 

He cruzado Andes de conciencia

y he rastreado pasos de la idea,

algunas, ya borradas por el viento

otras, perdurando de blanca arena.

 

Tantas huellas diseminadas

entarimadas de olvido solar,

escrita página del recuerdo

en oscura cubierta paladar.

 

En desparramada claridad

percibo ocurrente concepto,

encontrada sombra solitaria

refundido avergonzado suelo.

 

Tiznado y empañado separa

los vocablos del pensamiento,

cruzando alejada atmósfera

mi corazón sirve de alojamiento.

 

Embaldosadas de palabras

estridencia hueca de la idea,

sepultadas melodías escapan

cesación que acuestas rastrea.

Torbellino de percepciones

voces encontradas de brisas,

por ti caminan las naciones

deshechas pobres y apenadas.

 

El objeto percibido me araña

como retasar la blancura del alba,

y los flecos del borde extraña

la rosada salida de la mañana.  

 

Vendavales que arrastran

los helechos de mi sueño,

florescencias que se guardan

en el hondo cauce sin dueño.

 

Iniciativas relumbradas

bordeando violeta vereda,

como aves lilas encogidas

sobre empinada esperanza.

 

La imaginación bosquejada

la aprisiono literalmente,

en el dorso de la idea opuesta

queda de espalda largamente.

 

                         

         Lima, 29 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL VEINTICUATRO

 

De la cantera extraída

esencia pura de belleza,

entre abierta la voz del día

echada se encuentra la nada.

 

Vislumbró sobre ella

nada más que,

el rastro de estrella.

 

Curiosea mi noche

recobrando la huella,

estrecho el horizonte

con aplastada fuerza.

 

Mirada desorbitada

hacia atrás regresa,

ilusoria hermosura

prismática queda.

 

Cual luz espontanea

clavada en la nada

en la nada muere...

 

         Lima, 30 de Abril de 1999.

 

 

 

CANTIZAL  VEINTICINCO

 

 

Al vuelo cojo el entendimiento

la razono en algo extendido,

de aristas en árbol quebrado

busco el lugar donde ha nacido.

 

Me enclavo en el razonamiento

atravieso conciencia del sentido,

me hundo en mi cálido instinto

y rebuzno entre oscuro talento.

 

Camino por cisuras de felicidad

cuan surcos cristalinos de Los Andes,

zambullirme de azulina oscuridad

es llegar a besar los manantiales.

 

Densamente esta sustancia de color

conserva el secreto de la memoria,

y es del pensamiento su procesador

como  una ingeniosa  computadora.

 

A la neuronística fibra me arrime

para percibir sus efectos sensoriales,

almacén de consentimientos encontré

protegidas de blancas ramificaciones.

 

Visité las ondas frontal y parietal

distancia encefalóide violáceo,

defendido bajo corteza cerebral

piedra y cemento colinda el cráneo.

 

Política auroral planteada

continuar indagando por dentro,

pálida inteligencia desconocida

no se ha precisado su paradero.

 

Incorporal inteligencia

norma natural viviente,

reflejada a la distancia

en un puñado de la mente.

 

Incorpórea distancia

renaces en el tiempo,

en ella se concentra

el todo del universo.

 

Insignificante puntada

en la inmensidad de la nada,

incógnita redonda reservada

cárdeno incomprensible de vida.

 

No se ve ni se palpa

opuesta se manifiesta,

esta vestida de alba

es morada tierna ingrata.

 

Es nudo en el cerebro

uno mismo lo desata,

amoratado sendero

se ahoga de plata.

                                        Lima, 1° de  Mayo de 1999.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTISEIS

 

Desde la perspectiva interior

de mi propia estructura,

se quiebra el vidrio reflector

como cúpula de toda altura.

 

La arcilla cosida sin fuego

de inoxidable resistencia,

erosiona los extremos contigo

como un suspiro a la distancia.

 

Enmarcado vidrio del espacio

música de alma saturada,

volumétrico salto al vacío

parte en dos como manzana.

 

El contraste de la sombra

descansa sobre el sonido,

meditando la dalia buscada

se estrella en su propio nido.

 

Trecho en trecho va la risa

como una cálida sinfonía,

lanceadas  notas de plata

tejen a lo largo de la armonía.

