- COLECCIÓN LITERARIA -

- OBRA  COMPLETA -

 

 


 

 



 


Las ideas estéticas de inspiración sonora, se desborda en una protesta
contra el opresor de la sociedad, sus versos llevan una imaginación
vigorosa  de ánimo sentimental y social; canta a los suburbios
de miserias que circundan a los pueblos, delineando la belleza poética
en un sentimiento apasionado con la humanidad.


 

 

S U B U R B I A L E S

  POEMARIO

  

A. ARNULFO MORENO RAVELO


-1968-


Colección Nº 7


54 págs.
 

Lima – Perú

1967-1968

 


 

 

PRESENTACIÓN

El proceso de creación de la obra artística supone, y de hecho comprende al creador mismo. Al poeta en sí. Y en éste caso, a Arnulfo Moreno Ravelo. Lo cual me conduce a afianzar mis convicciones sobre el quantum de acción a nivel del estro.

Y es que el poeta a que me refiero, procede de otras obras como: "VIDA NOSTALGICA", "PASAJE A TRAVES DE UN SUEÑO", "EUFONIAS DE LA NOCHE", "ROSAL", y "ZURRIAGAL". Transcurre ahora con "SUBURBIALES" y se, que se proyecta hacia otras obras más. Y, he aquí, que si en los primeros versos como en los presentes, si bien parte de los mismos elementos básicamente telúricos, familiares y sociales. Aplicándoles por igual el mismo sustento estilístico; sin embargo, desemboca en una jerarquía y diversidad de formas y conceptos significadores y significados totalmente libres, sin alterar su individualidad poética constitutiva en absoluto, cuando procura vehementemente en sus versos esa multidimensionalidad  socio - estética e integracionista de la identidad CIDICARTISTA que hoy le anima.


 

Y así, Arnulfo Moreno Ravelo, como Director del Núcleo Literario de CIDICA, marca el inicio de futuras publicaciones literarias CIDICARTISTAS las que más, menos o igualmente ubicadas en posiciones o reorientadas a los más diversos horizontes de la existencia que afrontamos. Veremos que sus cualidades se quantum-ficarán Cidicartisticamente, en la medida que la libertad creadora sea trasunto de la verdad estética, para cualquier clase de seres humanos y de toda latitud.

 

"POR  LA  LIBRE  CREACION   Y  DIFUSION INTEGRAL DE    LAS ARTES"

                                                NIL  OLAECHEA  ANCHANTE

Gestor Mayo

CIRCULO INTERNACIONAL DE INTEGRACION

CULTURAL ARTISTICA

Lima - Perú

 

 


 

 

 

PROLOGO

 

CON LA MÚSICA DEL CAMINANTE

 

La música innata del poema como mundo vital, íntegro y absoluto, es también capaz de sobrevolar la magnitud del tiempo, escapar del balbuceo, o quedarse atrapado entre las redes del espacio. Y cuando esta música llega al corazón de los oprimidos; propaga el fuego de sus notas, apunta y dispara despreciando todo riesgo equivalente a muerte prematura, vigorosa sus raíces, abre surcos en las tierras más áridas, siembra la luz y señala los caminos del orbe matinal. Para cumplir estos deberes, es natural que no basten las proclamas ni tampoco la agonía, mucho menos el llanto. De ahí que toda intención que no ascienda como un puño directo ante la injusticia, y que entre al juego donde el terror de muchos es la felicidad de pocos, sea una traición a los amplios sectores populares que esperan ser redimidos. Sea una traición  al devenir lógico de la historia.

Las primeras notas de Arnulfo Moreno Ravelo: "ROSAL", encuentra límites. No llegan con la claridad del día. Su experiencia directa con el amor ha encontrado margen y cauce.

Más adelante, nos presentará: "EUFONÍAS DE LA NOCHE", donde su preocupación por los desamparados aparece en primera línea, y su imaginación se debatirá entre el caos de una sociedad saqueada y engañada tantas veces, y el universo que la naturaleza le ofrece. En este tramo, su canto esperanzado a los pueblos de América también vendrá acompañado por un buen tono romántico.

El caminante se ha lanzado con su música a los caminos. Nadie podrá detenerlo. Inútil es que le salgan al paso.


 

Cuando nos detengamos ante su "ZURRIAGAL", notaremos de inmediato que el lenguaje poético se ha enriquecido. Que el vate continúa hacia adelante con los ojos cada ves más abiertos. Así, podremos asentir, que sus huellas van afirmándose sobre la tierra canela.