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTISIETE

 

 

 

 

Prismática ortogonal

del silencio,

eco vertical

desplomado,

como dos planos

opuestas al vacío,

se estrechan las calles

del destino,

sobrepuestas en el estío.

 

Frente posterior del universo

realidad inclinada,

verticales del verso

descansan en la viga esperada.

 

De piso superpuesto

sostenido converso llano,

levantadas columnas

incrustadas en el tiempo.

 

 Rítmico horizontal

demoradas sonrisas,

simétrico gesto frontal

de silenciadas inversas.
 

Tripartir el firmamento

es brindar fuerte beso,

a las líneas del viento

en un estival pasajero.


Fragmentada esperanza

trazada curva en el aire,

alucinada de confianza

vertiginosa certeza arde.

 

Voluminoso neutro sonido

sistema estructural del latido,

colgado follaje de soñado alivio

en un abrazo vegetal del olvido.

 

 

 

                                Lima, 05 de Mayo de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTIOCHO

 

En la víspera del día

el principio se ha quedado,

viajando de sol se olvida

en pasos de lodo regresado.

 

Desgajamiento de sueños

sembrados en rojos claveles,

van descansando en los años

vacilantes miradas celestiales.

 

Una rota ojeada

abre paso de oscuridad,

y la esfera clareaba

adentrada al final.

 

Voy mirando el vacío

de poblada eternidad,

es un cilindro de espacio

perdido en el mas allá.

 

                          Lima, 08 de Mayo de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL VEINTINUEVE

 

La mañana esta tibia

ausente la claridad

el tiempo perdido

en el seno del más arriba

cual peñascal subido.

 

Confusamente entre las horas

caminan hacia lo desconocido

trasegado rueda por las orlas

hasta encontrar lo humedecido.

 

Blando calor azul de mañana

desnudos segundos lanzados

pintoresca vertiente retirada

encasillada de blanca idea

como un cubo de agua llena.

 

Purísima activa blancura

mezclada de nube alejada

absorto de lluvia introducida

en busca de imbatible fuerza.

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTA

 

De inexplicable torcedura

dibujaría distante marejada,

sorprendida en rectangular

esconde separada aldeana

dentro de la calle irregular.

 

De nube blanca recolectada

quiero escribirte dolorosa,

en lejísimos color retinto

una línea media delgada

con lágrimas de pensamiento.

 

Bello verano de rosas

de cielo azul alumbra,

de flores abiertas todas

escondidas en la sombra.

 

Las brumas se ausentan

cercanas alturas violetas,

los colores se recuestan

en las barandas frescas.

 

Matices pálidos de luna

relumbran alejado amarillo,

pedregosa tierra oscurecida

resbalada debajo del tobillo.

 

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTIUNO

 

Densa neblina

se hizo a la mar,

llevándose el día

al oscuro palomar.

 

Rebrota una leve luz

que no se puede ver,

adentrada indecisa voz

se derrama su querer.

 

Rosaleda color de trigo

alfombra de vida llena,

de agudo viento testigo

extendida claridad de luna.

 

La planta es la misma

pero de diferente fruto,

así es la propia vida.

discrepante del destino.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTIDOS

 

El sol de la mañana

pausadamente ascendía,

sujeta de enorme azulada

declinaba espalda del día.

 

En lo más alto del cielo

de polvo color grana al revés,

todo el mundo a su estilo

rezagado al pretérito a su vez.

 

A una atmósfera abierta

avistar el aire rosa que sopla,

árbol florido de opulenta copa

bordea el cielo humo del planeta.

 

Ribeteada de flores los caminos

arrumada de belleza desconocida,

granates besos vuelan redondos

sobre hojas melosas de armonía.

 

Las veracidades color carmín

largas, largas, muy extensas,

todas van del inicio al fin

hasta perderse bien enteras.

 

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTITRES

 

El tiempo ya retirada

a varios siglos de distancia,

fugazmente despertada

hacía el centro mismo se abría.

 

Ha comprendido verde tarde

que las esperanzas  se acaban,

y en la hondonada de la vida

mordisqueando recuerdos se hallan.

 

Embestida violenta de risas

de gritos rompieron el silencio,

las leyes naturales son precisas

reflejadas sobre el mismo roció.

 

Agitando sus alas pasa la tarde

como desenvuelta en las horas,

de colorido enmudecido se arde

en rojo extenso sobre las hierbas.