 

Hoy, después que muchas estaciones viajaron irreversiblemente, tengo noticias de Moreno Ravelo. Como era de suponer, su música, es decir sus poemas: "SUBURBIALES", demuestran las lecciones duras que tuvo que aprender. Y el poeta, es entonces el hombre que anhela caminar codo a codo con el destino de los pueblos, con la sonrisa o la desdicha de sus hermanos.  Ha venido con su palabra endurecida, con su verso directo que es un alarido de protesta, una denuncia necesaria. Su lucha es instaurar la verdadera paz y el nuevo orden de nuestra sociedad. De ahí que a veces sus notas no tengan el eco suficiente.

Entonces: ¿Es solo un grito en el desierto?

¿una voz que se  apaga ante el incendio de la vida?

¿una esperanza que nace ya cadáver?. ¡No! Porque en este canto encontraremos todo el horror de nuestros días. Toda la bien prostituida sociedad que nos cobija. En sus páginas podremos reconocer a los transeúntes más sencillos y a la vez condicionados a vivir bajo el ala de la sombra.

Nuestro deber, entonces tiene que aligerar sus pasos. En este canto nuestra parte también está en pugna. Nuestra parte que es la parte del hombre ofendido y mutilado por las necesidades. Nuestra parte que es la meta del hombre liberado.

¡AQUI!, nuestra tarea no debe de encontrar fronteras.

                                              

 

CABEL

 


 

 

 

                                                                           "Con los pobres

de la tierra

quiero yo

mi  suerte echar”

                                                                                              José Martí

 


 

 

 

 

I          

 

Para ti van mis versos

ahogados de angustia

para ti van mis triviales

trizados de carne.

Sí,  para ti que sufres

sin años nuevos

para ti explotada

huérfana doméstica


 

para ti encallecido barredor

que horadas tus pulmones

para ti rezagado campesino

que nos das tu néctar nutritivo

para ti hombre de las minas

renegrido de injusticias

para ti estudiante revolucionario

esperanza social del siglo

para ti vedette de clubes

de frívolo mensaje

para ti pervertida ramera

de impúdico comercio

para ti reo de la cárcel

que tus vísceras cuelgas

para ti que pululas en las calles

masticando las horas del hambre

para ti olvidado suburbio

donde no llega la justicia

para ti que no te olvido,

para ti que escapas de mi mente

reptando en el acre sub-humano

recibe entre tus llagas este bálsamo

unísono tragantado sufrimiento

raudal bebido de la misma sed

 

- en ríos rezumbantes sin riberas

levantemos del oprobio vuestras frentes-

 

 

 

 

II

 

La lúgubre ciudad apaga su voz

podridas por las calles quedan las auroras,

los hombres se amputan las manos

la fe ahorcada cuelga sin Dios,

las aguas mueren en la sed

y la miseria tetrifica a los hombres.

 

Los extramuros se pueblan

el resbalón ahuyenta el pan,

ululando los hombres

se desgarran

se desnudan

se taladran


 

se sacrifican

en barriadas de miserias.

 

Los gemidos languidecen

las palabras anémicas mueren

frente a la roca estéril

frente a la soledad del baldío

frente a la puerta hambrienta

frente al clamor de sus hijos

se esfuman los salarios gota a gota

y los pasos lloran

rotos  

y

sombríos...

Cada día más escombros

más calavericos los hombres,

más estómagos vacíos

y almacenes gemebundos...

todo el mundo sin rocío

exangües y taciturnos

¡Ay! como sufren

¡Cómo sufren los hombres!

 

Lima, 6 de Junio de 1967.

 

 

 

 

III

 

Entorrentando el  Mundo se arrebata

sudoroso y sin paladar,

y por la ventana de su cuerpo

miramos la desnudez del pueblo

donde nace muerta la palabra.

 

En los suburbios descarnados

del quebrantado vaivén del día

de codos el hombre camina,

y los páramos de lacerías orbitales

en cuclillas le da el dorso de guía.

 

Angulosamente descuartizada

la sociedad moribunda queda.

Del trasfondo una voz rebelde,

masacrada; pero, llega reclamando


 

la integridad de vuestra clase

la reivindicación de nuestros derechos.

 

Desgajadas, desangrando las mañanas     

por las luchas fratricidas de clases,

los Continentes enlutecidos

crispan sus pacíficos puños

condenando las agresividades

muerden las orillas de las tardes.

 

 

 

 

 

         IV

 

¡Oh! Aledaños de las grandes urbes.

¡Oh! sombríos arrabales

sepulcral soledad de hombres

donde hiede el hambre

donde se agusana la fe

¡adversidad humana!.