                                               Lima, Mayo de 1999

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTICUATRO.

 

Entrada muy de mañana

bajo un cielo tizne y raído,

como una luz cuadrada

va cayendo lo antes traído.

 

Allá por el deshumedecido rojo

que se abre paso al azulado cielo,

va quedando la tierra en rastrojo

alejado, transitado, desmedido de hielo.

 

He dado la vuelta al tiempo

mirando canteras del pasado,

las delgadas brumas del vado

profundizan el verbo callado.

 

Ninguna puerta abierta

ha derramado su entrada,

aún la luz despintada violeta

a retenido para si a toda el alba.

 

                                           Lima, Junio de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTICINCO

 

La balaustrada que acompaña

conduce hacia el campanario,

enrojecido cielo de mañana

desnuda se baña en el balneario.

 

Gigantescas roquedales

nubecillas blancas empinadas,

en la pureza de las flores

deslizan gratamente las ventanas.

 

Como una rosa sacada del día

van rozando colores primaverales,

tantas franjas al aire de alegría

sueltan naranjados besos de claveles.

 

Goznes chirriantes de otoño

frugales apetitos del quehacer,

discretos escapatorios de ensueño

rezagos de verde lluvia de ayer.

 

                                   Lima, Julio de 1999.

 

 

 

CANTIZAL TREINTISEIS

 

Caminando, camino cansado

por la celeste simetría de la vida,

curiosidad de azul penumbra

se adentra al tejado destino

como una  A  en voz  perdida.

 

Todo es un laberinto muy lejano

como la desaparición del tiempo,

en las esferas de un lenguaje partido

contra atacado, hundido y profano

en fantasioso metafísico guardado.

 

Caída de sombra misteriosa

encima de hoyada del comienzo,

en frágil memoria enroscada

a una luz lila del infinito lienzo

de aplastada vida hueca y muda.

 

Por la orilla de mi memoria

siempre azuzando caminaste,

entretejiendo luz derramada

cuales vientos del destino oeste

al final de la larguisima cuerda.

 

Abre la puerta del futuro

gesto apasionado y mudo,

profundizada en la vida

angelical modo desnudo

geométrica forma descarnada.

 

Abre pueblo tu corazón

instálame en el umbral

y viviré para siempre a tu lado,

las lluvias no cambiarán de lugar

siempre estaré contigo acompañado.

 

                                               Lima, Julio de 1999.

 

 

 

 

 

 

 CANTIZAL  TREINTISIETE

 

El sol viejo y perezoso

indefectiblemente declinado,

arriba de monte lento y pesado

y de abajo oscurecido y escarpado.

 

Negruzcas nieblas

rebasan los caminos

y abren las puertas

de recuerdos dormidos.

 

Rudos parajes acuestan

en la gresca subida,

de la tierra al cielo van

bramando por la vida.

 

El viento cimbrea

los alcances del alma,

cual hoja que clama

el pan caído de la calma.

 

                                     Lima, Julio de 1999.

 

 

 

CANTIZAL TREINTIOCHO

 

Ventanal al viento

aliento de aire puro,

de azulado envuelto

al día en parte del beso. 

  

Hacia negro fondo

discurre las nubes,

de sonido abismo

único rastro a la ves.

 

Los enhebros saltados

a los zumos del día,

corrían por sus cuerpos

desenfrenada alegría.

 

Celestial mansión

levantada de cielo vivo,

vertientes de canción

se acuestan de alivio.

 

Dorado verde valle

indescriptible dulzura,

estribación tan grande

sostenida la ideal esfera.

 

Tarde clara y fatigada

sombrillas agitadas,

bríos de sudor salada

al viento quedan recostadas.

 

                                  Lima, 4 de Agosto de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL TREINTINUEVE

 

Lo soñado se hunde

en el despertar de la voz

y trémula rosa se arde

escondida tras el cielo de vos.

 

He besado violeta lejanía

y he percibido sabor del viento,

en un puñado de armonía

la humareda se hace cuento.

 

Endilgado en el difícil hastío

los sueños circulares de playa,

se adentran a lo íntimo del río

como dos caminos sin alma. 

 

Los anhelos se ajustan

en la simetría del aire

y al verter se despiertan

como los claveles de ayer.