 

Disgregado

del vientre materno

los tugurios de   e              c       

                               s             a       

                                  t              r              l

                                    e      ,       t              a

                                       r              o     y       t

                                         a               n             a

                                            s               e          s  

                                                                s     v i e j a s...

acrecientan  más

 y

más

las barriadas

abatidas,

restregando sus heridas

día

tras

día

estrechan sus espinas.

¡Ah! solsticio de verano

de siniestra aridez ondulante

sumido entre   piedras

                            y

  basurales

formas el terraplén de   ú

                                         l

                                            t

                                              i

                                               m

                                         c   u   a   d   r   a  ;

 

donde vive el hermano, el pobre hermano

desamparado

en la promiscuidad.

 

Esta penumbra social


 

es el infierno de los pobres,

que a mi-

              tad camino se enferman

y

ya no llega la mañana

ya no llega la felicidad

a

r   v   l    t   a          

  e   o   o   e    r       el viento

 el viento funerario

que aletean los andrajos

          los andrajos

muertos...

 

 

 

              V

 

El sol,

las carnes  quema,

en camisas rotas

los eneros mueren

los pantalones se acortan,

los misérrinos bolsillos

cierran sus bocas

el corazón se ahoga

en los desnudos torbellinos.

 

El aire se vende

los pulmones se atrofian

el pan se encrudece

la lengua se devora

las vísceras callan

el bocado de miseria.

 

Hasta las piedras lloran

porque los avarientos las hieren,

al formularles querellas

porque ellas les deben,

sí, porque ellas les deben

el préstamo de soledad.

Todo se paga

todo se adeuda,

hasta el alba

ayer pagó su cuenta...

 

 

 

VI

 

¡LIMA! bella, fraganciosa como ninguna.

Elegancia, primor, museos, grandes edificios,

autos de último modelo.

Relucientes noches primaverales.

Cuna de héroes, políticos, sabios y literatos.

Transitado por miles de turistas

y encumbradas personalidades del talento.

 

  ¡Oh! Ciudad  de los Reyes

Venus de Sudamérica.

¡Oh! tres veces coronada villa

orlas incrustadas de poesías.

¡Oh! Jardín,  Musa umbilical de la costa.

¡Oh! Lima, Lima

admirada por  el  M u n d o  entero

admirada por la faz externa ¡la iluminada!

admirada por el relieve que refracta al Sol...

pero, ¡Ay!  por  aquéllos otros extremos...

por aquél revés,  por aquél dorso que muere

entre desechos,  entre escombros,  entre la obscuridad.

Por ése costado oculto de L i m a,

por ese lado del verdadero P E R U;

confundiéndose entre ambulantes y baratijas

entre flicitos negocios y abusos

entre proxenetas y prostitutas

entre homosexuales y delincuentes

entre pordioseros y niños huérfanos

entre avaricias y perfidias

entre la hediondez y la podredumbre

van a cuestas sufriendo, sufriendo

por las abras fangosas de la Ciudad.

 

Acurrucados entre gajos sucios de  rincones

van los pueblos de bruces caminando.

Entre despojos amontonadas de las horas

se ahogan de espaldas gritando, gritando...

 

Por los arrabales, por las polvorientas pobrezas


 

donde las nubes ennegrecidas de rabia

abren sus bocas anchas, anchas.

Donde hieden a crímenes a guerras

las degolladas estaciones hambrientas.

Donde llegan del valle, de la cumbre      

e irrumpen y despuntan sus primaveras.

Donde se exprimen las sequías para beber

donde las calles se erectan largas, largas

como víboras listas su veneno a verter.

 

Por allá, por las más apartadas riberas

donde lloriquean los futuros de miedo

y entumecida tiembla la tierra.

Donde el cielo deshace sus tempestades

y desharrapados prójimos se deslizan

invadiendo, recobrando, litigando su pan,

su aposento,  sus campos,  sus comunidades.

Donde raídas y broncosas manos estrujan los años

disecados por los basurales de los S i g l o s.

 

Por allá,  por los más distantes caminos

por donde Madres pariendo costras que hablan

derrumban los cipreses de aceros y parten las rocas

dulcificando amarguras y ásperos senderos,

congeladas en las aristas del olvido;

desbastando los extramuros de las urbes

escombrando los atisbos de horizontes.

En donde se cuartean los cristales y el cielo

y carcajean los suspiros, las sangres.

 

Por  allá, por las cumbres más lejanas

por donde se descuajan los vendavales

y se contradicen las leyes naturales

como ecos tremebundos y cansados

que silencian los cantizales andinos.

Donde el licor embriaga las aspérrimas

  

deshiladas costillas sangrantes de azul

y los músculos se contraen como troncos

sembrando valles y montes de verdor.

 

Por allá,  por aquéllos paisajes lejos,  muy lejos


 

por aquéllas telúricas hondonadas

va el anémico pueblo  p e r u a n o

acobijados dentro de frígidos inviernos

y flagelados por los flecos de los vientos;

llevando su oquedad,

sus flaquezas

a pie,

a lomo de  sus ensueños

hiende el presente,

sepultando sus añoranzas

en bultos vacíos,

cadáveres por los años

cadáveres por los años...

 

 

 

 

         VII

 

Los pueblos agonizan

frente al palacio de Gobierno

frente al Ministerio de Trabajo,

langostas humanas: búfalos y elefantes

                   rábanos y erizos

  gatos y tucanes

                             convivencia  jauría,

sueltos de    l               

                     e                                      

                       n                                n

                         g                         e  

                           u                    m            

                             a              a   

                               s  ,    l              al  caído...

El hambre no espera

                 un solo martes

el hambre no aguarda

                 un discurso

                 ni

                 un engaño más...

los trabajadores protestan

por los misérrimos salarios

p o r   l o s  b

                     a

                     j

                     í

                     s

                     i                 

                     m

                     o

                     s  u  e  l  d  o  s ,

HUELGAS,        

                               I    T     R   I     S

MARCHAS   y   D   S    U    B   O       ! ! !...

¡sueldos!     ¡sueldos!

                    ¡salarios!

                               a


 

es el grito               l

                                 a

               t   u   b  e  r  c  u  l  o  s  o

                                 i

                                 o

                                 s    

 

Pero; el caos nacional,

la crisis económica...

(a los plutócratas y burgueses

no les importa

menos a los gobernantes)

siguen los despidos  

siguen las subrogaciones...

- la desocupación aumenta-

el hambre

        y 

la miseria

arrastran a los pueblos

               a mendigar

   por las calles.

 

Oh, Representante de la Nación

has caído en la mezquina demagogia.

Oh, avariento representante

miserable demagogo del pueblo.

¿Olvidaste tus elocuentes promesas?

¿Olvidaste tus extensos manifiestos?...

¡Claro que sí!

- fueron falsas -

- fueron falsas -

mientras buscas tus intereses

mientras triplicas tus suelos

mientras colocas más burócratas

dentro de los organismos del Estado;

tras

del   P A L A C I O

(en Desamparados y Polvos Azules)

tras

del  C O N G R E S O

 tras

de ésos muros

mendigos trasnochados

hambrientos

 

e

   n

      g

         u

             l

                l

                    e

                       n   desperdicios...

     ¡no están muy lejos!

de tus escaños

de tus manjares

sólo una pared,

sólo una

separa a la hiel,

a la orfandad.

 

¿No sientes lástimas?

¿no te conmueve

al ver transidos de espíritus

a esos pobres hombres?...

¡que ahí¡

ahí, en ésa pocilga  padecen

 

hoscos,

  barbudos,

andrajosos,

       etc. ,  etc. ...

¡Ah! infelices pordioseros

desde      a

   b

              a  

              j

             o

aúnete a mi voz... !!

 

 

 

         VIII

 

Los hombres se van mutilando

una pierna, un brazo, u otro par;

los impuestos van subiendo

en lujurioso vuelo de lupanar.

 

Por malversación de las arcas

tal vez los pueblos ya no coman

ni cubran sus carnes,

no abastecerán las hojas de los árboles;

la patria macilenta y avergonzada

entre las Cordilleras se ocultará

más no mostrará  ante el Mundo


 

su huesuda humanidad

y a ti con más de doce millones de dedos

como a traidor te señalarán...

 

El déficit ¿Cómo se nivelará?

si los créditos son excesivos

si las rentas fiscales se malgastan

si los burócratas cada vez aumentan

si las prebendas se acrecientan

si los taimados contratos

y burgueses contrabandos

a unos cuantos ¿...? van a dar

procaces influencias, insolentes mandos.

 

Oh, Perú digno y bueno

¿porqué viste nacer

al traicionero e infiel?.

Sí las bridas del gobierno

es la mala administración

pues, suelta de tu desacierto

a mi herido corazón.

 

Los negros frontales del tiempo

corroen las enjutas carnes

ausentes de vientres;

los cavernosos cementerios

ya no abren sus puertas

los difuntos descansan en sus hogares.

 

Tantas anémicas poblaciones

tantas almas putrefactas,

las entrañas de la madre tierra

encogida dolorosamente gimotea.