 

Minúscula voz cobija el día 

inversa a la retirada claridad,

rota el cosmos sin eufonía

insinuada idea a la eternidad.

                                               Lima, 10 de Setiembre de 1999.

 

         

 

CANTIZAL CUARENTA

 

La claridad de las diez

hundida en una palabra,

la tierra y su redondez

va cabalgando la mañana.

 

A media hora de la distancia

ondulando el viento sin revés,

busca de los siglos su infancia

y todos llegan a la misma vejes.

 

Cerca al taimado cristal

puede encorvar la puerta,

salto el recuerdo pedestal

y rompo el aire a una legua.

 

Los cuarteados minutos

enervan la caída del sol,

y entera de sentimientos

saltan las hojas de fervor.

   

Los signos siguen doblados

doblados todos a la izquierda,

mientras ondeantes flujos giran

el vaivén silábica de la cuerda.

 

Esquinas violetas del tiempo

partidas junto a la mañana,

declinada atardecer de invierno

entorpece de negruzca esperanza.

 

La tarde corre y corre

por la estrecha cuadra,

tiznada noche de setiembre

de boca abierta es arrojada.

 

                                        Lima, 10 de Setiembre de 1999.

  

 

 

 

CANTIZAL CUARENTIUNO

 

Sobre primera luz que apunta el día

he dejado aprisionado mi esperanza,

y en la sombreada tarde de agonía

ha quedado sentada la noche pasada.

 

Desde la floresta teñida y fría

he cautivado la memoria verbal,

cual naturalidad de rosa empírica

dejo sujetada la propia realidad.

 

La adversidad no es castigo

son escollos mal partidos,

estas advertencias de amigo

resquebrajan cerca a los oídos.

 

En retirada vidriosa mirada

que conduce débil alegría,

de rugosa espalda rosada

agrieta el corazón del día.

 

                                         Lima, 22 de Octubre de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTIDOS

 

De cielo cenizo oscuro

respira la honda herida,

de blanco amontonado

de lila nevada se olvida.

 

De niebla el día

arrimado al paso,

arrugada alegría

se aleja de blanco.

 

Bruma gris y azulada

hundida de oro pardo,

de una triste entonada

luz abierta a un costado.

 

Arrinconar la nevada

cerca al recodo del día,

y coger el cielo violeta

desde el fondo del río.

 

Miran esa herida

abierta en el roció,

deshojada de planta

en el corazón a crecido.

 

                                    Lima, 28 de Octubre de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTITRES

 

Tarde nubosa y dolorida

perdida en el extremo lejano,

de intimidad tranquilizada

se ahonda saltando hacia abajo.

 

Cuanta sombra retenida

bromeando opacamente,

se acuestan sobre la herida

de blanco oscuro rozagante.

 

Tantos minutos van llorando

dentro de las nubes taladrado,

y en sus lindes van quedando

todos a medio día retoñando.

 

Todas las palabras fundidas

como tantos libros perdidos,

una sola letra de abajo extraída

de los últimos bordes ya vividos.

 

Difusamente voy a la orilla

el tiempo aun no ha llegado,

canteando los bordes del día

sentada la noche va quedando.

 

Toda la Tierra se redujo

a su mínima expresión,

clavada en el recuerdo

se parte en único corazón.

 

                                          Lima, 30 de Octubre de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTICUATRO

 

Apretujándose  al corazón

el minúsculo suave cariño,

siento profundamente su calor

como un enorme consuelo

prendido de una sonrisa de niño.

 

Cual trebejos de luz cuelga

retozando sobre beldades,

en trastos de arte decorada

se deslizan las bondades

como buscando la calzada.

 

Colorada reseca de fuego

dejan sus huellas borradas,

cual paso solvente en juego

del comienzo de las sonrisas

hasta orillas de las ya buscadas.

 

Las alegrías de largas fiestas

dejan muchas puertas abiertas,

unas avanzan hasta las tiendas

otras esperan en declive dormidas

hasta que regresen las mañanas.

 

Torrentosamente baja la aurora

por el costado violento de la mañana,

junto a las aguas de más arriba

se estacionan las violetas montañas

quedando en alto la sombra invertida.

 

La penumbra gris de otoño

lentamente besan las hojas,

y cerca al borde de cada año

cerros de mojadas quebradas

se quejan de cuestas arrinconadas.