 

¡Ay!, larvas y gusanos lloran

los muertos no llevan carnes,

ataúdes y cadáveres

andan extenuados por las calles.

 

 

Los parques están sollozando.

Ayer los domingueros no habían pagado


 

su momento de libertad.

-  El bolsillo está tallando

la mano de caridad  -

 

 

 

 

                              X

 

Los haraposos agónicos del puente

largan sus manos temblorosos y suplicantes

para ver si una limosna le dan;

la gente pasa y pasa

la gente siguen pasando...

¡ y nada !

Vacíos  y encrespados la recoge de nuevo,

apolillados los minutos se riegan por el suelo.

¡ Ah ! moneda escasa y brillante

tuercen nervios al hablar.

 

Los zapatos tienen otra abertura más

pues; hoy los dedos de invierno

friolentos suspiran y dicen algo más...

que cierren los ojos y tapen sus oídos

los burgueses y oligarcas para no escuchar

porque de lo contrario se van arrepentir.

 

Hoy día los lustrabotas

no van a cenar

los zapatos raídos y rotos

se han ido a renovar.

Las manos... ¡Ah! pobrecitos

palmo a palmo

sobre sus desgarradas rodillitas

se frotan enlutecidas.

 

 

También los canillitas

con sus afónicas gargantas

no han voceado hoy día,

el paro continúa... !

están vendiendo sus estómagos

en un "puesto" asolado de la esquina,

en un extremo vacío de su vida.

 

 

                     XI

 


 

Se ufanan los "Mercados"

vendiendo su mezquindad

las monedas se avergüenzan

de su descendente paridad,

los hachazos de carne

curvan las espaldas

y los ojos se agrandan

por los "Kilos" que faltan.

 

No, no son litros

son cubetas de "aceite"

con precios de a legua

angulan los vientres.

 

 

Quicios que se abren

mesas solaces

voces infantiles

entran y se parten

retuercen su alegría  

y muerden las calles.

 

 

Las "amas de casa"

de bajo pueblo

manitas tronzadas

por el impuesto

no han "hecho plaza"

no han comprado nada...

¡Ay!...¿Qué comerán?.

 

 

 

                              XII

 

Entre duros fierros traman los obreros

miserias y desdenes de hogares,

en las orillas de los mundos

cuelgan sus carnes lodazales.

 

En el umbral de la noche

aguarda tu prole sedienta,

pidiendo una miga de pan;

más no hay que llevar...

al destruido hogar

el hambre viene tan callada


 

por algún triste muladar.

 

El dintel de tu casa se ha enojado

en rojos bramidos:

¡no hay qué cocinar!

las ollas dando saltos han corrido,

chirrían cavilando

¡ya no hay qué amasar!.

 

Columpiando tu mirada

en los patéticos tugurios,

fenecen los semblantes

de tu vertical esperanza.

 

Furibundamente son palaciegos

de sus propios succionadores,

con los pulmones deshilachados

trazuman la estría

de la esclavitud y miseria.

 

 

 

 

                     XIII

 

 

Desnudarán los engaños

se verán perjuros indolentes

que descarnan los huesos

ofreciéndote viviendas

con el dinero de tu esfuerzo,

más cerca y verdadero

es venderte el infierno

en el siniestro de tu suerte.

 

Oh, luctuosantes suburbios,

hasta cuando serás presa de la ignorancia

hasta cuando serás carne de miseria

hasta cuando tendrás la misma cara,

cuando cambiaras de ropaje

cuando te darán la auténtica parra

límpida, fiel y sincera...

 

Eres extraño

eres ajeno a los demás

Oh, barriadas, barriadas


 

todos te ocultan

todos te niegan

todos te opacan;

como bastardas ignoradas

como espectral abominado

 

como cordón de maldición;

todos, todos huyen de ti

sin proyectar solución

sin darte algún consuelo.

 

Id a ellas "Mandatarios"

que ahí, se saborea la miseria,

desde el polvo que se traga

hasta las rocas en que se duerme

hasta esa gota de agua que se bebe

hasta las letrinas que utilizan,

les venden

les alquilan

les suprimen,

todos dan el reverso

como si fuesen sentenciados

a vivir en el lacerante

terror infrahumano

o en el azote de Dios.

 

¡Ah! hermanos cuanta infamia.

-  destartalados los pueblos se preguntan  -

¿Adónde nos lleva la politiquería?...

-  la marchitez de mi poema

en cada lágrima le responde  -

¡¡ más allá de la miseria!!...

 

Desde la matanza de inocentes niños

muchas vocecitas llegan sangrando

y su aversión resquemante me pregunta...

¿Adónde nos llevan las guerras?...

-  en la escualidez de mis ramas

cada reborde le contesta  -

¡¡ más allá del odio y la venganza !!...

 

¡HERMANOS! de todo el mundo

¿ Qué debemos hacer


 

para edificar la  P A Z?...

solidaricemos nuestros brazos de apoyo

sobre las divergentes riberas de la vida

y sembrad entre los hombres...

IGUALDAD, JUSTICIA, AMOR Y LIBERTAD,

y fraternalmente marchemos al triunfo...

pero; antes:

¡Qué se abra la Tierra!

y se trague a esos miserables

con toda la inmundicia

de sus injusticias

de sus iniquidades

y desenfrenadas ambiciones...

 

 

 

 

         XIV

 

Las librerías dejarán de musitar

achacosas y pobres no las abrirán

el costo de vida al pueblo ahorcará

retrógradas ideas aumentarán.

 

Las Iglesias dejarán de alabar

no recibirán ni un solo real

pulmones rotos no ha de cantar

los aranceles cerrarán el misal.

 

Con el alto precio de las ediciones

presiento la barbarie futura

y la cruda ignorancia social

quizás no llegue hasta la tumba

y levanten los muertos a requintar.

 

La patria vulnerada explosionara

abortando a los causantes de su tragedia:

gamonales, extorsionadores y contrabandistas

purgarán en la última puerta del día.

 

 

 

                              XV

 

Arrojad el quince por cualquier ventana

y no dejéis en la umbrera nada,

reemplazadlo con un cero

es la puerta del matadero.


 

 

De la suma de parapetos

quebrad el número en dos,

arranquemos la idea "perdón"

del cuadrante techo de Dios.

 

En geométricas líneas

las tangentes restadas,

en tétricas miserias

barrigas dormidas.

 

Polinomios cuadrados

alimentos de caros coeficientes,

ojos y bocas aumentadas

son ecuaciones de enésimo grado.

 

La contabilidad se polilla

las deudas se cuadruplican,

la legislación se atropella

y los gobiernos nos hambrean.  

 

Ahorquemos las variables XY

fórmulas, teoremas y la verdad, todas juntas,

de las noches algebraicas que vi

acostarse largo a largo a media espalda.

 

 

 

                              XVI

 

Ahí van algunos ancianos

ahí van muchos niños

ahí va una mujer

deshojada y muerta

voceando matutinos

voceando los sorbos

que corren por su frente

que una vez fue rocío

y ahora llora, llora

en el baldío

llevando a grandes titulares:

 

"CRIMENES, ROBOS, CONTRABANDOS.

DUELOS DE PARLAMENTARIOS.

CRISIS ECONOMICA NACIONAL.


 

LOS PUEBLOS MUEREN DE INANICION..."

 

Se hielan los que miran

se agrietan los jirones

los muros se agachan

y braman las almas

y braman las almas...

 

 

 

 

 

         XVII

 

Mientras tú, cómodamente sentado

otros, adobes y piedras son sillas de gala.

Mientras tú, derrochas los manjares

pues; hay tantos hogares que no van almorzar

sus yescosas lenguas ya no saben gustar.

 

Mientras reposas ganando

otros, sudan por un mísero salario.

Mientras te diviertes a lo largo

familias enteras sufren y lloran

maldiciendo el desfalco que haces al erario

apesadumbrados bullen y callan.

 

Lastimosos y  patéticos sucesos

enfurecen los dientes de la Nación,

los hombres cuelgan sus desorbitados ojos

y minusculisan la canción.

Arrepentidos de haber venido

madejan unos tras otros sus caminos.

 

Por la fragosidad de la vida

va pasando una sirvienta

quejándose de su patrona,

-  los sobrantes, los maltratos

son los únicos alimentos,

es la absurda recompensa  -

 

 

 

Van dos veces que la vota

-  por escasez de trabajo  -

enjuga su dolor y regresa,

no hay amparo de las autoridades

-  su voz no alcanza justicia  -


 

 

La alegría no llega al pueblo

marchitas están las rosaledas,

los hombres escuálidos

descuartizan sus esperanzas

en el cementerio de miseria

sangrientos de abusos y verbos.

 

Ya viene la Navidad

derramando su tersura auroral,

los niños piden juguetes

los niños quieren comer

sus padres han sido "despedidos"

(no tienen dinero para comprar)

se miran frente a frente

¿que solución les darán?...

 

Pero; hay una oportunidad

benéficas sociedades

van a obsequiar...