 

Lima, 30 de Octubre de 1999.

   

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTICINCO

 

Se entreabrió las hojas

y se vió partirse la tierra,

en cuántas oblicuas zanjas

rasgaba el cielo su trama

nunca llevada en tantas piezas.

 

En una suerte estrechada

rasguean tallos de juncos,

y la guitarra sola canta

estribillos ya muertos

bajo una sombra  Santa.

 

Media vuelta he dado

a la luna y al viento,

y del centro ha brotado

una luz lila de encanto

larguícimo muy ajustado.

 

A la salida del sol de mañana

por el Este ya empezada,

y en la simétrica colorada                 

el camino de ayer esperada

opuesta a la vereda se queda.

 

Lima, 13 de Setiembre de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTISEIS

 

El sol del medio día

prendida desde arriba,

y el corazón del ser

partido sin armonía.

 

Muchas veces durmiendo

en sombra violeta del norte,

y no tardo de llegar rugiendo

con voz alterado de hombre.

 

El color puro de agua

ha frotado la paciencia,

y de un par descuelga

en una guardada ciencia.

 

Hojeando allá el viento

podía ver sus enojos,

y al fondo del tormento

nacían plantas de ajenjos.

 

De amarilla luz menguada

opuesta a la misma tarde,

y no demoraba la azulada

esparcirse de alejado entrante.

 

Lima, 14 de Setiembre de 1999.

 

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTISIETE

 

El misticismo por los aires

las tardes bajadas del cielo,

cual entredichos de enjambres

de guinda se cruzan entre el viento.

 

Cogidas de las mil ideas

sostenidas entre las manos,

de puntillas descalzadas 

empinadas en tonos azulados.

 

He custodiado miramientos

como continuación de vida,

preservando los silencios

con tanto recelo en la orilla.

 

He repuntado la claridad

sobre el devenir de altura,

absorbiendo calmada lealtad

que se adentra en sepultura. 

 

He teñido de gualda

y he libado su dorado,

bajo el cielo de la vida

vengo al tiempo cobijando.

 

Lima, 20 de Setiembre de 1999.

 

 

 

 

CANTIZAL CUARENTIOCHO

 

Por los acantilados de la vida

cuántos pensamientos rodando,

hacia las profundidades de la nada

todos se encuentran al pie esperando.

 

Esta orilla opuesta a la vida

muchas razones van cediendo,

al borde del peligro cada día

todos están con el abismo jugando.

 

El sobre peso de la tragedia

de una sola cuerda colgada,

como una mirada sin el día

la suerte se arrincona victimada.

 

Todos conspiran a igual dirección

todos van a una misma frontera,

todos retienen la débil respiración

hasta que terminen la luz prestada.

 

Lima, 5 de Noviembre de 1999.

 

 

 

CANTIZAL CUARENTINUEVE

De resplandor suave y gris

caía agua por el respiradero,

rehusando la mirada de añil

dibuja la redondez del aguacero.

 

Con los ojos fríos de espalda

deslizabase un soberbio cielo,

retorciendo el brillo de espada

todo se volvía violeta de frío.

 

Corría la noche hacía el tiempo

con mitad de sombra escondida,

de verbo silencioso sin entorno

sobre la arena quedaba extendida.

 

Cruzando los aires de rosa

retenida en la herida abierta,

en arena dura de ligera loma

de pisada descalza despierta.

 

Se dispuso esperar el día

para sumirse bajo su calor,

mientras la luna lejos reía

desde las rendijas del sol.

 

Mi deseo se había muerto

como claridad en el cielo,

todo rodaban por el huerto

en plena noche de mejor celo.

 

Qué liviandad de recuerdos

frágil alivio del medio día,

cándidos vidriosos recodos

sobre una pálida sonrisa vacía.

 

Tantas preocupaciones de atardecer

bajo la mirada de luna estacionada,

empolvado amarillento de anochecer

queda de esquina redonda y lapidada.

Lima, 6 de Noviembre de 1999.

 

 

 

 

 

 

CANTIZAL CINCUENTA

 

Descendida la torpe noche

agonizante espacio irrespirable,

declinada al tan vacío oriente

esparcida en tinte inaceptable.

 

Desatar el nudo de la noche

y extender cercana esperanza,

es macollar de verde horizonte

en regalada colorante de manzana.