Los primeros que recibirán

son los hijos de alto vuelo

son los hijos de compadres

 

 

y  los infortunados del pueblo

caritas pálidas y endebles

con el gusto en sus boquitas

alargaditos sus manitos quedarán

alargaditos sus manitos quedarán...

 

 

 

 

 

                     XVIII

 

Quisiera quebrar la aurora

en el vientre de la mujer,

por que el cielo está preñado

de tan pobre amanecer.

 

Para que no hayan madres

ni caminos sin frutos,

para que no vengan los hombres

a pagar los tributos.

 

Sí, para que no vengan

en las horas terrestres


 

a beber las aguas

a sentir las sedes

a volar en alas

endémicas de azahares.

 

 

 

 

 

                              XIX

 

Me retuerzo en la orilla de la distancia

-  no de alegría  -

sino de dolor, en lontananza de sus olas

      de sus reflujos

      de sus medios ( ½ ) días.

Mira como me descarno

como se  desbarda mi palabra

en el vendaval de tu invierno

-  bajo la rotonda pedestal -

fornitura de un trozo de infierno.

 

¿Quiénes hicieron a mi canto

despojarse de su flor

de su amanecer

- azul, azul negro -

como las profundidades del mar?.

 

Me recuesto sobre tus tardes espinosas

- con la mente colgada del sol -

y de tus pies los crepúsculos seccionan sus amarguras

como dos caminos de ardor.

 

 

Me remuerdo en mis adentros

me quebranto en la aurora

¡Qué dolor!

no poder suturar tus heridas

no poder reverdecer tus resecas sementeras

           Oh, mustias

 

Mira como se desnudan mis versos

como se siembran sus jirones

como riegan tus surcos, tus sufrimientos

para rescatarte del siniestro

-  sí  -

para liberarte del negrísimo averno.

¡Qué dolor!

Cuando no me escuchas

cuando no sientes mis pasos

me tiro de espaldas

-  y  grito  -

retozo desenfrenado como potro

sobre los campos

sobre  las brumas

hasta deshojarme del polvo espacial

y me trillo ante tus vistas

ante la palidez de tus horas

ante la languidez de tu poder

por que somos pocos, pero somos

y marchamos hacia la liberación

del hombre

del hermano...

 

 

 

 

                            XX

 

Crecen los mirtos en los corazones

puros, ardientes de amor,

-  sus azules brillan

como el nácar del agua  -

quisiera cantarle a las musas

y al resplandor de su llamada,

más no puedo ofrecerles

las flores de mis dalias.

 

En ésta vida enferma

en una sociedad anémica

se oscurece el cielo

se embaraza el aire

se arruga el presente

se entierra la alegría

y es más todavía...

a media luna las  calles;

la miseria entrando por las puertas...

asesinan a mis poemas

  L       a        C       mi     A

  L                 h                

  U                o                 L

  E                r                

  V                r                 M

  E                o

  N                s                 A

 

y estrujando el silencio

se   r   t   e  c  n        y     sangran

        e   u   r  e

en la sin sabor garganta.

 

                             

 

 

 

 

                            XV

 

Arrojad el quince por cualquier ventana

y no dejéis en la umbrera nada,

reemplazadlo con un cero

es la puerta del matadero.


 

 

De la suma de parapetos

quebrad el número en dos,

arranquemos la idea "perdón"

del cuadrante techo de Dios.

 

En geométricas líneas

las tangentes restadas,

en tétricas miserias

barrigas dormidas.

 

Polinomios cuadrados

alimentos de caros coeficientes,

ojos y bocas aumentadas

son ecuaciones de enésimo grado.

 

La contabilidad se polilla

las deudas se cuadruplican,

la legislación se atropella

y los gobiernos nos hambrean.  

 

Ahorquemos las variables XY

fórmulas, teoremas y la verdad, todas juntas,

de las noches algebraicas que vi

acostarse largo a largo a media espalda.

 

 

 

 

 

   

                     XVI

 

Ahí van algunos ancianos

ahí van muchos niños

ahí va una mujer

deshojada y muerta

voceando matutinos

voceando los sorbos

que corren por su frente

que una vez fue rocío

y ahora llora, llora

en el baldío

llevando a grandes titulares:

 

"CRIMENES, ROBOS, CONTRABANDOS.

DUELOS DE PARLAMENTARIOS.

CRISIS ECONOMICA NACIONAL.


 

LOS PUEBLOS MUEREN DE INANICION..."

 

Se hielan los que miran

se agrietan los jirones

los muros se agachan

y braman las almas

y braman las almas...