 

De sobrecarga ensombrecida

pesadamente flotada oscuridad,

como de media noche partida

en tantas cosas necias de eternidad.

 

Espigando a prisa el viento

cimbreante el mundo olvida,

festejando desprendido punto

se enclava hecho nudo y trina.

 

Con el día en la misma espalda

guardando secos lirios morados,

en la tibia puerta de madrugada

viva luz amontonada en escombros.

 

Lima, 12 de Noviembre de 1999.

 

 

 

CANTIZAL CINCUENTIUNO

 

Insinuar la verdad

es sembrar en el aire,

luego garabatear el cielo

sin ningún otro consuelo.

 

Encontrar la verdad

es buscar cierta coherencia,

aún acudiendo al celestial

la verdad no tendrá paciencia.

 

Los aleteos del sonido

no tiene forma ni revés,

tampoco puede ser querido

aún nadando con sabor a pez.

 

El día invertido

y contradictorio,

como libro caído

a las aguas sin río.

 

Lima, 20 de Noviembre de 1999.

 

 

 

CANTIZAL CINCUENTIDOS

 

 

El alma

es inmensidad,

y la poesía

contiene la vastedad del alma.

 

La vitalidad

es mito lejano por descubrir,

es la imaginación

perfecta de la realidad.

 

La poesía

es el sentido del alma

sobre el reflejo del agua,

es la misma

que micciona el alma.

 

¡Oh! poesía

metáfora del alma,

manantial de ternura

fuente abstracta de dulzura.

 

¡Oh! poesía

eres como el mar,

azul por dentro

y blanco abierto

a las aves para volar. 

 

¡Oh! poesía

esencia de la vida

misterio del filosofar,

eres aliento de luna

y más allá en la nada

cuánto deberás andar

junto a la aurora misma.

 

¡Oh! poesía

amada compañera,

esperas la mañana

en soñada placentera.

 

¡Oh! poesía

aquí quedas

escrita sobre el día,

aquí acabas

mi última alegría...

 

 

Lima, domingo 21 de Noviembre de 1999.  

      

 

 


 

                                                        Arbol crecido,

  consejo

  arrepentido.

.

A.   A. M. R.

 


 

 ÍNDICE

 

PRÒLOGO

CANTIZAL UNO

CANTIZAL DOS

CANTIZAL TRES

CANTIZAL CUATRO

CANTIZAL CINCO

CANTIZAL SEIS

CANTIZAL SIETE

CANTIZAL OCHO

CANTIZAL NUEVE

CANTIZAL DIEZ

CANTIZAL ONCE

CANTIZAL DOCE

CANTIZAL TRECE

CANTIZAL CATORCE

CANTIZAL QUINCE

CANTIZAL DIECISEIS

CANTIZAL DIECISIETE

CANTIZAL DICIOCHO

CANTIZAL DIECINUEVE

CANTIZAL VEINTE

CANTIZAL VEINTIUNO

CANTIZAL VEINTIDOS

CANTIZAL VEINTITRES

CANTIZAL VEINTICUATRO

CANTIZAL VEINTICINCO

CANTIZAL VEINTISEIS

CANTIZAL VEINTISIETE

CANTIZAL VEINTIOCHO

CANTIZAL VEINTINUEVE

CANTIZAL TREINTA

CANTIZAL TREINTA TREINTIUNO

CANTIZAL TREINTA TREINTIDOS

CANTIZAL TREINTA TREINTITRES

CANTIZAL TREINTA TREINTICUATRO

CANTIZAL TREINTA TREINTICINCO

CANTIZAL TREINTA TREINTISEIS

CANTIZAL TREINTA TREINTISIETE

CANTIZAL TREINTA TREINTIOCHO

CANTIZAL TREINTA TREINTINUEVE

CANTIZAL CUARENTA

CANTIZAL CUARENTAUNO

CANTIZAL CUARENTA D0S

CANTIZAL CUARENTA TRES

CANTIZAL CUARENTA CUATRO

CANTIZAL CUARENTA CINCO

CANTIZAL CUARENTA SEIS

CANTIZAL CUARENTA SIETE

CANTIZAL CUARENTA OCHO

CANTIZAL CUARENTA NUEVE

CANTIZAL CINCUENTA

CANTIZAL CINCUENTA  UNO

CANTIZAL CINCUENTA  DOS