 

 

 

 

 

         XVII

 

Mientras tú, cómodamente sentado

otros, adobes y piedras son sillas de gala.

Mientras tú, derrochas los manjares

pues; hay tantos hogares que no van almorzar

sus yescosas lenguas ya no saben gustar.

 

Mientras reposas ganando

otros, sudan por un mísero salario.

Mientras te diviertes a lo largo

familias enteras sufren y lloran

maldiciendo el desfalco que haces al erario

apesadumbrados bullen y callan.

 

Lastimosos y  patéticos sucesos

enfurecen los dientes de la Nación,

los hombres cuelgan sus desorbitados ojos

y minusculisan la canción.

Arrepentidos de haber venido

madejan unos tras otros sus caminos.

 

Por la fragosidad de la vida

va pasando una sirvienta

quejándose de su patrona,

-  los sobrantes, los maltratos

son los únicos alimentos,

es la absurda recompensa  -

 

 

 

Van dos veces que la vota

-  por escasez de trabajo  -

enjuga su dolor y regresa,

no hay amparo de las autoridades

-  su voz no alcanza justicia  -


 

 

La alegría no llega al pueblo

marchitas están las rosaledas,

los hombres escuálidos

descuartizan sus esperanzas

en el cementerio de miseria

sangrientos de abusos y verbos.

 

Ya viene la Navidad

derramando su tersura auroral,

los niños piden juguetes

los niños quieren comer

sus padres han sido "despedidos"

(no tienen dinero para comprar)

se miran frente a frente

¿que solución les darán?...

 

Pero; hay una oportunidad

benéficas sociedades

van a obsequiar...

Los primeros que recibirán

son los hijos de alto vuelo

son los hijos de compadres

  

y  los infortunados del pueblo

caritas pálidas y endebles

con el gusto en sus boquitas

alargaditos sus manitos quedarán

alargaditos sus manitos quedarán...

 

 

                    

                     XVIII

 

Quisiera quebrar la aurora

en el vientre de la mujer,

por que el cielo está preñado

de tan pobre amanecer.

 

Para que no hayan madres

ni caminos sin frutos,

para que no vengan los hombres

a pagar los tributos.

 

Sí, para que no vengan

en las horas terrestres


 

a beber las aguas

a sentir las sedes

a volar en alas

endémicas de azahares.

 

 

                              XIX

 

Me retuerzo en la orilla de la distancia

-  no de alegría  -

sino de dolor, en lontananza de sus olas

      de sus reflujos

      de sus medios ( ½ ) días.

Mira como me descarno

como se  desbarda mi palabra

en el vendaval de tu invierno

-  bajo la rotonda pedestal -

fornitura de un trozo de infierno.

 

¿Quiénes hicieron a mi canto

despojarse de su flor

de su amanecer

- azul, azul negro -

como las profundidades del mar?.

 

Me recuesto sobre tus tardes espinosas

- con la mente colgada del sol -

y de tus pies los crepúsculos seccionan sus amarguras

como dos caminos de ardor.

 

 

Me remuerdo en mis adentros

me quebranto en la aurora

¡Qué dolor!

no poder suturar tus heridas

no poder reverdecer tus resecas sementeras

           Oh, mustias

 

Mira como se desnudan mis versos

como se siembran sus jirones

como riegan tus surcos, tus sufrimientos

para rescatarte del siniestro

-  sí  -

para liberarte del negrísimo averno.

¡Qué dolor!

Cuando no me escuchas

cuando no sientes mis pasos

me tiro de espaldas

-  y  grito  -

retozo desenfrenado como potro

sobre los campos

sobre  las brumas

hasta deshojarme del polvo espacial

y me trillo ante tus vistas

ante la palidez de tus horas

ante la languidez de tu poder

por que somos pocos, pero somos

y marchamos hacia la liberación

del hombre

del hermano...

 

 

 

 

 

                            XX

 

Crecen los mirtos en los corazones

puros, ardientes de amor,

-  sus azules brillan

como el nácar del agua  -

quisiera cantarle a las musas

y al resplandor de su llamada,

más no puedo ofrecerles

las flores de mis dalias.

 

En ésta vida enferma

en una sociedad anémica

se oscurece el cielo

se embaraza el aire

se arruga el presente

se entierra la alegría

y es más todavía...

a media luna las  calles;

la miseria entrando por las puertas...

asesinan a mis poemas

  L       a        C       mi     A

  L                 h                

  U                o                 L

  E                r                

  V                r                 M

  E                o

  N                s                 A

 

y estrujando el silencio

se   r   t   e  c  n        y     sangran

        e   u   r  e

en la sin sabor garganta.